Semana del 12/8/12

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Querido DiálogoEcológico: ¿Que sucedió con la idea de convertir el Monte. St. Helens en un parque nacional?

— Esther Monaghan, Boston, MA

El Monte St. Helens, uno de los picos más masivos pero aun menos prominentes de la Cordillera de las Cascadas en el Estado de Washington, hizo historia el 18 de mayo de 1980 al eruptar con la fuerza de 500 bombas atómicas, devastando 230 millas cuadradas de bosque anteriormente verde y matando 57 personas. Después de considerable debate acerca de qué hacer con el paisaje diezmado, el Congreso adoptó el punto de vista de los científicos que recomiendan lo dejen tranquilo con fines de investigación y educación. En 1982 el Congreso creó el Monumento Volcánico Nacional del Monte St. Helens de 284 km cuadrados, a ser administrado por el Servicio Forestal de EEUU, que ya había estado supervisando los bosques en los flancos de la montaña como la parte del Bosque Nacional Gifford Pinchot de 526.000 hectáreas.

Pero en 2007 reducciones presupuestarias federales asociadas con menos visitas hizo que el Servicio Forestal cerrara uno de sus dos centros primarios para turistas en el Monte St. Helens y redujiera también sus servicios de interpretación y administración. En ese momento, los representantes de comunidades circundantes y grupos ambientales y la Senadora Maria Cantwell se unieron en un esfuerzo para convencer al Congreso para cambiar la clasificación de Monte St. Helens a parque nacional, lo que aseguraría una fórmula más grande de financiación para servicios de visitantes y amenidades e incitaría idealmente más turismo, lo que a su vez significaría más comercio para comunidades en apuros financieros.

Sin embargo, en vez de presionar por el estatus de parque nacional, Cantwell y sus colegas del Congreso pidieron al Servicio Forestal que detallase cómo planeaba proteger al Monte. St. Helens, al expandir al mismo tiempo su nivel de visitantes y oportunidades recreativas. El Servicio Forestal implementó subsiguientemente un nuevo plan que, con ayuda del recientemente formado Instituto del Monte St. Helens, expandiría servicios y exploraría nuevas opciones para visitas de noche. El turismo ha crecido desde entonces, pero muchos todavía quieren ver al Monte St. Helens como parque nacional.

En efecto, una investigación reciente por la Universidad Estatal de Michigan demuestra que los parques nacionales son motores económicos inmensos, inyectando casi $13 mil millones en la actividad económica de comunidades de entrada, y sosteniendo 250.000 empleos. “Por cada dólar gastado en los parques nacionales, se retornan cuatro dólares a las economías de las comunidades de ingreso,” dice Sean Smith, director de políticas para la Asociación Nacional de Conservación de Parques. “Más de siete millones de personas visitaron los parques nacionales de Washington solamente el año pasado y los parques nacionales por todo el país recibieron una cifra récord de visitantes, a pesar de una de las economías más malas en décadas”.

Pero quizás más importante, dice Smith, es que el Monte St. Helens “es probablemente el paisaje más icónico norteamericano actualmente fuera del sistema nacional de parque [con] maravillas naturales, culturales e históricas comparables a otros parques como el Olympic, Zion, y Crater Lake”. Agrega que el estatus de parque nacional podría proteger los tesoros naturales del Monte St. Helens de urbanizaciones potenciales e incluso de una mina de oro abierta propuesta que sería visible del centro principal de visitantes y diezmaría una de las partes más remotas y prístinas del Bosque Nacional Gifford Pinchot adyacente a los flancos más bajos del Monte St. Helens.

Mientras continúa el debate, el Monte St. Helens sigue siendo un ejemplo asombroso de la furia de la Naturaleza y sus poderes reconstituyentes. Ya sea como monumento nacional o como parque nacional, bien vale una visita.

CONTACTOS: Mt. St. Helens National Volcanic Monument; National Parks Conservation Association; Mt. St. Helens Institute.


Querido DiálogoEcológico: ¿Creen los ecologistas que la Ley de Especies en Peligro de Extinción ha tenido un gran éxito o fracaso con respecto a la protección de la biodiversidad en EEUU?

