Semana de 02/12/07

Querido DiãlogoEcolñgico: éAdñnde va toda la basura médica de laboratorios, de las oficinas de doctores y de los hospitales? éSencillamente se mete a un barril y se entierra? éLa descargan en los océanos? Con toda la basura que se genera probablemente seréa interesante saber adñnde van todos esos frascos llenos de sangre y de otras materias.

—Lee Senat, Haverford, PA

Los desechos médicos se han desechado tradicionalmente por el método no muy ecológico de la incineración. Actualmente, una gama amplia de otros procesos, incluyendo la esterilización alvapor, desinfección química, e irradiación, se utilizan en el campo. Una vezque los desechos han sido descontaminados por cualquiera de estos métodos alternos, ellos terminan en los basurales al lado de los desperdicios sólidos municipals.

La basura médica se define como "subproducto biolñgico de la diagnosis, el tratamiento o la inmunizaciñn de pacientes humanos o animales" e incluye los asé llamados "afilados" (como las agujas y los escalpelos), culturas y materials desechados de laboratorio, sangre y productos de la sangre y cualquier otra basura generados de pacientes enfermos o de pacientes con enfermedades infecciosas. Tales basuras han sido dispuestas tradicionalmente por la incineraciñn, ya sea en el mismo sitio de generaciñn, en las instalaciones médicas o veterinarias grandes, o fuera de ellas, por contratistas autorizados que se especializan en la manipulaciñn de materiales infecciosos. En la mayoréa de los casos, se ha visto que la incineraciñn parece ser eficaz en la neutralizaciñn de agentes potencialmente infecciosos.

Pero la incineraciñn, ya sea para propñsitos médicos u otros, no viene sin sus riesgos de salud y ambientales. El proceso genera algunos agentes contaminadores altamente nocivos, tales como mercurio y dioxina. A pesar del equipo moderno de control de tal contaminaciñn en las chimeneas, algo de esta descarga llega a ser aerotransportada donde puede ensuciar el aire y terminar en canales. Y las cenizas del incinerador después de la quema se envéan generalmente a los basurales locales, donde los agentes contaminadores pueden filtrarse en los suelos y el agua subterrãnea si no se contienen debidamente.

Dado tales problemas, muchos de los incineradores médicos mãs grandes de la naciñn han cerrado sus puertas en estos ültimos años debido a regulaciones mãs rigurosas promulgadas bajo la Ley de Aire Limpio de los E.E.U.U. En su lugar han emergido una gama amplia de métodos alternativos, incluyendo el autoclave (esterilizaciñn al vapor), la desinfecciñn quémica, la irradiaciñn y los procesos (biolñgicos) enzimãticos. Mãs de 100 diversas tecnologéas estãn hoy funcionando en lugar de la incineraciñn. Y una vez que la basura médica ha sido descontaminada por alguno de estos métodos, la misma termina generalmente en los basurales junto a la basura sñlida municipal normal.

Muchos de nosotros nunca pensamos acerca de la basura médica hasta que empezñ a aparecer en las playas de New Jersey en 1987 y 1988 en un acontecimiento que se conociñ como la "marea de las jeringuillas." El acontecimiento golpeñ la industria de turismo de New Jersey fuertemente, costãndole casi $1 mil millones en réditos perdidos. También sirviñ como base para el libro de Barbara Ehrenreich, "La Gran Marea de las Jeringas" y fue la inspiraciñn para la lénea "jeringas en los litorales" en el hit de Billy Joel de 1989 "Nosotros No Comenzamos el Fuego".

Aunque poca gente se enfermñ eventualmente a causa de la exposiciñn a tal basura en las playas—los desechos médicos plantean un riesgo mucho mãs serio a los trabajadores del servicio médico que a los turistas ocasionales- el evento remeciñ a los gobiernos federal y estatales encargados de garantizar la seguridad püblica. En respuesta, el Congreso pasñ La Ley de Seguimiento de Desechos Médicos (MWTA) en 1988, que clasificñ diversos tipos de basura médica y ordenñ la creaciñn de un sistema de seguimiento "de la cuna a la sepultura" requeriendo a las instalaciones médicas y transportadores de desechos ser responsables en todo momento por el manejo adecuado de las mismas y de sus paraderos.

El congreso financiñ solamente MWTA por dos años, pero los varios estados han decretado desde entonces sus propias leyes y protocolos basados en los estãndares fijados por la legislaciñn original. Naturalmente, las leyes mãs severas estãn en efecto en New Jersey y otros estados de la costa del nordeste.

