Semana de 01/03/09

Querido DiãlogoEcolñgico: Soy un müsico y estoy curioso acerca de lo que la industria de las guitarras hace para asegurar que la madera que utiliza no destruya bosques.

—Chris Wiedemann, Ronkonkoma, NY

Aunque a la fecha no ha recibido mucha prensa, la industria estã tomando medidas—en parte por su propia supervivencia, y gracias al trabajo dedicado de un puñado de grupos ecologistas, fabricantes de guitarras y suministradores de madera.

En 1996, Gibson, una de las marcas principales de guitarras del mundo, llegñ a ser la primera en la industria en fabricar algunos de sus instrumentos utilizando madera certificada como “sosteniblemente cosechada” por la entidad no comercial Forest Stewardship Council (FSC) [Consejo de Custodia de Bosques]. Para 2006, un 42 por ciento de la madera comprada por la compañéa para sus guitarras eléctricas Gibson USA proveyeron de fuentes certificadas por el FSC. Para 2012, Gibson espera aumentar esto al 80 por ciento.

Gibson no es el ünico fabricante tornãndose ecologista en sus operaciones: Fender, Martin, Guild, Walden y Yamaha, junto con Gibson, han entrado en convenios con la Music Wood Coalition, un proyecto del importante grupo ecologista Greenpeace. La coaliciñn, que también estã formada por una media docena de suministradores de madera acüstica, espera que sus esfuerzos protegerãn hãbitats de bosque amenazados y salvaguardaran el futuro de ãrboles créticos en la manufactura de instrumentos de todas clases. Tanto ecologistas como fabricantes de guitarra temen que la picea, el arce, la caoba, los ãrboles de ébano y la madera de rosa, que han sido la base de la industria de instrumentos de madera por muchos años sean talados mãs rãpidamente que lo que puedan ser reemplazados.

Guitarras Gibson en la cadena de montaje. Gibson, junto con los fabricantes de guitarras Taylor, Fender, Martin, Guild, Walden y Yamaha, han aceptado los términos de la Music Wood Coalition de Greenpeace, esperando proteger hábitats de bosques amenazados y salvaguardar el futuro de árboles vitales para la manufacturación de instrumentos de todos tipos.
© Justin Brockie, courtesy Flickr

El foco inicial de la coaliciñn estã en detener la deforestaciñn agresiva que ocurre en estos momentos en el sudeste de Alaska. Greenpeace ha estado en conversaciones con la Sealaska Timber Corporation, una de las compañéas forestales mãs grandes de Alaska, para conseguir 190.000 acres de propiedad de la compañéa en la zona forestal del sudeste de Alaska—una fuente principal de picea Sitka, madera codiciada por los fabricantes de instrumentos para uso en cajas de guitarra—certificado por FSC. El Coordinador Scott Paul de la Campaña de Bosques de Greenpeace considera que el obtener la certificaciñn de estos bosques constituye una oportunidad importante para Sealaska, que quiere mantener una corriente viable de ingresos, y para los fabricantes de instrumentos que necesitan una fuente confiable de maderas bellas, resonantes, y duraderas.

”Éstas tierras [privadas] van a ser taladas,” dice Paul. Pero bajo la supervisiñn de FSC, dice él, los bosques pueden ser manejados en forma sostenible. Y el proceso ya estã en marcha, con la primera parte del proceso de certificaciñn de dos pasos ya completada. “Nuestro objetivo es crear una demanda
de “madera buena” certificada por FSC como la ünica madera aceptable de müsica de la selva hümeda templada costera norteamericana,” agrega Paul.

Los fabricantes de guitarra saben que la madera que han utilizado durante años quizãs no continüe siendo ofrecida en las cantidades y precios bajos a las que ellos se han acostumbrado, pero estãn dispuestos a adaptarse: “Las maderas alternativas son la clave a las guitarras exitosas,” dice Bob Taylor de Guitarras Taylor, que ha sido un pionero en el uso de maderas acüsticas exñticas y sosteniblemente cosechadas en sus guitarras acüsticas de alta calidad. “Pero todo el mercado debe ir allé”.

La tradiciñn es una fuerza inmensa, concuerda Paul. “Los fabricantes de instrumentos esperan una caja de picea, un cuello de caoba, un puente de ébano o madera de rosa”. Es menester que se de un acto de fe en los mercados cambiantes, dice él, donde la gente se esté poniendo mãs ecologistas.

CONTACTOS: Gibson USA, www.gibson.com; Forest Stewardship Council, www.fscus.org; Greenpeace Music Wood Coalition, www.musicwood.org; Taylor Guitars, www.taylorguitars.com.


