Semana del 28/6/09

Querido DiãlogoEcolñgico: éNo es cierto que algunos cientéficos señalan a las manchas solares y el viento solar como de mayor importancia que la actividad industrial humana en el cambio de clima?

—David Noss, California, MD

Las manchas solares son tormentas en la superficie del sol que se distinguen por su intensa actividad magnética y que generan llamaradas solares y eyecciones gaseosas calientes de la corona solar. Los cientéficos creen que el nümero de manchas solares varéa a través del tiempo, alcanzando un punto mãximo—el asé llamado Mãximo Solar—-alrededor de cada 11 años. Algunos estudios indican que la actividad de las manchas solares se ha doblado en el siglo pasado. El resultado aparente aqué abajo en la tierra es que el astro ahora brilla mãs intensamente casi un 0,1 por ciento que 100 años atrãs.

El viento solar, segün el Centro de Vuelo Espacial Marshall de la NASA, consiste en llamaradas magnetizadas de plasma que se liga en algunos casos a las manchas solares. El mismo emana del sol e influye los rayos galãcticos que a su vez pueden afectar fenñmenos atmosféricos en la tierra, tal como la cubierta de nubes. Pero los cientéficos son los primeros en admitir que tienen mucho que aprender sobre fenñmenos como las manchas solares y el viento solar, algunos de los cuales son visibles en la tierra comola Aurora Borealis y otros juegos de luces remotas interplanetarias.

Algunos escépticos del calentamiento del planeta como consecuencia de las actividades humanas culpan el cambio de clima en las variaciones naturales de la producciñn solar debido a las manchas solares y/o al viento solar. Dicen que no es ninguna coincidencia que un aumento en la actividad de las manchas solares y en las temperaturas globales de la tierra estãn ocurriendo al mismo tiempo, y miran la regulaciñn de las emisiones de carbono como locura, con ramificaciones negativas para nuestra economéa e infraestructura probada de energéa.

Algunos dudadores del cambio climático culpan las manchas solares y/o viento solar por el calentamiento global. Muchos científicos climatológicos están de acuerdo que las variaciones naturales en intensidad solar podrían estar jugando un rol, pero la vasta mayoría considera esto como un factor minúsculo, y atribuyen el calentamiento planetario principalmente a las emisiones de las actividades industriales­y miles de estudios mutuamente examinados por peritos apoyan esa posición.
© Getty Images

"Las variaciones en la cantidad de energéa solar tienen mucho mãs efecto en el clima del planeta que las mamãs tras el volante de un SUV", alega el profesor de la Escuela de Derecho de Southwestern University Joerg Knipprath, en su blog Token Conservative. "Un pensador racional entenderéa eso, especialmente si él o ella tiene cierta comprensiñn de los lémites de la influencia humana. Pero los creyentes en la idea del calentamiento del planeta a razñn de actividades humanas tienen esta arrogancia ilimitada que es los seres humanos los que controlan la naturaleza, y que la actividad humana puede ultimamente destruir o salvar el planeta."

Muchos cientéficos del clima estãn de acuerdo que las manchas solares y el viento solar podréan jugar un papel en el cambio de clima, pero la gran mayoréa de los expertos considera esto como un factor minüsculo y atribuyen el calentamiento planetario principalmente a las emisiones causadas por la actividad industrial—y tienen millares de estudios mutuamente examinados que apoyan esa opiniñn.

Peter Foukal de la firma Heliophysics Inc., basada en Massachusetts, que ha seguido las intensidades de las manchas solares desde diversos puntos alrededor del globo y que remonta estos estudios a cuatro siglos, también concluye que tales disturbios solares tienen poco o nada de impacto en el calentamiento del planeta. Sin embargo, agrega él, la mayoréa de los modelos mãs avanzados de proyecciñn climatérica—incluyendo los usados por el prestigioso Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas Sobre Cambio de Clima (IPCC) – incorpora los efectos de variaciñn de la brillantez del sol en sus cãlculos totales.

Irñnicamente, la ünica manera de descubrir realmente si los fenñmenos como las manchas solares y el viento solar estãn desempeñando un papel mãs grande en el cambio de clima seréa reducir perceptiblemente nuestras emisiones de carbono. Solamente en la ausencia de este factor podréan los investigadores estimar con completa certeza cuãnto impacto tienen las influencias naturales en el clima de la tierra.

CONTACTOS: NASA's Marshall Space Flight Center; Token Conservative Blog; IPCC


Querido DiãlogoEcolñgico: éSon las vastas reservas de petrñleo de esquisto bituminoso de los Estados Unidos una fuente potencial de energéa?

