Semana del 19/9/10

Querido DiãlogoEcolñgico: éEs verdad que algunos paéses han encargado el suministro de agua potable a empresas privadas, negando efectivamente acceso a muchas comunidades locales?

—J. Johnson, Lancaster, PA

El agua es parte tan importante de la vida que ha sido considerada por mucho tiempo como un bien püblico que se debe confiar sñlo a entidades püblicas. Pero debido el historial administrativo mediocre de los gobiernos municipales, regionales y nacionales con respecto al manejo apropiado de recursos de agua, la externalizaciñn de estas funciones a empresas privadas estã pasando a ser mãs comün. Pero los créticos de tal privatizaciñn indican que el resultado para los consumidores no es siempre demasiado positivo.

Quizãs el mejor ejemplo conocido ocurriñ en Bolivia en los años noventa, cuando sistemas de agua en regiones pobres se pusieron a la venta a inversionistas privados a raéz de la presiñn ejercida por las agencias de desarrollo internacionales que deseaban liquidar el sector püblico en favor de una economéa de libre mercado. Bolivia empleñ la corporaciñn norteamericana Bechtel para manejar el agua en la regiñn de Cochabamba. Bechtel cumpliñ su promesa de proporcionar agua a muchas zonas de Cochabamba anteriormente mal servidas, pero también alzñ los precios dramãticamente. “Muchos no pudieron pagar tales tarifas, y aunque el agua estaba ahora disponible para ellos, muchos quedaron marginados porque no les alcanzaba el dinero,” informa World Savvy, una organizaciñn sin fines lucrativos.

En 2000 estallaron disturbios graves en Cochabamba con cientos de residentes llenando las calles, irritados con el hecho que una entidad privada extranjera les impedéa conseguir acceso al agua. “La violencia sacudiñ la confianza de la administraciñn municipal y los inversionistas internacionales,” recuerda World Savvy. “Bechtel expelida, lo que tuvo como resultado no sñlo caos en la entrega de agua en el ãrea, sino también un golpe grave a la inversiñn extranjera en el paés”. Conflictos semejantes han ocurrido en otras partes de Bolivia asé como en Gana, Uruguay y el Reino Unido.

A través del mundo, comunidades que no han podido mantener sus suministros de agua limpios, sanos y accesibles, han pasado el manejo de tales funciones a compañías privadas. En muchos casos, los experimentos han terminado en desastre, y los ciudadanos locales han obligado a sus gobiernos a asumir esas tareas otra vez. IMAGEN: Un letrero ('Agua para el Pueblo') creado en Bolivia para conmemorar el décimo aniversario de los conflictos de agua en Cochabamba, durante los cuales se dió primero control a la Corporación Bechtel y luego se la expulsó.
© Kris Krug, courtesy Flickr

En EEUU, el gobierno federal asegurñ la protecciñn de véas navegables y agua potable en los años setenta con la Ley de Aguas Limpias y Agua Potable Sana, que entre otros beneficios aumentñ la financiaciñn de sistemas de agua locales para ayudar las ciudades y pueblos a mantener estãndares altos y acceso econñmico al agua dulce. “Sin embargo, desde los años ochenta, el gobierno federal ha reducido la financiaciñn para infraestructura local de agua, con tal asistencia cayendo a sus puntos mãs bajos durante la administraciñn de Bush,” reportea la organizaciñn Food & Water Watch. Sin financiaciñn federal, las comunidades que no pueden mantener un suministro sano y limpio de agua dulce se estãn cada vez mãs entregando a empresas privadas.

éPero a qué costo? Food & Water Watch cita docenas de ejemplos a través del paés donde la privatizaciñn ha resultado un desastre: "[A]ltas tarifas y mal servicio plagan muchas comunidades que han traspasado el control del servicio del agua potable a corporaciones”. Las quejas comunes incluyen tasas exorbitantes, sñtanos inundados con aguas servidas, cañeréas rotas, mala calidad de agua, y costos fuera de serie. “Los barones del agua priorizan los beneficios de los accionistas sobre el bienestar püblico, y dejan que los municipios limpien los platos quebrados”.

No todos piensan que la privatizaciñn del agua es siempre una mala idea, especialmente cuando los gobiernos no pueden manejar eficientemente la procuraciñn del agua, el desinfectado y la distribuciñn del recurso mãs vital que existe. “Hay evidencia que la privatizaciñn puede funcionar bien cuando se subvenciona el costo del agua para las poblaciones mãs pobres,” indica World Savvy. A pesar de todo, el debate continuarã a medida que mãs y mãs gobiernos prueban la privatizaciñn del agua en un mundo que se estã calentando y donde se ven sequéas con mãs frecuencia.

