Semana del 12/7/09

Querido DiãlogoEcolñgico: éQué tipo de oportunidades de trabajo se podréan abrir con el nuevo énfasis federal en proyectos ambientalistas?

—Dick Wetzler, St. Paul, MN

Si se trata de una industria estadounidense que tenga potencial de ser mãs limpia y mãs “verde”, es muy posible que la administraciñn de Obama haya reservado ya un poco de dinero del presupuesto de estémulo para ella. En febrero de 2009, el nuevo presidente firmñ la Ley Estadounidense de Recuperaciñn y Reinversiñn con un monto de $787 mil millones de dñlares. Ademãs de crear trabajos, la ley promete fomentar el ambientalismo en las compañéas norteamericanas mediante inversiones que totalizan mãs de $75 mil millones.

Segün Environment America, una federaciñn de grupos ambientalistas basados en diversos estados, el paquete de estémulo incluye $32.800 millones para proyectos de energéa limpia, $26.860 millones para iniciativas de eficiencia energética y $18.950 millones para métodos de transporte “verde”. Algunos de los componentes “verdes” claves de la ley incluyen la aceleraciñn de la introducciñn de la tecnologéa de "red inteligente" (sistemas de asignaciñn de rutas de energéa que optimizan la eficiencia de la misma), proporcionando fondos para maximizar la eficiencia energética en escuelas, y ofreciendo ayuda a gobernadores y alcaldes para que mejoren el rendimiento energético en propiedades privadas y edificios püblicos, estableciendo un nuevo programa de garantéas de préstamo para ayudar a productores de energéa renovable a sobrevivir durante recesiones econñmicas.

Con el capital y el crédito privado tan escaso debido a la recesiñn, esta inyecciñn de apoyo federal es vital para ayudar a los sectores ambientalistas incipientes a permanecer a flote. Y la mayoréa de los economistas estãn de acuerdo que hace sentido alejarse del petrñleo extranjero y redirigir los esfuerzos hacia energéas renovables nacionales. Obama ha prometido la creaciñn de unos 500.000 empleos en el creciente sector de energéas limpias de la naciñn.

La mayoría de los economistas piensan que tiene mucho sentido alejarse del petróleo extranjero que se agotará algún día y dirigirse hacia fuentes de energía renovable nacionales. Imagen: La Granja de Viento de Biglow Canyon en construcción en Sherman County, Oregón.
© Dave Worth, courtesy Flickr

"La realidad bãsica es irrefutable: gastando la misma cantidad de dinero en la construcciñn de una economéa de energéa limpia crearã tres veces mãs trabajos en los E.E.U.U. que invertir lo mismo en nuestra infraestructura existente de combustible fñsiles," escribe el economista Robert Pollin de la Universidad de Massachusetts en la revista The Nation. "La transformaciñn a una economéa de energéa limpia puede por lo tanto servir como un motor importante a largo plazo para la creaciñn de empleos". Los ingenieros de turbinas de viento, los instaladores de aislamiento, los clasificadores de materiales a reciclar, los vendedores de células fotovoltaicas—a la vez que los hombres de negocios asociados con estos negocios—pueden mirar con optimismo hacia un futuro brillante y potencialmente lucrativo.

Esta visiñn es compartida por la Solar Energy Industries Association, que vaticina que el estémulo ayudarã a crear unos 119.000 trabajos solo en el sector solar norteamericano antes de fines de 2010. Diversas empresas, desde fabricantes de células solares a minoristas de materiales de construcciñn ambiental, a firmas de mantenimiento de granjas de viento, a transportistas de reciclado, a auditores de energéa, probablemente expandirãn sus roles de empleados con talentos relevantes.

El gobierno federal mismo estã también tomando parte en el esfuerzo de recuperaciñn mãs allã de repartir dinero. Segün el sitio web oficial de la ley de recuperaciñn [Recovery Act ], el Public Building Service de la General Services Administration invertirã $5.550 millones en proyectos de edificio federales, "incluyendo $4.500 millones para transformar instalaciones federales en edificios “verdes” de alta eficiencia ejemplar, $750 millones para renovar y construir nuevas oficinas federales y palacios de justicia, y $300 millones para construir y renovar puestos en la frontera." Se emprenderãn proyectos con un valor cercano a los $1000 millones—una bendiciñn para los que estãn en la industria de la construcciñn, incluyendo trabajadores de construcciñn, electricistas, fontaneros, mecãnicos de aire acondicionado, carpinteros, arquitectos e ingenieros.

CONTACTOS: American Recovery and Reinvestment Act; Environment America; Solar Energy Industries Association.


