Semana del 29/10/2006

Querido DiãlogoEcolñgico: éPodréa ser afectada negativamente nuestra salud por todas las frecuencias de radio de los fonos mñviles y sus torres, los buscapersonas y sistemas Internet, y otros usos de frecuencia radial y radiaciñn de microondas?

—Beverly Filip, Santa Cruz, CA

Desde mediados del siglo pasado los avances tecnolñgicos en telecomunicaciones y otras industrias han llevado a un aumento dramãtico en el uso de las frecuencias de radio. Hoy se usan por todos lados equipos que utilizan las microondas y ondas radiales no sñlo en la radiodifusiñn sino en los servicios médicos, la industria de alimentos, y un conjunto de otras industrias en una gama amplia de aplicaciones.

Los activistas defensores de la salud püblica han sostenido serias preocupaciones por décadas acerca de la exposiciñn de la gente a tales frecuencias emanando de tantas fuentes. Y la ubicuidad de tales tecnologéas hoy en déa—especialmente si se considera la explosiñn en el uso del fono celular en años recientes—sñlo hace que tales preocupaciones se agudicen.

Varios estudios que han investigado los efectos de salud a raéz del uso de los fonos mñviles han producido resultados mixtos. Estudios anteriores sugerieron un nexo entre exposiciñn a la radiaciñn de los celulares y un riesgo mayor de neuroma acüstico—un tumor canceroso del nervio que conecta el oédo al cerebro—pero estudios mãs recientes no han probado el vénculo. El problema central es el calor. Segün el Departamento de Salud Ocupacional y de Seguridad de los Trabajadores de las Comunicaciones de E.U.A. (CWA), "A medida que la alta frecuencia radial
penetra el cuerpo, las moléculas expuestas se mueven y chocan unas con otras causando fricciñn y, asé calor
Si la radiaciñn es suficientemente fuerte, el tejido o piel serã calentado o quemado".

Segün la CWA, "existe un cümulo de informaciñn cientéfica estableciendo los efectos negativos de salud asociados con la radiaciñn de microondas". La CWA cita cataratas como uno de los posibles efectos negativos de salud debidos a larga exposiciñn, asé como daños al sistema nervioso e inclusive problemas reproductivos en hombres y mujeres. Este tema saliñ a luz en 1992 debido a la controversia sobre la seguridad de los aparatos de radar de la policéa, pero estudios posteriores resultaron no concluyentes.

En lo que respecta a los fonos mñviles, los resultados de un estudio recientemente publicado en el periñdico académico Perspectivas de Salud Ambiental (Environmental Health Perspectives), no dan buenos augurios a los amantes de la chãchara. Los investigadores comprobaron daños al cerebro en ratas de laboratorio expuestas a frecuencias radiales de celulares a niveles comparables a lo que la gente experimentaréa en uso normal. Los autores del estudio expresaron preocupaciñn de que, "tras algunas décadas de (a menudo) uso diario, una generaciñn completa de usuarios de fonos mñviles podréa sufrir efectos negativos, quizã tan temprano como la mediana edad".

En gran parte, los efectos ambientales de las radiofrecuencias no estãn todavéa claros. Se ha visto que aves migratorias se han estrellado directamente con las torres de fonos mñviles y otros aparatos de comunicaciñn. Algunos culpan a la radiaciñn que emana de tales torres por la desorientaciñn de los pãjaros, lo que socavaréa sus capacidades de navegaciñn. Otros atribuyen tales incidentes a la mala visibilidad derivada del mal tiempo y nada mãs. Algunos granjeros han observado que las vacas que pastan en las cercanéas de torres de celulares tienen mãs tendencia a los partos de criaturas muertas, abortos espontãneos, deformidades de nacimiento y problemas de comportamiento, sin olvidar un pronunciado deterioro de la salud en general. Se dice que el traslado del ganado lejos de tales torres ha conducido a un mejoramiento inmediato en la salud de los animales.