CONTACTOS: Medical Waste Tracking Act of 1988


Querido DiãlogoEcolñgico: El impacto de toda la pavimentaciñn que se lleva a cabo para los nuevos caminos y estacionamientos debe ser considerable. Con excepciñn de la canciñn de Joni Mitchell "Pavimentaron el paraéso y pusieron un parque de estacionamiento", qué mãs involucra esta actividad que algün déa podréa convertirse en pesadilla ?

—Libby Morse, véa email

Solamente en los EE.UU. el pavimento cubre unas 60.000 millas cuadradas, o cerca de un dos por ciento de la superficie total de la nación. Uno de cada 10 acres de tierra arable está pavimentado.
© Jeanne Licari

La historia de la pavimentaciñn data de las épocas romanas si no anteriores, pero nuestra sociedad moderna ha llevado la prãctica al extremo. Concebida originalmente como una manera de hacer las carreteras y véas cubiertas de fango mãs transitables, los caminos (y los estacionamientos) ahora cubren la mayoréa de las ãreas urbanas y suburbanas por todo el mundo. En los E.E.U.U. solamente, el pavimento cubre unas 60.000 millas cuadradas, o sea cerca de dos por ciento de la superficie total de la naciñn. Uno de cada 10 acres de tierra de labranza estã pavimentado.

Mãs allã de los problemas grandes como la urbanizaciñn en expansion y la pérdida de tierras de labrantéo, la pavimentaciñn misma es un una lacra ambiental, ya que impide la filtraciñn natural del agua de lluvia sobre la superficie del suelo, y aumenta el volumen y velocidad de las escorrentéas pluviales. El resultado es a menudo erosiñn de suelos severa en muchas ãreas no pavimentadas adyacentes. También, la pavimentaciñn reduce la superficie total con la cual el suelo absorbe el agua de lluvia, forzando la velocidad con que las escorrentéas tñxicas se filtran al subsuelo, aumentando asé el riesgo de inundaciones.

Otro problema ambiental creado por nuestro uso extremo del asfalto es que, porque el suelo debajo de ãreas pavimentadas absorbe muy poca agua, se pueden secar los acuéferos naturales debajo de las mismas, reduciendo la cantidad total de agua potable disponible a la gente, la fauna y el ecosistema en general. La pavimentaciñn también previene el crecimiento de la vida vegetal y destruye el habitat de la fauna.

Segün el American Farmland Trust, una organizaciñn no lucrativa que trabaja para preservar tierras de labrantéo y promover prãcticas agrécolas mãs sanas, los americanos pierden tres acres de tierras de labrantéo productivas a nuevos pavimentos cada minuto del déa. El grupo señala que desde el primer Déa de la Tierra en 1970, los E.E.U.U. han perdido mãs de 40 millones de acres de tierras de labrantéo al desarrollo urbano. Con los norteamericanos gastando en estos momentos mãs de $200 millones diarios en la construcciñn y reparaciñn de caminos, tales problemas solamente se estãn agudizando.

En respuesta a tales preocupaciones, una coaliciñn diversa de 170 grupos de diversas regiones, asé como particulares y negocios, formaron en 1990 La Alianza Para un Moratorio de Pavimentaciñn (APM), con la meta de enfrentyar el "enorme daño ambiental, social y econñmico causado por la construcciñn constante de carreteras". El grupo indica que la obsesiñn de nuestra sociedad con la pavimentaciñn y la construcciñn de carreteras desvéa fondos püblicos del transporte püblico alternativo en deferencia al automñvil, destruye el corazñn de las ciudades, promueve la expansion descontrolada de las zonas urbanas, ensucia el aire y el agua, contribuye al calentamiento del planeta y—porque la mayoréa del asfalto es un producto de combustibles fñsiles— agudiza conflictos diféciles en el Medio Oriente.

Jan Lundberg, antigua personera de la industria petrolera y analista de poléticas de transporte que ayudñ a crear APM, ve un futuro brillante si la sociedad decide poner menos énfasis en la pavimentaciñn de caminos: "Se veréa fondos inmediatamente disponibles para el transporte püblico y las ciudades seréan mãs amenas a los paseos. También se podréa invertir en la restauraciñn de edificios céntricos existentes de modo que la gente pudiera vivir en ellos. Los estacionamientos se podréan despavimentar para hacer jardines y parques. Tu sabes, las ciudades pueden ser lugares agradables", nos recuerda ella.

CONTACTOS: American Farmland Trust; The High Costs of Paving