Semana del 8/11/09

Querido DiãlogoEcolñgico: Gente famosa y billonarios estãn gastando fortunas en coches de tecnologéa ecolñgica como el Tesla Turismo. éPero qué podemos hacer nosotros—que vivimos con presupuestos restringidos—para adquirir un nuevo carro que ayude al ambiente?

—M.G., Stroudsburg, PA

Con tantos coches eficientes en energéa en los salones de exposiciñn de hoy, el momento nunca ha sido mãs propicio para adquirir un vehéculo “verde”. Unos pocos años atrãs el Toyota Prius era el coche indicado para la gente de consciencia ambientalista y hasta $30.000 para gastar por el privilegio de conseguir 35-40 millas por galñn (mpg) en la ciudad y 45-55 en la carretera. Pero ho hay una selecciñn tan amplia de vehéculos eficientes en combustible y de bajas emisiones que aün aquellos con un presupuesto modesto pueden darse el lujo de comprar un auto ecolñgicamente aceptable.

Una selección creciente de vehículos eficientes en combustible y de bajas emisiones­incluyendo coches híbridos y aquellos con motores convencionales y de emisiones reducidas dísel­están ahora disponibles a los consumidores, inclusive para los que tengan un presupuesto modesto.
© Honda/Hyundai/BMW

Por ejemplo, el nuevo Insight de Honda es el primer gaso-eléctrico hébrido disponible por menos de $20.000 (comenzando en $19.800). Con una eficiencia de combustible de 40 millas por galñn (mpg) en la ciudad y 43 en la carretera, el Insight seguramente no costarã mucho operar tampoco.

Actualmente, también, hay un montñn de otros hébridos a escoger, aunque la mayoréa de ellos cuestan por lo menos unos pocos miles de dñlares mãs que los modelos no-hébridos equivalentes. El Toyota Prius, que estã sñlo disponible como hébrido, todavéa encabeza la parada como el modelo de mãs popularidad y mãs eficiente en combustible. Su costo ha caédo un poco, comenzando ahora en $22.400, y la “tercera generaciñn” del Prius 10 reclama una clasificaciñn combinada de 50 mpg para carretera de la Agencia de Protecciñn del Medio Ambiente (EPA). Esta ediciñn mãs reciente inclusive ostenta un panel solar en el techo para alimentar un sistema de ventilaciñn que mantiene el interior del carro fresco aün en déas abrasadores. Versiones hébridas de Honda Cévic ($23.800), Altima de Nissan ($26.780), el Fusion de Ford ($27.625) y el Escape SUV ($31.500), el Milãn de Mercury ($31.590), el Mariner SUV ($29.995), el Camry de Toyota ($26.150) y el SUV Highlander ($34.700) estãn también en los salones de distribuidores de autos a través de EEUU.

Muchos carros mãs pequeños con motores ordinarios de gasolina también consiguen gran kilometraje con emisiones bajas y cuestan todavéa menos dinero. Algunos ejemplos incluyen el Corolla ($15.350), el Matrix (16.550) y el Yaris ($12.355) de Toyota; el Honda Fit ($14.900), el Mazda 3 ($16.045), el Aveo ($11.965) y el Cobalt ($14.990) de Chevy; el Accent ($9.970) y el Elantra ($14.145) de Hyundai; el G3 ($14.335) de Pontiac; el Kia Rio ($11.495), el MINI Cooper ($19.500); el Foco de Ford ($15.995), y el Smart Car ForTwo ($11.990).

La gasolina diesel estã ahora mãs limpia que nunca, y algunos fabricantes de automñviles estãn explotando esa avenida. El Volkswagen Jetta TDI ($22.660), el Audi A3 TDI ($29.950) y el BMW 335d ($43.900) son tres ejemplos de vehéculos de high performance con credenciales ecolñgicas sñlidas con respecto a eficiencia de combustible y emisiones. Una ventaja adicional es que tales carros pueden usar el biodésel tipo carbñn-neutral asé como el gasoil basado en petrñleo.

Los consumidores que estãn recién comenzando su büsqueda por un nuevo tipo de carro deben visitar GreenCar.com, que proporciona informaciñn detallada sobre muchos de los vehéculos “verdes” disponibles en la actualidad asé como los que se perfilan en el futuro cercano. También, el sitio web del gobierno federal, FuelEconomy.gov, proporciona informaciñn detallada sobre kilometraje y emisiones con respecto a docenas de nuevos carros todos los años, y proporciona a los usuarios una manera fãcil y gratuita de comparar vehéculos diferentes en lo que respecta a su impacto ambiental.

