Semana del 3/6/12

Querido DiálogoEcológico: Entiendo que hay buenas noticias acerca de la recuperación de especie de pájaro como el Halcón Peregrino, el Aguila de cabeza calva y otros debido a la prohibición del DDT en 1972. ¿Pueden explicar?

— Mildred Eastover, Bath, MI

El libro seminal de Rachel Carson en 1962, Primavera Silenciosa, relató la historia auténtica de cómo poblaciones de aves a través del país sufrían a consecuencia de la aplicación generalizada del pesticida sintético DDT (diclorodifeniltricloroetano), que era utilizado para controlar extensamente mosquitos y otros insectos. Carson informó que los pájaros que ingerían DDT tendían a colocar huevos con concha delgada que a su vez se quebrarían prematuramente en el nido, teniendo como resultado descensos marcados de población. El problema llevó a las águilas de cabeza calva, nuestro símbolo nacional, por no hablar de halcones peregrinos y otras poblaciones de pájaro, al borde de la extinción, con poblaciones cayendo precipitosamente más de un 80 por ciento.

Por suerte para los pájaros, Primavera Silenciosa causó una conmoción, y muchos la acreditan como el punto de origen del movimiento ambiental moderno. En efecto, una de las organizaciones de protección ambiental más prominentes, el Fondo de Defensa Ambiental (EDF por sus siglas en inglés), se creó inicialmente en 1967 como reacción al problema del DDT. La primera orden del día del grupo incluyó entablar pleitos en Nueva York, Michigan, Wisconsin y Washington, DC, para forzar una prohibición del DDT. El EDF reclutó la ayuda de docenas de expertos científicos—ornitólogos, ecólogos, toxicólogos, expertos de en la carcinogénesis, y especialistas en control de insectos—para testificar en sesiones que a veces duraron varios meses para demostrar su punto de vista con respecto a los peligros del DDT. En 1972 las súplicas de los ecologistas fueron oídas—y su duro trabajo reivindicado—cuando el gobierno federal finalmente prohibió el DDT.

Pero con mucho del pesticida ya disperso a través de extensos ecosistemas, a no hablar de muchísimas otras amenazas a los hábitats de pájaros y el ambiente en general, nadie podía estar seguro si las poblaciones de águilas, halcones y otros pájaros depredadores y aves que comen pescados regresarían del borde de la extinción. Aunque la Ley Federal de Especies en Peligro hizo todo lo posible para proteger especies amenazadas y su hábitat, los grupos sin fines lucrativos también jugaron un papel clave en la recuperación de especies específicas. A saber, el Peregrine Fund fue fundado en 1970 por un ornitólogo prominente de Cornell para ayudar a las poblaciones de halcón peregrino duramente azotadas por el DDT a volver a sus números una vez abundantes. Investigadores del grupo fueron los primeros que perfeccionaron los métodos de criar peregrinos en cautiverio y de retornarlos eventualmente a sus hábitats naturales; desde entonces tales técnicas han sido adoptadas extensamente por biólogos interesados en recuperar otras especies de fauna al borde de la extinción. Gracias a una combinación de diversos factores y el trabajo dedicado de los amantes de pájaros y científicos, los halcones peregrinos son una vez más comunes a través de EEUU, graduándose de la lista nacional de especies en peligro de extinción en 1999.

La recuperación del águila calva es quizás el ejemplo mejor conocido de cómo nuestras leyes ambientales trabajaron para restaurar no sólo un recurso sino nuestro símbolo nacional. A mediados de los años sesenta existían menos de 500 pares de águilas calvas en el EEUU continental; hoy, gracias a la prohibición del DDT y otros esfuerzos de conservación, hay unos 10.000 pares de águilas de cabeza calva en los 48 estados más bajos—¡vale decir un aumento de 20 veces en la población en sólo cuatro décadas! En 2007 el gobierno federal eliminó el águila de cabeza calva de la Lista de Especies en Peligro de Extinción. Sin la prohibición del DDT en 1972 y protecciones siguientes, el águila calva y el halcón peregrino (derecha), y, por descontado, docenas de otras especies de pájaros, probablemente habrían ya desaparecido de los EEUU continentales. Y sin la canción de los pájaros, la primavera sería verdaderamente un tiempo muy silencioso.

CONTACTOS: EDF; Peregrine Fund.