CONTACTOS: U.S. Department of Labor, Radiofrequency and Microwave Radiation, www.osha.gov/SLTC/radiofrequencyradiation.


Querido DiãlogoEcolñgico: Recién oé la expresiñn "secuestro de carbono" en relaciñn al cambio climãtico. éDe qué se trata y cñmo podréa ayudar a detener el calentamiento global?

—Bob Whelan, Pawtucket, RI

El secuestro de carbono es sencillamente la toma y almacenamiento del elemento de carbono. El ejemplo mãs comün en la naturaleza es durante la fotoséntesis de ãrboles y plantas, las que almacenan carbono a medida que absorben diñxido de carbono (CO2) durante su crecimiento. Debido a que absorben el carbono que de otra manera ascenderéa y se concentraréa en la atmñsfera, los ãrboles y plantas son factores importantes en la lucha contra el calentamiento global.

Los ambientalistas citan esta forma natural de secuestraciñn de carbono como razñn clave para proteger los bosques del mundo y otras regiones no urbanizadas donde la vegetaciñn abunda. Y los bosques no solamente absorben grandes cantidades de carbono; ellos también producen enormes cantidades de oxégeno como derivado, llevando a la gente a que los denominen "los pulmones del planeta".

Segün el Western Canada Wilderness Committee (Comité Canadiense Occidental de Zonas Salvajes), los miles de millones de ãrboles en los bosques boreales del hemisferio norte que se extiende desde la Siberia rusa a través de Canadã y Escandinavia absorben vastas cantidades de carbono durante su crecimiento. De la misma forma, los bosques hümedos del mundo también juegan un rol importante en la secuestraciñn natural del carbono. Debido a ésto, los ambientalistas creen que preservar y expandir el toldo de bosques del mundo es el mejor método natural de minimizar el impacto del calentamiento global causado por 5.500 millones de toneladas de diñxido de carbono generadas por las fãbricas y automñviles cada año.

En el frente tecnolñgico, los ingenieros trabajan duro para desarrollar maneras artificiales de capturar el carbono emitido por las plantas de electricidad a carbñn y las chimeneas industriales y secuestrarlo mediante su entierro a grandes produndidas en la tierra o los océanos. El gobierno de Bush ha abrazado la secuestraciñn del carbono como método para mitigar las emisiones de de diñxido de carbono de norteamerica y estã gastando hasta $49 millones de dñlares anuales en investigaciñn y desarrollo, esperando que la tecnologéa pueda jugar un papel importante en el control de la penetraciñn de la atmñsfera por los gases de invernadero. Estados Unidos también estã financiando investigaciones relacionadas en China, con el objeto de detener la marea de emisiones de CO2 chinas, las que estãn creciendo rãpidamente a medida que la naciñn se desarrolla (China ya sobrepasñ a los Estados Unidos en el consumo de carbñn).

El go

bierno de Bush rehusñ firmar el Protocolo de Kioto, un convenio internacional adoptado en Japñn en 1997, que requeréa que los paéses signatarios limitasen sus emisiones de gases de invernadero. En vez de esto, muchos ambientalistas creen que el gobierno de Bush estã implementando la tecnologéa de secuestro de carbono como soluciñn "fãcil" o "de curita", lo cual les permite conservar la superestructura existente de combustibles fñsiles en vez de reemplazarla con fuentes de energéa renovables o ganancias en eficiencia. Bãsicamente la tecnologéa involucra disponer del diñxido de carbono tras ser producido, en vez de tratar de contener su producciñn. Estudios de las Naciones Unidas sugieren, sin embargo, que ésta podréa jugar un papel mãs importante en la lucha contra el calentamiento global en este siglo que cualquier otra medida.

CONTACTOS: Intergovernmental Panel on Climate Change Report on Carbon Dioxide Capture and Storage, www.ipcc.ch/activity/srccs/index.htm.