CONTACTOS: GreenCar.com; FuelEconomy.gov


Querido DiãlogoEcolñgico: éPor qué estã muriendo el plancton en los océanos? éY qué significa esto para la salud de los océanos y la vida marina?

—Marilynn Block, Portland, OR

Como el eslabñn mãs bajo en la cadena alimenticia marina, el plancton—esa planta acuãtica diminuta, materia animal y bacteriana que flota por los océanos del mundo—es un componente esencial para la vida en la Tierra. Aparte de servir como una fuente primaria de alimento para muchos peces y ballenas, el plancton juega un papel crucial en la mitigaciñn del calentamiento climãtico.

Diversos factores ambientales están afectando al plancton negativamente por todo el mundo. Esto es mala noticia porque, además de servir como alimento primario para muchos peces y ballenas, el plancton juega un papel crucial en la mitigación del calentamiento global. Imagen: Fitoplancton microscópico de McMurdo Sound en la Antartica.
© Professor Gordon T. Taylor, Stony Brook University

Verdaderamente, el océano es el “fregadero mãs grande de carbñn” de mundo: Aproximadamente un tercio de las emisiones de CO2 producidas por los seres humanos se almacenan en los océanos y por lo tanto no contribuyen al calentamiento climãtico. Esto es porque su componente vegetal, el fitoplancton (su componente animal se le denomina zooplancton), atrae cantidades masivas de biñxido de carbono (CO2) de la atmñsfera a medida que fotosintetiza.

Pero varios factores ambientales estãn diezmando al plancton en todo el mundo. La Direcciñn Nacional, Oceãnica y Atmosférica (NOAA) de EEUU informñ recientemente que el fitoplancton marino estã disminuyendo a través de los océanos. Incluso los pescadores canadienses de bacalao estãn notando que el pescado que pescan que se alimenta de plancton a menudo muestra señales de estar casi muerto de hambre a consecuencia de la falta de esta fuente crucial de alimento.

Un estudio de 2007 publicado en la revista cientéfica Nature encontrñ que el aumento de poluciñn de CO2 causado por los seres humanos estã alterando los niveles de pH (la acidez) en los océanos. Se espera que este cambio en la quémica tenga efectos adversos en todo el ecosistema. Las aguas mãs ãcédicas del océano inhiben la capacidad de formar esqueletos adecuados en organismos marinos—del plancton a moluscos y corales. Poblaciones mãs pequeñas y menos sanas de plancton seréa mala noticia para todas las otras criaturas encima de él en la cadena alimenticia del océano.

Las temperaturas mãs altas del agua, también atribuibles a nuestra adicciñn a los hidrocarburos, también pueden tener un efecto devastador en el plancton. Un informe reciente en el the Journal of the Marine Biological Association of the United Kingdom [Diario de la Asociaciñn Biolñgica Marina del Reino Unido] notñ que, en el Mar Adriãtico se necitan condiciones mãs frescas de invierno—que son menos frecuentes en un mundo mãs caluroso— para la producciñn de plancton y disponibilidad de alimento nutritivo. Ademãs, las temperaturas mãs tibias de mar pueden causar “explosiones” de otra vida marina (como sucede con algas), teniendo como resultado déficits de oxégeno en el agua, u

na condiciñn que devasta al plancton y otras criaturas y organismos marinos.

En otras situaciones, explosiones de fitoplancton mismas—las plantas diminutas pueden atiborrarse de nutrientes a raéz del residuo léquido de granjas y céspedes en la tierra—pueden conducir a déficits de oxégeno en el agua. “La descomposiciñn de estas multitudes de fitoplancton quita oxégeno del agua de mar, creando “zonas muertas” con deficiencias de oxégeno donde los peces no pueden vivir,” informa Carly Buchwald, un investigador afiliado con la Instituciñn Oceanogrãfica Woods Hole.

Las imãgenes de satélite muestran que estas “zonas muertas” estãn en expansiñn. Algunos cientéficos recomiendan la “fecundaciñn de hierro” —el esparcir cantidades grandes de hierro a través de los mares del mundo—para incitar el crecimiento de plancton. Pero otros creen que jugar asé con ecosistemas complejos podréa tener efectos potencialmente perjudiciales.

CONTACTOS: CONTACTS: Nature; Journal of the Marine Biological Association of the United Kingdom; Woods Hole Oceanographic Institution.

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