Semana del 23/11/2008

Querido DiãlogoEcolñgico: éQué son las "eco-aldeas?" He oédo hablar de una en Nueva York cerca de Ithaca y otra llamado Arcosanti que se estã construyendo en Arizona.

—Jim Killian, Brookline, MA

Las eco-aldeas son comunidades esencialmente diseñadas con el propñsito de ser social, econñmica y ecolñgicamente sostenibles. La ecologista Joan Bokaer desarrollñ la visiñn para la primera eco-aldea, que seréa eventualmente implementada en las cercanéas de Ithaca, Nueva York, durante una caminata de publicidad a través del continente norteamericano para la sostenibilidad en 1990. El editor de la revista In Context Robert Gilman ayudñ a refinar el concepto con su investigaciñn, escritura y discursos sobre el tema. En 1996, los primeros residentes se trasladaron al EcoVillage en Ithaca, y asé naciñ un movimiento. Segün la Global Ecovillage Network [Red Global de Eco-aldeas], existen en estos momentos en todo el mundo unas 420 eco-aldeas en zonas urbanas y rurales.

Las caracterésticas que definen una eco-aldea, segün el artéculo seminal de 1991 de Robert Gilman, "El Desaféo de la Eco-Aldea," incluyen "escala humana, desarrollo sano y sostenible, establecimiento completamente equipado, y la integraciñn no dañina de actividades humanas en el mundo natural." Gilman también señalñ que las eco-aldeas deben limitar sus poblaciones a 150 individuos, que es el tamaño mãximo para cualquier red social viable segün las enseñanzas de la sociologéa y de la antropologéa.

Mientras que el término eco-aldea no entrñ en uso comün hasta los años 90, el concepto puede ser de hecho mucho mãs antiguo. Arcosanti, una "ciudad que se autodefine como experimental" en el alto desierto de Arizona, 70 millas al norte de Phoenix, ha estado en construcciñn desde 1970 y serã eventualmente el hogar de unos 5.000 residentes con visiñn progresista. En armonéa con el concepto de desarrollo arracimado [en grupo] para maximizar el espacio abierto y el uso eficiente de recursos, las estructuras grandes, compactas y los grandes invernaderos solares de Arcosanti representan una pequeña huella ambiental—solamente 25 acres dentro de una comunidad con 4.000 acres “de reserva."

Existen en la actualidad unas 420 eco-aldeas alrededor del mundo tanto en entornos rurales como urbanos. En la imagen: la sección oeste de Arcosanti, un pueblo que se define como experimental en Arizona, y que ha estado en construcción desde 1970. Observando las normas de desarrollo 'en grupos' para optimizar los espacios abiertos y el uso eficiente de recursos, las enormes y compactas estructuras y grandes viveros de Arcosanti ocupan una huella ecológica pequeña­solamente 25 acres dentro del area total de la comunidad de 4.000 acres.
© CodyR, courtesy Flickr

El arquitecto italiano Paolo Soleri diseññ Arcosanti segün su concepto de "arcologéa" (arquitectura + ecologéa), segün el cual, en sus palabras, "lo construido y lo viviente se relacionan como lo haréan los ñrganos en un organismo altamente desarrollado." El concepto funciona a base de que "muchos sistemas trabajan juntos, con circulaciñn eficiente de la gente y de los recursos, edificios de multi-utilizaciñn, y orientaciñn solar para la iluminaciñn, calefacciñn y aire acondicionado."

Los interesados en saber mãs pueden atender un taller de cuatro semanas en Arcosanti para estudiar las técnicas de construcciñn de edificios y la filosoféa arcolñgica, consiguendo también una oportunidad de contribuir a la construcciñn en curso de la ciudad. Hasta la fecha, unos 5.000 participantes han tomado mano en la construcciñn de Arcosanti.

Algunas otras "comunidades intencionales" diseñadas alrededor de Norteamérica con propñsitos de sostenibilidad incluyen Cobb Hill en Vermont, Vegan en Hawaii, Dancing Rabbit en Misuré, Maitreya en Oregon, Dreamtime en Wisconsin, Paz en Texas, Earthaven en North Carolina, Prairie's Edge en Manitoba y Kakwa en Columbia Britãnica. Para mãs informaciñn sobre éstas y otras eco-aldeas, la red Ecovillage Network of the Americas asé como la Global Ecovillage Network ofrecen recursos extensos gratis en lénea.

