Semana del 26/4/09

Querido DiãlogoEcolñgico: No entiendo porqué hay muchos coches diesel europeos con altas valoraciones de kilometraje que no estãn disponibles en los E.E.U.U. Agradeceréa una clarificaciñn.

—John Healy, Fairfield, CT

Diversos paéses tienen estãndares diferentes en lo que respecta a cuãnta poluciñn los motores a gasolina y diesel pueden emitir, pero la razñn que vemos tan pocos coches diesel en los E.E.U.U. es mãs una decisiñn de los fabricantes de coches que el producto de un decreto de los reguladores a cualquier lado del Atlãntico.

Desde el advenimiento de la edad del automñvil en los E.E.U.U., la gasolina ha sido reina del camino; hoy hasta un 95 por ciento de los vehéculos de pasajeros y furgonetas en las carreteras norteamericanas son a gas. Y el gobierno federal ha hecho su parte para mantener este status quo, gravando el diesel con una tarifa casi 25 por ciento mãs alta que la gasolina. Un estudio reciente del American Petroleum Institute [Instituto norteamericano del petrñleo], una asociaciñn empresarial del petrñleo, encontrñ que los impuestos federales representaban 24,4 centavos por galñn de diesel pero solamente 18,4 centavos por galñn de gasolina.

En Europa, donde en muchas regiones mãs de la mitad de los coches en servicio funcionan a base de diesel, estos incentivos fiscales estãn al revés, con los dueños de coches diesel cosechando las ventajas econñmicas resultantes.

Los proponentes de coches diesel apreciarían ver los impuestos a combustibles igualados­de modo que la gasolina y el diesel (que actualmente están gravados más alto) puedan competir en forma más justa en la bomba. Pero todavía otro obstáculo es la relativa falta de estaciones de servicio con bombas diesel a través de los Estados Unidos.
© cafemama, courtesy Flickr

Pero segün Jonathan Welsh, que escribe la columna "Yo y mi coche" para el Wall Street Journal, el interés en diesels—que ofrecen tépicamente mejor eficacia de combustible que los autos a gasolina—ha ganado émpetu significativo en los E.E.U.U. dado estos ültimos años el alza en precios de la gasolina. La popularidad de los diesels también surgiñ, no obstante brevemente, a mediados de los años setenta después de los E.E.U.U. sufriñ su primera "crisis del petrñleo" la que enviñ los precios de la gasolina por los cielos. Pero eventualmente los precios de la gasolina cayeron arrastrando con ellos el fervor norteamericano por los diesels.

Hoy, sin embargo, con tanto énfasis en la cuestiñn ecolñgica, los vehéculos diesel—-algunos de los cuales ostentan una eficacia de combustible similar a la de los hébridos—estãn en véas de reapariciñn en los E.E.U.U. Reglamentos recientemente adoptados requieren que los combustibles diesel vendidos en los E.E.U.U. hoy tengan emisiones ultrabajas, lo que atrae a los que estén preocupados por sus huellas de carbñn y otras consecuencias para el medio ambiente.

También, la disponibilidad creciente de biodiesels con saldo cero de emisiones de CO2—un tipo de combustible diesel hecho a base de basuras agrécolas que se puede utilizar en lugar del combustible diesel regular sin ninguna modificaciñn al motor—estã convenciendo a una nueva generaciñn entera de conductores norteamericanos a considerar los coches con motores diesel. Ahora solamente Volkswagen, Mercedes y Jeep venden coches diesel en los E.E.U.U., pero Ford, Nissan y otros planean lanzar dentro del prñximo año versiones norteamericanas de los modelos diesel ya populares en Europa.

Mientras tanto, la U.S. Coalition for Advanced Diesel Cars [Coaliciñn norteamericana para coches diesel avanzados], una asociaciñn empresarial de los E.E.U.U. que representa varios fabricantes de coches asé como vendedores de piezas y combustibles, quisiera ver al goberno estadounidense aumentar los incentivos para que los conductores norteamericanos elijan coches diesel, igualando asé los impuestos para la gasolina y el diesel—de modo que ambos tipos de motores puedan competir en forma justa en la bomba—y ampliando los descuentos en impuestos para la compra de vehéculos diesel mãs econñmicos y eficientes en materia de combustible. Un pequeño problema es la carencia relativa de estaciones de servicio a través de los E.E.U.U. con bombas diesel, pero a medida que tales vehéculos pasen a ser mãs populares, las estaciones de servicio que no las ofrecen pueden agregar una o dos relativamente fãcilmente.

