Semana del 28/11/10

Querido DiãlogoEcolñgico: éEs verdad que factores ambientales podréan estar jugando un papel en el nümero creciente de casos de cãncer de prñstata en EE.UU. y otras partes?

—Joshua Gordon, Nueva York, NY

El cãncer de la prñstata es un problema creciente para los hombres en EEUU asé como en otras naciones desarrolladas alrededor del mundo. Unos 40.000 norteamericanos pierden su batalla con el cãncer de la prñstata todos los años—el ünico cãncer mãs mortal para hombres de EE.UU. es el cãncer de la piel. La edad es el “factor de riesgo” primario para desarrollar cãncer de prñstata. Uno de cada seis hombres norteamericanos sobre la edad de 40 desarrollarãn cãncer prostãtico, mientras que cuatro de cinco sobre los 80 años de edad sufrirãn de él también. Por supuesto, los genes también juegan un rol enorme. La Sociedad Norteamericana del Cãncer reporta que el riesgo de cãncer de la prñstata de un hombre se duplica si su padre o hermano han sufrido de la enfermedad. Los investigadores creen que la predisposiciñn genética es responsable por hasta un 10 por ciento de todos los casos de la enfermedad en EE.UU.

Mãs allã de la edad y la genética, sin embargo, factores ambientales probablemente juegan un papel. WebMD reportea, por ejemplo que cãncer de prñstata ocurre aproximadamente 60 por ciento mãs a menudo en hombres norteamericanos africanos que en hombres norteamericanos blancos, y cuando se diagnostica es mãs probablemente que sea avanzado. Pero curiosamente, las tasas de cãncer de prñstata de hombres africanos que viven en sus patrias son mucho mãs bajas. Sin embargo, cuando los africanos nativos inmigran a EE.UU. las tasas de cãncer de prñstata aumentan bruscamente.

Segün WebMD, la razñn de estas diferencias no se comprende aun completamente, pero una conexiñn ambiental—relacionada posiblemente con dietas de mucha grasa, menos exposiciñn al sol, exposiciñn a metales pesados, agentes contagiosos, o fumar—quizãs sean los culpables. Nuevas investigaciones sugieren que un cambio a una dieta alta en grasa podréa ser un factor contribuyente significativo en estos casos. “La enfermedad es mucho mãs comün en paéses donde la carne y los productos lãcteos son parte de la base dietética,” agrega WebMD.

El cáncer de la próstata afecta cerca de 60 por ciento más frecuentemente a los estadounidenses de ascendencia africana que a los blancos, aunque las tasas de hombres africanos viviendo en sus países de origen son mucho más bajas. Cuando los africanos nativos emigran a los EE.UU. el cáncer de próstata aumenta dramáticamente, sugiriendo una conexión ambiental relacionada con dietas de alta grasa. ¿La lección para los hombres preocupados acerca de la salud de la próstata? Comer más sanamente.
© Thinkstock.

La lecciñn para los hombres concernidos acerca de la salud de la prñstata es de comer mãs sano. Varios estudios sugieren que una dieta alta en licopinos (un antioxidante encontrado en niveles altos en los tomates, en el pomelo de pulpa rojiza, en la sandéa y en algunas otras frutas y vegetales) podréa reducir el riesgo de desarrollar un cãncer de prñstata apreciablemente.

Los investigadores también han encontrado lazos entre otros factores ambientales y la prñstata. El Dr. Matthew Schmitz, un oncñlogo de prñstata con el Hospital General de Massachusetts en Boston y el “guéa” sobre el cãncer de prñstata en About.com, reporta que la exposiciñn a niveles altos de cadmio (un elemento que ocurre naturalmente y utilizado en procesos industriales y presente en el humo de cigarrillos) asé como dioxinas (sustancias quémicas utilizadas extensamente en herbicidas y otras aplicaciones) ha sido ligado al riesgo mayor de cãncer de prñstata. Otros investigadores han advertido que los hombres que toman suplementos de calcio y multi-vitaminas regularmente pueden encarar un riesgo mãs alto. Schmitz dice que se necesita mãs investigaciñn para comprender el riesgo que tales exposiciones realmente representan.

Para los que caen véctima del cãncer de prñstata, es bueno saber que se probarãn luego nuevos ensayos clénicos de tratamientos prometedores. La Dra. Marianne Sadar de la Agencia del Cãncer en Vancouver, C.B., Canadã, ha utilizado una droga experimental adaptada de esponjas de mar para encoger tumores de cãncer en ratones. Serã un año antes que la Direcciñn de Alimentos y Drogas de EE.UU. permita ensayos de la nueva droga en humanos, pero los pacientes de prñstata y sus médicos tienen esperanza que este y otros nuevos tratamientos puedan obviar la necesidad de muchas cirugéas.

