Semana del 10/6/12

© Pesticide Action Network

Querido DiálogoEcológico: ¿Cómo puedo saber qué pesticidas están en la comida que como?

— Beatrice Olson, Cleveland, OH

Junto con el alza en la popularidad de alimentos de cultivo biológico ha venido un conocimiento mayor acerca de los peligros en acecho en los alimentos ahora llamados “producidos convencionalmente” (vale decir, con pesticidas y abonos químicos).

“Hay un consenso creciente en la comunidad científica que pequeñas dosis de pesticidas y otras sustancias químicas pueden tener efectos adversos en la salud, especialmente durante períodos vulnerables como el desarrollo y la niñez fetales,” indica el autor y médico Andrew Weil, una voz prominente en la así llamada medicina integral, que combina prácticas médicas convencionales y alternativas. Agrega que manteniendo una familia sana no es la única razón de evitar alimentos producidos con componentes químicos: “El uso de pesticidas y herbicidas contamina el agua subterránea, arruina las estructuras del subsuelo, y promueve la erosión, y puede ser un contribuyente al ‘desorden de desplome de colonia’, la muerte repentina y misteriosa de abejas polinizadoras que amenaza la provisión norteamericana de alimentos”.

En general, las frutas y verduras con una capa exterior de piel o corteza que pueden ser peladas y desechadas son las más seguras en lo que respecta a residuos de pesticida. La mayoría de los pesticidas son rociados en el exterior de los productos. Entonces si vas a tirar la corteza de ese melón, puedes también ahorrar dinero y comprar una versión convencional. Pero un pimiento morrón sería una historia diferente: Para esos artículos considéralo dinero bien gastado irse con los orgánicos.

La organización sin fines lucrativos Environmental Working Group (EWG) lista una “docena de cochinos’ de frutas y verduras con la carga más alta de pesticida para que los consumidores busquen variedades orgánicas de ellos cuando sea posible. La docena sucia es: manzanas, el apio, las fresas, los melocotones, la espinaca, las nectarinas, las uvas, pimientos dulces, las papas, los arándanos, la lechuga y las col rizada.

Otra organización sin fines lucrativos que trabaja duro para para cintilar el público acerca de residuos de pesticida en los alimentos es la Pesticide Action Network (PAN)

[Red Contra Pesticidas]. El sitio web recientemente lanzado del grupo y su aplicación adjunta para iPhone llamada “Lo Que Está En Mi Alimento” ayuda a los consumidores a saber específicamente qué residuos de pesticida están probablemente acabando en sus alimentos (y sangre). Al crear la base de datos, PEN ligó los datos de residuo de pesticida en alimentos con la toxicología para cada sustancia química e hizo la información combinada fácilmente investigable. “Los pesticidas son un problema de salud pública que requiere la dedicación del público para resolver,” indica el grupo, agregando que “Lo Que Está En Mi Alimento” puede ser una herramienta importante para la concienciación de las masas.

Aunque la versión del sitio web de “Lo Que Está En Mi Alimento”* es útil para la planificación por adelantado, la aplicación de iPhone es útil en los pasillos de supermercados para ayudar a decidir si ir con verduras orgánicas o con los convencionales más baratos. Por ejemplo la base de datos muestra que la col convencionalmente cultivada probablemente contiene residuos de unas 46 sustancias químicas diferentes, inclusive nueve cancerígenos conocidos/probables, 25 disruptores sospechados de hormonas, 10 neurotoxinas y ocho toxinas de desarrollo y órganos reproductores—sin hablar de 25 compuestos diferentes conocidos por ser perjudiciales a las abejas. Solamente un ratito en el sitio web o con la aplicación puede convencer a cualquiera a comprar en el futuro más alimentos de cultivo biológico.

* (Versión alterna: “Lo que está en mi plato”.)

CONTACTOS: Andrew Weil; PAN; EWG.

