Semana del 17/5/09

Querido DiãlogoEcolñgico: éEs verdad que la pérdida de las turberas del mundo es un factor importantésimo en la acumulaciñn de gases de efecto invernadero en la atmñsfera? éY si es asé qué se puede hacer?

—Larissa S., Las Vegas, NV

Las turberas son ecosistemas de humedales que acumulan material vegetal y forman capas de turba de hasta 20 m de grueso. Pueden almacenar, en promedio, 10 veces mãs diñxido de carbono (CO2), el gas de efecto invernadero principal, que otros ecosistemas. Como tal, los pantanos de turba del mundo representan un "fregadero importante del carbñn" – un lugar donde el CO2 se almacena naturalmente bajo tierra y no puede escaparse a la atmñsfera y exacerbar el calentamiento del planeta. Sin embargo, cuando se drena o quema, la turba se descompone y el carbñn almacenado termina lanzãndose a la atmñsfera.

Un estudio del año 2007 preparado por el Programa del Ambiente de las Naciones Unidas (UNEP) acerca del rol de las turberas en el cambio de clima inducido por los seres humanos, encontrñ que los 988 millones de acres (3.998.294.123.200 m2) ocupados por las turberas del mundo (que representen cerca del tres por ciento de la tierra y de la superficie de agua dulce del mundo) es capaz de almacenar unos dos trillones de toneladas de CO2—equivalente a cerca 100 años de emisiones de combustible fñsil.

Como tal, la conversiñn extensa de los pantanos de turba a usos comerciales por todo el mundo es causa seria de alarma. En Finlandia, Escocia e Irlanda, la turba se cosecha en escala industrial para uso en centrales eléctricas, calefacciñn, cocinar y uso en chimeneas domésticas.

Las turberas son importantes 'atrapadoras de carbón', almacenando en promedio 10 veces más CO2 que otros ecosistemas. Como tal, la conversión extensiva de turberas a usos comerciales alrededor del mundo es causa de alarma seria. Imagen: Producción de turba, para uso en chimeneas domésticas, en la zona central de Irlanda.

Pero el problema es mãs urgente en paéses como Indonesia y Malasia, donde las dificultades econñmicas fuerzan a la gente a drenar turberas para crear granjas y plantaciones. Marcel Silvius de la organizaciñn holandesa sin fines de lucro Wetlands International señala que las "emisiones anuales de las turberas del Asia Sur-Oriental exceden fãcilmente las contribuciones de combustible fñsil de los paéses mãs contaminadores." Él mismo agrega que Indonesia, ahora en el 21avo lugar en el mundo en cuestiñn de emisiones de gases de efecto invernadero, pasaréa al tercer lugar (detrãs de los E.E.U.U. y de China) si se facturaran las pérdidas de turberas.

Wetlands International estima que las emisiones anuales de CO2 causadas por el drenaje o la quema de turberas indonesias alcanza unas dos mil millones de toneladas, igual a cerca del 10 por ciento de las emisiones resultantes de la quema de carbñn, petrñleo y gas natural. Se supone que cantidades similares de CO2 resultan de la destrucciñn de turberas malasias.

El problema ha empeorado estos ültimos años debido al alza aguda de demanda global por la madera, la pulpa y el biocombustible, lo que acelera la conversiñn de turberas de otro modo olvidadas en plantaciones de aceite de palma y granjas forestales explotadas intensamente. Silvius dice que una tonelada de aceite de palma —el producto de exportaciñn principal de Indonesia y el ingrediente clave en el combustible biodiesel—cultivada en las turberas drenadas emite 20 veces mãs CO2 que una tonelada de gasolina. Con todo, él insiste, la protecciñn de turberas puede realmente ser una de las maneras menos costosas de atenuar el calentamiento del planeta, pues costaréa menos de siete centavos ($US) por tonelada de CO2 evitado.

"Justo como la eliminaciñn gradual alrededor del mundo de las bombillas que consumen demasiada electricidad o un cambio masivo a los coches hébridos," dice Achim Steiner, jefe de la UNEP , la "protecciñn y restauraciñn de turberas es quizãs otra soluciñn fãcil entre las opciones mãs eficientes para la mitigaciñn del cambio de clima." Por su parte, la UNEP señala que se deberéa permitir a los paéses que contaran la protecciñn de turberas entre sus esfuerzos encomiables para reducir sus huellas de carbñn a medida que el mundo se prepara para el calentamiento del planeta.

CONTACTOS: UNEP; Wetlands International.


