Semana del 30/03/2008

Querido DiãlogoEcolñgico: éCñmo o dñnde puedo reciclar ropa que es demasiado vieja o usada para Goodwill?

—Tim Cheplick, Perrineville, NJ

Sñlo porque esa camisa vieja que Ud. amaba estã ahora demasiado raéda para seguirla usando no significa que tiene que terminar en la basura. Los "consumidores no entienden que hay un lugar para su ropa vieja incluso si algo estã faltando un botñn o estã rasgado," dice Jana Hawley, profesor de administraciñn de materias textiles y gerencia de ropa con la universidad de Missouri-Columbia. El "noventa y nueve por ciento de los textiles usados son reciclables."

Entidades no comerciales como Goodwill y el Ejército de Salvaciñn juegan un papel crucial en el esfuerzo de evitar que las ropas viejas no terminen en los basurales. Cuando reciben donaciones de ropa demasiado raéda para revender en una de sus tiendas, las envéan a los "clasificadores de trapo" que se especializan en el reciclaje de los pedazos de tela grandes y pequeños. Dice Hawley, estos recicladores de materia textil venden cerca de la mitad de la ropa que consiguen en paéses en véas de desarrollo, mientras que la ropa inutilizable, especialmente camisetas de algodñn, se convierten en ropa de limpieza y pulido usada por una variedad de industrias y vendida eventualmente a los consumidores. Hawley agrega que otros textiles se destrozan parat tornarlos en fibras usadas para hacer nuevos productos, tales como materiales de amortiguamiento de sonido para la industria del automñvil, papel calidad de archivo, frazadas e incluso cercos plãsticos.

Ropa usada a la venta en Goodwill. Lo que la organización no vende en sus tiendas se envía a clasificadores de estropajes. Estos recicladores de textiles entonces mandan la ropa utilizable a países pobres y convierten las vestimentas inútiles en paños de limpieza industrial o para el pulido.
© Arthaey, courtesy Flickr

El fabricante de ropa exterior Patagonia, que trata de implementar los mãs altos estãndares de protecciñn ambiental en todos los aspectos claves de sus operaciones (de la compra de componentes de materias primas al manejo de la basura y las subvenciones a entidades sin fines de lucro ambientalistas), en 2005 lanzñ su novedoso programa Common Threads Garment Recycling. El programa comenzñ originalmente de modo que los clientes pudiesen devolver sus prendas éntimas usadas de Capilene para el reciclado, pero se ha ampliado para aceptar también camisetas Patagonia de paño grueso y suave y de algodñn, asé como el paño grueso tipo Polartec de otros fabricantes.

Los consumidores que desearan descargar prendas que cumplen con los criterios del programa pueden hacerlo en cualquier tienda de Patagonia o enviarlas al centro de servicio de la compañéa en Reno, Nevada.

Por supuesto, los aficionados al bricolaje y con habilidades para la costura, o las mãquinas de coser, pueden convertir su ropa vieja en nuevas creaciones tales como frazadas a parches, bolsos y artéculos mãs pequeños. El sitio web Expert Village, que se jacta de tener la colecciñn en lénea mãs grande de videos instruccionales, ofrece una serie gratis llamada "Cñmo reciclar ropa vieja en nuevas modas." En segmentos cortos, los védeos de la serie cubren asuntos tales como transformar la ropa vieja en obras de arte; remiendos y cosido de botones y cuentas en ropa vieja; deshaciendo un vestido de boda; planchado de grãficos sobre ropa vieja, y mucho mãs. Otro buen uso para la ropa raéda (tan bien como las sãbanas y toallas) es el acolchonado para camas de mascotas, tanto en tu propio hogar o como donativo a un refugio animal local.

Segün el Instituto no lucrativo Para la Independencia Local, las materias textiles comprenden cerca de cuatro por ciento del peso y ocho por ciento del volumen de toda la basura sñlida municipal en los E.E.U.U. La compañéa de reciclaje comercial U’SAgain-que opera servicios privados de reciclado en Atlanta, Chicago, Dallas, Minneapolis, Seattle, St. Louis y otras partes—encuentra que aproximadamente 85 por ciento de las 70 libras de textiles que el americano medio compra cada año termina botado en los basurales. Eso significa que la ciudad tépica de los E.E.U.U. con 50.000 residentes tiene que pagar (con los fondos provenientes de impuestos locales) la direcciñn y disposiciñn de unas 3.000 toneladas de materias textiles cada año. La vergüenza de tal basura es que las materias textiles son tan fãciles de reciclar o de emplear en otros usos.

