Semana del 29/04/2007

Querido DiãlogoEcolñgico: éHay esfuerzos importantes en estos momentos para interesar e involucrar a estudiantes secundarios y de universidad en cuestiones ambientales?

—Beth Marin, via e-mail

Cuando un puñado de estudiantes de la universidad de Carolina del Norte anunciaron en el boletén de noticias de Greenpeace en 1988 que deseaban conectarse con otros ecologistas estudiantiles, no estaban seguros qué clase de respuesta podéan esperar. Pero dentro de semanas fueron inundados con correo, y asé se decidieron a lanzar la primera red nacional de estudiantes de universidad y secundarios "verde", la Coaliciñn Estudiantil de Acciñn Ambiental (SEAC, por sus siglas en inglés).

SEAC se compone hoy de mãs de 1.000 grupos de estudiantes en las universidades, las secundarias y las escuelas medias a través de los Estados Unidos y Canadã. Y desde su fundaciñn, el grupo ha registrado un nümero de éxitos significativos en su historial, incluyendo: el ayudar a detener la construcciñn de la presa hidrãulica Hydro Quebec II en Canadã que habréa inundado y destruido la patria de la naciñn indégena de los Cree; comenzar programas de reciclaje en 200 universidades y planteles secundarios; persuadiendo a la corporaciñn gigante Staples, de artéculos de oficina, a eliminar papeles virginales y ofrecer mãs opciones recicladas; y apoyando una iniciativa acertada de voto que ayudñ a limpiar el negocio de fincas de cerdos en el estado de Florida.

Otro jugador grande en la escena estudiantil verde es la Coaliciñn Sierra del Estudiante (SSC), la rama joven del Sierra Club. SSC conduce campañas nacionales en las cuales cada capétulo participa, apoyadas por un personal pequeño del Sierra Club en Washington, D.F. La red de SSC de 250 grupos a nivel de secundaria y universidad también emprende esfuerzos locales de educar a los estudiantes y al püblico sobre las cuestiones ambientales de urgencia. Y los grupos también organizan seminarios que enseñan a otros estudiantes cñmo organizar campañas y presionar al congreso. El esfuerzo mãs importante de SSC ahora es el Desaféo del Clima en los Campuses, teniendo lugar en mãs de 530 universidades, donde los estudiantes estãn presionando a los administradores para que sus universidades sean “modelos de sostenibilidad” en transporte, edificios y poléticas energéticas.

Hay también organizaciones que acentüan servicio directo. La Asociaciñn de Conservaciñn Estudiantil (SCA) se jacta de tener unos 3.000 miembros actuales (y a 50.000 graduados) en cuatro paéses. Llamãndose “conservaciñn en acciñn,” SCA consigue que los estudiantes pongan mano directa a una variedad de proyectos de restauraciñn que conectan a los participantes con la tierra y proporcionan lecciones valiosas en el proceso, esperando que se inspire a los estudiantes a que protejan el ambiente a través de todas sus vidas. Fundado en 1957, SCA estã celebrando su 50.o aniversario en 2007.

Otro enfoque al activismo ambiental del estudiante es proporcionado por Youth Para la Cordura Ambiental (YES! por sus siglas en inglés). Desde su fundaciñn en 1990 por dos adolescentes, léderes de YES! han viajado alrededor del mundo realizando reuniones estudiantiles que a menudo duran una semana entera llamadas “Jams” y en la cuales grupos de cerca de 30 se reunen para discutir problemas ambientales y maneras de involucrarse. Los Jams de YES! han enrolado a unos 650.000 estudiantes en 65 paéses, y YES! dice que sus graduados han proseguido a fundar mãs de 400 organizaciones sin fines de lucro para estimular cambios positivos.

Los Grupos Estudiantiles de Investigaciñn de Asuntos Püblicos (PIRGS, por sus siglas en inglés) son también una entidad creciente en el campus. Cada uno se centra en preocupaciones ambientales y en otras temãticas relacionadas, tales como el hambre en el mundo y el aumento de la participaciñn de votantes entre jñvenes de 18-24 años de edad. Dan asé a los estudiantes recursos y herramientas a esos fines, incluyendo guéas cévicas, guéas sobre medios de prensa, y organizaciñn de campañas. El foco de los PIRGs estã en dar a los estudiantes experiencia y educaciñn en cuestiones de prãctica democrãtica, dãndoles los talentos para que puedan expresar sus opiniones de una manera eficaz.

