Semana del 13/6/10

Querido DiãlogoEcolñgico: éEs verdad que el derrame de petrñleo de BP es mucho mãs serio como amenaza ambiental que los derrames de petrñleo anteriores, y si ése es el caso por qué?

—Nathan Gore, Pawtucket, RI

Nadie sabe con certeza cñmo afectarã la catãstrofe progresiva de petrñleo en el Golfo de México el ecosistema profundo del mar, pero los cientéficos no estãn optimistas. El aceite de lo que ahora se considera como el segundo mayor derrame de la naciñn, el desastre del Exxon Valdez en 1989, embardunñ 11.000 millas cuadradas de superficie de océano y 1.300 millas de litoral préstino de Alaska, matando cientos de miles de pãjaros y maméferos marinos y cantidades inauditas de huevos de pescados y peces. Pero el impacto del derrame del Deepwater Horizon en el Golfo puede ser mucho peor dado que mucho de ese petrñleo suelto estã realmente en la columna de agua, no en la superficie. De hecho, los investigadores de la Administraciñn Nacional Oceãnica y Atmosférica (NOAA) discernieron recientemente plumas de petrñleo dispersado a grandes profundidas, de hasta 30 millas de largo, siete millas de ancho y cientos de pies en grosor.

éPor qué seréa peor un derrame submarino? Un resultado podréa ser la expansiñn en el tamaño, extensiñn y duraciñn de una “zona muerta” estacional que ya plaga el Golfo de México a consecuencia de contaminantes industriales y escorrentéa agrécola del Réo Mississippi. Aunque inmensas floraciones de algas en el Golfo de México ayudan a limpiar naturalmente las emisiones de fãbricas del Medio oeste y de abonos malgastados, tal proceso no viene sin un costo al ecosistema. Cada primavera, en una condiciñn conocida como hipoxia, este crecimiento desaforado de las algas agota el oxégeno de secciones grandes de la columna de agua del Golfo de Mexico, oxégeno crucial para la sobrevivencia de otras formas de vida. El escape de petrñleo de BP es probable que agrave este problema, ya que los microbios petrñleofagos naturales que pululan en estas plumas submarinas de petrñleo podréan causar o añadir problemas a las condiciones hipñxicas existentes en el Golfo.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica recientemente detectó enormes "plumas" submarinas de petróleo dispersado de hasta 30 millas de largo, siete de ancho y cientos de pies de grosor. Imagen: Trabajadores limpian un pelícano empapado en petróleo en el Centro de Investigación y Rescate Aviar, de Fort jackson, Louisiana.
© Lorna Baldwin, PBS NewsHour, Courtesy Flickr

Segün la investigadora de NOAA Samantha Joye, el petrñleo submarino representa una amenaza directa a la flora y fauna marina grande, como peces, tiburones y cetãceos, y también al material diminuto, inclusive el zooplankton, el camarñn, los corales, los cangrejos y los gusanos. Al poner en peligro estas ültimas poblaciones, la base de la cadena alimenticia marina, el petrñleo podréa tener efectos crñnicos a largo plazo en el ecosistema general del Golfo, inclusive afectando las industrias que dependen de él—vienen mãs camarones y ostras del Golfo que de cualquiera otra parte del mundo.

Otra preocupaciñn es cñmo los dispersantes quémicos siendo utilizados en este momento en el Golfo para separar el petrñleo submarino afectarãn los ecosistemas del Golfo y sus habitantes. Los ingredientes del dispersante son un secreto comercial celosamente protegido, y por lo tanto no ha sido examinado ni aprobado por biñlogos marinos para determinar su seguridad en casos de aplicaciñn masivas. También estã por verse el efecto que tendrãn las gotitas diminutas de petrñleo producidas por el dispersante. Podréa ser realmente peor para el ambiente submarino separar el petrñleo en gotitas diminutas (que se hace para hacerlo mãs digerible por los microbios).

Mãs allã de todos estos efectos ambientales submarinos, el petrñleo también comienza a aparecer en pantanos costeros frãgiles ya en aprietos por el superdesarrollo, la contaminaciñn y los efectos persistentes del Huracãn Katrina. Si esta catãstrofe tiene algün consuelo, es que podréa ser el zacudñn para despabilar a la naciñn de que debe alejarse mãs rãpidamente de los hidrocarburos hacia un futuro de energéa limpio y renovable. Para empezar, todos nosotros podemos comenzar a reducir nuestro propio consumo de petrñleo y optar por fuentes limpias y verdes de energéa donde estas sean posibles.

CONTACTOS: Deepwater Horizon Response; NOAA


Querido DiãlogoEcolñgico: éDñnde se puede colocar al etanol en la lista de energéa alternativa? En lo que respecta al ambiente, ées preferible a la gasolina?

