Semana del 22/11/09

Querido DiãlogoEcolñgico: éPueden aclarar ustedes el impacto ambiental de la industria de la moda? A mi entender, la industria en general no es muy buena para el ambiente.

—Tan Cheng Li, Malasia

Segün Earth Pledge, una organizaciñn no lucrativa, hoy se usa unas 8.000 sustancias quémicas sintéticas a través del mundo para convertir materias primas en textiles. En los Estados Unidos, el Departamento de Agricultura reporta que un cuarto de todos los pesticidas utilizados en el paés se dedican al cultivo del algodñn, principalmente para la industria textil. La Agencia de Protecciñn del Medio Ambiente de EEUU considera muchas instalaciones domésticas de producciñn textil como fuentes de desechos peligrosos; y las normas y reglamentos poco respetados en los paéses en desarrollo, donde se produce la mayoréa de los textiles, significa que cantidades enormes de poluciñn se estãn probablemente depositando en la tierra y véas navegables locales en regiones que difécilmente pueden absorber mãs insultos ambientales.

Luz Claudio, escribiendo en Environmental Health Perspectives, considera la manera en que los norteamericanos y europeos hacen compras de ropa como “costura de desecho”: La moda es de baja calidad y se vende a “precios que hacen su compra tentadora y su disposiciñn una cosa rutinaria”. Sin embargo esta asé llamada “moda rãpida” deja una huella ambiental pesada de contaminaciñn, con cada paso del ciclo vital de la ropa engendrando potencialmente riesgos ambientales y laborales.

Segün Technical Textile Markets, una publicaciñn trimestral industrial, la demanda por fibras artificiales como el el poliéster derivado del petrñleo casi se ha duplicado en los ültimos 15 años. “La manufactura de poliéster y otros tejidos sintéticos involucra un proceso intensivo que usa grandes cantidades de energéa y requiere mucho petrñleo crudo,” informa Claudio. Ademãs, ella dice, los procesos emiten compuestos orgãnicos y solventes volãtiles, micropartéculas, gases ãcidos como cloruro de hidrñgeno, y otros subproductos en el aire y el agua.

El Departamento de Agricultura de los EE.UU. reporta que un cuarto de todos los pesticidas usados en la nación se dedican al cultivo de algodón, principalmente para la industria de ropa.
© Martin LaBar, courtesy Flickr

“Los problemas de sanidad y ambientales no se limitan sñlo a la producciñn de tejidos artificiales,” dice Claudio, citando subvenciones a la industria algodonera llena de pesticidas que mantiene los precios bajos y la producciñn alta.

En un intento de “ecologizar” la industria, Earth Pledge lanzñ su iniciativa FutureFashion en 2005 para promover el uso de materiales y métodos de producciñn renovables, reutilizables y no contaminantes. Aparte de poner sus propias colecciones de FutureFashion, el grupo organizñ la Semana de Moda de Nueva York en enero 2008, pidiendo a los diseñadores que crearan y presentaran ropa mãs “ecolñgica” en las pasarelas. Los diseñadores inclinados a la moda “verde” también pueden escoger de la biblioteca de Earth Pledge de 600 textiles producidos sosteniblemente, inclusive algodñn orgãnico asé como materias exñticas como sasawashi, pina, el bambü, proteéna de leche, y cuero de mar.

Otro intento de acelerar la “ecologizaciñn” de la industria de modas hacia un futuro con ménimo uso de carbñn e hidrocarburos es el Ethical Fashion Forum [Foro Etico de Moda], que proporciona una variedad de instrumentos y recursos y organiza sesiones de entrenamiento para ayudar a mover la industria hacia prãcticas mãs sostenibles.

Un tropiezo a la “ecologizaciñn” de la moda es que sñlo un pequeño nümero de consumidores—algunos analistas dicen menos de uno por ciento—pagarã mãs por una camisa “mãs verde”. Pero si la industria misma puede mejorar su huella ecolñgica internamente y reducir los costos de materiales y procesos “verdes”, los beneficios se pasarãn eventualmente a los consumidores, estén ellos buscando una oferta, o pendientes de la moda.

CONTACTOS: Environmental Health Perspectives; Earth Pledge; Ethical Fashion Forum.


Querido DiãlogoEcolñgico: Se dice que el calentamiento climãtico traerã una nueva edad de hielo. éEs esto verdadero o sñlo ficciñn?