Querido DiálogoEcológico: Unos años atrás un estudio encontró más de 200 sustancias químicas en los cordones umbilicales de recién nacidos, especialmente norteamericano especialmente bebés afroamericanos, asiáticos e hispanos. ¿Cuáles son las causas de este fenómeno y qué se puede hacer acerca de ello?

— Bettina Olsen, Nueva York, NY

El estudio en cuestión encontró rastros de unas 232 sustancias químicas sintéticas en muestras de sangre de cordón de 10 bebés diferentes de norteamericanos de descendencia africana, asiática e hispana nacidos en 2009 en diversas partes de los EEUU. Patrocinadores del estudio como el Environmental Working Group (EWG) y la Rachel’s Network querían averiguar si el Bisfenol A, una sustancia química que perturba las hormonas (BPA por sus siglas en inglés), un plastificante utilizado extensamente en los contenedores de almacenamiento de comidas y bebidas, estaba presente en la sangre de cordón umbílico de bebés de minorías en EEUU. Lamentablemente y no sorprendentemente, el BPA apareció en nueve de las 10 muestras de sangre de cordón examinadas. Pero quizás todavía peor es el descubrimiento por primera vez de una lista nueva de sustancias químicas que aparecen en la sangre de cordón de bebés. Algunos de estos ofensores más nuevos incluyen el tetrabromobisfenol A (TBBPA) de tableros de circuitos de computadora, perfumes sintéticos utilizados en cosméticos y detergentes comunes y el ácido perfluorobutanoico, ligado al Teflón.

El estudio de 2009 fue un seguimiento a un análisis anterior de sustancias químicas en la sangre de cordón en la población dominante de EEUU durante nacimientos en 2004. Ese estudio más temprano encontró unas 287 sustancias químicas y contaminantes industriales diferentes en la sangre de cordón de bebés, aunque el BPA todavía no estaba en la lista vigilada por EWG en aquel momento. El estudio más reciente se centró en bebés de minorías porque las comunidades minoritarias en EEUU tienden a soportar un carga desproporcionada de contaminación dada su proximidad a caminos muy transitados, sitios industriales y viviendas más viejas. Pero EWG indica que hicieron las pruebas buscando sustancias químicas que probablemente se encuentran en virtualmente toda casa norteamericana, así que ninguno de nosotros es inmune a tal exposición. EWG espera que al continuar vigilando las sustancias químicas con que nacemos pueden forzar a los contaminadores comerciales y reguladores de gobierno a prestar atención al escape de sustancias tóxicas y mitigar la polución.

EWG no buscó sustancias químicas asociadas con el consumo de cigarrillos ni alcohol por parte de las madres, enfocando en cambio los contaminantes derivados de exposiciones a productos de consumidor y sustancias químicas comerciales omnipresentes en los estantes de los supermercados. Para EWG, la presencia de estas sustancias químicas en la sangre de cordón umbilical representa “un fracaso significativo de parte del Congreso y agencias de gobierno” encargados de proteger la salud humana. “Nuestros resultados sugieren enfáticamente que la salud de todos los niños está amenazada por cantidades pequeñas de cientos de sustancias químicas sintéticas que corren por sus cuerpos de las etapas más temprano de la vida”.

Parte del problema es las leyes caducas que gobiernan el manejo y uso de sustancias químicas tóxicas. Actualmente la Ley de 1976 Sobre Control de Sustancias Tóxicas es la ley vigente con respecto a la reglamentación, distribución, uso y disposición de sustancias químicas tóxicas por todo el país. Pero EWG y otros grupos se quejan que anualmente cientos de miles de nuevas formulaciones químicas se introducen al mercado sin que el público tenga nada que decir mediante las tiendas ya que el gobierno federal asume que los nuevos productos y sus ingredientes son inocentes hasta que se demuestren ser culpables. Estos críticos querrían ver el gobierno federal tomar un papel más proactivo en la aprobación de nuevas sustancias para uso en productos al consumidor, y ni que hablar de residenciales y de trabajo.

En el frente legislativo, los grupos verdes prenden sus esperanzas de una ley modernizada de Control de Sustancias Tóxicas en el proyecto de ley Sustancias Químicas Seguras del Senador demócrata de Nueva Jersey Frank Lautenberg (S. 847), introducido el otoño pasado. La ley está en estos momentos dando vueltas en sesiones de comités, pero sus 17 patrocinadores bipartisanos esperan que saldrá a un voto general de asamblea antes que el 112avo Congreso termine su mandato a fines de este año.

CONTACTOS: EWG’s “Pollution in Minority Newborns”

Animal Rights National Conference 2018