Semana del 19/7/09

Querido DiãlogoEcolñgico: éDado que los ferrocarriles contaminan mucho menos que los aviones o los automñviles, épor qué existen tan pocas opciones ferroviarias en los EE.UU. en comparaciñn con Europa? éY se estaréa haciendo algo para enviar mãs pasajeros a las léneas de ferrocarril norteamericanas en vez de aceptar el trãfico automoviléstico y aéreo?

—Jeffrey Orenstein, Bradenton, FL

Es verdad que usar el tren es una de las maneras de menor impacto ecolñgico para ir de un punto a otro a menos que se camine, se corra, o se vaya en bicicleta. A principios del siglo veinte, con tanto el transporte aéreo como de coche privado en sus infancias, tomar el tren era realmente la ünica manera prãctica de viajar en los EE.UU. de una ciudad a otra. Y tomar el tren lo hicieron al acérrimo: Para 1929 los E.E.U.U. ostentaban una de las redes de ferrocarril mãs grandes y mãs utilizadas del mundo, con unos 65.000 vagones de pasajero en funcionamiento a través de unas 265.000 millas de pista.

Pero una campaña concertada por los fabricantes de automñviles de los E.E.U.U. para adquirir léneas de ferrocarril y descomisarlas, junto con un esfuerzo importante en el Congreso para construir el sistema mãs extenso de carreteras internas del mundo, se combinñ para cambiar las preferencias de los norteamericanos de los trenes a los coches particulares. Consecuentemente, mientras que Europa se concentraba en construir sus propias redes de ferrocarril, los E.E.U.U. se convirtiñ en la naciñn automoviléstica por excelencia, con mãs coches per capita que en cualquier otro lugar del mundo. Hacia 1965 solamente quedaban 10.000 vagones ferroviarios de pasajeros en funcionamiento a través de apenas 75.000 millas de pista.

En respuesta al uso decreciente de la red ferroviaria estadounidense, el gobierno de los E.E.U.U. creñ Amtrak en 1971 para proporcionar servicio interurbano de tren de pasajeros a través del paés, operando principalmente en las pistas preexistentes ya siendo utilizadas para el transporte de carga. Hoy en déa Amtrak opera unos 1.500 coches de pasajeros en 21.000 millas de véas que conectan 500 destinaciones en 46 estados. En 2008, casi 28 millones de pasajeros usaron los trenes de Amtrak, representando el sexto año seguido de record en pasajeros de la lénea ferrocarrilera püblica. A pesar de este crecimiento, los E.E.U.U. todavéa tienen una de las tasas interurbanas mãs bajas de uso ferroviario en todo el mundo desarrollado.

El gobierno de EE.UU. creó Amtrak en 1971 para resucitar el tránsito por ferrocarril, que había declinado dramáticamente desde su período pico en 1929. Pero el nivel de pasajeros es bajo en comparación con otros países desarrollados. El gobierno de Obama ha asignado ahora mil millones de dólares a mejora y aumentar las velocidades en las líneas existentes, y crear nuevas líneas de alta velocidad en 10 corredores nacionales. Imagen: Tren de Amtrak pasa al sur de Manassas, VA, en una tarde de domingo.
© J.P. Mueller, courtesy Flickr

Pero todo eso podréa cambiar pronto. En la primavera de 2009, presidente Obama asignñ $8 mil millones de dñlares de su paquete del estémulo hacia el desarrollo de léneas de tren de alta velocidad a través del paés, citando la necesidad de reducir emisiones de gases de efecto invernadero y la dependencia en el petrñleo extranjero. Actualmente existe solamente una lénea de tren de alta velocidad en los E.E.U.U., el Expreso Acela, de Amtrak, que puede alcanzar velocidades de 240 km por hora en su tramo Washington, D.C.- Boston. El éxito de los trenes "balas” de alta velocidad y eficiencia en Asia y Europa—donde los viajes por tren pueden ser tan veloces como volar pero sin las esperas y molestias asociadas con las rutinas de seguridad—ha ayudado a convencer a los analistas norteamericanos del transporte que los E.E.U.U. deben también abrazar la tecnologéa de los trenes de alta velocidad.

La primera etapa de financiaciñn federal se destinarã a mejorar las velocidades en las léneas existentes, pero su mayor parte se dedicarã a la construcciñn inmediata de nuevas léneas de alta velocidad en 10 corredores a través del paés, incluyendo en Nueva Inglaterra septentrional, por todo el estado de Nueva York, a través de Pensilvania, en y alrededor de Chicago, a través del sureste, y para arriba y abajo de toda la costa oeste.

Un estudio de 2006 por el Centro Para Polética de Aire Limpio [Center for Clean Air Policy] y el Center for Neighborhood Technology [Centro Para la Tecnologéa Vecinal] concluyñ que construir un sistema ferroviario de alta velocidad a través de los E.E.U.U. (similar en alcance al propuesto por Obama) resultaréa probablemente en 29 millones menos de viajes por automñvil y 500.000 menos vuelos por aviñn cada año, un ahorro de seis mil millones de libras en emisiones de diñxido de carbono—equivalente a eliminar anualmente un millñn de coches de las carreteras.

