Semana del 3/10/09

Querido DiãlogoEcolñgico: éCuãl fueron las consecuencias para el medio ambiente del derramamiento enorme de ceniza de carbñn en Tennessee este ültimo diciembre?

—Dave S, Lynnfield, MA

La demanda de los ecologistas de poner fin a la edad del carbñn—uno de los combustibles fñsiles mãs sucios y comunes que todavéa utilizamos—adquiriñ nueva urgencia este ültimo diciembre cuando unos 525 millones de galones de ceniza de carbñn mojada, una mezcla tñxica suficiente para inundar mãs de 3.000 acres de tierras vecinas, se derramaron en el réo Tennessee y sus alrededores cuando cediñ un muro de contenciñn en una central eléctrica en la ciudad de Harriman.

El lodo destruyñ 12 hogares, aunque nadie fue dañado directamente. Sin embargo, una matanza sin precedente de pescados ocurriñ en el réo Tennessee y tributarios locales como consecuencia del derramamiento. Segün John Moulton, un portavoz de la Autoridad del Valle de Tennessee que posee la planta, una prueba del agua de réo cerca del sitio del derramamiento encontrñ niveles elevados de plomo y talio, que se han ligado a defectos de nacimiento y desordenes del sistema nervioso y reproductivo. Él tranquilizñ a los vecinos, indicando que, aunque estas sustancias excedéan los lémites de seguridad para el agua potable, todavéa podréan ser filtradas por procesos normales de tratamiento de aguas.

Unos 525 millones de galones de ceniza de carbónmojada se derramaron en el Río Tennessee y susáreaslindantes el diciembrepasado, descargandose en el abastecimiento del agua potable de Chattanooga y afectando a millones de personas quevivenríoabajo en Alabama, Tennessee y Kentucky. Posteriormente, laspruebasencontraronniveleselevados de plomo y talio, los que se hanvinculado con defectos de nacimiento, y desórdenes del sistemanervioso y reproductivo.
© Brian Stansberry, courtesy Wikipedia

Pero algunos residentes del ãrea no estãn tan seguros que puedan estar a salvo de los efectos del derramamiento, que se estima haber sido 40 veces mãs grande en volumen que el derramamiento de aceite infame del Exxon Valdez en 1989. Llamãndolo un "desastre ambiental de proporciones épicas," Carol Kimmons, residente local que trabaja en el Sequatchie Valley Institute, señalñ a los reporteros que la ceniza negra repugnante fluyñ hacia "el abastecimiento de agua de Chattanooga y millones de gente que vivéa rio abajo en Alabama, Tennessee y Kentucky." La misma agregñ que el derramamiento era 70 por ciento mãs grande que uno similar en Kentucky en octubre de 2000 (306 millones de galones) al cual la Agencia de Protecciñn Ambiental de los E.E.U.U. (EPA) se refiriñ en ese entonces como "uno de los peores desastres ambientales en el sudeste de los Estados Unidos."

Mãs de un año después del derramamiento de Kentucky, los investigadores encontraron niveles de plomo rio abajo de donde ocurriñ el derramamiento 400 veces mãs altos que el lémite seguro del EPA. Y los niveles de berilio eran 160 mãs altos que las normas aceptables de la EPA. El "carbñn contiene enormes cantidades de metales pesados, y cuando se quema, la materia orgãnica se consume, pero muchos de los productos quémicos dañinos se quedan en el ambiente inmediato, en concentraciones muy altas," dijo Kimmons. "También, el carbñn "se lava" usando algunos productos quémicos realmente repugnantes, que también se quedan en la lechada del carbñn." A final de cuentas, concluye ella, la "lechada del carbñn es realmente una materia altamente tñxica."

Irñnicamente, en el mismo déa del horrendo derramamiento de Tennessee, una coaliciñn de 39 grupos no comerciales entregñ una carta al entonces presidente electo Barack Obama peticionando que él rescindiera un cambio pendiente de reglamente adoptado por la administraciñn de Bush que facilitaréa las regulaciones sobre la disposiciñn de desechos de carbñn. Los grupos afirman que la ceniza de carbñn ha contaminado ya 23 estados y que la nueva regla propuesta permitiréa solamente mãs contaminaciñn y mãs riesgos a la salud humana y el ambiente. El ahora-Presidente Obama ha prometido emprender un inventario comprensivo de basuras léquidas de la ceniza de carbñn para proponer nuevas reglamentos que garanticen su disposiciñn segura.

"Este desastre prueba que los reglamentos sobre acumulaciones de lechadas de carbñn necesitan ser mãs estrictos, y no menos," dice Kimmons. Solamente el tiempo dirã si las promesas verbales de Washington se convierten en ayuda concreta en la tierra.

CONTACTOS: Sequatchie Valley Institute; Tennessee Valley Authority.


