Semana del 10/08/2008

Querido DiãlogoEcolñgico: éQuisiera saber como la “tarifa de peaje de congestiñn” usada en algunas ciudades alrededor del mundo reduce el trãfico y promueve el transporte colectivo favorable al medio ambiente?

—Bill Higley, véa email

A pesar del aumento de informaciñn acerca del medio ambiente y de los precios constantemente crecientes de la gasolina, los norteamericanos y otros habitantes del mundo desarrollado—sin mencionar millones de nuevos conductores chinos e indios que se lanzan a la carretera cada semana—son reacios a sacrificar la libertad y privacéa de sus automñviles personales. Pero los atochamientos de trãfico, los viajes mãs largos al trabajo, y los niveles cada vez mãs altos de contaminaciñn han dado a los planificadores del transporte urbano nuevos alicientes en sus esfuerzos para fomentar el uso del trãnsito püblico limpio y eficiente en materia de energéa. Una de las herramientas mãs nuevas en su arsenal es el tarifado de congestiñn (también llamado tarifado variable de peaje), segün el cual los coches y camiones pagan peajes mãs altos si penetran zonas urbanas centrales durante horas tradicionalmente congestionadas.

Singapur fue la primera ciudad importante del mundo en emplear la tarifa de congestiñn en 1975 cuando comenzñ a cobrar un peaje de $3 a todos los vehéculos que deseaban entrar al centro de la ciudad. El sistema se ha ampliado desde entonces a toda la ciudad, con tarifas de peaje en varias localidades que cambian durante el curso del déa. Los fondos generados por el programa han permitido que Singapur amplée y mejore el trãnsito püblico y que mantenga el trãfico a un ritmo ñptimo.

Algunos de los beneficios tangibles del programa, segün Environmental Defense, incluyen la reducciñn del trãfico en un 45 por ciento, un aumento de 10 millas-por-hora en la velocidad de conducciñn media, 25 por ciento menos accidentes, 176.000 menos libras de diñxido de carbono (CO2) emitidas, y un aumento de 20 por ciento en el uso del transporte colectivo.

Tarifas de congestión­también denominadas tarifas variables de peaje­han resultado una buenísima opción en ciudades como Singapur, Londres y Estocolmo para descongestionar el tráfico, reducir las demoras en los períodos pico, disminuir la contaminación y estimular el uso del tránsito colectivo. ¿Lo abrazará Nueva York luego?
© Getty Images

Londres puso en acciñn un plan similar en 2003 que resultñ tan exitoso que pronto se ampliñ a algunas partes periféricas de la ciudad en 2007. Hoy, los conductores pagan $13 para traer sus vehéculos a ciertas secciones de Londres durante las horas de trãfico punta. Segün el Victoria Transport Policy Institute [Instituto Victoria de Polética de Transporte], el plan de Londres ha reducido perceptiblemente el trãfico, mejorado el servicio de autobuses, y generado réditos substanciales. Environmental Defense señala que el plan redujo la congestiñn un 30 por ciento, aumentñ la velocidad del trãfico un 37 por ciento, quitñ 12 por ciento de los agentes contaminantes del aire y rebajñ el consumo de combustible y emisiñn de CO2 un 20 por ciento.

Un experimento de tarifado de congestiñn en Estocolmo en 2006 dio resultados similares, reduciendo significativamente los tiempos de ida y vuelta al trabajo, reduciendo la contaminaciñn perceptiblemente y aumentando el uso del trãnsito püblico durante una prueba de siete meses. El déa después de que terminñ el ensayo, reaparecieron los atascos, asé que los votantes de Estocolmo pasaron un referéndum para reinstalar el plan. La ciudad tiene hoy uno de los sistemas de tasaciñn de congestiñn mãs extensos del mundo.

Quizãs la prñxima ciudad importante a implementar la tarifa de congestiñn serã Nueva York, si el alcalde Michael Bloomberg se sale con la suya. En julio de 2007, la legislatura estatal rechazñ el primer intento de Bloomberg de introducir tal programa—que habréa utilizado los fondos recaudados para pagar ampliaciones y mejoras al sistema de trãnsito püblico regional—pero la congestiñn y la contaminaciñn cada vez mayores pudieran forzar la mano de los legisladores en el futuro.

"Un plan de tarifado de la congestiñn es la manera mãs rentable de iniciar tales mejoras del trãnsito y reducir la congestiñn de trãfico," dice Wiley Norvell de Transportation Alternatives, uno de un puñado de grupos que trabajan con Bloomberg para sacar una versiñn del plan que sea aceptada por los legisladores del estado. Con dos tercios de los neoyorquinos opuestos, parece una batalla cuesta arriba por el momento, pero los partidarios dicen que la adopciñn de tales reglas es inevitable.