CONTACTOS: American Cancer Society; WebMD; About.com; U.S. Food and Drug Administration.


Querido DiãlogoEcolñgico: Dados los beneficios ambientales y econñmicos, épor qué no tiene EE.UU. una ley federal que ordene el reciclando por todo el paés?

—N. Koslowsky, Pompano Beach, FL

Solamente unas décadas atrás, los norteamericanos reciclaban menos del 10 por ciento de sus desechos sólidos. Hoy, la gente de EEUU recicla aproximadamente 32 por ciento de los 350 millones de toneladas de basura generada anualmente. Unos 42 estados tienen ahora sus propios objetivos de reciclaje o diversión de desperdicios, y 18 están tratando de convertir hasta la mitad de sus desechos via reciclaje o abonamiento.
© om Magliery, courtesy Flickr

El gobierno de EE.UU. ha dependido histñricamente de los gobiernos estatales y municipales para manejar el tratamiento de desechos en todas sus formas, inclusive el reciclaje. Aunque han habido unas pocas tentativas de empujar legislaciñn por el Congreso para ordenar tasas ménimas de reciclaje al nivel nacional, ninguna ha sobrevivido discusiones de comité. Los legisladores federales aborrecen quitar los poderes regulativos de los estados con respecto al tratamiento de desechos, ya que muchos tienen necesidades infinitamente diferentes. Por ejemplo los estados occidentales menos populosos con mucha tierra extra para sitiar vertederos quizãs no estén tan dispuestos a apoyar tasas mãs altas de reciclaje como los estados orientales llenos de gente y con menos espacio para almacenar su basura.

Segün Chaz Miller, Director de Programas de Estado con la National Solid Wastes Management Association, la primera ley federal de desechos sñlidos de América, la Ley de Eliminaciñn de Desechos Sñlidos de 1965—en sé misma una enmienda a la legislaciñn original de la Ley de Aire Limpio—ni siquiera hizo menciñn de reciclaje. “Once años después, el Congreso aprobñ la ley de Conservaciñn y Recuperaciñn de Recursos (RCRA), que sigue siendo la piedra angular de legislaciñn federal sobre desechos sñlidos y reciclaje,” reportea Miller. La ley RCRA aboliñ los basurales abiertos y requiriñ que la Agencia de Protecciñn del Medio Ambiente (EPA) crease pautas y regulaciones para la eliminaciñn de desechos sñlidos para el tratamiento de desechos peligrosos, pero dijo poco acerca del reciclaje excepto urgir un aumento en compras federales de productos hechos con contenido reciclado. La EPA también publicñ manuales y talleres sobre la manera de aplicar programas de reciclaje al borde de la calle, aunque el apoyo financiero para tales programas se extinguiñ en 1981.

No obstante, la semilla se habéa arraigado. Los programas pioneros en Massachusetts y otros lugares condujo al desarrollo de programas de reciclaje urbano en mãs de 600 municipios a través de EE.UU. —en su mayor parte en el Noreste y en la costa Oeste—hacia mediados de los años 1980s. Ademãs, 10 estados introdujeron “leyes de botella” para estimular el reciclaje de contenedores de cerveza y refrescos. Dos estados, Rhode Island y Nue

va Jersey, siendo pequeños, densamente poblados y con poco espacio para vertederos, inauguraron programas completésimos de reciclaje. Empezaron a requerir que las jurisdicciones locales recolectaran el metal y el vidrio de particulares y negocios, y ayudaron a los pueblos y ciudades organizar sistemas para la recolecciñn, clasificaciñn y recuperaciñn de materiales. La mayor parte de los 8,600-plus programas de reciclaje en existencia hoy son modelados en estos esfuerzos tempranos.

Sñlo hace unas décadas, los norteamericanos reciclaban menos del 10 por ciento de sus desechos sñlidos. Los programas de recolecciñn multi-material y a domicilio no existéan, el papel sñlo se recolectaba esporãdicamente cuando una tropa local de Boy Scouts o grupo semejante organizaba una campaña de recolecciñn de papel, o cuando los negocios de chatarra compraban ocasionalmente papel y trozos de metal basados en la demanda limitada de mercado de materias primas adicionales.

Hoy, la EPA estima que los norteamericanos reciclan aproximadamente 32 por ciento de las 350 millones de toneladas de desecho que generan anualmente. Aunque todavéa no tiene autoridad federal para dictarlo, la EPA, por su programa de Desaféo de Conservaciñn de Recursos, estã empujando a los norteamericanos para aumentar esa tasa. Cuarenta y dos estados ahora tienen sus propios objetivos de reciclaje o diversiñn de desechos, y 18 estãn tratando de convertir mãs de la mitad de sus desechos a través de reciclaje o conversiñn en abono.

CONTACTOS: National Solid Wastes Management Association; EPA Resource Conservation Challenge.

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