—Larry LeDoux, Honolulu, HI

Varias naciones minan la pizarra bituminosa para producir energía y otros fines. Los Estados Unidos tienen los depósitos más grandes del mundo, pero ha considerado usar estos recursos solamente cuando los precios del petróleo han estado altos. Los grupos ambientalistas se oponen a la extracción de la pizarra bituminosa por ser esta más dañina incluso que la extracción petrolífera y quieren que Obama revoque el decreto ejecutivo de George W. Bush de 2008 que permite abrir hasta dos millones de acres de tierras a través de Wyoming, Utah, y Colorado al arrendamiento por parte de extractores de pizarra bituminosa.

La pizarra bituminosa es una roca sedimentaria de grano fino que contiene cantidades significativas de kerñgeno, una mezcla sñlida de compuestos quémicos orgãnicos que se pueden convertir en combustible léquido sintético similar al petrñleo, o en gas de pizarra (esquisto) similar al gas natural derivado del petrñleo. Los geñlogos creen que hay mãs pizarra bituminosa en las rocas del mundo—el equivalente a tres trillones de barriles de combustible—que las reservas de petrñleo existentes globalmente.

La pizarra bituminosa se ha minado extensivamente en Brasil, China, Estonia, Alemania, Israel y Rusia, pero hasta dos tercios de las existencias totales del mundo estãn en la cuenca del Green River de los Estados Unidos occidentales, incluyendo partes de Wyoming, Utah y Colorado. Hasta la fecha, estos recursos norteamericanos de pizarra bituminosa siguen siendo virtualmente vérgines, pero una orden ejecutiva de ültima hora por la administraciñn de Bush en 2008 puso dos millones de acres de tierras administradas por el Bureau of Land Management a través de Wyoming, Utah y Colorado a merced de las compañéas mineras de pizarra.

Otras naciones con reservas de pizarra bituminosa las han estado minando por décadas para producir energéa y otras aplicaciones, pero el entusiasmo norteamericano ha ido de caliente a fréo, dependiendo de los precios del petrñleo. Los E.E.U.U. se entusiasmaron con la pizarra durante las crisis de petrñleo de los años 70, pero cuando bajaron los precios de la gasolina otra vez, el entusiasmo por la pizarra se disipñ.

Las compañéas norteamericanas no prestaron nuevamente atenciñn a la pizarra bituminosa doméstica hasta 2003, gracias al alza aguda de los precios del petrñleo. La Ley de Polética Energética de George W. Bush de 2005 abriñ oficialmente las tierras federales a la extracciñn de pizarra bituminosa. Pero una vez mãs, los precios del petrñleo nuevamente rebajados, junto con preocupaciones ambientales, y entusiasmo creciente por las fuentes de energéa renovable dejaron al futuro de la pizarra bituminosa en los E.E.U.U. otra vez en la duda.

Para su parte, los grupos ambientales estãn inequévocamente en contra de la extracciñn de la pizarra bituminosa. Para empezar, las operaciones de extracciñn destruyen los paisajes afectados, forzando el éxodo de plantas y animales, con posibilidades de regeneraciñn improbables por décadas. O

tro problema grande con la extracciñn de pizarra bituminosa es el uso de agua. El proceso requiere hasta cinco barriles de agua—para el control de polvo, enfriamiento y otros fines—por cada barril de pizarra producido.

La extracciñn de pizarra bituminosa es también muy costosa en términos de consumo enérgetico, y por lo tanto no es ninguna soluciñn a nuestras aflicciones de calentamiento del planeta. Los investigadores han encontrado que un galñn de pizarra bituminosa puede emitir hasta un 50 por ciento mãs diñxido de carbono que un galñn de petrñleo convencional durante su ciclo vital, de su extracciñn al tubo de escape.

Debido a estas consideraciones y otras, 13 grupos ambientales, incluyendo la Wilderness Society, el Sierra Club y el Natural Resources Defense Council, se juntaron en enero de 2009 entablar pleito contra el gobierno federal por abrir todas esas tierras del oeste norteamericano al desarrollo de la pizarra bituminosa. El pleito afirma que el BLM no considerñ correctamente los impactos sobre la calidad del aire y las especies en peligro de la regiñn. Los grupos también afirman que el desarrollo requeriréa la construcciñn de 10 nuevas centrales eléctricas a carbñn para sostener y procesar la pizarra, expandiendo significativamente la huella de carbñn de la regiñn entera.

Los grupos ambientales esperan que la administraciñn de Obama revoque la decisiñn de Bush de otorgar derechos de desarrollo industrial en estas tierras, ya que estãn cerca de tres parques nacionales en una de las partes menos desarrolladas de los E.E.U.U.

CONTACTOS: Bureau of Land Management; Wilderness Society; Sierra Club; Natural Resources Defense Council.

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