CONTACTOS: World Savvy; Food and Water Watch.


Querido DiãlogoEcolñgico: Por lo que sé, no se requiere que los alimentos genéticamente modificados sean marcados como tales. éA qué se debe esto? éNo tenemos derecho a saber de qué consisten nuestros alimentos?

—Rebecca Webster, por correo electrñnico

Hoy la mayoría de los alimentos procesados disponibles en los supermercados y bodegas contienen ingredientes genéticamente modificados (MG), aunque aun no se sabe si tales productos pueden causar problemas de salud o ambientales. IMAGEN: el sello de no MG, ahora emblazonado en miles de productos para ayudar a los consumidores a identificar los alimentos no MG en los lugares donde hacen sus compras.
© Non-GMO Project

Desconocido por la mayoréa de los norteamericanos, la mayoréa de los alimentos procesados disponibles en las tiendas de abarrotes son derivados de fuentes genéticamente modificadas (MG)—segün lo cual se han tomado genes de una especie e insertados en otra para obtener rasgos o caracterésticas especéficas. Dado lo nuevo que es la tecnologéa MG—los cientéficos empezaron a jugar con ella solamente en los años setenta pero no la empezaron a utilizar en forma amplia hasta muy recientemente en el sector de alimentos—no hay aun una opiniñn clara en cuanto a si tales productos pueden causar problemas de salud o ambientales.

En vista de tales incertidumbres la Uniñn Europea y docenas de otras regiones alrededor del mundo, inclusive Australia y Japñn, ahora requieren a los productores de alimentos que marquen sus productos tipo MG claramente de modo que los consumidores puedan decidir por sé mismos si desean o no correr el riesgo. Ni EEUU ni Canadã tienen tales requisitos.

Los créticos de MG dicen que las compañéas de alimentos han presionado a los poléticos para asegurar que los reguladores de EEUU no requieran que los productores distingan MG de alimentos tradicionales: “
Si una cosecha de MG se parece a su equivalente no-MG y crece como ella, entonces se asume que sean lo mismo, y no se hace ninguna prueba antes que los seres humanos la coman,” reportea el blog, Food Democracy (Democracia Alimentaria). El maéz, por ejemplo, puede contener genes antibiñtico-resistentes o un insecticida incorporado—pero al gobierno de EEUU “si parece y crece como elote, entonces es sano para comer”.

El resultado, dice Food Democracy, es una enorme ignorancia entre los consumidores acerca de qué clases de genes extraños pueden haber sido insertados en alimentos ordinarios que compran y comen. “Al mantener a los consumidores en la oscuridad ha impedido que ellos elijan en realidad con respecto a los alimentos que consumen,” dice Food Democracy. “Sin etiquetas los principios de oferta y demanda ya no estãn vigentes puesto que los consumidores no pueden enviar un mensaje a los agricultores y productores acerca de lo que quieren y no quieren comer”.

Segün un estudio del Pew Research Center for the People and the Press, 53 por ciento de norteamericanos no comeréan alimentos MG si se les diese la elecciñn, mientras que el 87 por ciento cree

que alimentos de MG a pesar de todo deben ser marcados como tal. Pero dado que el gobierno federal no tiene planes de requerir tales etiquetas, los consumidores deben tomar el asunto en sus propias manos. A saber, el Institute for Responsible Technology (Instituto Para Tecnologéa Responsable) introdujo recientemente una aplicaciñn gratuita de iPhone llamada ShopNoGMO que proporciona a los consumidores un recurso ütil que pueden acceder en el supermercado mismo para identificar productos que no sean MG en 22 categoréas de tiendas de comestibles.

Ademãs, prominentes detallistas de alimentos naturales lanzaron el Proyecto No-GMO en 2005 para desarrollar un sistema independiente de certificaciñn que ayude a consumidores a identificar alimentos no-MG donde hacen sus compras. Whole Foods, Seeds of Change, Nature's Way y 400 otras empresas de EE.UU y canadienses ahora apoyan la campaña, y hoy varios miles productos de tienda de comestibles lucen el fãcil de reconocer sello No-GMO. El proyecto también tiene una base de datos de ingredientes para ayudar a los productores de alimentos a encontrar ingredientes no-GM para utilizar en sus alimentos procesados. Los léderes del proyecto esperan que su trabajo pueda ayudar a prevenir que nuevas cosechas de MG se establezcan y construir un sector fuerte de alimentos no-GM a través del paés, a pesar de la falta de intervenciñn federal.

CONTACTOS: Pew Research Center for the People and the Press; Food Democracy Blog; Institute for Responsible Technology; Non-GMO Project.

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