Semana del 06/01/2008

Querido DiãlogoEcolñgico: Los grupos verdes no parecen discutir el crecimiento demogrãfico humano, pero pienso que el problema mãs grande que enfrenta el planeta es la demanda colectiva que ponemos sobre él. éY cuãl es la diferencia en impacto entre el crecimiento demogrãfico en los paéses del tercer mundo, que son pobres, contra ése que vemos en los E.E.U.U., donde nosotros consumimos y despilfarramos mucho mãs?

—Ronald Marks, véa email

El éndice global de crecimiento demogrãfico humano alcanzñ su punto ãlgido alrededor de 1963, pero el nümero de gente que vivéa en la Tierra-y que compartéa recursos finitos como el agua y los alimentos-ha crecido por mãs de dos tercios desde entonces, sobrepasando hoy los 6600 millones de gente. Se espera que la poblaciñn humana exceda nueve mil millones antes de 2050. Los ecologistas no disputan que muchos si no todo el daño ambiental-de cambio de clima a la pérdida de especies a la extracciñn exacerbada de recursos naturales-son causados o agravados por el crecimiento demogrãfico.

"Pautas como la pérdida de la mitad de los bosques del planeta, el agotamiento de la mayor parte de sus recursos pesqueros importantes, y la alteraciñn de su atmñsfera y clima estãn estrechamente vinculadas al hecho que la poblaciñn humana creciñ de millones meros en épocas prehistñricas a sobre a seis mil millones hoy," dice Roberto Engelman , con la Population Action International.

Se espera que la población humana exceda nueve mil millones hacia 2050, el resultado de un crecimiento constante del número de gente pobre sufriendo de desnutrición, falta de agua limpia, atestamiento, abrigo inadecuado, SIDA y otras enfermedades. En la imagen: condiciones de vida hoy en Srinagar, Cachemira, India.
© Getty Images

Segün la Population Connection, el crecimiento demogrãfico desde 1950 estã detrãs de la destrucciñn del 80 por ciento de las selvas tropicales, de la pérdida de decenas de miles de especies de la planta y de la fauna, de un aumento en emisiones de gases de efecto invernadero en un 400 por ciento y el desarrollo o la comercializaciñn de hasta la mitad de la superficie terrestre. El grupo espera en las décadas venideras. que hasta la mitad de la poblaciñn del mundo sea expuesta a "problemas de agua" o a condiciones de "escaceces de agua", que se teme "intensificarãn las dificultades para satisfacer niveles de consumo, y que dan rienda suelta a efectos devastadores sobre nuestros ecosistemas fragilmente equilibrados".

En paéses menos desarrollados, la carencia de acceso al control de la natalidad, asé como tradiciones culturales que animan a las mujeres a permanecer en el hogar y tener bebés, lleva al crecimiento demogrãfico rãpido. El resultado es nümeros cada vez mayores de gente pobre a través de éfrica, el Oriente Medio, Asia Sur-Oriental, y otras partes sufriendo de la desnutriciñn, carencia de agua limpia, atestamiento y abrigo inadecuado, ademeas del SIDA y otras enfermedades.

Y mientras que la poblaciñn en la mayoréa de las naciones desarrolladas se estã nivelando o entrando al declive, los altésimos niveles de consumo tienen un impacto enorme en los recursos disponibles. Los estadounidenses, que representan solamente cuatro por ciento de la poblaciñn del mundo, consumen el 25 por ciento de todos los recursos. Los paéses industrializados también contribuyen mucho mãs al cambio de clima, al agotamiento de ozono y a la pesca excesiva que los paéses en véas de desarrollo. Y a medida que residentes de paéses en véas de desarrollo se exponen a los medios occidentales, o inmigran a los E.E.U.U., quieren emular los estilos de vida de alto consumo que ven en sus televisiones y que leen en el Internet.

Dado la yuxtaposiciñn del crecimiento demogrãfico y los problemas ambientales, muchos quisieran ver un cambio en la polética de los E.E.U.U. en la planificaciñn familiar global. En 2001, George W. Bush instituyñ lo que se ha llegado a llamar la "regla de mordaza global," por la cual las organizaciones extranjeras que proporcionan o endosan los abortos son negadas ayuda financiera. Los ecologistas consideran que la postura es extremadamente miope, ya que la ayuda a la planificaciñn familiar es el modo mãs eficaz de detener el crecimiento demogrãfico y en consecuencia aliviar la presiñn sobre el medio ambiente planetario.