Querido DiãlogoEcolñgico: éHa seguido alguien si el cambio de clima estã causando mãs pérdida de vida humana a medida que se agudiza?

—Gordon Gould, Compton, CA

Investigaciones de la Organización Mundial de la Salud concluyen que el calentamiento global ya está causando 150.000 muertesy unos cinco millones de enfermedades humanas al año, incluyendo la malaria y el dengue.
© James Gathany, courtesy Wikipedia

Los investigadores creen que el calentamiento del planeta es ya responsable de unas 150.000 muertes cada año por todo el mundo, y temen que el nümero bien pueda doblarse antes de 2030 incluso si comenzaramos a ponernos serios acerca de las reducciones de emisiones hoy déa mismo.

Un equipo de cientéficos de la salud y del clima de la Organizaciñn Mundial de la Salud (WHO) y la universidad de Wisconsin en Madison publicaron estos resultados el año pasado en la prestigiosa revista Nature, cuyos artéculos son revisados por otros expertos. Ademãs de matar gente, el calentamiento del planeta también contribuye a unos cinco millones de enfermedades humanas cada año, encontraron los investigadores. Algunas de las maneras que el calentamiento del planeta afecta negativamente la salud humana—especialmente en naciones en desarrollo—incluyen: apresurar la diseminaciñn de enfermedades infecciosas tales como el paludismo y el dengue; creando condiciones que llevan a la desnutriciñn y a la diarrea potencialmente fatales; y aumentando la frecuencia y la severidad de las olas de calor, de las inundaciones y otros desastres relacionados con el clima.

Respaldando los hallazgos del WHO existe ahora un estudio del ingeniero civil y ambiental de Stanford, Mark Jacobson, que demuestra un enlace directo entre el alza en los niveles de diñxido de carbono (CO2) en la atmñsfera y la creciente mortalidad humana. Él encontrñ que la contaminaciñn atmosférica agregada generada por cada aumento de un grado Celsius en la temperatura causada por el CO2 lleva a cerca de 1.000 muertes adicionales en los E.E.U.U. y muchos mãs casos de enfermedad respiratoria y de asma. Jacobson calcula que, anualmente, se observa alrededor del mundo unas 20.000 muertes debidas a la poluciñn del aire, cada vez que la temperatura sube un grado Celsius.

"Esto es una relaciñn de causa-efecto, no simplemente una correlaciñn," señala Jacobson. "El estudio fue el primero en aislar especéficamente el efecto del CO2 de otros agentes de calentamiento global y encontrar cuantitativamente que los cambios quémicos y meteorolñgicos debidos al CO2 mismo aumentan la mortalidad debido al aumento de ozono, y a las partéculas y agentes carcinñgenos crecientes en el aire."

Para su parte, sin embargo, los escépticos del calentamiento del planeta tales como el fésico atmosférico Fred Singer mantienen que los eventos repentinos de tiempo fréo son responsables por mãs muertes que las temperaturas calientes y las olas de calor. "Los ancianos mueren en hogares carentes de calefacciñn adecuada. La gente sufre frac

turas del crãneo a causa de caédas en el hielo. Los hombres mueren de ataques del corazñn removiendo la nieve a paladas. La gente coge resfréos, gripe, pulmonéas y otras enfermedades respiratorias. Las enfermedades infecciosas proliferan. Las admisiones de hospital se elevan." Singer, el fundador del Science and Environmental Policy Project [Proyecto para la ciencia y la polética medioambiental], concluye que puesto que el calentamiento del planeta elevaréa las temperaturas mãximas del verano modestamente mientras que subiréa las temperaturas ménimas del invierno en forma significativa, esto "deberéa ayudar a reducir las mortalidad entre los seres humanos."

Un equipo de investigadores de Harvard encontrñ un cuadro diferente. Su estudio de julio de 2007, publicado en la revista Occupational and Environment Medicine, revisada por otros peritos, determinñ que el calentamiento del planeta probablemente causaréa mãs muertes en el verano debido a temperaturas mãs altas, pero no menos muertes en los inviernos mãs suaves. Al analizar informaciñn sobre el tiempo relacionada con la muerte de 6,5 millones de personas en 50 ciudades norteamericanas entre 1989 y 2000, los investigadores encontraron que durante olas de fréo de dos déas se habéa visto un aumento del 1,59 por ciento en muertes debido a temperaturas extremas. Pero durante peréodos similares de tiempo extremadamente caluroso, las tasas de mortalidad aumentaron un 5,74 por ciento.

CONTACTOS: WHO; Science and Environmental Policy Project.

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