Semana del 01/04/2007

Querido DiãlogoEcolñgico: éQué paéses que firmaron el Protocolo de Kioto, que estableciñ metas para reducir las emisiones que agudizan el calentamiento global, han cumplido o sobrepasado sus compromisos? Y écuãles estãn fallando y por qué?

—Dan S., via e-mail

Hacia fines de 2006, 169 paéses habéan firmado el Protocolo de Kioto, un convenio forjado en Kioto, Japñn en 1997 que demanda que las naciones industrializadas del mundo reduzcan sus emisiones de los asé llamados "gases de invernadero" que se cree contribuyen al calentamiento global. El convenio requeréa una reducciñn de 5,2 por ciento en general con respecto a la generaciñn de seis polucionantes—biñxido de carbono, metano, ñxido nitroso, hexafloruro sulfürico, hidrocloroflorocarbonos (HCFCs), y perfluorocarbonos (PFCs)—para 2012 en relaciñn a los niveles de 1990.

Aunque el convenio se firmñ 10 años atrãs, sus normas de reducciñn de emisiones no comenzaron a tener efecto legal hasta dos años atrãs, en febrero de 2005. Como tal, los paéses signatarios han recién empezado a hacer cambios, y nadie ha completado un estudio completo del progreso hacia las metas establecidas. Las investigaciones de las Naciones Unidas muestran, sin embargo, que la mayoréa de los 36 paéses europeos que firmaron el tratado de Kioto no tienen posibilidad de satisfacer sus requerimientos para 2012.

A pesar de esto, las 27 naciones de la Uniñn Europea (UE), que como bloque son uno de los mayores contaminadores causando calentamiento global, probablemente alcanzarãn su meta colectiva. Esto se debe en gran parte a que los estados de la Europa Oriental cerraron o modernizaron las altamente polucionantes industrias de la época soviética durante los años 90. También ayuda el hecho que Gran Bretaña—gracias a la conversiñn de plantas eléctricas a carbñn al mãs limpio gas natural— estã en marcha para también satisfacer las metas del convenio. Alemania y Francia esperan por su parte satisfacer las estipulaciones del convenio Kioto en gran parte a través de programas de subvenciones para el desarrollo de fuentes de energéa no contaminantes. Y Suecia espera exceder los requerimientos de Kioto gracias a la imposiciñn de un severo impuesto al carbono en industrias contaminantes y grandes inversiones en fuentes de energéa alterna.

Al frente de la lista de los que no han cumplido con el tratado se encuentra Canadã, que el año pasado fue el primer paés signatario a dar aviso formal que no podréa alcanzar su meta Kioto de una reducciñn de seis por ciento en emisiones para 2012. La nueva producciñn petroléfera en las arenas alquitranadas de Alberta ha ampliado en forma alarmante las emisiones de gases de invernadero, ya que el gobierno ha elegido perseguir la expansiñn econñmica como prioridad en vez de satisfacer sus compromisos de Kioto. Japñn también anda a la rastra. Si no toman medidas especiales, las Naciones Unidas prevén que las emisiones de Japñn crecerãn seis por ciento para 2012. Pero el Ministerio del Medio Ambiente de Japñn dice que la implementaciñn de algunos incentivos comerciales en 2008 ayudaréan al paés a alcanzar las metas prometidas.

Desgraciadamente, los Estados Unidos y Australia no tienen que preocuparse acerca de estos compromisos, ya que no accedieron a firmar el convenio de Kioto, aunque entre ambos, las dos potencias industriales representan 30 por ciento de las emisiones de gases de invernadero mundiales. El presidente norteamericano George W. Bush no apoya lémites obligatorios a las emisiones, aduciendo que esta polética produciréa daños irreparables a la economéa de EUA. También se queja que las naciones en desarrollo no estãn sometidas al mismo régimen de requisitos observados por el resto del mundo. Desafortunadamente, con los Estados Unidos al margen, los esfuerzos de buena fe de docenas de otras naciones podréan terminar siendo inütiles en la batalla para contener el calentamiento global.

