Semana del 25/4/10

Querido DiãlogoEcolñgico: éCuãles son las amenazas mayores a los Grandes Lagos de Estados Unidos y qué se estã haciendo para manejar la crisis?

—Saul G., Racine, WI

La lénea divisoria de las aguas de los Grandes Lagos es un ecosistema extraordinario e importante que contiene un 95 por ciento del ãrea de agua dulce de América, y es un eje continental para pãjaros, peces y otra fauna. Segün la National Audubon Society, los Grandes Lagos proporcionan hãbitat para unas 400 especies de aves. Pero es la poblaciñn de seres humanos de la regiñn que estã estallando—ahora tiene 42 millones—lo que causa muchos problemas ambientales.

Las amenazas mayores incluyen contaminaciñn de materias tñxicas y de nutrientes, la presencia creciente de especies no nativas invasoras, y la destrucciñn de hãbitats créticos para la fauna. Ademãs, los residentes de la regiñn temen que otras partes del paés y el mundo, frente a escaseces de agua encontrarãn maneras de desviar los Grandes Lagos para satisfacer sus sedes lejanas. También, estã por ver qué clase de impacto tendrã el calentamiento climãtico en la regiñn.

Quizãs el asunto que atrae mayor atenciñn en la regiñn es la amenaza de las especies invasivas. Llegan a través de tacñn, la llanta, el ferrocarril y el buque, y estãn alterando profundamente la ecologéa de la regiñn. El caso mãs notorio es del mejillñn cebra, una cholga que, originalmente nativa del sudeste de Rusia, llegñ primero al final de la década de los ochenta en buques transatlãnticos a través de la Ruta Marétima del St. Lawrence. Aparte de sobrepasar a las especies nativas en la adquisiciñn de alimentos, ellas han absorbido PCBs tñxicos botados en años anteriores y los han transferidos al resto de la cadena alimenticia al ser comidos por los gobies redondos (también una especie no nativa), que es a menudo atacado a su vez por los luciopercas, un pez popular con los pescadores aficionados.

El lío creado por las especies invasivas es uno de los problemas más grandes que enfrentan los Grandes Lagos. Las cholgas cebra, en la foto, originalmente nativas del sudeste de Rusia, han colonizado los lagos, absorbiendo PCBs tóxicos botados en los lagos años antes y transfiriendo estas sustancias químicas a la cadena alimenticia en los tejidos de los luciopercas, un pez popular con los pescadores aficionados.© Andres Musta, courtesy Flickr

Otro problema difécil es la poluciñn misma. Muchas toneladas de pesticidas, herbicidas y abonos se escurren de los granjas al agua todos los meses. Las centrales eléctricas que queman carbñn arrojan mercurio al aire y fãbricas de todas clases emiten otros contaminantes que acaban finalmente en el agua. Convertir a los granjeros a la agricultura orgãnica y limpiar las chimeneas industriales son prioridaded absolutas para los reguladores y grupos verdes de la regiñn.

Las autoridades federales, estatales y las administraciones locales asi como los grupos no lucrativo de la comunidad trabajan para ayudar diligentemente a restaurar las ãreas comprometidas de la regiñn. El presupuesto de Obama para 2010 asigna $475 millones a la Iniciativa de Restauraciñn de los Grandes Lagos [Great Lakes Restoration Initiative]. Dirigida por la Agencia de Protecciñn del Medio Ambiente de EEUU (EPA), la Iniciativa estã evaluando las amenazas a la regiñn y diseñando una guéa de acciñn remediadora para uso de la Great Lakes Interagency Task Force [Grupo de Trabajo de los Grandes Lagos], que incluye representantes de la EPA asé como de los departamentos de Estado, Interior, Agricultura, Comercio, Transporte, y Viviendas y Desarrollo Urbano.

Entre los beneficiarios de esta financiaciñn también estarãn algunos de los mãs de 100 grupos no lucrativos y de comunidad local que han formado la Coaliciñn de Remedio a Nuestras Aguas de los Grandes Lagos. Estos grupos esperan apoyarse mutuamente en términos de pericias y trabajar juntos en el campo en los proyectos de restauraciñn a través de la regiñn.

Mientras tanto Minnesota, Wisconsin, Illinois, Indiana, Ohio, Michigan, Pennsylvania, Nueva York, Quebec y Ontario se han reunido en una alianza denominada Pacto de la Cuenca de los Grandes Lagos para impedir que lugares lejanos azotados por la sequéa sequéa roben agua dulce de la regiñn. Los estados y provincias miembros han delineado una frontera alrededor de la regiñn mãs allã de la cual no se puede enviar agua. El acuerdo se formalizñ en 2005 cuando una compañéa canadiense anunciñ que queréa enviar agua en petroleros del Lago Ontario a Asia.

CONTACTOS: Great Lakes Restoration Initiative, www.epa.gov/glnpo/glr; Healing Our Waters Great Lakes Coalition, www.healthylakes.org; Great Lakes Basin Compact, www.glc.org/about/glbc.html.


