Semana del 4/10/09

Querido DiãlogoEcolñgico: Segün lo que sé, los salones de belleza son establecimientos bastante tñxicos en muchos aspectos. éEs que se estã haciendo algo para “ecologizar” esta industria?

—Paula Howe, San Francisco, CA

Las peluqueréas han sido criticadas mucho tiempo por la contaminaciñn que engendran. Los tintes para el pelo tradicionales y muchos champüs contienen sustancias quémicas sintéticas perjudiciales que son utilizadas rutinariamente en las cabelleras de clientes—y enseguida vertidas en los desagues donde pueden acumularse en véas navegables, las tierras e incluso la sangre.

Aunque no parece ser un esfuerzo coordinado a través de la industria para “verdear” estas operaciones, muchos salones con sensibilidades ecolñgicas estãn apareciendo por todo el paés, dando el ejemplo al encarar el problema de frentñn. Una büsqueda sencilla de Google de “peluqueréas verdes” seguidas por su abreviaciñn de estado de dos letras puede devolver bien uno o varios salones a corta distancia.

No es muy sorprendente que el sur de California parezca ser el foco principal de este movimiento verde de peluqueréa. Por ejemplo, el Beverly Hills" Shades Hair Studio se enorgullece de su atmñsfera totalmente libre de sustancias quémicas. Empujada por sus propios problemas de salud relacionados con el trabajar con tintes para pelo convencionales, la propietaria Susan Henry—apodada “la colorista de las estrellas” —creñ primero su propia lénea de colores naturales de pelo que no contienen amoniaco perjudicial, y a continuaciñn transformñ su salñn de belleza en un modelo para el cuidado del cabello en forma respetuosa al ambiente.

Los salones de belleza han sido criticados mucho tiempo por la contaminación que engendran. Felizmente, aunque no parece ser un esfuerzo coordinado a través de la industria para "verdear" estas operaciones, muchos salones con sensibilidades ecológicas están apareciendo por todo el país, sentando un ejemplo al encarar el problema de frentón ellos mismos.
© Getty Images

Al otro lado de la ciudad, el EcoSalon de Nori en Encino estã causando revuelo en la industria por sus tratamientos no tñxicos para colorizaciones de pelo y uso de 100 por ciento gena botãnica a base de formulas propias. Ademãs, el interior de Nori incorpora iluminaciñn con energéa eficiente, aislamiento reciclado denim, pinturas de bajo-VOC en las paredes y bambü sosteniblemente cosechado en los pisos, junto con varios otros toques “verdes” para mantener alta la calidad interior del aire. Y subiendo por la costa, el Descend Salon de San Francisco va a extremos semejantes, dando incluso un paso mãs allã de lo normal al reciclar sus recortes de pelo en esteras absorbentes que son utilizadas en emergencias para limpiar escapes de petrñleo.

No solamente para California ya, las “peluqueréas ecolñgicas” se encuentran casi en todas las ciudades importantes de Estados Unidos, muchas operando en el mismo espéritu de Shades, Nori y Descend al utilizar ingredientes no tñxicos y/o orgãnicos complementados por ambientes interiores mucho mãs “ecolñgicos” para asegurar una experiencia general sana. Y desde luego existe el “padrecito” de todos, Aveda, que ademãs de operar unos 200 de sus propios balnearios, suministra productos naturales para el cuidado personal y del cabello a 7.000 peluqueréas y balnearios profesionales en 29 paéses.

Otra manera de conseguir un tratamiento de pelo mãs ecologicamente sano es buscar en los sitios web de fabricantes de productos “verdes” para el cabello como EcoColors, Aveda, Modern Organic Products o Innersense por salones que utilizan sus productos.

Por supuesto, si ninguno de los salones en su ãrea se ha hecho “verde”, asuma Ud. la responsabilidad de recomendar la idea de hacer una transiciñn. Usted puede comenzar mostrãndoles este artéculo y sugiriendo que comiencen a llevar productos naturales, quizãs contactando primero compañéas como EcoColors, Aveda, Modern Organic Products o Innersense para ver lo a que estã allé que pudiese ayudar con la transiciñn .

CONTACTOS: Shades; Nori's EcoSalon; Descend salon; EcoColors; Aveda; Innersense.