CONTACTOS: Amtrak; Center for Neighborhood Technology; Center for Clean Air Policy.


Querido DiãlogoEcolñgico: éEn qué medida afecta el crecimiento demogrãfico humano el calentamiento del planeta, y qué puede hacerse acerca de esto?

—Larry LeDoux, Honolulu, HI

Las poblaciones del mundo en los países en desarrollo se deben estabilizar si los esfuerzos para contener las emisiones no se eliminan en su totalidad a causa de la presión de una población en constante crecimiento. Muchos expertos creen que la manera de reducir el aumento de población consiste en: reducir la pobreza y la mortalidad infantil; aumentar el acceso de mujeres y niñas a servicios de salud, educación y oportunidad económica; y educar las mujeres acerca de métodos anticonceptivos, y acceso a servicios de planeamiento de familia.
© Jake Brewer, courtesy Flickr

No cabe duda que el crecimiento demogrãfico humano es un contribuidor importante al calentamiento del planeta, dado que los seres humanos utilizan combustibles fñsiles para avalar sus estilos de vida cada vez mãs mecanizados. Mãs gente significa mãs demanda de petrñleo, gas, carbñn y otros combustibles minados o taladrados debajo de la superficie de la tierra que, cuando se queman, arrojan bastante diñxido de carbono (CO2) a la atmñsfera atrapando aire caliente adentro como un invernadero.

Segün el Fondo Para la Poblaciñn de las Naciones Unidas, la poblaciñn humana creciñ de 1,6 mil millones a 6,1 mil millones de personas durante el curso del siglo veinte. (Reflexionar: Llevñ todo el tiempo transcurrido hasta esa fecha para que la poblaciñn alcanzara 1,6 mil millones; pero entonces se disparñ a 6,1 mil millones en apenas 100 años.) Durante este peréodo, las emisiones de CO2, el gas principal de efecto invernadero, se multiplicaron por 12. Y con la poblaciñn mundial que se espera sobrepase nueve mil millones en los 50 años prñximos, los ecologistas y otros estãn preocupados de la capacidad del planeta de soportar la carga adicional de gases de efecto invernadero siendo incorporados a la atmñsfera y que estãn desatando un desastre en los ecosistemas de las regiones subyacentes.

Los paéses desarrollados consumen desproporcionadamente la mayor parte de los combustibles fñsiles. Los Estados Unidos, por ejemplo, contienen apenas cinco por ciento de la poblaciñn del mundo, pero contribuyen un cuarto de la producciñn total de CO2. Pero mientras que el crecimiento demogrãfico estã estancado o en declive en la mayoréa de los paéses desarrollados (a excepciñn de los E.E.U.U., debido a la inmigraciñn), se estã levantando rãpidamente en los paéses en desarrollo de reapida industrializaciñn. Segün el Fondo Para la Poblaciñn de las Naciones Unidas, los paéses en véas de desarrollo de crecimineto rãpido (como China y la India) contribuirãn mãs de la mitad de las emisiones de CO2 globales antes de 2050, llevando alguno a preguntarse si todos los esfuerzos que se han hecho para contener emisiones en los E.E.U.U. se anularãn debido

a la adopciñn de nuestros estilos de vida ultra-consumista en otros paéses.

“La poblaciñn, el calentamiento del planeta y las pautas de consumo estãn inextricablemente ligadas en sus consecuencias globales para el medio ambiente," informa el Global Population and Environment Program del Sierra Club, un grupo no lucrativo. "A medida que crezca la contribuciñn a las emisiones globales de los paéses en véas de desarrollo, el tamaño de la poblaciñn y las tasas de crecimiento se convertirãn en factores significativos en la ampliaciñn de los impactos del calentamiento del planeta."

Segün el Worldwatch Institute, un laboratorio de ideas ambientalista no lucrativo, los desaféos predominantes que enfrenta nuestra civilizaciñn global son el controlar el cambio de clima y el lograr un crecimiento demogrãfico lento. “El éxito en estos dos frentes haréa otros desaféos, tales como reversar la tala de ãrboles del planeta, la establizaciñn de las mesas de agua, y la protecciñn de la diversidad vegetal y animal, mucho mãs manejable," señala el grupo. "Si no podemos estabilizar el clima y no podemos estabilizar la poblaciñn, no hay un ecosistema en la tierra que pueda salvarse."

Muchos expertos en poblaciñn creen que la soluciñn estã en mejorar la salud de las mujeres y niños en los paéses en desarrollo. Al reducir la pobreza y mortalidad infantil, aumentar el acceso de las mujeres y muchachas a derechos humanos bãsicos (cuidado médico, educaciñn y oportunidades econñmicas); al educar a las mujeres sobre las opciones existentes de control de natalidad, y asegurar acceso a los servicios voluntarios de planificaciñn familiar, las mujeres elegirãn limitar el tamaño de la familia.

CONTACTOS: United Nations Population Fund; Sierra Club's Global Population and Environment Program; Worldwatch Institute

DiãlogoEcolñgico (EarthTalk) es ahora un libro! Mãs detalles e informaciñn en: www.emagazine.com/earthtalkbook.