Semana del 20/3/11

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Querido DiálogoEcológico: Los casos de personas con problemas de tiroides parecen estar creciendo. ¿Hay una conexión ambiental?

— Dora Light, Waukesha, WI

La Sociedad del Cáncer de EEUU informa que el cáncer de tiroides es uno de los pocos cánceres que han estado en ascenso en décadas recientes, con casos que han aumentado un seis por ciento anualmente desde 1997. Muchos investigadores atribuyen sin embargo estos aumentos a nuestra mejor capacidad de detección. Sin embargo, se sabe que la exposición al estrés, la radiación y los contaminantes han aumentado el riesgo de desarrolar problemas con la tiroides.

La enfermedad de la tiroides toma dos formas primarias. El hipertiroidismo ocurre cuando la tiroides produce demasiado de las hormonas T3 y T4 que regulan el metabolismo. Esto puede causar taquicardia, pérdida de peso, insomnia y otros problemas. En casos de hipotiroidismo, el cuerpo produce demasiado pocas hormonas, así que nos sentimos fatigados y podemos engordar, entre otros síntomas. Según la Asociación Americana de Tiroides (ATA), muchas personas con problemas de tiroides no se dan cuenta de ello, ya que los síntomas pueden confundirse con otros problemas o atribuirse a la falta de sueño. Los problemas de la tiroides en niños pueden demorar o dañar el desarrollo neurológico.

Los médicos no están seguros por qué algunas personas tienen propensidad a la enfermedad de tiroides mientras que otros no, pero la genética tiene que ver mucho con esto. Un estudio reciente de la UCLA encontró que los antecedentes genéticos representan aproximadamente 70 por ciento del riesgo. Sin embargo, los investigadores han comenzado a encontrar lazos entre el riesgo aumentado de la enfermedad de tiroides y exposición a ciertas sustancias químicas, especialmente entre mujeres. Un estudio “El Uso de Pesticidas y Enfermedad de Tiroides entre Mujeres en el Estudio Agrícola de la Salud,” publicado en el American Journal of Epidemiology (Diario Norteamericano de Epidemiología) en 2002, encontró que mujeres en Iowa y Carolina del Norte casadas con hombres que utilizan tales pesticidas como el aldrin, DDT y lindano tenían un riesgo mucho más alto de desarrollar la enfermedad de tiroides que mujeres en áreas no agrícolas. Según el Dr. Whitney S. Goldner, investigador principal del estudio, 12,5 por ciento de las 16.500 esposas evaluadas desarrollaron enfermedad a la tiroides, comparado con entre uno y ocho por ciento en la población general.

No es sólo las mujeres en la agricultura las que deben preocuparse. Cantidades pequeñísimas de pesticidas y abonos químicos ciertamente acaban en los alimentos que comemos. El grupo no comercial Beyond Pesticides (Más Allá de Pesticidas) advierte que 60 por ciento de los pesticidas usados actualmente han probado ser dañinos a la producción de las hormonas T3 y T4 de la glandula tiroides. Los insecticidas y fungicidas disponibles en el comercio también han sido implicados. Las mujeres corren el mayor riesgo.

Igualmente, se ha demostrado que algunas sustancias químicas utilizadas en plásticos y retardantes de llama contienen toxinas capaces de provocar problemas de tiroides en los que están genéticamente predispuestos. Y un estudio de 2007 hecho por el Centro de Ciencias de Salud de la Universidad de Tejas en San Antonio encontró que el triclosan, un agente bactericida encontrado en muchas cosas desde jabones de mano a toallitas faciales y juguetes—está presente en las sangre de tres de cada cuatro norteamericanos—y podría estar haciendo que las glándulas tiroides de algunas madres envien señales a los fetos que podrían contribuir a su vez al autismo.

