Semana del 7/6/09

Querido DiãlogoEcolñgico: Con los hébridos enchufable y los coches eléctricos apareciendo pronto en las carreteras, éexistirãn lugares para cargarlos ademãs de la casa? éY si es asé cuãnto costarã la recarga?

—Nicole Koslowsky, Pompano Beach, FL

Los hébridos Gaso-eléctricos, como el Prius de Toyota, estãn muy de moda debido a su eficacia de combustible, y los consumidores han estado clamoreando para que los fabricantes mejoren el producto y den a estos vehéculos un enchufe. De esta manera las bateréas se pueden cargar en casa y no solamente por el motor a gas y otros aparatos a bordo, reduciendo asé grandemente la necesidad de gasolina a excepciñn de viajes largos. Y los coches puramente eléctricos, como el automñvil roadster de Tesla ya en el mercado, aparecerãn mãs a menudo en las calles a medida que la mayor producciñn rebaja los costes.

éQue deberéa hacer entonces un conductor de un hébrido eléctrico o enchufable cuando necesite una carga y esté lejos de su casa? Se espera que los enchufables alcancen hasta 60 millas con una carga (magnéfico para ir al trabajo pero no para un viaje mãs largo); y aunque el Tesla segün se informa logrñ 241 millas con solo una carga en una competencia automoviléstica europea reciente, su eficiencia diaria con paradas frecuentes serã probablemente menos y los conductores necesitarãn paradas de “mantenimiento” lejos de casa.

Algunas compañéas grandes progresistas han instalado enchufes eléctricos accesibles en el parque de estacionamiento de sus empleados, pero la mayoréa de los conductores de hébridos enchufables y de coches eléctricos buscarãn estaciones de servicio mucho mãs allã del alcance de sus viajes al trabajo. En los E.E.U.U., varias ciudades en California, tan bien como Seattle, Chicago, Phoenix y otras estãn ahora instalando infraestructuras de recarga. Parés, en donde Toyota estã probando hébridos enchufables, tiene ya mãs de 80 estaciones de recarga en la ciudad y los suburbios. Al otro lado del canal, Londres estã trabajando con la organizaciñn no comercial Environmental Defense para instalar en exceso de 40 estaciones de recarga eléctricas alrededor de ciudad.

Seattle, Chicago, Phoenix y varias ciudades de California están en estos momentos instalando infraestructuras de recarga para vehículos híbridos enchufables y eléctricos. Paris, donde Toyota está probando híbridos enchufables, tiene más de 80 estaciones de recarga en la ciudad y suburbios. Y Londres está instalando más de 40 estaciones alrededor de la ciudad. Imagen: Puerto de carga del híbrido enchufable Saturn Vue.
© geognerd, courtesy Flickr

Segün la Iniciativa de Coches de California (CalCars), que promueve hébridos enchufables, los norteamericanos que recarguen sus enchufables véa un enchufe regular de 120V deben esperar pagar cerca de $1 por equivalente de galñn. "Usando el éndice medio de tasa de electricidad en los E.E.U.U. de nueve centavos por kilovatio-hora (KVH), 30 millas de conducciñn eléctrica costarãn 81 centavos," señala el grupo. "Si asumimos optimisticamente que el consumo econñmico medio de combustible en los E.E.U.U. es 25 millas por galñn, con la gasolina a $3.00, esto se compararéa a 75 centavos por galñn en términos de electricidad equivalente.”

Para su parte, Toyota ha lanzado ya unos centenares de Priuses enchufables en los E.E.U.U., en cérculos universitarios y con clientes de flotas comerciales. La compañéa supervisarã el funcionamiento de los vehéculos y utilizarã los datos para refinar el diseño y sacar una versiñn apropiada para el consumidor después de 2010. El precio de los vehéculos, que consiguen 65 millas por galñn o mãs en una combinaciñn de modo eléctrico y a gasolina, pueden funcionar también solo con electricidad, estã aun indeciso. Pero es muy probable que el coche comande un sobreprecio de varios miles de dñlares sobre el coste de un Prius hébrido regular. El hecho de que tal caracteréstica pudiera evitar la necesidad de la gasolina por entero—excepto en el caso de viajes largos lejos de instalaciones de carga—puede que valga el coste inicial adicional para algunos compradores.

Los que estén poco dispuestos a esperar un enchufable producido en masa, pueden convertir su Prius existente o Ford Escape hébrido con la ayuda de varias compañéas especiales a un coste de $6.000 o mãs. CalCars proporciona un listado completo de firmas a través de los E.E.U.U. y otros paéses donde se puede hacer estas conversiones, y también ofrece sus propias instrucciones para los dueños de hébridos con suficiente talento mecãnico como para hacer el trabajo ellos mismos.

