Semana del 19/10/2008

Querido DiãlogoEcolñgico: éQué son estos "desiertos oceãnicos” de los que he estado oyendo? éTambién, no leé que habéa una masa enorme de botellas plãsticas flotando en alguna parte del océano?

—Wally Mattson, Eugene, OR

Los asé llamados “desiertos oceãnicos” o "zonas muertas" son ãreas oceãnicas deficientes en oxégeno—(o "hipñxicas “). Estas pueden ocurrir naturalmente, o ser causadas por un exceso de nitrñgeno de fertilizantes, del efluente de las aguas residuales y/o de emisiones agrécolas de fãbricas, de autos, y camiones. El nitrñgeno actüa como nutriente que, alternativamente, detona una explosiñn de algas o de plancton, que a su vez agotan el oxégeno del agua.

Segün la Ocean Conservancy, una zona muerta en el Golfo de México-donde el réo Misisipi descarga cada segundo innumerables galones de agua contaminada—se ha ampliado a mãs de 18.000 kilñmetros cuadrados en la década pasada. Y muchas otras tales zonas muertas también han experimentado extensiñn rãpida estos ültimos años.

Un estudio reciente del oceanñgrafo alemãn Lothar Stramma y un equipo de investigadores internacionales prominentes confirma este fenñmeno y también apunta el dedo al calentamiento del planeta. Sus datos demuestran que los niveles del oxégeno a centenares de pies debajo de la superficie del océano han disminuido durante los ültimos 50 años en todo el mundo, muy probablemente como resultado de la actividad humana. Y a medida que el océano se calienta debido al cambio de clima, el mismo conserva menos oxégeno. Ademãs, las capas superiores mãs calientes de agua sofocan el proceso que trae alimentos hacia arriba de las partes mãs fréas, mãs profundas del océano, para alimentar una amplia gama de fauna marina que ocupa la superficie.

Los así llamados desiertos oceánicos o zonas muertas son areas marinas deficientes en oxígeno, a menudo causadas por el nitrógeno de fertilizantes, aguas servidas, y otras sustancias contaminantes que se descargan en el oceáno por fuentes agrícolas o industrials.
© We are CS, courtesy Flickr

La extensiñn de estas zonas muertas es mala noticia para la mayoréa de los habitantes marinos y los ecosistemas donde ellos prosperan. Millares de diversas especies estresadas debido a la pesca excesiva y otras amenazas, ahora deben lidiar con la extensiñn de ãreas hipñxicas a través de regiones que en otros tiempos constituéan habitats sanos.

La acumulaciñn de los desperdicios plãsticos y de la otra basura en el océano no se relaciona necesariamente con las zonas hipñxicas, sino es otro problema grave que hace frente a los frãgiles ecosistemas marinos del mundo. El capitãn de mar e investigador océanico basado en California Charles Moore descubriñ lo qué ahora se conoce como La Zona Oriental de Basura —una acumulaciñn de plãstico y de otros desechos marinos que ocupa unos 700.000 kilñmetros cuadrados en el Océano Pacéfico Septentrional—durante una traveséa del Pacifico del Norte en 1997. En un artéculo de 2003 en Natural History Magazine, Moore confesñ estar asombrado de que no podréa estar mãs lejos de tierra firme en ese punto del planeta y que sin embargo podéa ver bolsas de plãstico y otros desechos cubriendo la superficie del océano hasta donde alcanzaba la vista.

La gente puede ayudar a los océanos y a sus habitantes tomando decisiones diarias inteligentes que pueden tener impacto colectivo, positivo. Disminuyendo tu huella de carbñn—conduciendo menos, bicicleteando mãs, poniendose un suéter en vez de alzar la temperatura de la casa—-es una manera de ayudar a prevenir la extensiñn de zonas hipñxicas, que se relaciona directamente con la actividad industrial y la cantidad de gases de efecto invernadero que lanzamos a la atmñsfera.

Y limitando el uso del plãstico y de la bolsa de plãstico es la mejor manera de evitar que tal basura termine en medio del oceãno. Algunos paéses, tales como China, y muchas grandes ciudades—San Francisco, por ejemplo—han prohibido el uso de bolsos plãsticos en los supermercados y tiendas de comestibles. Si tu ciudad todavéa no ha tomado esta medida, ejerce presiñn para que lo hagan—y mientras tanto traer tus propios bolsos reutilizables al mercado y trata de evitar el plãstico dondequiera que puedas.