CONTACTOS: a href=“http://www.populationaction.org”>Population Action International; Population Connection


Querido DiãlogoEcolñgico: éCuãnto efecto, si alguno, tiene el diñxido de carbono en bebidas gaseosas sobre el calentamiento global?

—Michael Holmes, Shenandoah, VA

Las latitasy botellas de gaseosas emiten muy poco CO2 directamente cuando se abren, perola producción y distribución de bebidas de porción individual de todo tipogeneran incalculables millones de toneladas de gases de invernadero y otros contaminantes cada año, desperdiciando a la vez miles de millones de galones deagua dulce. Y una vez que son consumidos, todos esos latones y botellitas tienen que ir a parar en alguna parte.
© Getty Images

Una latita tépica de 12 onzas de soda contiene hasta seis gramos (.013 libra) de gas diñxido de carbono (CO2), que o escapa a la atmñsfera del léquido al destaparse, o de tu cuerpo después de consumir el contenido. De modo que sé, la consumiciñn de bebidas gaseosas contribuye a tu "huella de carbñn," pero solamente en forma leve.

Para proporcionar un cierto contexto, cada vez que quemas un galñn de gasoline al conducir del punto A al punto B en tu coche, cerca de 20 libras de diñxido de carbono se escurre hacia el cielo (si encuentras este difécil de creer, visita la pãgina web del Ministerio de Energéa de los E.E.U.U. sobre economéa de combustible en: www.fueleconomy.gov/feg/co2.shtml). Asé pues, extrapolando hacia fuera, un viaje tépico a la oficina produce casi 700 veces los gases de efecto invernadero que resultan de destapar una lata de Coca Cola.

Pero las latas y botellas de bebidas carbñnicas (o no gasificadas) no son ningün amigo del ambiente. La producciñn y la distribuciñn de bebidas individuales de todas clases genera millones incalculables de toneladas de gases de efecto invernadero y otros agentes contaminadores cada año, perdiendo a la vez miles de millones de galones de agua dulce. Y una vez que se han consumido las bebidas, todas esas latas y botellas plãsticas tienen que ir a parar en alguna parte.

Algunas comunidades son bastante diligentes en capturar mãs de la mitad de tales envases para el reciclaje—una actividad que en sé misma genera cantidades significativas de gases de invernadero—pero eso todavéa significa que mãs de 40 mil millones de latas estãn terminando en los basurales cada año, o aün peor, como desperdicios, segün los datos compilados por el Container Recycling Institute (CRI), un grupo sin fines de lucro.

Y el proceso no se detiene ahé. Cada latita o botella usada que no se recicla debe reemplazarse con una equivalente hecha de materiales virginales. El CRI divulga que apenas la fabricaciñn de estas latas de aluminio de reemplazo genera cada año cerca de 3.5 millones de toneladas de emisiones de gases de invernadero, causando a la vez otros daños al medioambiente de la extracciñn de la bauxita de la cual se hace el aluminio. Incluso una cantidad mãs grande de recursos se utiliza (a base principalmente de petrñleos en este caso) y se emite en gases de invernadero debido al nümero significativo de botellitas plãsticas de porciñn individual que se botan y no se reciclan cada año.

Los consumidores pueden hacer un poco de mella en todo este desperdicio de recursos y contaminaciñn al recordar que, primero que nada, el agua es la bebida menos costosa y mãs sana de todas (en virtualmente todos los aspectos personales y ecolñgicos). Y el agua extraéda del grifo de la cocina no requiere ningün envase desechable o transporte para llegar allé, gracias a los sistemas muy eficientes de agua potable que han sido instalados ya hace mucho tiempo en paéses desarrollados en la gran mayoréa de las comunidades.

Para los que no pueden pasar sin beber gaseosas—carbñnicas o no—la major manera de reducir la huella de carbñn es comprarlas en envases grandes y servirlas en tazas o vasos. Una botella de soda plãstica tépica de dos litros (67.6 onzas) contiene mãs de cinco veces el léquido de un envase de 12 onzas individual, y mãs de cuatro veces un envase de 16 onzas, asé que es fãcil imaginar los ahorros de recursos a través del tiempo.

CONTACTOS: Container Recycling Institute; fueleconomy.gov