Semana del 09/07/2006

Querido DiãlogoEcolñgico: éCuãles son los problemas asociados con el ruido y la poluciñn del aire cerca de los aeropuertos?—John Cermak, via e-mail

Los investigadores han sabido por muchos años que la proximidad a fuertes ruidos puede causar cambios en la tensiñn arterial asé también como cambios en las pautas de sueño y digestivas—todo las cual constituye una señal de estrés serio en el cuerpo humano.

En un cuestionario de 1997 distribuido a dos grupos—uno viviendo cerca de un gran aeropuerto, y el otro en un vecindario tranquilo—dos tercios de los que vivéan en proximidad al aeropuerto indicaron que les molestaba bastante el ruido de los aviones, y la mayoréa señalaron que el estrépito interferéa con sus actividades diarias. Los mismos dos tercios se quejaron mãs que el otro grupo de dificultades de dormir, y también se definieron en peor estado de salud.

Quizãs aun mãs alarmante, la Comisiñn Europea, que gobierna la Uniñn Europea (U.E.), considera vivir cerca de un aeropuerto como un factor de riesgo en enfermedades cardéacas y derrames de cerebro, ya que la hipertensiñn arterial causada por la poluciñn de ruido puede detonar estas dolencias mãs graves. La U.E. estima que 20 por ciento de la poblaciñn europea—o aproximadamente 80 millones de personas—estã expuesta a niveles de ruido que se catalogan como insalubres o inaceptables.

El ruido de los aeropuertos puede también tener efectos negativos en la salud infantil y en su desarrollo. Un estudio de 1980 que examinñ el impacto del ruido de aeropuertos en la salud infantil encontrñ hipertensiñn arterial mãs seria en niños que residéan en zonas prñximas al aeropuerto LAX de Los Angeles que en otros habitando confines mãs distantes. Un estudio alemãn de 1995 certificñ un nexo entre el ruido crñnico del Aeropuerto Internacional de Munich y actividad elevada del sistema nervioso y niveles cardiovasculares en menores de la regiñn. Y en 2005 un estudio publicado en el prestigioso ñrgano médico The Lancet, encontrñ que los infantes que vivéan cerca de aeropuertos en Inglaterra, Holanda y España, mostraban un retraso en su capacidad de leer de dos meses por cada aumento de cinco decibeles en los niveles de ruido en sus entornos. El estudio también implicñ el ruido de los aviones en la comprensiñn inferior de textos en muchos niños, incluso después de descontar diferencias socioeconñmicas.

Vivir cerca de un aeropuerto también significa considerable exposiciñn al aire contaminado. Jack Saporito de la Asociaciñn Norteamericana de Observaciñn de la Aviaciñn-CAW (U.S. Citizens Aviation Watch Association—CAW), una coaliciñn de municipalidades y grupos preocupados del problema, cita varios estudios que ligan a contaminantes comunes en los aeropuertos—tales como los escapes de diesel, el monñxido de carbono, y sustancias quémicas desparramadas—con el cãncer, el asma, daños al hégado, enfermedades del pulmñn, linfomas, leucemia mielñide, e incluso depresiñn. CAW estã presionando al gobierno para que se limpien los escapes de motores a reacciñn asé como la eliminaciñn o modificaciñn de la expansiñn de aeropuertos a través del paés.

Otro grupo que se dedica al mismo tema es la Chicago"s Alliance of Residents Concerning O"Hare (Alianza de Residentes de Chicago con Respecto a O’Hare), la cual hace presiñn y educa al püblico para reducir el ruido y la poluciñn y restringir la ampliaciñn del aeropuerto mãs concurrido del mundo. Segün este grupo, cinco millones de residentes del ãrea podréan estar sufriendo efectos de salud adversos a causa de O’Hare, que es sñlo uno de los cuatro grandes aeropuertos de la regiñn.

CONTACTOS: Alliance of Residents Concerning O"Hare, www.areco.org; U.S. Citizens Aviation Watch Association, www.us-caw.org.


