Semana del 07/05/2006

Querido DiãlogoEcolñgico: Tengo entendido que ahora es posible sencillamente echar a la basura las pilas comunes usadas en muchos aparatos caseros y que solamente las bateréas recargables deben reciclarse. éMe equivoco?

—Doug Reynolds, Martinsville, IN

Las bateréas comunes que encontramos hoy en casa—del tipo AA, AAA, C, D y de 9 voltios de Duracell, Energizer y otros fabricantes—no parecen presentar la misma amenaza a los basurales modernamente equipados ya que contienen mucho menos mercurio que sus predecesoras. En reconocimiento de este hecho, muchas municipalidades ahora simplemente recomiendan botar tales bateréas con el resto de la basura.

Sin embargo, es posible que mucha gente ecologista seguirã reciclando tales pilas, ya que incluso las bateréas modernas retienen pequeñas cantidades de mercurio y otras sustancias potencialmente tñxicas. Algunos municipios aceptan estas bateréas (asé como las pilas antiguas mucho mãs tñxicas) en basurales especiales para materias peligrosas, de donde muy probablemente se trasladarãn a otros punto para ser procesados y reciclados como componentes de nuevas bateréas.

Otras soluciones abundan, como el servicio por correos, Battery Solutions, que reciclarã sus bateréas gastadas a un costo de 85 centavos por libra. Para encontrar una compañéa cerca de Ud. donde pueda dejar sus bateréas viejas para que sean recicladas, eche un vistazo a la base de datos investigable en lénea Earth911.org. Por otro lado, la cadena nacional Batteries Plus, tendrã sumo placer en recibir bateréas comunes para reciclaje en cualquiera de sus 255 tiendas a través de todo el paés.

Los consumidores deben notar que todas las bateréas viejas que puedan encontrar alrededor de la casa, rezagadas en sus closets, y que hubiesen sido fabricadas antes de 1997—cuando el Congreso ordenñ la eliminaciñn gradual de bateréas de todo tipo a base de mercurio—no deberéan de ninguna manera ser botadas con el resto de la basura ya que pueden contener hasta 10 veces mãs mercurio que las nuevas versiones.

Pero quizãs el mayor problema en a actualidad es lo que estã pasando con las bateréas usadas recargables de fonos celulares, tocadores MP3, y computadores portãtiles. Tales artéculos contienen metales pesados potencialmente tñxicos sellados adentro, y si se botan con la basura ordinaria podréan fãcilmente poner en peligro la integridad ecolñgica de tanto los basurales como de las emisiones de incineradores. Felizmente, la industria de bateréas auspicia la entidad Rechargeable Battery Recycling Corporation (RBRC—Corporaciñn de Reciclaje de Bateréas Recargables), la cual facilita la recolecciñn de bateréas recargables usadas en un programa general de “devuelta” con fines de reciclado.

El püblico consumidor puede ayudar limitando sus compras electrñnicas a artéculos que lleven el logo de la RBRC en sus empaques. Asimismo, los consumidores pueden fãcilmente ubicar donde botar las bateréas viejas recargables (e incluso los fonos celulares) llamando al nümero 1-800-8BATTERY o visitando el buscador en lénea de lugares para devolver bateréas en la RBRC.org. También, la mayoréa de las tiendas de Radio Shack aceptarãn bateréas recargables usadas y las entregarãn a la RBRC en forma gratuita. La RBRC a continuaciñn procesa las bateréas mediante una tecnologéa de recuperaciñn termal que reclama metales como el néquel, hierro, cadmio, plomo, y cobalto, preparãndolos para su reuso en nuevas bateréas.

CONTACTOS: Battery Solutions; Earth911; Batteries Plus; Rechargeable Battery Recycling Corporation (RBRC).


Querido DiãlogoEcolñgico: éEs cierto que las compañéas madereras han cambiado su enfoque del Noroeste del Pacéfico a los estados del Sudeste de los Estados Unidos? éY cuãles han sido las repercusiones ecolñgicas de esta movida?

—David Older, New York, NY

Cuando el negocio maderero empezñ a morir en el Noroeste Pacéfico a principios de los años 1980, las empresas madereras empezaron a mirar con interés al Sudeste de los Estados Unidos para la pulpa de madera que necesitaréa para satisfacer la demanda global de papel en rãpida expansiñn. Hoy, solamente dos décadas mãs tarde, se realizan mãs operaciones madereras de tala en el Sudeste norteamericano que en cualquier otra parte del mundo, y la pulpa de madera del Sudeste se encuentra en tres cuartas partes de todo el papel que se vende en los Estados Unidos.

Lo que hace la explotaciñn maderera en el Sudeste extremadamente indeseable no es solo la horrenda cantidad de madera extraéda, sino la destrucciñn de la biodiversidad que la creaciñn de plantaciones de madera de un solo tipo ha creado. Antes de la llegada de los europeos al Nuevo Mundo, el Sudeste albergaba la mãs alta diversidad arbñrea del continente. Pero un estudio en 2001 por el Servicio Forestal de Estados Unidos encontrñ que 40 por ciento de los bosques de pino anteriormente diversificados ha sido convertido en plantaciones de pulpa de madera de un solo tipo de especie, manejadas intensamente para maximizar la producciñn de papel.

Segün el respetado biñlogo de Harvard Edward O. Wilson, los bosques plantaciones son entre 90 y 95 por ciento menos biolñgicamente diversos que los bosques naturales. Uno de los problemas que se presentan con éste método es la susceptibilidad de los ãrboles a las plagas y enfermedades. Por ejemplo, el agresivo escarabajo de corteza de pino ha prosperado por todo el Sudeste ya que los bosques mixtos han sido talados y reemplazados por su comida predilecta, el pino de incienso de pulpa accesible. La industria maderera ha usado a su vez la infestaciñn con este escarabajo para justificar sus “talas de rescate” por toda la regiñn, incluyendo los bosques no afectados. El resultado ha sido problemas continuos de erosiñn y daños por inundaciones.

El producto final de toda esta actividad, astillas del tamaño de una estampilla, a menudo terminan siendo exportadas al Japñn señala Allen Hershkovitz, del Consejo de Defensa de Recursos Naturales (NRDC). “La mayoréa de los consumidores ni siquiera piensan acerca del hecho que el papel confort deriva de los ãrboles”, indica él.

Detener la avalancha de pérdida de biodiversidad en la regiñn es una batalla difécil porque 90 por ciento de los bosques afectados en el Sudeste estãn en tierras privadas. Aunque grupos ecologistas como el NRDC han presionado con éxito a los legisladores para limitar la tala en tierras püblicas en el Noroeste Pacéfico, que es parte de la razñn por la cual la industria se fué al sur, los mismos han tenido muchas mãs dificultades convenciendo a mãs de cinco millones de dueños de zonas forestales en e

l Sudeste a que adopten prãcticas ecolñgicas mãs inteligentes.

El NRDC estã trabajando con una coaliciñn de grupos similares en la regiñn, como la Dogwood Alliance y ForestEthics, para crear concientizaciñn püblica y las bases para un boicot de papeles de bosques del Sudeste. Tales boicots resultaron efectivos en el pasado para convencer supertiendas de artéculos para construcciñn y remodelamiento de casas a que limitasen sus compras de madera vérgen del Noroeste Pacéfico, pero es aün demasiado temprano para decir si esta estrategia podrã aliviar a los bosques debilitados del Sudeste.

CONTACTOS: The Dogwood Alliance; ForestEthics; Natural Resources Defense Council (NRDC).