Semana del 21/3/10

Querido DiãlogoEcolñgico: éNo estã el interés en coches eléctricos e hébridos enchufables incitando mãs dependencia en el carbñn como fuente de electricidad? éY es eso realmente mejor que el impacto ambiental de la gasolina/petrñleo?

—Graham Rankin, a través de email

Es verdad que la venida de carros eléctricos no es necesariamente una bendiciñn para el ambiente si significa cambiar simplemente nuestra dependencia en un hidrocarburo―el petrñleo, del cuãl se destila la gasolina―por una fuente de energéa aun mãs sucia: el carbñn, que se quema para crear electricidad.

La electricidad a base de carbon — aunque usada indirectamente — será la fuente predominante de electricidad utiizada por los coches eléctricos e híbridos enchufables a menos que comencemos a producir enormes cantidades de energía de renovables como sol y viento. Foto: La central eléctrica Mount Storm a base de carbón de la Virginia Electric and Power Company en el noreste de West Virginia.
© Rich McGervey, courtesy Flickr

La mineréa de carbñn es un proceso feo y ambientalmente destructivo. Y, segün la Agencia de Protecciñn del Medio Ambiente de EEUU (EPA) quemando la sustancia en centrales eléctricas envéa unas 48 toneladas de mercurio―una neurotoxina conocida―al aire y el agua de los norteamericanos todos los años (cifras de 1999, el ültimo año en que los datos estãn disponibles). Ademãs, la quema de carbñn contribuye aproximadamente 40 por ciento de las emisiones totales de biñxido de carbono en EEUU. La Academia Nacional de Ciencias (NAS) estima que la mineréa del carbñn y la quema del mismo causan $62 mil millones de dñlares de daño ambiental todos los años solamente en los EEUU, sin mencionar su impacto profundo en nuestra salud.

Mãs de la mitad de toda la electricidad de EEUU es derivada del carbñn, aunque se estima que la cifra estã alrededor del 70 por ciento en China. En cuanto a Europa, el Reino Unido consigue mãs de la tercera parte de su electricidad del carbñn, mientras que Italia planea doblar su consumo de carbñn en la producciñn de electricidad dentro de cinco años para cubrir un 33 por ciento de sus propias necesidades de electricidad. Varios otros paéses en Europa, donde el sentimiento verde corre profundo pero la economéa todavéa lleva la batuta, también almacenan carbñn y construyen mãs centrales eléctricas para quemarlo ante una sed creciente de electricidad barata y abundante.

Complicando esta tendencia, se ven docenas de carros eléctricos y enchufables hébridos en desarrollo por los fabricantes de coches del mundo. Es lñgico por lo tanto que, a menos que comencemos a usar cantidades significativas de electricidad de fuentes renovables (solar, viento, etc.), las plantas que queman carbñn no sñlo continuarãn pero podrãn aumentar realmente sus descargas de mercurio, biñxido de carbono y otras toxinas debido al nümero mãs alto de automñviles eléctricos en los caminos.

Algunos analistas esperan que la capacidad existente de electricidad en EEUU pueda ser suficiente para alimentar los carros eléctricos de América en el futuro prñximo, pero no se debe excluir la posibilidad de nuevas plantas de carbñn (ni nuevas centrales nucleares) viniendo en lénea para llenar el vacéo si nosotros no nos apuramos para proveer fuentes alternas de energéa eléctrica. Y aunque los defensores de la energéa eficiente creen que podemos ir muy lejos haciendo nuestras redes eléctricas mãs “listas” usando tecnologéas de vigilancia que pueden repartir la electricidad cuando esté mãs abundante y barata (generalmente en el medio de la noche), otros dudan que exista la capacidad para manejar la carga colocada en aün una red de distribuciñn inteligente "lista".

Los ecologistas―asé como muchos poléticos y los responsables de formular polética―mantienen que la ünico soluciñn viable y a largo plazo es de apurar el desarrollo de fuentes renovables de energéa. No hace mucho tiempo, el concepto de un carro totalmente eléctrico y cargado por energéa solar o alguna otra forma de energéa renovable limpia era casi un sueño imposible. Hoy, sin embargo, tal nociñn estã dentro del reino de lo posible, pero sñlo si todos ponen de su parte para demandar que nuestras empresas de electricidad pongan mãs energéa "verde" en lénea.

CONTACTOS: EPA/mercury emissions.


Querido DiãlogoEcolñgico: éHay algün peligro para la salud asociado con el uso de los nuevos utensilios de cocina de silicona? He encontrado informaciñn relacionada con los peligros/beneficios del Teflñn y otras bateréas de cocina pero nada sobre el uso de silicona.