CONTACTOS: SSC; SEAC; SCA; YES!; Student PIRGs


Querido DiãlogoEcolñgico: éCuãl es la historia con el rBGH, la hormona dada a las vacas que las hace producir mãs leche? éPor qué algunos grupos la desean prohibir?

—David Gray, via e-mail

Las vacas producen naturalmente el somatotropin de los bñvidos (BST) en sus glãndulas pituitarias, y rastros de estos son secretados por los animales cuando se ordeñan. Conocida mãs generalmente como BGH, o la hormona del crecimiento de los bovinos, la BST obra recéprocamente con otras hormonas en los cuerpos de las vacas para controlar la cantidad de leche que producen.

Para aumentar la producciñn de leche, cientéficos que trabajaban para Monsanto pasaron años en el laboratorio tratando de desarrollar una versiñn sintética dirigida genéticamente de la hormona llamada rBGH, u hormona recombinante del crecimiento de bñvidos. Monsanto recibiñ aprobaciñn para poner el rBGH (conocida por el nombre comercial Posilac) de la Administraciñn de Alimentos y Drogas de EUA (FDA) en 1993, y comenzñ a ofrecerla a los granjeros interesados. Hoy, alrededor de un tercio de las vacas lecheras norteamericanas son inyectadas con el rBGH, lo que se cree alza la producciñn de leche alrededor de un 10 por ciento.

Pero el uso del rBGH es polémico, debido a los peligros potenciales para la salud de las vacas y los seres humanos. Segün el Centro para la Seguridad del Alimento (y apoyado por un estudio de 2003 publicado en el Diario Canadiense de Investigaciñn Veterinarias), las vacas tratadas con el rBGH sufren 50 por ciento mayor incidencia de cojeras (problemas de la pierna y de pezuñas), 25 por ciento mãs infecciones de la ubre (mastitis), y problemas reproductivos serios incluyendo infertilidad, ovarios enquistados, pérdida fetal y defectos de nacimiento.

Tales problemas de salud animal pueden traducirse a veces a problemas humanos, como es el caso con los antibiñticos usados para luchar contra la infecciñn que pueden pasar a la leche, afectando nuestra resistencia a diversas enfermedades. También, los animales que reciben rBGH producen mãs factor-1 de incremento de insulina (IGF-1). Y diversos estudios, segün la Asociaciñn de Consumidores Orgãnicos (OCA), han ligado altos niveles de IGF-1 en los seres humanos que consumen leche con rBGH con cãnceres del pecho, la prñstata, colñn, y otros. Esto sugiere que nuestras defensas naturales contra las células cancerosas te

mpranas podréan estar siendo bloqueadas por el IGF-1.

La controversia también rodea el hecho de que no hay requisitos de etiquetado en los EUA para el rBGH. En febrero de 2007, el OCA, junto con la Coaliciñn de la Prevenciñn del Cãncer y los Defensores de la Granja Familiar, presentaron una peticiñn comün pidiendo al FDA que requiriese etiquetas claras sobre el riesgo del cãncer en toda la leche de EUA producida con rBGH. También pidieron el FDA que suspendiera la aprobaciñn del rBGH debido a “peligro inminente.” Los observadores dudan que la FDA tomarã la peticiñn en forma seria, a pesar de no saber qué problemas se pudieran presentar mãs adelante con el rBGH.

Monsanto mantiene que los seres humanos digieren tan poco de la hormona que no tiene ningün efecto directo en nuestra salud. La Organizaciñn Mundial de la Salud, la FDA y numerosas asociaciones médicas concurren que la leche de vacas tratadas con rBGH es segura para el consumo humano. Sin embargo, muchos siguen siendo cautelosos y, consecuentemente, varias naciones han prohibido el rBGH, incluyendo todos los 25 miembros de la Uniñn Europea, ademãs de Japñn, Australia, Nueva Zelandia y Canadã.

En los EUA, a pesar de la indiferencia oficial del gobierno, la presiñn del consumidor ha forzado a muchas compañéas a interrumpir el uso del rBGH. En enero de 2007 Safeway anunciñ que desde ese momento sus plantas de Portland (OR) y de Seattle funcionaréan sin rBGH. Otros que han seguido el ejemplo incluyen Starbucks, Ben & Jerry's y las Chipotle Mexican Grills.

CONTACTOS: Center for Food Safety; Cancer Prevention Coalition; Organic Consumers Association; Family Farm Defenders