Semana del 5/04/2009

Querido DiãlogoEcolñgico: Estoy contemplando la compra de una casa que estã muy cerca de una estaciñn de gasolina. éEs sano vivir tan cerca de una gasolinera? éQué deberéa investigar? Tengo bebés y niños pequeños.

—Ranjeeta, Houston, TX

A pesar de todas las reglas modernas de salud y de seguridad que deben seguir, las gasolineras pueden todavéa plantear peligros significativos a los vecinos, especialmente niños. Algunos de estos peligros incluyen el ozono de nivel de suelo causado en parte por los gases de la gasolina, peligros al agua subterrãnea de productos petroléferos que se escapan en la tierra, y peligros de exposiciñn a otros productos quémicos que se pudieran utilizar en la estaciñn si esta es también un taller de reparaciones.

La contaminaciñn de ozono es causada por una mezcla de compuestos orgãnicos volãtiles, algunos de los cuales se encuentran en los vapores de la gasolina, y otros, como el monñxido de carbono, provienen del escape del coche. La mayoréa de las bombas gasolineras deben tener—por orden del gobierno— capuchones para la recuperaciñn de vapores en sus inyectores, lo que limita el escape de vapores de la gasolina durante el reaprovisionando de combustible. Un sistema similar lo utiliza la estaciñn misma cuando un camiñn petrolero llega para rellenar los tanques subterrãneos. Pero si los capuchones no estãn trabajando correctamente, los gases de hidrocarburos casi inodoros, que contienen productos quémicos dañinos como el bencino, se pueden desparramar por el aire.

Los niveles mãs altos de ozono pueden llevar a problemas respiratorios y de asma, mientras que el benceno es un producto quémico cancerégeno bien conocido, segün los Institutos Nacionales de Salud (NIH). La büsqueda de maneras de reducir los niveles de ozono ha llevado al estado de California a aplicar una ley mãs rigurosa de recuperaciñn de vapor, con vigencia a partir del 1o de abril de 2009, y que requiere que todas las bombas de gasolina tengan un inyector nuevo, mãs eficiente, de recuperaciñn de vapor.

Las estaciones de servicio pueden presentar riesgos mayores a los vecinos cercanos. Algunos de los peligros incluyen ozono a nivel de suelo a causa de los gases de la bencina, monóxido de carbón de los escapes de auto, contaminación de las aguas subterráneas debido a los escapes de tanques de almacenaje empotrados en la tierra, y riesgos de exposición a otras sustancias químicas que podrían ocurrir si la gasolinera es también un garaje.
© Getty Images

Los tanques de almacenaje subterrãneos de gasolina también pueden ser un problema. La Agencia de Protecciñn Ambiental de los E.E.U.U. (EPA) estima que hay unos 660.000 de ellos de costa a costa. Se ha visto una gran cantidad de pleitos contra las empresas petroleras en comunidades a través del paés por parte de gente cuyos suelos y aguas subterrãneas fueron ensuciados por tanques de almacenaje subterrãneos de gasolinera con escapes de léquido. En el pasado, la mayoréa de los tanques eran fabricados de acero sin recubrimiento, que se oxidaban a cierto plazo. También, las tuberéas que se conectan a los tanques pueden romperse accidentalmente.

Cuando millares de galones de gasolina penetran el suelo, una serie de sustancias quémicas invaden el agua subterrãnea, que el EPA cataloga como la fuente de agua potable para casi la mitad de los E.E.U.U. En vista de esto, si compra una casa, considere su pérdida en valor potencial si un tanque de almacenaje subterrãneo cercano empezara a dejar escapar bencina. Los aditivos de la gasolina tales como el éter terciario-butélico metélico (MTBE), que se ha proscrito en algunos estados, hacen el agua no potable-y ése es solamente uno de 150 productos quémicos presntes en la gasolina. La alta exposiciñn repetida a la gasolina, tanto en forma de léquido o vapor, puede causar daño al pulmñn, al cerebro y al riññn, segün la biblioteca nacional de medicina del NIH.

La gasolina derramada o vaporizada no es el ünico peligro quémico si la estaciñn es también un taller de reparaciones. Los mecãnicos usan también solventes, anticongelantes y productos con plomo, y pueden trabajar en vehéculos que tienen asbesto en los frenos o embragues. Los que laboran en carroceréas y talleres de pintura de autos utilizan aün mãs productos quémicos potencialmente dañosos.

En el mundo “coche-céntrico” de hoy, no podemos evitar exponernos a estos agentes porque estos productos quémicos estãn en nuestro aire prãcticamente por todos lados. Pero eligiendo cuidadosamente donde vivimos, prestando atenciñn a los derramamientos, y presionando a las compañéas petroleras para que actüen con integridad en las comunidades en que residen, podemos reducir al ménimo nuestras exposiciones estas sustancias tñxicas.