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— Ron McKnight, Trenton, NJ

Aunque esa misma pregunta ha sido tema de debate ya por décadas, la mayoría de los defensores del ambiente están agradecidos que tal legislación está en vigencia y orgullosos de su gobierno por apoyar tales estándares tan altos cuando se trata de preservar las especies más vulnerables de plantas y animales.

A pesar de esto, los críticos de la legislación avanzan algunos puntos sólidos. Para empezar, sólo uno por ciento de las especies (20 de 2.000) bajo la protección de la Ley de Especies en Peligro de Extinción (ESA, por sus siglas en inglés), se ha recuperado suficientemente como fuera de peligro para meritar eliminación de la lista. Y los millones de dólares gastados en esfuerzos de recuperación a menudo fallidos son difícil de justificar, especialmente en estos tiempos económicos difíciles.

Pero aunque la inmensa mayoría de las especies protegidas bajo la AEE no se han recuperado, esto no disminuye el significado de esas especies—águilas calvas, lobos grises, y oso pardo para nombrar sólo algunos—que han repuntado gracias a legislación de vanguardia y buena gestión de fauna. Louisa Wilcox del Consejo de Defensa de Recursos Naturales está agradecida a la AEE por la existencia continuada de osos pardos en y alrededor del Parque Nacional de Yellowstone. “Después de listarlos, el gobierno limpió los problemas masivos de basura en el Parque de Yellowstone, que redujo la aclimatación de osos a alimentos humanos—una pauta que a menudo lleva a la muerte de estos animales,” indica ella. Las manadas comerciales de oveja fueron mudadas del centro del hábitat de osos a la vez que cientos de millas de caminos en tierras públicas de la región fueron cerradas al tráfico vehicular para mejorar la probabilidad de supervivencia de los osos icónicos. Resultado: La población de osos pardos de Yellowstone se ha duplicado mientras que las interacciones entre humanos y osos y las incursiones por parte de osos pardos hambrientos en haciendas locales han disminuido. “Así, a todas luces, la historia del oso pardo de Yellowstone es un éxito de la AEE,” concluye Wilcox.

Para probar si la AEE ha sido efectiva en una escala más grande, el Centro de Diversidad Biológica (CBD, siglas en inglés), otro grupo verde prominente, comparó para su informe de 2012 “A la hora, En el Objetivo”, la tasa verdadera de recuperación de 110 especies listeadas con la tasa proyectada de recuperación en los planes federales de recuperación. Las 110 especies ocupan todos los 50 estados de EEUU, incluyen todos los grupos taxonómicos mayores, y tienen listas de diversos tamaños.

CBD encontró que la AEE tenía “una tasa notablemente exitosa de recuperación: El 90 por ciento de las especies se están recuperando a la tasa especificada por su plan federal de recuperación,” agregando: “En promedio, las especies se recuperaron en 25 años, mientras su plan de recuperación predecía 23 años—un logro en términos de proyección de 91 por ciento”.

CBD también confirmó la hipótesis que la mayoría de las especies listadas no han disfrutado todavía de protección por el tiempo suficiente como para esperar una recuperación efectiva. El “80 por ciento de las especies todavía no ha alcanzado su año proyectado de recuperación,” indica CBD, agregando que en promedio, las especies han sido listadas por sólo 32 años, mientras que su recuperación proyectada requeriría 46 años para el éxito. Las conclusiones de este estudio reciente confirman los resultados de un análisis anterior (2006) en el noreste de EEUU que encontró que un 93 por ciento de las especies listadas federalmente allí se habían estabilizado o estaban mejorando desde que consiguieron la protección de la AEE y 82 por ciento estaban en vías de cumplir con los objetivos de recuperación. “Cuando juzgamos a la luz de las proyecciones de los planes de recuperación, la Ley de Especies en Peligro de Extinción es notablemente exitosa,” dice CBD. “Pocas leyes de cualquier tipo pueden jactarse de una tasa de éxito del 90 por ciento”.

CONTACTOS: CBD; “On Time, On Target” Report.

Animal Rights National Conference 2018