CONTACTOS: Protocolo Kioto; Pãgina de Cambio Climãtico de las Naciones Unidas


Querido DiãlogoEcolñgico: He visto advertencias en las bolsas de carbñn de parrilla que indicaban que se liberan materias carcinñgenas cuando se queman las briquetas. éEs sano respirar dentro de la zona de olores de una parrillada al carbñn?

—Joe Sliwa, via e-mail

Las barbacoas a la parrilla pueden resultar problemãticas por dos razones. Primero, tanto el carbñn de parrillas como la madera se queman "sucio", produciendo no solamente hidrocarbonos sino también partéculas pequeñésimas de hollén que contaminan el aire y pueden agravar condiciones pulmonares y cardéacas. Segundo, la parrillada de carnes puede dar lugar a dos tipos de compuestos potencialmente carcinñgenos: los hidrocarbones policéclicos aromãticos (PAHs, por sus siglas en inglés) y las aminas heterocéclicas (HCAs).

Segün la Sociedad Norteamericana del Cãncer, las PAHs se forman cuando la grasa de la carne se filtra a la parrilla. Enseguida se elevan con el humo y pueden depositarse en la comida misma. De hecho se pueden formar directamente en la comida cuando ésta se chamusca. Entre mãs alta la temperatura y mãs largo se cocine las carnes, mãs HCAs se forman.

Las HCAs también pueden resultar también de asar a la parrilla o freir en una sartén carnes de res, puerco, aves o pescados, no solamente de carnes a la parrillada. En efecto, investigadores del Instituto Nacional del Cãncer han identificado 17 diferentes HCAs que se producen al cocinar "carnes musculosas" y que éstas presentan riesgos de cãncer humano. Los estudios han demostrado también que existe un riesgo mucho mãs alto de cãnceres colorectales, pancreãticos y del seno en relaciñn a un consumo alto de carnes bien hechas, fritas o de barbacoas.

Segün la Comisiñn de la Calidad del Aire Ambiental de Texas, los tejanos que gustan jactarse de "vivir y respirar las barbacoas" podréan estar haciendo precisamente eso, a detrimento de su salud. Un estudio en 2003 por cientéficos de la Universidad de Rice encontrñ que partéculas micrñscopicas de ãcidos grados poliinsaturados lanzados a la atmñsfera del cocinamiento de carnes en barbacoas caseras estaban ayudando a contaminar el aire en Houston. La ciudad a veces registra niveles de calidad de aire que la colocan entre las ãreas urbanas mãs contaminadas de los EUA, aunque las emisiones de las barbacoas son pequeñas en comparaciñn con las producidas por los vehéculos automotrices y la industria en general.

Tanto las briquetas como el carbñn a granel causan poluciñn. El carbñn para parrilladas, hecho con madera quemada para añadir sabor, también contribuye a la deforestaciñn y añade gases de invernadero a la atmñsfera. Las briq

uetas de carbñn sé tienen la ventaja de ser hechas en parte de serrén (un buen uso de la madera desechada), pero las marcas populares podréan contener polvo de carboncillo, almidones, nitratos de sodio, piedra caliza, y bñrax.

En Canadã, el carbñn de parrilladas es ahora un producto restricto bajo la Ley de Productos Dañinos. Segün el Departamento de Justicia de Canadã, las briquetas de carbñn en bolsas que son publicitadas, importadas o vendidas en Canadã deben mostrar una etiqueta advirtiendo los riesgos potenciales del producto. No existen tales requisitos en los EUA.

Los consumidores pueden evitar exposiciñn a estos aditivos potencialmente peligrosos usando las marcas de los asé llamados carbones naturales. El charcoal Sierra Madre de Noram de Mexico, hecho 100 por ciento de roble duro no involucra carbñn, aceites, caliza, almidñn, serrén o productos petroléferos, y, aparte de eso, estã certificado por el programa SmartWood de la Rainforest Alliance (Alianza de Protecciñn a los Bosques Hümedos) de ser hecho a base de prãcticas sostenibles. El producto se encuentra disponible en tiendas selectas de Sam's Club a través de los EUA. Otros fabricantes de carbñn completamente natural incluyen Greenlink y Lazzari, y pueden ser encontrados en los almacenes de comidas orgãnicas por toda norteamérica.

CONTACTOS: Rainforest Alliance SmartWood Program; Greenlink Charcoal; Lazzari