CONTACTOS: American Petroleum Institute; U.S. Coalition for Advanced Diesel Cars


Querido DiãlogoEcolñgico: éQué significa realmente el término “neutro de carbñn” o de “cero saldo de emisiones C02”? éY es realmente posible vivir de tal manera sin recurrir sencillamente a la compra de créditos de carbñn?

—Vera Hoffman, Seattle, WA

Rastree su huella de carbón a través de cualquiera de las muchas calculadoras en línea, tales como esta de la Universidad de California, Berkeley.
© University of California at Berkeley

El “neutral o cero de carbñn” es un término que ha originado muchas definiciones, y cñmo alcanzarlo ha creado también numerosas interpretaciones, también. Segün el nuevo Diccionario Norteamericano de Oxford, que hizo de “neutral del carbñn” su "vocablo del año” en 2006, el término implica el "calcular tus emisiones de carbono perjudiciales al clima, reducir las mismas en lo posible, y después el equilibrar tus emisiones restantes, a menudo comprando compensaciones de carbñn."

Pero el término es realmente tan `06. El término de hoy, "neutro de clima," (también “clima neutro”) complica el problema. Rastrear el carbñn estã bien, pero el diñxido de carbono (CO2) es solamente uno de varios gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento del planeta, dice la publicaciñn del año 2008, Rompiendo la Adiciñn: Una Guéa de las ONU Hacia la Neutralidad de Clima, por el Programa del Ambiente de las Naciones Unidas. El CO2 representa un 80 por ciento de los gases de efecto invernadero del mundo, pero cinco otros—los hidrofluorocarbonos, los perfluorocarbonos, el hexafluoruro de sulfuro y el metano—también contribuyen su parte. El tratado internacional sobre protocolos de clima de Kioto requiere lémites en los seis gases.

Dejando la semãntica de lado, si o no una persona puede arreglãrselas para vivir de una manera “neutral de clima” es una cuestiñn de estilos de vida y adopciñn de ajustes graduales. Comienza tu büsqueda de un estado de “clima neutro” calculando tu uso de energéa. Hace una büsqueda en Google para "huella de clima" o "huella de carbñn" e prueva un par de calculadoras que rastrean el uso de maneras diferentes. Uno es Earthlab (https://www.earthlab.com/createprofile/reg.aspx); la Universidad de California en Berkeley también ofrece uno en: http://bie.berkeley.edu/files/ConsumerFootprintCalc.swf.

Para un cãlculo, necesitarãs informaciñn sobre tu uso de energéa casero y tu recorrido por coche y trãnsito püblico. Algunas calculadoras preguntan si eres vegetariano, cuãnto reciclas y si haces abonos orgãnicos, y cuãnto gasta en compras diversas y yendo a restaurantes. La ecuaciñn puede conseguir implicada. Registra tus fuentes de infor

maciñn, y después revisita la calculadora periñdicamente con nuevas cifras para ver cñmo vas andando.

El elemento final implica una compensaciñn de carbñn, "un crédito de reducciñn de emisiñn de un proyecto de otra organizaciñn que resulta en menos diñxido de carbono u otros gases de efecto invernadero en la atmñsfera," dice la fundaciñn David Suzuki, que promueve "maneras en que la sociedad pueda vivir en equilibrio con el mundo natural." Puedes comprar créditos de una compañéa de energéa renovable, por ejemplo, para compensar la cantidad de emisiones de carbono que de otro modo no puedes eliminar.

éHarãn tus esfuerzos alguna diferencia? Rompiendo la Adiciñn declara que, para los individuos, "menos de 50 por ciento son emisiones directas (tales como manejando un coche o usar un calentador)." Cerca de 20 por ciento es causado por la creaciñn, uso y disposiciñn de productos que utilizamos; el 25 por ciento viene de la electricida que usamos en los lugares de trabajo; y 10 por ciento de mantener la infraestructura püblica. Puedes conducir tu coche menos y reducir el calor de la estufa, pero considera maneras en que puedas afectar a las poléticas de tu negocio y del gobierno con las que podréan afectar el otro 50 por ciento restante.

"Todos somos parte de la soluciñn," escribiñ el secretario general Ban Ki-moon de la O.N.U. en el prñlogo a Rompiendo la Adiciñn. "Ya seas un individuo particular, un negocio, una organizaciñn o un gobierno, hay muchas medidas que puedes tomar para reducir tu huella de clima. Es un mensaje que todos debemos adoptar en serio".

CONTACTOS: Kick the Habit.

DiãlogoEcolñgico (EarthTalk) es ahora un libro! Mãs detalles e informaciñn en: www.emagazine.com/earthtalkbook.