CONTACTOS: Goodwill; Salvation Army; Patagonia; Expert Village; U"SAgain


Un par de periquitos en la rama de un árbol en Brasil, uno de sus habitats nativos en declinación. La preservación de la salud de las bandadas salvajes en los EE.UU. y otros países desarrollados alrededor del mundo puede resultar clave para evitar que estas avecitas se extingan completamente.
© Getty Images

Querido DiãlogoEcolñgico: éCuãles son las implicaciones para la conservaciñn de todas las colonias salvajes de loros mascotas escapados que han aparecido en algunas de las ciudades mãs importantes de los E.E.U.U.?

—Mike Gifford, Kirkland, WA

Por lo menos tres docenas de diversas especies de loro se consideran ahora amenazadas o puestas en peligro en sus habitats tropicales y subtropicales nativos, los cuales estãn desapareciendo rãpidamente (sobre todo en Suramérica). Como tal, la salud de bandadas salvajes en los E.E.U.U. y otros paéses desarrollados del mundo bien podréan ser la clave para preservar estos pãjaros que de otra manera podréan pasar a ser extintos.

En la actualidad, las bandadas salvajes de loros prosperan en ãreas urbanas y suburbanas del estado de Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, la Florida, Tejas, Washington y a otras partes. San Francisco y Brooklyn son anfitriones de bandadas enormes, especialmente en vista de su carencia relativa de espacios verdes. Las bandadas salvajes de loro también estãn prosperando segün se informa en muchas ciudades a través de Europa Occidental. La mayor parte de estos loros, por supuesto, no son ellos mismos previamente animales domésticos, sino descendientes de los pãjaros que se habréan escapado hace mucho tiempo atrãs durante el transporte desde sus hogares en la selva a los almacenes de mascotas.

Los loros se consideran entre los pãjaros mãs inteligentes y mãs adaptables de su especie, asé que no es ninguna sorpresa que han propsperado en Norteamérica y otras regiones, a pesar de toparse con temperaturas mãs fréas. De hecho no es infrecuente en el noreste de EE.UU. ver grupos grandes de loros encaramados en el invierno en rejas cubiertas con varias pulgadas de nieve. Las regiones que habitan, a pesar del tiempo fréo, proporcionan bastante alimento y abrigo para cubrir sus necesidades relativamente modestas. Y una vez que los loros se vieron establecidos en sus nuevos habitats, se abocaron al negocio de la procreaciñn. Por lo tanto, sus descendientes, aunque nacidos en la ciudad, son no obstante pãjaros salvajes que continuan estilos de vida no muy diferentes al de sus antepasados generaciones atrãs en las selvas de Suramérica (aunque sus depredadores son diferentes).

Los conservacionistas estãn optimistas que la adaptaciñn acertada de los loros a ambientes urbanos mãs norteños presagia bien para su futuro, a pesar de la pérdida de mucho de su habitat ancestral en la selva tropical. Segün Roelant Jonker de la organizaciñn no

comercial City Parrots, el estimulo a la formaciñn de bandadas salvajes de loros urbanos promete ser una tãctica mucho mãs eficaz de la conservaciñn que el intento de criar mãs pãjaros en cautiverio donde no pasaréan tan fãcilmente sus genes ni aprenderéan la supervivencia, la adaptaciñn y las destrezas sociales necesarias para sobrevivir. A Jonker, la prueba estã en el pudén: Unos 2500 loros salvajes del Amazonas (un cuarto del total del mundo) estãn prosperando en y alrededor de las zonas urbanas mãs grandes de California al mismo tiempo que sus nümeros de poblaciñn caen vertiginosamente en su habitat nativo de la selva tropical.

El documental de 2006 de Judy Irving, Los Loros Salvajes de Telegraph Hill, sigue los pasos del apñstol de los loros Mark Bittner y sus esfuerzos de cuidar una bandada salvaje de Caperuzas Rojas que viven en San Francisco. Bittner alimenta alpistes a los loritos y ha llegado a familiarizarse con cada pãjaro individual y sus idiosincrasias. Los segmentos de la pelécula donde se ve a los loros actuar el uno con el otro y con Bittner muestran claramente cuãnto tenemos en comün con el reino salvaje de animales en nuestro entorno, sin que importe mucho si vivamos en la ciudad o el campo.

CONTACTOS: City Parrots; The Wild Parrots of Telegraph Hill