Querido DiãlogoEcolñgico: éQué es el “desarrollo inteligente” y cñmo beneficia al ambiente? éY cuãles son las desventajas, si éstas existiesen?

—Frank Quinn, Missoula, MT

El planeamiento por desarrollo inteligente intenta minimizar el tráfico de automóviles y su polución en centros urbanos al incluir tiendas, residencias y escuelas en sus vecindarios, lo que resulta en más caminar, uso de bicicletas, y más uso de transportes públicos en un ambiente típicamente urbano. Imagen: Comercio y viviendas en San Diego, California, en el sitio de una tienda antigua de Sears.© Faceless B, courtesy Flickr

Apareciendo a comienzos de los años setenta cuando los urbanistas empezaron a renovar las ciudades interiores frente al impacto de la expansiñn descontrolada del ãrea urbana, el desarrollo inteligente es ahora un concepto en la boca de todo el mundo, tanto en cérculos que se ocupan de polética municipal como grupos ambientalistas. Alguna forma de crecimiento inteligente probablemente ha ocurrido ya donde usted vive o en algün lugar cerca.

Los planificadores urbanos que observan la filosoféa de desarrollo inteligente trabajan para concentrar el crecimiento en el centro de las ciudades y pueblos existentes para evitar el desarrollo que de otro modo abarcaréa ãreas apreciadas como espacios abiertos. Una parte del desarrollo inteligente busca minimizar el trãnsito automoviléstico y su contaminaciñn en centros urbanos al incluir tiendas, residencias y escuelas en los vecindarios mismos, teniendo como resultado mãs oportunidades de caminar, ir en bicicleta, o usar los transportes püblicos que en un ambiente suburbano tépico. Los partidarios mantienen que estas iniciativas de crecimiento sagaz crean un sentido extraordinario de comunidad y lugar, proveen mãs transportes al püblico, empleos y elecciones en viviendas, y distribuyen equitativamente los costos y beneficios del desarrollo al preservar y aumentar la belleza natural, los recursos culturales y la salud püblica.

La Agencia de Protecciñn del Medio Ambiente de EEUU (EPA) ha sido un partidario importante del desarrollo inteligente desde que formñ la Red de Crecimiento Inteligente [Smart Growth Network ] en 1996. Los miembros incluyen grupos ambientales y de conservaciñn histñrica, organizaciones profesionales, urbanizadores, intereses de bienes raéces, y entidades de gobierno local y estatal. La red sirve como un foro para educar al püblico asé como a los responsables de formular polética acerca de los beneficios del crecimiento inteligente y fomentar el intercambio de ideas y prãcticas entre los partidarios del desarrollo inteligente.

En parte gracias a la Red de Crecimiento Inteligente, las iniciativas de desarrollo inteligente son hoy numerosas a través de EEUU. Denver, Minneapolis, Pittsburgh, Chicago y docenas de otras ãreas metropolitanas han experimentado la renovaciñn urbanéstica en las ültimas dos décadas gracias a una planificaciñn que ha tenido en

cuenta la habitabilidad, sostenibilidad y conservaciñn de espacios abiertos. Canales de comunicaciones facilitados a través de la Red de Crecimiento Inteligente permiten que los éxitos y fracasos de iniciativas anteriores de crecimiento sagaz sean instrumentos de perfeccionamiento en el planeamiento futuro.

El desarrollo inteligente tiene sus detractores. Segün Todd Litman del Victoria Transport Policy Institute, basado en Canadã, los conservadores y libertarios que propician “el gobierno pequeño” critican el crecimiento inteligente como una violaciñn de la libertad al instituir capas complicadas de regulaciñn en los planes de desarrollo, aumentando la congestiñn de trãnsito y la contaminaciñn atmosférica, reduciendo el acceso a la vivienda urbana al forzar los habitantes locales fuera del perémetro interno, y crear niveles indeseables de densidad, los cuales requeriréan subvenciones ruinosas de trãnsito, entre otras quejas.

La comunidad ambiental estã un poco dividida también. La mayoréa ve algün desarrollo y expansiñn como inevitable (especialmente con la poblaciñn humana siempre en ascenso) —y en ese sentido abraza el crecimiento inteligente como el menor de los males posibles. Pero un segmento mãs pequeño de ecologistas cuestiona si cualquier desarrollo—inteligente o no—sea bueno para los sistemas naturales de una regiñn. Pero aunque tales debates pueden seguir al rojo en las universidades y los comités de expertos, el crecimiento inteligente ya es la norma superior para juzgar proyectos de desarrollo en la mayoréa de nuestras ãreas metropolitanas.

CONTACTOS: EPA, www.epa.org; Smart Growth Network, www.smartgrowth.org; Todd Litman’s “Evaluating Criticism of Smart Growth,” www.vtpi.org/sgcritics.pdf.

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