Semana del 22/1/12

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Querido DiálogoEcológico: ¿Hay enjuagues bucales sanos y no dañinos al ambiente? He oído que algunos contienen formaldehido y otras sustancias desagradables.

— Marina Sandberg, Albany, NY

Muchos enjuagues convencionales contienen ingredientes que usted definitivamente no querría tragar, ni siquiera echar por el resumidero. Según la “Guía de Productos Menos Tóxicos de la “Environmental Health Association of Nova Scotia’s (EHANS’s) [Asociación de la Sanidad y Medio Ambiente de Nueva Escocia (EHANS)]—un recurso en línea gratuito diseñado para ayudar a los consumidores a escoger los productos diarios, más ecológicos y más sanos—el enjuague convencional es a menudo hecho a base de alcohol, con un contenido de alcohol entre 18-26 por ciento. “Los productos con alcohol pueden contribuir a cánceres de la boca, la lengua y la garganta cuando se usan regularmente,” informa la guía, agregando que un artículo en 2009 en el Diario Dental de Australia confirmó el lazo entre enjuagues basados en alcohol y un riesgo mayor de cánceres orales.

Y usted quizás quiera evitar enjuagues con fluoruro (alias fluoruro de sodio). Aunque el fluoruro puede ayudar a combatir caries, ingiriendo demasiado ha sido ligado a problemas neurológicos y podría ser un detonador de cánceres también. Los edulcorantes comunes de enjuagues también han sido ligados a problemas de salud: La sacarina es un cancerígeno sospechado mientras que la sucralosa puede provocar migrañas. Los colorantes sintéticos también pueden ser peligrosos.

Algunas marcas contienen formaldehido (alias quanternium-15). Según el Instituto Nacional del Cáncer, la exposición excesiva al formaldehido puede causar una sensación abrasadora en los ojos, la nariz y la garganta así como tos, resuellos, náusea e irritación de piel. La Agencia de Protección del Medio Ambiente de EEUU considera el formaldehido como un “cancerígeno humano probable” y la investigación ha mostrado una asociación entre exposición a largo plazo de lugar de trabajo y varios cánceres específicos, inclusive leucemia. Pocos de nosotros estamos expuestos a tanto formaldehido como, por ejemplo, los que trabajan en funerarias, pero ¿significa eso que es bueno agitarlo en nuestras bocas todos los días?

Otros ingredientes problemáticos en muchos enjuagues convencionales incluyen el sulfato de lauryl de sodio, polisorbatos, cloruro de cetilpiridinio y cloruro de benzalkonio, todos los que han sido demostrados ser tóxicos a organismos en ambientes acuáticos donde estas sustancias químicas acaban después que las escupimos.

¿Entonces qué puede hacer un consumidor ecologista preocupado? EHANS recomienda los siguientes enjuagues que no contienen alcohol, fluoruro, colorantes artificiales ni edulcorantes: Anarres Natural Candy Cane Mouthwash, Auromere Ayurvedic Mouthwash, Beauty with a Cause Mouthwash, Jason Natural Cosmetics Tea Tree Oil Mouthwash, Dr. Katz TheraBreath Oral Rinses, Hakeem Herbal Mouthwash, y Miessence Freshening Mouthwash. Aparte de estas marcas, la base de datos Skin Deep Cosmetic del grupo Environmental Working Group también lista a Tom’s of Maine Natural Baking Soda Mouthwash, Healing-Scents Mouthwash, y Neal’s Yard Remedies Lavender and Myrrh Mouthwash

como menos perjudiciales a personas y el ambiente.

Usted también puede preparar su propio enjuague completamente natural en casa. La columnista ecologista consejera a consumidores Annie Berthold Bond recomienda mezclar agua tibia, bicarbonato de sodio o sal marina, y una gota de menta y/o aceite de árbol de té para un enjuague refrescante y antibacteriano. Otra receta implica combinar agua destilada o mineral con unos pocos toques de hojas frescas de menta y romero y algunas semillas de anís; mezcle bien y agite! Una búsqueda rápida del Internet rendirá muchas otras fórmulas de enjuagues naturales caseros.