Querido DiãlogoEcolñgico: No hace mucho tiempo habéa mucha preocupaciñn acerca de la desapariciñn de las abejas. éEstãn todavéa desapareciendo las abejas, y en la afirmativa, sabemos por qué y tenemos alguna soluciñn?

—David, Grand Rapids, MI

Encontrar una sola causa para el Desorden Desplome de Colonias parece improbable, pero el Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de los EE.UU. sugiere la posibilidad de una "tormenta perfecta" de estreses que comprometen el sistema inmunológico de las abejas, desbaratn su sistema social, y hacen las colonias más susceptibles a las enfermedades.
© Rainer Hungershausen, courtesy Flickr

El tema de la desapariciñn de las abejas mieleras emergéñ primero en 2004 y para la primavera de 2007 estaba por todas partes en las noticias. Miles de apicultores comerciales a través de EEUU y el exterior informaban que a veces tanto como dos tercios de sus abejas de miel abandonaban sus colmenas, para nunca regresar. Lo que hacéa el problema—bautizado “Desorden de Desplome de Colonia” (CCD)—tan excepcional es que la mayoréa de los traumas a las colonias de abeja dejan abejas muertas en o alrededor de sus colmenas, no misteriosa y totalmente desaparecidas.

Mãs curioso aün, no habéa evidencia concreta que señalase enfermedad, rapiña o ãcaros que tienden a atacar las colmenas de abeja. Algunos apicultores informaron que polillas, diversos animales y otras abejas evitaban los nidos recientemente abandonados, llevando a especular que una contaminaciñn quémica debida al uso comün de pesticidas quizãs podréa ser el agente culpable. Pero no se encomtrñ ningün revolver humeante y el misterio no se ha resuelto hasta la fecha.

Segün el Servicio de Investigaciñn Agrécola del Departamento de Agricultura de los EEUU (ARS), que convocñ el año pasado un comité multi-agencia para evaluar el problema y encontrar soluciones, varios factores se podréan estar combinando para causar CCD. “Los pesticidas pueden estar teniendo efectos negativos inesperados en las abejas de miel,” informa el ARS, agregando que parãsitos todavéa desconocidos, patñgenos o virus también podréan estar haciendo daño a las colonias de abeja. Los estudios también han indicado que el manejo deficiente de poblaciones comerciales de abejas mieleras—inclusive dieta inadecuada y transporte de larga distancia—puede jugar un papel.

En un estudio, los investigadores de la Universidad de Columbia aislaron la presencia de un virus—el llamado Virus Agudo de Parãlisis Israelé—en mãs del 96 por ciento de las colmenas estudiadas que fueron afectados por CCD. Otros estudios señalan al uso generalizado de Imidacloprid, una sustancia quémica comün para control de larvas utilizada en céspedes y granjas y que ya ha sido prohibido en Francia debido a su efecto supuesto en abejas. Pero encontrar una sola causa de CCD parece improbable, y los investigadores de ARS señalan la posibilidad de “una tormenta perfecta de estreses existentes” debilitando las colonias al punto de desplome: “El estrés
compromete el sistema inmunolñgico de las abej

as
y puede interrumpir su sistema social, haciendo las colonias mãs susceptibles a la enfermedad”.

Pero no importa cual sea la causa, el CCD sigue siendo una amenaza verdadera a la agricultura. Cerca de la tercera parte de toda la producciñn agrécola norteamericana depende de los esfuerzos de polinizaciñn de las abejas criadas para uso comercial. Aunque diversificar las existencias de insectos polinizadores mãs allã de sñlo un especie de abeja de miel ciertamente representaréan un paso en la direcciñn correcta, barajando de nuevo el sistema agrécola de la naciñn no es cosa sencilla.

No es sorprendente quizãs, que los apicultores orgãnicos no hayan experimentado CCD, llevando a especular que las prãcticas mãs ecolñgicamente cuerdas de manejo de las colonias podréan ser la respuesta al CD aunque no se pueda acertar sus causas exactas. Mientras tanto, los esfuerzos para modificar genéticamente las abejas para que sean resistentes a depredadores y patñgenos también podréan ser fructéferos, aunque tales soluciones altamente técnicas todavéa no se han probado y podréan implicar meterse en un berenjenal.

CONTACTOS: USDA Agricultural Research Service; CCD Steering Committee Q&A.

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