Querido DiãlogoEcolñgico: éQué curas tecnolñgicas estãn siendo propuestas para evitar el calentamiento climãtico, y cuãn factible son ellas?

—James Harris, Columbus, Ohio

Entre muchas de las 'curas' tecnológicas que están siendo utilizadas por las empresas de servicios públicos para detener el avance del calentamiento planetario es 'el lavado del carbón' para filtrar impurezas. En la imagen aquí se ve una instalación de lavado de carbón ahora fuera de servicio en Clay County, Kentucky oriental.

Mientras que la mayor parte del mundo estã enfocado en cñmo reducir la cantidad de biñxido de carbono (CO2) y otros gases invernaderos que emitimos hacia la atmñsfera, muchos cientéficos e ingenieros alrededor del mundo estãn muy ocupados trabajando en varias tecnologéas de geo-ingenieréa—muchas de las cuales son sumamente teñricas—para mitigar el calentamiento climãtico y sus efectos. Muchos cientéficos se oponen a utilizar nuevas tecnologéas para curar problemas creados por tecnologéa vieja, pero otros ven esto como una manera rãpida y relativamente econñmica de resolver el problema ambiental mãs grave que enfrenta la humanidad.

Una de las teoréas propuestas para reducir el calentamiento climãtico implica desviar calor lejos de la superficie terrestre con protectores o satélites solares provistos de reflectores movibles. Los modelos de computadora sugieren que bloqueando un ocho por ciento de la radiaciñn solar havia la tierra contrarrestaréa contundentemente el efecto de calentamiento ocasionado por nuestra contaminaciñn CO2. La idea fue inspirada por los efectos de enfriamiento causados por erupciones volcãnicas grandes—como Monte Pinatubo en 1991—que lanzan partéculas de sulfato a la estratosfera. Estas partéculas reflejan parte de la radiaciñn del sol de vuelta al espacio, reduciendo la cantidad de calor que llega a la atmñsfera.

Otra “cura” tecnolñgica implica el “secuestro,” el almacenamiento de CO2 ya sea muy profundo en la tierra o el océano. Algunas de las empresas de servicios püblicos mãs grandes de la naciñn, que también “lavan” carbñn para quitar las impurezas, estãn trabajando para captar el CO2 que emiten y almacenarlo kilñmetros por debajo de la superficie terrestre. Los costos de tales tecnologéas han sido prohibitivos, pero nuevos reglamentos en el futuro cercano podréan forzar una decisiñn a corto plazo.

Otra teoréa importante, “la fecundaciñn de océanos,” trae consigo el desparramar polvo de hierro a través de los mares del mundo, proporcionando nutritientes para aumentar la cantidad de fitotoplancton que prospera en el capas superiores de agua. Por la fotoséntesis, estas plantas absorben CO2, que permanece teñricamente con ellas cuando se mueren y se caen al fondo del océano. Los experimentos iniciales no han estado a la altura de sus promesas, pero se estãn realizando mãs investigaciones.

Aun otro plan de alteraciñn de los mares para salvar el clima, “el control artificial del tiempo,” trae consigo reemplazar algo de

l ãcido carbñnico de los océanos con ãcido clorhédrico. Esto, la teoréa va, acelera el almacenamiento submarino de CO2 de otro modo destinado para la atmñsfera. Segün el doctor en Ciencia Planetaria y Terrestre de Harvard Kurt Zenz House, el control artificial del tiempo “acelera dramãticamente un proceso de limpieza que la naturaleza misma utiliza para acumulaciones de gas invernadero."

Aunque el costo de muchas de estas susodichas curas de “geo-ingenieréa” no seréan necesariamente prohibitivas en comparaciñn con el costo de transformar nuestra economéa global de energéa, el riesgo de consecuencias involuntarias pesa mucho aün entre los investigadores que las proponen. “Personalmente, como ciudadano y no cientéfico, no me gusta la geo-ingenieréa a causa del riesgo ambiental alto que la supone,” declarñ Ken Caldeira, un investigador con el Carnegie Institution of Washington de California, a New Scientist. “Es jugar con sistemas sumamente complejos y poco entendidos”. Pero también se pregunta: é“Es mejor permitir que se desplomen las capas de hielo de Groenlandia y permitir que los osos polares se ahoguen en su ruta a la extinciñn, o rociar algunas partéculas de azufre en la estratosfera”?

CONTACTOS: New Scientist; Science Daily

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