—Jean McCarthy, Sebastian, FL

En 1979 la Dirección de Drogas y Alimentos de EEUU (FDA) determinó que los bióxidos de silicio los elementos básicos en la batería de silicona para cocina podían ser reconocidos generalmente como seguros para utilizar incluso en contextos de alimentos. Pero los primeros utensilios de cocina de sílice (espátulas) no comenzaron a aparecer en las tiendas hasta una década más tarde, y la FDA no ha realizado ningún otro estudio de seguimiento para determinar si la silicona puede lixiviarse de los utensilios de cocina y contaminar potencialmente los alimentos.
© thousand_names, courtesy Flickr

Con toda la prensa negativa acerca del Teflñn y de los metales que se lixivian de las ollas y cacerolas, los consumidores estãn al acecho de bateréas de cocina que sean fãciles de limpiar y no introduzcan preocupaciones de salud. La silicona, un caucho sintético hecho de silicio soldado (un elemento natural rico en la arena y la piedra) y oxégeno, llena cada vez mãs este nicho. El material, flexible pero fuerte, que ha demostrado ser popular en cacerolas de panecillo, moldes de biscocho, espãtulas y otros utensilios, puede ir del freezer al horno (hasta 428 grados Fahrenheit), es antiadherente e inoxidable, y a diferencia de las bateréas convencionales de cocina, viene en una gama de colores brillantes y alegres.

Pero algunos se preguntan si hay un lado siniestro con las bateréas de cocina hechas de silicona. Informes anecdñticos de manchas o aceite de silicona que supuran de las bateréas de silicona recalentada aparecen en postes del Internet, asé como reportes de olores que persisten después de lavados repetidos. También, la imagen de la silicona puede estar eternamente manchada por problemas asociados con los injertos de gel de sélice para senos―algunas mujeres con generaciones mãs antiguas de estos injertos experimentaron contracciñn capsular, una respuesta anormal del sistema inmunolñgico a materias forãneas. Y aunque teoréas acerca de la conexiñn de los injertos de sélice con el cãncer de mama fueron desacreditados, el daño a la reputaciñn de la silicona persiste.

Es triste decirlo, pero puesto que el uso de silicona en las bateréas de cocina es bastante nuevo, no ha habido mucha investigaciñn sobre su seguridad para su uso con alimentos. Años atrãs en 1979 la Direcciñn de Drogas y Alimentos de EEUU (FDA) determinñ que los biñxidos de silicio―los elementos bãsicos en la bateréa de silicona para cocina―podéan ser reconocidos generalmente como seguros para utilizar aün en contextos de alimentos. Pero los primeros utensilios de cocina de sélice (espãtulas) no comenzaron a aparecer en las tiendas hasta una década mãs tarde, y la FDA no ha realizado ningün otro estudio de seguimiento para determinar si la silicona puede lixiviarse de los utensilios de cocina y contaminar potencialmente los alimentos. Por su parte, la agencia de la salud de Canadã, Health Canada, mantiene que la silicona para alimentos no reacciona con comidas ni bebidas y no produce ningün vapor peligroso, y como tal puede usarse al mãximo de las temperaturas r

ecomendadas.

La defensora de consumidores Debra Lynn Dadd, quién evita el Teflñn debido a preocupaciones de salud, es optimista con respecto a los utensilios de sélice para cocinar, después de investigar su toxicidad potencial. “Traté de encontrar alguna informaciñn sobre los efectos de salud a razñn del caucho de silicona, pero esto no aparece listado en ninguna de las bases de datos de sustancias quémicas tñxicas que utilizo,” dice ella, agregando que ella también muestreñ datos materiales de seguridad en varios cauchos de silicona fabricados por Dow Corning (que manufactura unas 700 variaciones). “Todas las descripciones que leé del caucho de silicona lo describen como quémicamente inerte y estable, asé que es improbable que reaccione con o lixivie en los alimentos, ni emite vapores de gas”. Ella agrega que la silicona “no es tñxico a organismos acuãticos o de tierra, no es un desecho peligroso, y aunque no es biodegradable, puede ser reciclado después de una vida de uso”.

Por lo tanto, aunque la mayoréa de nosotros probablemente no tendremos ningün problema con los utensilios de sélice de cocina, los que sufren de sensibilidades quémicas quizãs quieran esperar hasta que se concluyan investigaciones mãs definitivas. Mientras tanto, los utensilios para cocina de hierro fundido y aluminio anodizado siguen siendo la elecciñn preferida para los que estãn concernidos acerca de la lixiviaciñn de materiales perjudiciales en sus alimentos cocinados.

CONTACTOS: FDA; Health Canada; Debra Lynn Dadd; Dow Corning.

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