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Querido DiálogoEcológico: Una de las objeciones a la energía eólica ha sido que las turbinas pueden matar pájaros. ¿Ha habido algún progreso en el desarrollo de energía eólica no peligrosa a las aves?

— Marcie Mahoney, Boston, MA

Las colisiones de pájaros han sido uno de los negativos principales del crecimiento reciente en la energía eólica a través de Estados Unidos y otras partes. El Servicio de Pesca y Fauna de EEUU (USFWS) estima que casi medio millón de pájaros mueren cada año en EEUU a causa de las turbinas de viento. “Los pájaros pueden morir en choques con las aspas de las turbina, las torres, líneas de electricidad, o estructuras relacionadas, y también pueden ser impactados por la destrucción de hábitat a causa de la localización de turbinas, cables de electricidad, y vías de acceso,” informa el grupo no comercial American Bird Conservancy [Conservación Norteamericana de Pájaros]. “Algunos pájaros, como el urogallo, son especialmente sensibles a la presencia de turbinas, y pueden ser espantados de sus lugares habituales de cría a varias millas de distancia de una turbina.”

En respuesta a este problema creciente, el USFWS publicó nuevas pautas federales en marzo de 2012 para constructores en tierra firme deseosos de evitar o minimizar impactos a pájaros y sus hábitats. Las pautas son voluntarias en este momento, pero los constructores de turbinas de viento de EEUU interesados en un proceso más eficiente a través de la burocracia, y la bendición de grupos ambientales—varios fueron consultados extensamente durante la preparación de las nuevas pautas—hacen cuanto pueden para hacer que sus diseños e implementaciones obedezcan cumplan con las reglas.

El Comité consultivo de 22 miembros sobre Pautas de Turbinas de Viento del gobierno federal, que incluyó a expertos de National Audubon Society, Nature Conservancy, Defenders of Wildlife, Massachusetts Audubon y Bat Conservation International, desarrolló los reglamentos. Los miembros del comité dicen que tienen confianza que las nuevas pautas proporcionan un sendero mejor para la protección de pájaros y sus hábitats.

“Las pautas ordenan que las turbinas de viento se coloquen lejos de hábitats esenciales…y hacia tierras ya marcadas para el desarrollo,” dice David Yarnold, el Presidente de National Audubon. “Dan al Servicio de Pesca y Fauna de EEUU un lugar en la mesa para decisiones de localización; ayudan a proteger sitios con riesgo potencial alto para pájaros; y minimizan la fragmentación de habitat.” Agrega que las pautas son basadas en la mejor ciencia disponible y “proporcionan un mapa para mejorar las protecciones de pájaros a lo largo de cada una de las cuatro grandes rutas aéreas de América.”

Audubon puso presión para asegurar que las pautas tomen en cuenta la fragmentación de hábitats, uno de los impactos potenciales más grandes del desarrollo de turbinas de viento en pájaros. Los constructores y urbanizadores que cooperan con las pautas evitarán dividir hábitats importantes como bosques y prados, manteniendo así su capacidad de sostener la fauna.

“Estas pautas federales primerísimas son un juego-cambiador y una victoria grande para tanto la fauna como la energía ecológica,” dice Yarnold. “Colaborando con conservacionistas en vez de pegándose palos, la industria de energía eólica gana apoyo esencial para expandir y crear trabajos, y la fauna consigue la protección crucial para su supervivencia.”

Por su parte, la American Bird Conservancy querría eliminar lo voluntario de las pautas y requerir en su lugar que los constructores sencillamente obedezcan los reglamentos. El grupo presentó recientemente una demanda ante el Ministerio del Interior de EEUU para conseguir reglas obligatorias que protejan a millones de pájaros de los impactos negativos de la energía eólica y recompensen a los constructores responsables de energía eólica.

CONTACTOS: National Audubon; USFWS “Land-Based Wind Energy Guidelines”; American Bird Conservancy.

Animal Rights National Conference 2018