CONTACTOS: EcoVillage at Ithaca; Robert Gilman's "The Eco-Village Challenge”; Arcosanti; Ecovillage Network of the Americas; Global Ecovillage Network


Querido DiãlogoEcolñgico: éCñmo puedo determinar si es mãs respetuoso del medio ambiente volar o conducir a alguna parte?

—Christine Matthews, Washington, DC

La mayoría de los expertos están de acuerdo que usar un coche eficiente en combustible usualmente genera menos emisiones de gases invernadero per capita que volar­y la cosa se pone aun mejor cuando varias personas comparten el auto.
© Getty Images

La respuesta simple es que la conducciñn en un coche relativamente econñmico en combustible (25-30 millas por galñn) genera generalmente menos emisiones de gases de efecto invernadero que el volar. En la determinaciñn del impacto del calentamiento del planeta de un viaje de Philadelphia a Boston (cerca de 300 millas), el sitio Web de noticias ambientales Grist.org calcula que la conducciñn generaréa cerca de 104 kilogramos de diñxido de carbono (CO2) —el gas invernadero principal—por cualquier coche de tamaño mediano tépico, sin importar el nümero de pasajeros, mientras que el volar en un jet comercial produciréa uno 184 kilogramos de CO2 por pasajero.

Lo que esto también significa, por supuesto, es que mientras incluso conducir solo seréa levemente mejor del punto de vista de emisiones de gases de efecto invernadero, el compartir los autos tiene realmente sentido ambiental. Cuatro personas que comparten un coche seréan colectivamente responsables de emitir solamente 104 kilogramos de CO2, mientras que las mismas cuatro personas que tomasen cuatro asientos en un aviñn generaréan uno 736 kilogramos.

El periodista Pablo Pãster de Salon.com ampléa la comparaciñn aun mãs a un viaje a través del paés, y llega a las mismas conclusiones. (Las diferencias en la matemãtica son atribuibles a las suposiciones levemente diferentes con respecto a las ecuaciones de uso y fuente de combustible.) El volar de San Francisco a Boston, por ejemplo, generaréa unos 1.300 kilogramos de gases de efecto invernadero por pasajero, mientras que usar un auto representaréa solamente 930 kilogramos por el vehéculo completo. Asé entonces, compartiendo el viaje con uno o mãs pasajeros reduciréa la huella ecolñgica de cada uno proporcionalmente.

Pero solo porque la conducciñn puede resultar “mãs verde” que el vuelo no significa que siempre tiene sentido. Con los altos precios de la gasolina actuales, costaréa mucho mãs en combustible atravesar los Estados Unidos en un coche que ir directamente de costa-a-costa por aviñn. Y eso no incluye el tiempo pasado en restaurantes y hoteles a lo largo de la carretera. Los interesados en calcular los costes de combustible pueden consultar la magnéfica Calculadora de Coste de Combustible en lénea de la AAA, donde puedes ingresar tu ciudad de partida y destinaciñn, asé como el año, marca, y modelo de tu coche para conseguir una estimaciñn exacta de lo que costarã llenar el tanque entre los puntos A y B.

Una vez que has tomado tu decisiñn de si conducir o volar, considera comprar compensaciones de carbñn para neutralizar las emisiones que estãs generando con donativos en

efectivo para el desarrollo de energéa renovable. TerraPass, entre otros, hace fãcil calcular tu huella de carbñn basada en cuãnto conduces y vuelas (asé como el consumo de energéa casero), y después te venderã compensaciones en proporciñn. (Los dineros generados mediante compensaciones de carbñn financian energéa alternativa y otros proyectos, tales como granjas de viento, las que no solamente hacen un impacto positivo en el ambiente, sino que en ültima instancia eliminarãn totalmente las emisiones de gases de efecto invernadero).

Por supuesto, las emisiones de un individuo que usa un autobüs (la major manera de compartir un modo de viaje) o un tren (muchos de los cuales dependen solamente de la energéa eléctrica generada por su propio movimiento) seréan perceptiblemente mãs bajas. Paster agrega que un viaje a través del paés por tren generaréa aproximadamente la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero de conducir un coche. La ünica manera de hacer tal viaje en forma super ecolñgica seréa hacerlo en bicicleta o a pie—pero el viaje es ya suficientemente largo como para tentarlo de veras.

CONTACTOS: Grist; Salon; AAA Fuel Cost Calculator; TerraPass.