CONTACTOS: Environmental Defense Fund; Transportation Alternatives


Querido DiãlogoEcolñgico: He leédo que las botellas plãsticas presentan riesgos al ser reutilizadas repetidamente pues ciertos productos quémicos dañosos pueden filtrarse en el contenido. Me pregunto si las mismas cuestiones plagan el Tupperware y otros envases similares de almacenaje plãsticos de alimento.

—Sylvie, Dawson City, Yukon, Canadã

La mayoría de los productos Tupperware se consideran no peligrosos, pero algunos de sus envases de comida usan policarbonato (plástico #7), que se ha demostrado filtra la sustancia Bisfenol A (BPA) en los alimentos después de uso repetido.

La barahünda reciente sobre los envases de plãstico que lixiviaban productos quémicos en los alimentos y bebidas ha empañado un poco todo los tipo de plãsticos que entran en contacto con lo que injerimos, sea merecido o no. Algunos consumidores concienzudos estãn abandonando todos los plãsticos enteramente por preocupaciones de la salud. Pero aunque es verdad que la exposiciñn a ciertos productos quémicos encontrados en algunos plãsticos se ha ligado a varios problemas de salud humana (especialmente ciertos tipos de cãncer y de desordenes reproductivos), los contienen sñlo un pequeño porcentaje de plãsticos.

Segün The Green Guide [La guéa verde], un sitio Web y revista dedicados a la visiñn ecologista y de propiedad de la National Geographic Society, los plãsticos mãs seguros para uso repetido en almacenar alimentos se hacen de polietileno de alta densidad (HDPE, o plãstico #2), polietileno de baja densidad (LDPE, o plãstico #4) y polipropileno (PP, o plãstico #5). La mayoréa de los productos de Tupperware se hacen de LDPE o de PP, y como tales se consideran seguros para uso repetido en el almacenamiento de alimentos y los ciclos del lavaplatos. La mayoréa de los productos para el almacenaje de alimentos de Glad, Hefty, Ziploc y Saran también pasan los criterios de la Green Guide en materia de salud.

Pero los consumidores deben ser conscientes de mãs de algunas marcas de fãbrica "seguras", pues la mayoréa de las compañéas hacen varias léneas de productos que ofrecen diversos tipos de plãsticos. Aunque se considera que la gran mayoréa de los productos Tupperware son seguros, algunos de sus envases de alimentos utilizan el policarbonato (plãstico #7), que se ha demostrado puede lixiviar Bisfenol A (BPA) una sustancia quémica que, en contacto con alimentos, puede hacer daño hormonal tras uso repetido. Los consumidores preocupados acerca de tales riesgos podréan evitar los productos Tupperware basados en policarbonato, como los siguientes: la lénea Rock "N Serve para microondas; la Meals-in-Minutes Micr

osteamer; la "Elegant" Serving Line; la botella para bebés TupperCare; el envase Pizza Keep" N Heat; y la Table Collection [Colecciñn de Mesa] (los tres ültimos no se fabrican ya, pero podréan estar todavéa dando vueltas por su cocina).

Ademãs del BPA, se pueden encontrar otros productos quémicos en varios envases de almacenaje de alimento. Los envases hechos de tereftalato de polietileno (PET, o plãstico #1)—como la mayoréa de las botellas de soda—son ACEPTABLE a utilizar una vez, pero pueden filtrar talatos carcinñgenos que perturban las hormonas—cuando se utilizan una y otra vez. También, muchos artéculos de los delicatessen vienen envueltos en plãstico hecho de cloruro de polivinilo (PVC, o plãstico #3), que puede lixiviar dioxinas cancerégenas. Por lo tanto es recomendable sacar los alimentos fuera de tales envases una vez que los comestibles estãn en casa.

Los envases hechos de poliestireno (PS, o plãstico #6, también conocido como espuma de poliestireno) pueden también ser peligrosos, pues su componente base, estireno, se ha asociado a irritaciones de la piel, ojos, bronquios y pulmones, depresiñn, fatiga, funciñn comprometida del riññn, y daño del sistema nervioso central. Las ñrdenes para llevar de los restaurantes vienen a menudo en envases de poliestireno, que también se deben vaciar en envases mãs seguros una vez que los mismos lleguen a la casa.

Si tu cabeza se estã embotando con tantos requerimientos de examinar la parte inferior de otro envase de almacenaje plãstico de alimento para ver su nümero de reciclaje, elige el vidrio. Pyrex, por ejemplo, no contiene productos quémicos que pueden filtrarse en los alimentos. Por supuesto, tales artéculos pueden romperse en mil pedazos si se caen al suelo. Pero la mayoréa de los consumidores preferiréan el riesgo de quebrar algo cualquier déa al riesgo continuo de contaminaciñn quémica.

CONTACTOS: The Green Guide; Tupperware