CONTACTOS: Ocean Conservancy; Natural History Magazine


Querido DiãlogoEcolñgico: He seguido las tendencias en "eco-hogares" durante muchos años. éSe ven ahora las mismas pautas en los condominios?

—Charlie Anderson, Seattle, WA

The Riverhouse en el distrito de Battery Park de Nueva York es un edificio de 320 unidades que cumple con las normas LEED, y que usa calefacción y aire acondicionado geotérmicos, aire doblemente filtrado, pinturas no tóxicas y azoteas paisajeadas.
© Phillip Ritz, courtesy Flickr

Increéblemente los condominios pueden ser hoy en déa el tipo de habitaciñn ambientalmente mãs responsable que existe, especialmente puesto que los promotores inmobiliarios estãn prestando cada vez mãs atenciñn a la sostenibilidad desde el principio.

Por su misma naturaleza, muchos complejos de propiedad tipo condominio se adhieren a algunos de los principios mãs bãsicos de la habitaciñn ambientalista: densidad, para maximizar el espacio abierto circundante y reducir al ménimo las “huellas” de los edificios fésicos y operacionales; proximidad al transporte püblico, dado su localizaciñn tépica en zonas urbanas; y uso reducido de recursos por unidad, gracias a los sistemas compartidos, paredes y espacios comunes. Y los constructores pueden elegir agregar otros elementos “verdes”, tales como electrodomésticos de gran eficacia y sistemas calefacciñn y aire acondicionado, azoteas verdes y paisajeo orgãnico.

Los "proyectos estãn abrazando el concepto ambientalista para responder mejor a lo que estã buscando el püblico," dice Gail Vittori, presidente del U.S. Green Building Council [Consejo de Construcciñn Ambientalista de los E.E.U.U.], que produjo y maneja las normas de edificaciñn Leadership in Energy and Environmental Design (LEED) [Liderazgo en Diseño Energético y Ambiental (LEED)]. "Ellos desean que el ambiente construido se ponga mãs en harmonéa con las consideraciones ambientales y de salud."

Un ejemplo es Florence Lofts, una nueva urbanizaciñn de 12 casas y un edificio comercial de 4.200 pies cuadrados en el centro de Sebastopol, California. El proyecto—que cumple con las normas LEED—ofrece una Sistema Solar fotovoltaico en la azotea para agua caliente y otras necesidades eléctricas, un sistema en escala comercial de "agua gris" para desviar las aguas del fregadero y de la ducha para propñsitos de irrigaciñn, y un tanque que recoje la precipitaciñn excesiva de las azoteas para prevenir la escorrentéa excesiva.

Otro ejemplo es The Riverhouse que da al réo Hudson en el districto del Battery Park de New York City. Este edificio certificado como LEED, de 320 unidades y que es ahora hogar del actor/ecologista Leo DiCaprio—tiene calefacciñn y enfriamiento geotérmico, aire dos veces filtrado, pintura no tñxica, y jardines de azotea paisajeados.

Pero no todos los promotores inmobiliarios necesitan romper la cuenta bancaria para cumplir con pautas ecologistas en sus proyectos de condominios. Dos tercios de las unidades en el famoso edificio de Harlem en el nümero 1400 de la Quinta Avenida—anunciado como el primer condominio “verde” de Nueva York, se consideran comprables, con precios de $50.000 a $104.000 y eservados para familias de renta moderada. También en la zona metropolitana de Nueva York, el Habitat for Humanity anunciñ recientemente que ha juntado un equipo de diseño “verde” para construir "condominios verdaderamente asequibles" en New Rochelle y otras partes del condado de Westchester.

"Si estãs construyendo un edificio moderadamente “verde”, el sobrecargo a construir estã tépicamente entre el 1,5 a dos por ciento. Es muy pequeño," dice Leanne Tobias del Malachite LLC, una empresa consultora “verde” basada en Maryland para propiedades inmobiliarias. Ademãs, los costes de cargo que llevan las unidades verdes son mãs bajos, puesto que tales edificios funcionan con menos energéa y agua y generan menos basura que los rascacielos convencionales. "Cada mes todos ésos serãn ahorros para los dueños de una casa o residentes de estos edificios," agrega Vittori. "Eso es una tremenda ventaja."

CONTACTOS: U.S. Green Building Council; Habitat for Humanity; Malachite LLC