CONTACTOS: U.S. EPA; National Institutes of Health.


Querido DiãlogoEcolñgico: éEs verdad que los parques zoolñgicos tienen programas serios para salvar especies en peligro, ademãs de poner a algunos cautivos en exhibiciñn para que el püblico los vea?

—Kelly Traw, Seattle, WA

Según la Asociación de Zoológicos y Acuarios los programas de Planes de Supervivencia de Especies (SSP) han ayudado a rescatar varias especies al borde de la extinción, incluyendo los hurones de pata negra, los cóndores californianos, y los lobos de pelaje rojo, como el que aparece en la foto. Otros programs para gorilas de tierras bajas, cóndores andinos, pandas gigantes, y leopardos de nieve, entre otros, no han tenido un éxito tan claro.
© ucumari, courtesy Flickr

La mayoréa de los parques zoolñgicos no son sñlo grandes lugares para mirar a la fauna de cerca, sino muchos también estãn haciendo su parte para expandir las poblaciones decrecientes de animales que todavéa viven libremente en sus habitats naturales. De hecho, docenas de parques zoolñgicos a través de Norteamérica participan en el Plan de Supervivencia de Especies (SSP) de la Asociaciñn de Parques Zoolñgicos y Acuarios (AZA), que espera manejar la créanza de especies en peligro para ayudar a mantener poblaciones sanas y autosostenibles con plena diversidad genética y estabilidad demogrãfica.

El objetivo final de muchos planes de supervivencia (SSPs) es la reintroducciñn de las especies en peligro criadas en cautiverio en sus habitats salvajes nativos. Segün AZA, los SSPs y programas relacionados han ayudado a rescatar hurones de pata negra, cñndores de California, lobos, y varias otras especies en peligro del borde de la extinciñn a través de las tres décadas pasadas. Los parques zoolñgicos también utilizan SSPs como herramientas de investigaciñn para entender mejor la biologéa de la fauna y la dinãmica de poblaciones animales, y para ganar conocimientos y fondos que puedan apoyar proyectos de investigaciñn y protecciñn de habitats de especies especéficas. AZA administra en estos momentos unos 113 diversos programas de supervivencia que cubren 181 especies individuales.

Para ser seleccionada como foco de un SSP, una especie debe encontrarse en peligro o amenazada en su habitat natural. También, muchas especies de SSP son "especies celebres", lo que implica que son bien conocidas por el püblico y engendran emociones fuertes para su preservaciñn y protecciñn de sus habitats. El AZA aprueba nuevos programas de SSP si varios comités consultivos internos juzgan que la especie en cuestiñn necesita ayuda y si suficientes investigadores en diversos parques zoolñgicos o acuarios pueden dedicar tiempo y recursos a la causa.

El Departamento de Conservaciñn y Ciencias de AZA basado en Maryland administra el programa mundial de SSPs, generando los planes maestros para especies especéficas y coordinando l

a investigaciñn, transferencia y reintroducciones. Una parte de este proceso implica el diseñar un "ãrbol genealñgico" de las poblaciones manejadas elegidas para obtener mãxima diversidad genética y estabilidad demogrãfica. AZA también hace sugerencias sobre crianza y manejo de los animales, con consideraciñn dada a la logéstica y a la viabilidad de las transferencias entre las instituciones involucradas, asé como el mantenimiento de grupos sociales naturales. En algunos casos, los planes maestros pueden recomendar no criar animales especéficos, para evitar tener poblaciones cautivas que agoten los espacios disponibles de tenencia.

Aunque abundan los casos de éxito, la mayoréa de los zoñlogos consideran los programas de SSP como procesos en desarrollo. Los parques zoolñgicos de AZA han jugado un rol, por ejemplo, en el establecimiento de una poblaciñn estable de bongos, una especie de antélope de bosques amanezada nativa del éfrica, mediante programas de crianza en cautiverio, bajo planes de SSP. Muchos de estos bongos criados en la cautividad han sido reintroducidos al habitat natural y han ayudado posteriormente a expandir la poblaciñn en decadencia.

Por supuesto, por cada caso de éxito hay docenas de otros ejemplos donde se ha visto resultados mucho menos satisfactorios. Programas de SSP para los gorilas de valles, cñndores andinos, pandas gigantes y leopardos de nieve, entre otros, no han tenido tal éxito claro, sino siguen siendo parte del cuadro mãs grande de conservaciñn de especies amenazadas y de las regiones que habitan.

CONTACTOS: AZA's Conservation & Science Program.

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