CONTACTOS: Tesla Motors; Environmental Defense; California Cars Initiative; Toyota.


Querido DiãlogoEcolñgico: éEstãn los planes de extracciñn de uranio cerca del Gran Caññn propuestos por la administraciñn de Bush en 2008 todavéa en vigencia?

—Denton Chase, Half Moon Bay, CA

Líderes ambientalistas temen que labores mineras cerca del Gran Cañón podrían causar escapes de radioactividad y metales pesados como selenio en el Río Colorado y su cuenca, incluyendo el Parque Nacional del Gran Cañón.
© John Foxx, Getty Images

La administraciñn de Obama se ha movido rãpidamente para nulificar varias decisiones anti-ambientales anunciados a ultima hora durante la presidencia de George W. Bush, pero detener la exploraciñn y mineréa del uranio cerca del Gran Caññn no ha sido una de ellas.

El otoño pasado, el Secretario del Interior de Bush, Dirk Kempthorne, circumventñ una prohibiciñn sobre actividades de explotaciñn minera al autorizar exploraciñn de uranio dentro de la zona protegida de un millñn de acres alrededor del Parque Nacional del Gran Caññn. Las alzas recientes en el precio del uranio—quizãs debido al interés renovado en la energéa atñmica como alternativa a los combustibles fñsiles a medida que el calentamiento del planeta se hace mãs obvio—han originado una ola de solicitudes de nuevos permisos para la explotaciñn de uranio en tierras federales que de otra manera estaréan protegidas.

Los grupos ambientalistas temen que una vez que la mineréa comience cerca del Gran Caññn, planes destructivos similares también conseguirãn la luz verde dentro y alrededor de otras ãreas protegidas, incluyendo Arches National Park, Capitol Reef National Park, Canyonlands National Park y la zona propuesta Dolores River Canyon.

Cuando Kempthorne primero propuso abrir las tierras a la explotaciñn minera de uranio, varias partes interesadas—incluyendo docenas de funcionarios electos, empresas de servicios püblicos y tribus éndigenas norteamericanas—-se quejaron acerca de las amenazas potenciales al agua de superficie y subterrãnea derivada de tales actividades. Temen que la explotaciñn minera de uranio en el ãrea podréa llevar al escape de radiactividad y de metales pesados como el selenio en el réo Colorado y su cuenca, incluyendo dentro del Parque Nacional del Gran Caññn.

En lugar de acciñn federal para resolver el problema, que no se ha concretado, los grupos verdes se han visto forzados a movilizarse. Algunos, como el Pew Environment Group, estãn tratando de ejercer presiñn sobre el presidente Obama para nulificar los permisos de explotaciñn minera; otros estãn trabajando el ãngulo judicial. Tres organizacione

s—el Center for Biological Diversity, Grand Canyon Trust y el Sierra Club—entablaron juicio en corte federal en octubre de 2008 para impedir al Bureau of Land Management, que maneja el ãrea, que permita la explotaciñn minera de uranio en lo que consideran ãreas frãgiles y de importancia nacional. "Esto es una agencia en extrema necesidad de direcciñn [correctiva] de la nueva administraciñn," dice Taylor McKinnon, director de programa de los terrenos püblicos con el Center for Biological Diversity. "El Gran Caññn lo merece."

La batalla sobre la explotaciñn minera de uranio cerca del Gran Caññn ilumina un problema mãs grande: la ley de explotaciñn minera de 1872, decretada bajo el presidente Ulises S. Grant y aün en efecto hoy. Por mucho tiempo un tema de desacuerdo entre industria y ambientalistas, la ley ha abierto hasta ahora unos 350 millones de acres de terreno püblico a la explotaciñn minera virtualmente desenfrenada a través de los E.E.U.U. occidentales. Los grupos verdes mantienen que la ley, aprobada para estimular la expansiñn hacia el oeste, no tiene mucha lñgica en la era moderna de recursos naturales en disminuciñn.

"La polética federal actual que permite que la mineréa funcione al lado de los éconos nacionales de Norteamérica y contra la voluntad de las comunidades locales debe ser cambiada," declarñ Jane Danowitz, director del programa Pew de terrenos püblicos de los E.E.U.U. "Es hora de modernizar la ley minera de la naciñn de 1872."

CONTACTOS: Center for Biological Diversity; Sierra Club; Pew Environment Group.

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