—Donna Allgaier-Lamberti, Pullman, MI

Unos ocho millones de vehículos tipo "combustible flexible" que pueden operar con gasolina normal o el llamado E85, una mezcla de 85 por ciento de etanol y 15 por ciento gasolina, se ven actualmente en las carreteras de EE.UU. Desgraciadamente, la mayoría de ellos se encuentran muy lejos de una gasolinera de etanol, de modo que funcionan sencillamente con la gasolina convencional. Imagen: Una bomba gasolinera E85 en Parker, Arizona.
© Chazz Layne, courtesy Flickr

El etanol—un combustible biolñgico derivado del maéz y otros insumos agrécolas—ya juega un papel importante en la reducciñn de emisiones de muchos coches tradicionales a gasolina en las carreteras de hoy. Segün el Departamento de Energéa de EEUU, casi la mitad de toda la gasolina vendida en EEUU contiene hasta un 10 por ciento de etanol, que no sñlo aumenta el octano sino también ayuda a satisfacer los requisitos federales sobre aire limpio. Al promover la combustiñn mãs completa de combustible, esta pequeña cantidad de etanol mezclado con gasolina reduce emisiones de escape de monñxido de carbono—un contaminante regulado ligado al smog, la luvia ãcida, el calentamiento climãtico y otros problemas ambientales—hasta 30 por ciento en comparaciñn con la gasolina pura.

También, un nümero creciente de vehéculos ahora disponibles llamados de “combustible flexible” pueden operar con gasolina sin plomo pura o el llamado E85, una combinaciñn de etanol al 85 por ciento y gasolina al 15 por ciento. Los defensores del etanol subrayan los ahorros de emisiones, la estabilidad de costo (el etanol es destilado del maéz cultivado en la naciñn) y dependencia reducida del petrñleo (extranjero) como beneficios derivados del que mãs conductores llenen sus tanques con E85 en vez de gas.

Pero aunque unos ocho millones vehéculos de combustible doble se ven ahora en los caminos de EEUU, la mayor parte no estã cerca de estaciones de servicio convenientes de etanol y por lo tanto corren en su mayor parte a base de gasolina regular. (El Departamento de Energéa de EEUU tiene un sitio web con una lista geogrãfica de estaciones de combustible E85 a través del paés—la mayoréa se encuentra en la “cinta del maéz” del Medio oeste.) De modo que a pesar de que la capacidad y quizãs demanda para un combustible que se queme mãs limpio estã allé, los suministros no han mantenido ritmo con ella—algunos dicen porque el gobierno federal solamente ha subvencionado a los productores de etanol y no los distribuidores y detallistas que llevan el producto a los consumidores.

Pero esto puede cambiar. En mayo 2009 Presidente Obama firmñ una Directiva Presidencial para avanzar la investigaciñn en combustibles biolñgicos como etanol y expandir su uso. El resultante Grupo de Trabajo para La Interagencia de Biocombustibles estã desarrollando un plan para aumentar el uso de vehéculos a combustible flexible, haciendo el E85 y otros combustibles biolñgicos mãs d

isponibles.

Aunque muchos partidarios del ambiente ven el uso creciente de etanol como un acontecimiento prometedor (si los conductores llenaran realmente su tanque con él), otros no estãn tan seguros. El profesor de agricultura de Cornell David Pimentel sostiene que producir etanol crea realmente una pérdida neta de energéa. Su investigaciñn muestra que un galñn de etanol contiene 77.000 BTUs de energéa para motores a quemar pero requiere 131.000 BTUs para procesar esta cantidad en combustible utilizable, sin incluir BTUs adicionales quemados de fuentes de hidrocarburo para propulsar los equipos motorizados de las granjas y cultivar maéz, y las barcazas, trenes y camiones utilizados para transportarlo a refineréas y ültimamente a las estaciones de servicio.

Pimentel también dice que propulsar un coche por un solo año con etanol requeriréa 11 acres de maéz, que podréa alimentar alternativamente por lo menos siete personas. Si expandimos nuestro uso de etanol y empezamos a poner las cosechas de nuestros granjeros en los tanques de gasolina en vez de las mesas de comedor, podréamos ver una escasez de alimentos cultivados en la naciñn y precios mãs altos en el supermercado. Para enfrentar este problema, los productores de combustibles biolñgicos estãn investigando insumos no alimentarios alternativos como algas, tallos de maéz, pastillas de madera y “switchgrass”, aunque ellos todavéa utilizaréan tierra cultivable que podréa cultivar alimentos para consumo humano.

CONTACTOS: UU.S. Department of Energy; Argonne National Laboratory; E85 Fueling Station Locations

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