CONTACTOS: Guide to Less Toxic Products; Skin Deep Database; A nnie Berthold Bond.

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Querido DiálogoEcológico: Entiendo que algunos estados del Noreste y del Medio-Atlántico de EEUU se han juntado para reducir sus propias emisiones de gas invernadero. ¿Pueden aclarar?

— Bo Clifford, Cary, NC

Dada la falta de acción federal para limitar emisiones de gases invernadero en EEUU, varios estados de las Costa Este se unieron en 2008 para formar la Regional Greenhouse Gas Initiative (RGGI) [Iniciativa Regional de Gas Invernadero (IRGI), comprometiéndose a un sistema basado en el mercado para detener la contaminación de carbón y rebajar las cuentas de energía creando al mismo tiempo más trabajos “verdes”.

Bajo IRGI, los 10 estados que participan—Connecticut, Delaware, Maine, Maryland, Massachusetts, Nuevo Hampshire, Nueva Jersey, Nueva York, Rhode Island y Vermont—prometieron respetar un límite regional de emisiones de gas invernadero, impuesto mediante la venta de permisos de contaminación a centrales eléctricas grandes a hidrocarburos. Las empresas que operan las plantas compran el derecho (en remates trimestrales) de emitir ciertas cantidades específicas de bióxido de carbono (CO2). El dinero recaudado es a su vez invertido en negocios locales a través del Noreste y el Medio-Atlántico Norteamericano que promueven eficiencia de energía y fuentes renovables de energía. El objetivo general de RGGI (IRGI) es de reducir emisiones CO2 del sector de electricidad en los estados involucrados en un 10 por ciento para 2018.

El programa fue concebido en 2008 por el entonces gobernador de Nueva York George Pataki basado en un programa federal semejante lanzado por el Presidente George H.W. Bush en 1990 que limitó exitosamente emisiones de otros contaminantes que conducían a la lluvia ácida.

Mientras IRGI tuvo apoyo bipartito fuerte para su lanzamiento, prioridades distintas desde entonces han forzado algunos estados a reconsiderar sus compromisos. Según RenewableEnergyWorld.com, es probable que Nueva Jersey se eche atrás, mientras que facciones en Nuevo Hampshire y Maine también han sonado la retirada. “La situación política han cambiado apreciablemente desde que el programa se concibió, y muchas legislaturas ahora están dominadas por una nueva tanda de legisladores que buscan maneras de cortar los gastos estatales,” informa el sitio web.

Los ecologistas y muchos propietarios de negocios se han juntado para tratar de salvar IRGI ante las amenazas económicas a su viabilidad. El mes de julio pasado unos 200 negocios del Noreste y el Medio-Atlántico firmaron una carta abierta que insta a los gobernadores de los 10 estados participantes a mantener el ritmo del programa para que pueda lograr sus objetivos. “Las Iniciativas Regionales de Gas Invernadero demuestran que programas basados en el mercado pueden reducir emisiones de gas invernadero, a la vez que robustecen nuestra economía y mejoran la seguridad de energía, y nosotros deseamos apoyar y reforzar el avance de IRGI,” declara la carta. La carta pasa a citar estudios que muestran un aumento de $4-6 de producto económico por cada $1 invertido en programas de eficiencia de energía en los estados con IRGI. “Aún mejor, éstas inversiones manejadas por el mercado crean trabajos limpios en el sector técnico—uno de los segmentos más dinámicos de nuestras economías estatales”.

Quizás más importante, IRGI “sirve como un modelo potente para lo que una política energética nacional debería hacer” dice el Natural Resources Defense Council (NRDC) [Consejo de Defensa de Recursos Naturales], un grupo ambiental prominente. A este punto nadie sabe si la economía mejorará lo suficiente o el cambio de clima llegará a ser lo suficientemente dramático como para forzar al Congreso y la Casa Blanca a tomar acción federal para limitar las emisiones de gas invernadero. Mientras tanto, el mantener vivos los programas como IRGI quizás sea lo más que podamos lograr en este momento.

CONTACTOS: RGGI; RenewableEnergyWorld.com; Businesses Letter to State Governors.