Querido DiãlogoEcolñgico: éQué es mejor para el ambiente, los corchos normales de las botellas de vino, o sus alternativas de plãstico o “de tornillo”?

—Susan Wolniakowski, Duluth, MN

Aunque podréa sorprenderla, los corchos naturales son la mejor opciñn, principalmente porque cosechando el material real es una prãctica muy antigua que ayuda a preservar la poblaciñn mundial relativamente pequeña de ãrboles corcheteros, los que pueden vivir cientos de años. Estas colonias dispersas de corcheteros, su mayor parte en Portugal y España, prosperan en las condiciones calurosas y ãridas del Mediterrãneo meridional, amparando una amplia gama de biodiversidad y ayudando a la vez a prevenir que se seque el suelo.

Ademãs, ciertos tipos de fauna dependen de los bosques de corcho para su propia sobrevivencia, incluyendo el lince ibérico y el ciervo norafricano, como también especies raras de aves entre las que contamos el ãguila imperial ibérica, la cigueña negra, y la mangosta egipcia. A medida que los productores de vino empiezan a usar otro tipo de tapabotellas, los bosques corcheteros podréan caer en el abandono y los ãrboles y millares de plantas y animales que dependen de ellos podréan extinguirse también.

Aunque 70 por ciento de las botellas de vino todavéa llevan corchos naturales, alternativas de plãstico y vidrio han empezado a entrar fuertemente en años recientes. En efecto, mãs y mãs productores de vino alrededor del mundo estãn pasãndose a las alternativas, citando beneficios como la prevenciñn del moho de corcho que puede dañar al vino y la facilidad de retapar las botellas abiertas. En Australia y Nueva Zelandia—ambos productores ambiciosos en la escena vinécola mundial—la mayoréa de los productores usan tapas atornillables, principalmente porque las pueden fabricar en forma barata sin tener que pagar los costos relativamente altos de importaciñn de corchos naturales.

Pero la popularidad creciente alrededor del mundo de las tapas atornillables y los corchos plãsticos tiene preocupados tanto a los productores de corcho natural como a los ambientalistas. En un informe reciente, “Cork Screwed” (El Corcho En Apuros), el World Wildlife Fund (WWF) vaticina que, con la tasa de adopciñn actual por parte de los productores de vino, las tapas atornillables y los otros corchos sintéticos dominarãn el mercado para 2015, poniendo en peligro el futuro de los bosques corcheteros del Mediterrãneo. Para detener este avance, la organizaciñn estã apoyando los esfuerzos de los productores de corcho Portugueses para certificar sus prãcticas como operaciones sostenibles por el Forest Stewardship Council (FSC) [Consejo de Custodia de los Bosques], entidad que promueve prãcticas de explotaciñn forestal sostenibles y econñmicamente factibles alrededor del mundo.

“Los bosques corcheteros tienen un lugar preferencial entre los mãs importantes componentes de

la biodiversidad del Mediterrãneo y Europa. Al mismo tiempo, son la plataforma central de toda una econméa”, señala Nora Berrahmouni, coordinadora del programa Paisajes de Bosques Corcheteros de la WWF. “La certificaciñn de la FSC reforzarã las caracterésticas actuales de beneficio ecolñgico de la economéa corchetera, abriendo nuevas oportunidades en los mercados del corcho”, añade ella.

Al final, como siempre, serã la opiniñn püblica la que decidirã la batalla, y los productores de corchos de plãstico y atornillables de metal estãn trabajando furiosamente para desactivar el estigma asociado con sus productos, ya que la mayoréa de los consumidores todavéa asocian los corchos no naturales con el vino barato. Por el momento, al menos, los principales productores vinécolas del mundo en Europa siguen fieles a sus reservas de corcho en casa. Y los entusiastas del vino de todo el mundo pueden ayudar a la ecologéa del planeta al elegir vinos con corchos naturales.

CONTACTOS: Forest Stewardship Council, www.fsc.org/en/whats_new/news/news_notes/23; "Cork Screwed," assets.panda.org/downloads/cork_rev12_print.pdf.