semana del 27/05/2007

Querido DiãlogoEcolñgico: éEstãn respirando gases nocivos mis niños cuando viajan en los buses escolares?

—Molly Schink, Winnetka, IL

Mãs de 24 millones de niños viajan en buses a la escuela cada déa y en consecuencia se exponen regularmente a emisiones dañinas de gases de escape déesel. Componentes importantes de esta mezcla son el monñxido de carbono, el diñxido sulfuroso, el formaldehido, y pequeñas partéculas de hollén que contienen sustancias llamadas hidrocarbonos aromãticos polinucleares.

La Agencia de Protecciñn Ambiental (EPA) clasifica las emisiones diesel como "probables carcinñgenos". Se estima que las emisiones diesel son responsables de un 70 por ciento del riesgo de cãncer resultante de la poluciñn del aire, segün la Direcciñn de Recursos de Aire de California. Los peligros del escape diesel van de enfermedades respiratorias que incluyen el asma y la bronquitis al cãncer del pulmñn y dolencias cardéacas.

Los niños son mãs vulnerables a los efectos del escape diesel que los adultos porque respiran mãs rãpido y capturan mãs aire en sus pulmones en desarrollo. Y en promedio, los escolares que viajan en bus pasan 90 minutos en trãnsito cada déa.

La EPA calcula que actualmente se ven aproximadamente 390.000 buses todos los déas en los caminos de EUA. Un tercio de éstos fueron fabricados antes de 1990 antes que se comenzaran a observar reglamentos mãs estrictos sobre emisiones. Segün el Consejo Nacional de Defensa de Recursos (NRDC), un infante que viaja en un bus escolar se escolar se expone a casi cuatro veces mãs los humos tñxicos diesel que una persona en un coche directamente frente a él.

Recientemente, la EPA prometiñ mãs de $1 millñn de dñlares a una organizaciñn llamada Northeast Diesel Collaborative, compuesta de ocho entidades diferentes tanto püblicas como privadas, pero unidas para mejorar las emisiones en miles de buses escolares a través de todo el noreste de los EUA. Los grupos beneficiados usan el dinero principalmente para reducir las emisiones en buses antiguos mediante la instalaciñn de controles de poluciñn avanzados.

Modernizando los buses antiguos con tales controles involucra la instalaciñn de filtros reductores de emisiones. Los filtros de partéculas diesel, que cuestan alrededor de $700 cada uno, pueden reducir las emisiones del tubo de escape hasta un impresionante 85 por ciento. Y los "sistemas de filtraciñn de cãrters cerrados", que se instalan bajo el capñ y filtran las descargas que salen directamente del desfogue del cãrter, pueden reducir el hollén del motor casi 90 por ciento a un costo de $7500 por cada equipo. Los buses pueden ser modernizados con uno o ambos filtros.

A través de la naciñn se estãn organizando una serie de programas de reducciñn de emisiones de buses escolares con la ayuda del programa de Buses Escolares Limpios de la EPA. Ademãs de proyectos de modernizaciñn el programa trata de reemplazar buses viejos con mãquinas mãs nuevas y menos polucionantes, a la vez que insta a todo el mundo a hacer menos viajes por bus.

Los padres preocupados acerca de esto pueden minimizar la exposiciñn de sus niños a las emisiones diesel de estos buses luchando en las juntas escolares y consejos municipales por la adopciñn de buses nuevos o modernizados. Asimismo, las ventanas de los buses deberéan permanecer abiertas cuando el tiempo lo permite, y los niños estãn en menos peligro al sentarse al frente del bus en vez de la parte trasera, donde se acumulan mãs los gases.

CONTACTOS: EPA Clean School Bus USA; Northeast Diesel Collaborative; NRDC


Querido DiãlogoEcolñgico: éQué es la "poluciñn de luz"? éEs realmente un factor en el cãncer del seno?

—Gudrun Smythe, Madison, Wisconsin

El resplandor de la luces de la ciudad que borra las estrellas en el cielo nocturno ha frustrado a muchos observadores del firmamento, pero estudios recientes indican que la "poluciñn de luz"—definida como luz nocturna excesiva o molesta—puede en realidad tener efectos de salud serios. Los expertos han encontrado que la luz nocturna brillante puede disminuir la producciñn de melatonina, una hormona secretada durante la noche que regula los ciclos de sueño y despertar. Y la producciñn menor de melatonina también has sido vinculada con el cãncer del seno en las mujeres.

"La luz nocturna es ahora claramente un factor de riesgo para el cãncer del seno", indica David Blask, un investigador con el Mary Imogene Bassett Research Institute, de Cooperstown, Nueva York. "Los tumores del pecho estãn despiertos durante el déa y la melatonina los pone a dormir en la noche", añade él.

Richard Stevens, un epidemiñlogo con el Laboratorio Nacional del Departamento de Energéa del Pacéfico Noroeste, descubriñ el nexo entre el cãncer del seno y la poluciñn de luz a fiens de los años 1980. Stevens encontrñ que el cãncer del seno era mucho mãs alto en los paéses industrializados, donde la iluminaciñn nocturna es prevalente, que en las regiones en desarrollo.

Prestando credulidad a las investigaciones de Stevens se encuentran los hallazgos de otro investigador, William Hrushesky, con el Veterans Affairs Medical Center, de la Carolina del Sur, que descubriñ que las trabajadoras nocturnas tienen un 50 por ciento mãs probabilidad de desarrollar cãncer al seno que otras operarias. También encontrñ que las mujeres ciegas tienen grandes concentraciones de melatonina y tasas extremadamente bajas de cãncer del seno.

Para reducir el riesgo del cancer del seno a causa de la poluciñn de luz, la recista Prevention recomienda nueve horas de sueño cada noche en una pieza oscura sin fuentes de luz internas (pantallas de computadoras) o externas, como faroles de calle. Un estudio de 12.000 mujeres finlandesas encontrñ que las que dorméan nueve horas cada noche tenéan menos de un tercio el riesgo de desarrollar un tumor al seno que las que dorméan solamente siete u ocho horas. Incluso la luz brillante de un viaje al baño puede tener un efecto, de modo que se recomienda luces suaves para el pasar nocturno.

La poluciñn de luz causa otros problemas ademãs de los riesgos cancerégenos. Segün el Sierra Club, las aves y animales pueden ser confundidos por la luz artificial, desviãndolos de lugares familiares de comida e interrumpiendo sus ciclos de procreaciñn. Y se ha demostrado que los ciclos de fotoséntesis de arboles deciduales (los que pierden su follaje en el otoño) se desbaratan, también, debido a la preponderancia de luz artificial nocturna.

Otro impacto ambiental debido al excesivo uso de luz artificial es, desde luego, el desperdicio de electricidad. La Asociaciñn Cielo Oscuro [Dark-Sky Association] computa la iluminaciñn "nocturna" innecesaria que desperdicia anualmente hasta $1500 millones de dñlares en costos de electricidad alrededor del mundo a la vez que causa la liberaciñn de 12 millones de toneladas de diñxido de carbono, el gas de invernadero mãs prominente, a la atmñsfera. El püblico puede hacer su parte manteniendo la luz semi apagada o apagada completamente en la noche—y convenciendo a sus empleadores y oficinas locales de gobierno a que hagan lo mismo.

CONTACTOS: International Dark-Sky Association; New York Sierra Club