Un número creciente de médicos ahora cree que el hipotiroidismo podría ser precipitado por una deficiencia dietética en el yodo, un elemento vestigial hallado en las hormonas tiroides T3 y T4 esencial en pequeñas cantidades para la buena salud. Aparte de eso, comer más mariscos, cambiar a la sal yodada y/o tomar suplementos de yodo pueden aumentar el ingreso de yodo sin la necesidad de medicinas. Pero demasiado yodo no es sano, así que siempre consulte con su médico antes de embarcarse en un nuevo régimen de salud o dieta.

CONTACTOS: ATA; Beyond Pesticides.


Querido DiálogoEcológico: Entiendo que, entre otros problemas de la minería, como proporcionar carbón que amenaza calentar el clima y poner en peligro las vidas de mineros, es también un contaminador grave de agua. ¿Pueden explayar?

— Richard Moeller, Salt Lake City, UT

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Los desastres mineros han acaparado muchos titulares ultimamente, pero las minas representan otra amenaza insidiosa que tiende a atraer poca atención de la prensa: contaminación de ambientes circundantes que, a su vez, amenaza la salud de las personas que viven en los alrededores. Los ecologistas están especialmente concernidos con la contaminación del agua a causa de las minas.

Las operaciones mineras utilizan cantidades grandes de agua dulce para procesar el mineral recuperado; el efluyente resultante es típicamente una sopa peligrosa de sulfuro ácido, metales pesados tóxicos, acumulaciones de piedra y agua—y que a menudo se deposita cerca en pilas grandes de desague natural donde puede contaminar la tierra y el agua por décadas. Cuando esta agua de desecho penetra riachuelos y acuíferos locales, puede matar organismos vivientes y hacer peligrosas las aguas locales anteriormente prístinas para nadar o beber.

La erosión aumentada de la tierra alrededor de las minas también lleva a la sedimentación excesiva cerca de vías navegables. Esto reduce la productividad de pesquerías al limitar la disponibilidad de fuentes de irrigación.

“La minería por su naturaleza consume, desvía y puede contaminar gravemente los recursos de agua,” indica la organización sin fines lucrativos Safe Drinking Water Foundation (SWDF). “…La minería ha llegado a ser más mecanizada y por lo tanto capaz de manejar más material de piedra y mineral que antes,” indica SWDF. “Por lo tanto, el desecho minero se ha multiplicado enormemente”. El grupo advierte que “a medida que se desarrollen tecnologías para hacer la minería de minerales de grado inferior más provechosa, se podrá anticipar aún más desechos en el futuro”.

Aquí en EEUU, el mayor reconocimiento de los problemas causados por la polución del agua (y otros tipos de contaminación) debidos a diversos tipos de minería hizo que la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) publicara normas mucho más rigurosas en abril de 2010 con respecto a cómo y donde las minas en suelo norteamericano deben deshacerse de desechos.

En enero 2011 la EPA tuvo la oportunidad de demostrar su nueva postura desafiante cuando negó un permiso que habría permitido la operación más grande de “removimiento de cima de montaña” en la historia de la minería del carbón en Virginia Occidental. La eliminación de la cumbre es una forma agresiva de minería de carbón que denuda una montaña de vegetación y a continuación vuela la parte superior de la montaña con explosivos. Es la forma más destructiva y contaminante de minería. Los ecologistas alabaron la EPA por no sólo parar a la industria sino también salvar unos 2.000 acres arbolados de cumbre y casi siete millas de hábitat ribereño, salvando también las comunidades circundantes de los efectos de tierra y agua contaminadas.

Mientras tanto, los ecologistas han estado empujando el Congreso para aprobar la Ley de Protección del Agua, un proyecto de ley introducido primero en 2009 que propone proteger los suministros de agua dulce de la contaminación minera al reducir en forma drástica la eliminación de cumbres. Grupos ecologistas como Kentuckians for the Commonwealth, Appalachian Voices y el Sierra Club están presionando fuertemente el Congreso para considerar este proyecto más temprano que más tarde.

CONTACTOS: SDWF; Appalachian Voices; Kentuckians for the Commonwealth; Sierra Club.

Animal Rights National Conference 2018