Querido DiãlogoEcolñgico: éQué efectos tienen los fertilizantes, pesticidas y herbicidas usados en céspedes residenciales o granjas en los cuerpos prñximos de agua como réos, canales—o incluso el océano para los que vivimos cerca de la costa?

—Linda Reddington, Manahawkin, NJ

Las sustancias agrícolas sintéticas se convirtieron en cosa frecuente con la así llamada 'Revolución Verde' en la segunda mitad del siglo veinte, pero sus beneficios no llegaron sin costes ambientales–es decir la contaminación a granel de nuestros arroyos, ríos, charcas, lagos, e incluso zonas costeras, a medida que estos materiales químicos se escurrieron a las vías acuáticas circundantes.
© Roger Smith, courtesy Flickr

Con el advenimiento de la asé llamada “Revoluciñn Verde” en la segunda mitad del Siglo Veinte—cuando los agricultores comenzaron a utilizar avances tecnolñgicos para aumentar los rendimientos de la tierra—los fertilizantes sintéticos, pesticidas y herbicidas pasaron a ser cosa frecuente alrededor del mundo, no sñlo en granjas, sino también en jardines y céspedes residenciales.

Estos productos quémicos, muchos de los cuales fueron desarrollados en el laboratorio y se basan en el petrñleo, han permitido a todo tipo de granjero y jardinero mayor control sobre las plantas que quieren cultivar al enriquecer el ambiente inmediato y rechazar los parãsitos. Pero tales ventajas no han venido sin costes ambientales—es decir la contaminaciñn general de la mayor parte de nuestros arroyos, réos, charcas, lagos e incluso zonas costeras, a medida que estas sustancias sintéticas se escurren a las véas fluviales prñximas.

Cuando el exceso de los nutrientes de todos los abonos que usamos se escurren a nuestras véas acuãticas, este causa explosiones de algas a veces tan grandes que pueden hacer los canales infranqueables. Cuando las algas mueren, se van al fondo y se descomponen en un proceso que roba el oxégeno del agua. Los pescados y otras especies acuãticas no pueden sobrevivir en estas "zonas muertas", de modo que se mueren o huyen a regiones subacuãticas mãs sanas.

Un problema relacionado es el envenenamiento de la vida acuãtica. Segün los U.S. Centers for Disease Control (CDC) [Centros para el Control de Enfermedades de los E.E.U.U.], solamente los estadounidenses consumen alrededor de 75 millones de libras de pesticidas cada año para proteger sus rosas y petunias contra los insectos. Cuando esos productos quémicos se meten en los canales, los pescados los ingieren y se enferman. Los seres humanos que comen pescados enfermos pueden ellos mismos enfermarse, completando asé el cérculo creado por la contaminaciñn.

Un estudio de 2007 sobre la contaminaciñn en los réos alrededor de Portland, Oregñn, e

ncontrñ que los salmones salvajes estãn nadando ahé con docenas de productos quémicos sintéticos en sus sistemas. Otro estudio reciente de Indiana encontrñ que una variedad de maéz genéticamente manipulado para producir el insecticida Bt estã teniendo efectos tñxicos sobre insectos acuãticos no dañinos, incluyendo las moscas caddis, una fuente importante de alimento para pescados y ranas.

La soluciñn, por supuesto, es manejar los suelos en forma orgãnica, tanto en la casa como la granja. Segün la Organic Trade Association [Organizaciñn de Comercio Orgãnica], los granjeros y jardineros orgãnicos usan estiércol abonado y otros materiales naturales, a la vez que rotaciñn de cosechas, para ayudar a mejorar la fertilidad de los suelos, en vez de fertilizantes sintéticos que pueden dar lugar a una superabundancia de nutrientes. Consecuentemente, estas prãcticas protegen las fuentes de agua subterrãnea y evitan el escurrimiento de los productos quémicos que pueden causar zonas muertas y vida acuãtica envenenada.

Ahora hay una variedad grande de fertilizantes orgãnicos disponible comercialmente, asé como muchas maneras de mantener los parãsitos a raya sin recurrir a productos quémicos sintéticos extremos. Una abundancia de informaciñn sobre como practicar la agricultura en forma meas “verde” se puede encontrar en lénea: Para comenzar, visiten OrganicGardeningGuru.com y el Centro de Informaciñn Sobre Agricultura Alternativa del Ministerio de Agricultura de los E.E.U.U. Los interesados en recibir consejos en persona deben consultar con un jardinero maestro en un vivero local que se especialice en cultivar huertos orgãnicos.

CONTACTOS: CDC; Organic Gardening Guru; USDA's Alternative Farming System Information Center.

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