Querido DiãlogoEcolñgico: Opero una mãquina de clasificaciñn en la oficina de correos, y estoy preocupado por todos los remolinos de polvo de papel que se ven por todo el edificio. Le pregunté a la gerencia y nuestro sindicato si esto era un problema de salud o de seguridad, y ambos dijeron que no, pero no estoy muy seguro de que realmente saben. éPueden ustedes aclarar las cosas?

—J.G. Eddins, Phoenix, AZ

Puedeque los carterostenganquelidiar con el mal tiempo y los perros bravos, pero en la oficina de clasificación de correos los trabajadorespostales a menudoenfrentanuno de los subproductos de la mecanización de lasinstalaciones de clasificación: el polvo de papel, quepuedecausarasma, bronquitis, reaccionesalérgicas, jaquecas, infeccionesbacterianas, conjuntivitis y dolores de garganta. Las máquinas postales también dispersan compuestos orgánicos volatiles potencialmente carcinogénicos (comotintas) y otrosirritantes (comoácaros del polvo) en el ambientelaboral.
© Steve Johnson, courtesy Flickr

Uno de los inconvenientes con la creciente mecanizaciñn de los servicios postales es el aumento de polvo de papel. Las mãquinas que hacen el trabajo pesado aflojan el polvo y lo lanzan al aire donde los trabajadores lo respiran copiosamente.

Contrariamente a lo que la gerencia y el sindicato puedan decir, el papel de polvo puede ser un peligro real para los trabajadores de correos, causando una agravaciñn de los problemas respiratorios. Las mãquinas clasificadoras podréan teñricamente también dispersar contaminantes (tales como ãntrax) enviados intencionalmente a través de las instalaciones postales, lo que aumenta los riesgos del trabajo.

“No hay ninguna norma de seguridad federal que cubra este campo, por lo tanto el problema es real”, señala Bob Williamson, presidente del consejo laboral de la American Postal Workers Union (APWU) de San Francisco. “Hemos tenido personas que han desarrollado asma por respirar el polvo fino”. Otros problemas reportados incluyen la bronquitis, las reacciones alérgicas, las migrañas, las infecciones bacterianas, conjuntivitis y el dolor de garganta.

En el otoño de 2008, mãs de 450 empleados postales actuales y anteriores, muchos de ellos en el ãrea de Chicago, firmaron un pliego de peticiones a los funcionarios de bienestar en el trabajo y los sindicatos postales, culpando al polvo de papel por los problemas de salud dentro de las oficinas de correos. Algunos estãn buscando beneficios de salud que cubran el pago de tratamientos médicos relacionados.

“Yo creo que mi vida se va a acortar”, declarñ Delphine Howard, una ex gerente de dos oficinas de correos locales, a un equipo de noticias de ABC7 en Chicago. “Empecé a tener graves ataques de bronquitis, ataques de asma serios, y graves dolores en el pecho”. Ella trabajñ para el servicio postal desde 1987 hasta 2005 cuando su médico la diagnosticñ con “Una condiciñn médica que se ve agravada por el aire sucio, las partéculas de polvo y residuos en volümenes significativos en sus presentes zonas de empleo”. Varios otros trabajadores postales del ãrea de Chicago se quejaron de séntomas similares como consecuencia de continua exposiciñn al polvo de correos.

El Servicio Postal de los EE.UU. (USPS) estudiñ la cuestiñn en 1998 y no encontrñ ninguna relaciñn directa entre la salud y el polvo del correo, pero sé descubriñ que las mãquinas podréan despedir compuestos orgãnicos volãtiles potencialmente cancerégenos (por ejemplo como la tinta) y otras sustancias irritantes como los ãcaros del polvo, al aire. El USPS dijo al equipo de Noticias ABC7 que “sñlo habéa recibido dos quejas directas sobre problemas respiratorios en los ültimos años”.

La limpieza escrupulosa de las mãquinas puede ayudar a controlar el problema. “Pase la aspiradora y limpie las mãquinas todos los déas en lugar de recurrir al método mãs rãpido de sencillamente soplar el polvo de las mãquinas al aire”, dice Williamson del gremio APWU, añadiendo que los trabajadores también pueden usar mãscaras de respiraciñn para minimizar la inhalaciñn del polvo postal y cualquier contaminante en el aire con el mismo.

También recomienda que las oficinas de correos alternen a sus trabajadores a diferentes funciones para evitar la exposiciñn permanente a actividades nocivas o agravantes potencialmente dañinas. Ademãs de lidiar con el polvo de papel, los clasificadores de correo con frecuencia sufren de problemas müsculo-esqueléticos relacionados con la fatiga derivada de los movimientos repetitivos.

CONTACTOS: American Postal Workers Union (APWU); U.S. Postal Service.

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