—Nitisha Jaina, Delhi, India

Un posible resultado de nuestro uso derrochador de combustibles fósiles podría ser otra Edad de Hielo. Una inyección de aguas frescas frías en el Atlántico del Norte, precipitada por el calentamiento global y el derretimiento de casquetes polares y glaciares podría cancelar la Corriente del Golfo, un canal submarino de aguas océanicas tibias que se desplaza al norte del Caribe y modera temperaturas en los Estados Unidos de la costa este y Europa Occidental. En esta imagen la Corriente del Golfo (mostrada en amarillo) se puede observar desplazándose al noreste cerca de la costa oriental de los EE.UU.
© Donna Thomas/MODIS Ocean Group

Aunque nadie puede estar seguro de lo que y cuãn severos serãn los efectos del calentamiento climãtico global, es enteramente posible que nuestro uso derrochador de hidrocarburos podréa detonar una edad de hielo. La teoréa va que una inyecciñn de aguas frescas fréas en el Atlãntico del Norte, precipitada por el calentamiento global y el derretimiento de casquetes polares y glaciares podréan cancelar la Corriente del Golfo, un canal submarino de aguas océanicas tibias que se desplaza al norte del Caribe y modera temperaturas en los Estados Unidos de la costa este y Europa Occidental.

El resultado, algunos cientéficos especulan, podréa ser un regreso a las condiciones de una edad de hielo. En el peor caso, glaciares y temperaturas bajo cero haréan grandes zonas del mundo civilizado inhabitables y exterminaréan muchésimas especies incapaces de mudarse o adaptarse. Una versiñn menos horrible todavéa causaréa inviernos amargamente fréos, sequéas, desastres mundiales de desertificaciñn y cosechas, y guerras de recursos a través del globo.

Por supuesto, a través de la historia en tiempo geolñgico el planeta ha aguantado vastos cambios en temperatura y muchas edades de hielo y calentamientos subsiguientes. La ültima edad de hielo mayor alcanzñ su punto mãximo unos 20.000 años atrãs, cuãndo capas extensas de hielo cubrieron grandes partes de lo que nosotros ahora llamamos Norteamérica, Europa y Asia. Muchos cientéficos del clima creen que el planeta oscila entre peréodos mãs tibios y mãs fréos sin intervenciñn humana debido a varios factores relacionados a su sendero orbital y también variaciones en el nivel de calor del Sol en una escala milenaria—y que actualmente nos dirigimos naturalmente hacia otra edad de hielo, sin incluir las emisiones de gas invernadero durante docenas de milenios venideros.

Pero otros creen que quizãs esas mismas emisiones nos salven de las agonéas heladas de otra edad de hielo. En un estudio publicado el 4 de septiembre de 2009 en la revista Science, los investigadores informan que los cambios climãticos inducidos por los seres humanos estãn probablemente rechazando lo que se presuméa haber sido un descenso inevitable a una nueva edad de hielo basada en datos completos recogidos a través de varias regiones ãrticas en años recientes.

El estudio encontrñ que después de una caéda lenta en temperatura de menos de un medio grado Fahrenheit por milenio a consecuencia de un cambio céclico en l

a orientaciñn del Polo Norte y el Sol, el Artico se calentñ solamente unos 2,2 grados desde 1900, con la década de 1998 a 2008 el peréodo mãs caliente en 2.000 años. Sin intervenciñn humana, los investigadores esperaréan que las temperaturas de verano en el Artico se enfriaréan por aproximadamente otros 4.000 años a medida que el Polo Norte se aleja aün mãs del Sol, pero de hecho, los investigadores creen, el calentamiento climãtico estã invirtiendo esta tendencia.

“La tendencia lenta de enfriamiento es trivial comparada al calentamiento que ha estado sucediendo y eso estã en proceso,” informa el autor principal de estudio Darrell S. Kaufman de la Universidad de Arizona. Por supuesto, sñlo el tiempo podrã determinar si nuestra inundaciñn relativamente a corto plazo de contaminantes tendrã un efecto pronunciado a largo plazo en el calentamiento/enfriamiento de la dinãmica de la escala geolñgica del planeta. Mientras tanto, la mayoréa de los individuos y gobiernos responsables estãn trabajando para reducir sus huellas de carbñn y tratar de excluir a los seres humanos de la ecuaciñn climãtica de una vez por todas. Optimésticamente hablando, los biznietos de nuestros biznietos estarãn aun en el planeta para agradecernos.

CONTACTOS: Science Magazine

DiãlogoEcolñgico (EarthTalk) es ahora un libro! Mãs detalles e informaciñn en: www.emagazine.com/earthtalkbook.