Semana del 12/12/10

Querido DiãlogoEcolñgico: Veo mãs y mãs vinos orgãnicos en las botelleréas estos déas, pero qué opciones existen hoy para la cerveza orgãnica?

—Ken Strong, Wichita, KS

Unos 80 millones de norteamericanos beben cerveza, pero la cerveza orgãnica representa todavéa sñlo una énfima parte de los $7 mil millones del mercado norteamericano de cerveza. Pero esta proporciñn se estã volviendo rãpidamente un segmento importante: Entre 2003 y 2009, segün la Asociaciñn Comercial de Productos Orgãnicos, las ventas de cerveza orgãnica mãs que se cuadruplicaron de $9 millones a $41 millones.

Segün Seven Bridges Cooperative, que ha estado ya vendiendo ingredientes orgãnicos por una década, las cervezas orgãnicas tienden a presentar claridad excepcional y un sabor limpio y sabroso. “Desde un punto de vista mãs técnico, las maltas orgãnicas en promedio tienen un contenido proteénico mãs bajo que produce una mezcla pura con menos problemas de nebulizaciñn en la cerveza terminada,” reportea Seven Bridges. “Las maltas y lüpulos orgãnicos no tienen residuos quémicos que puedan interferir la fermentaciñn y dan al cervecero orgãnico una cerveza limpia y auténtica”.

Seven Bridges le envéa todos los ingredientes que usted necesita para hacer su propia cerveza orgãnica en casa, pero la mayoréa de nosotros sencillamente preferiréamos disfrutar el producto terminado. Dependiendo de donde usted viva, quizãs tenga docenas de marcas de cerveza orgãnicas disponibles en botellas e incluso de barril en su taverna favorita.

Según la Asociación Comercial de Productos Orgánicos, las ventas de cerveza orgánica en los EE.UU. se han más de cuadruplicado de millones a millones entre 2003 y 2009. FOTO: El Pumpkin Ale certificado orgánico de Wolaver.© Juli, courtesy Flickr

Uno de los mãs visibles es la firma Eel River Brewing Company, basada en Fortuna, California, fundada en 1996. Eel River tiene la distinciñn de ser primera cerveceréa orgãnica certificado de América. Su IPA, Pale Ale, Porter, Amber Ale, Blonde Ale, Old Ale and Imperial Stout son todas hechas a base de lüpulos de Nueva Zelanda y granos orgãnicos del Noroeste pacéfico y Canadã.

La Butte Creek Brewery, establecida en 1998 en Chico, California, hace Pilsner, Porter, Pale Ale e India Pale Ale orgãnicos [Cervezas rubias, amargas, negras, etc.]. Sus cervezas premiadas son distribuidas internacionalmente. La firma Fish Tale Organic Ales, basada en Olympia, Washington, ha estado haciendo cervezas de todos tipos con aclamaciñn de parte del püblico desde 1993, e introdujo su primera cerveza orgãnica certificada en 2000. Y la Otter Creek Brewery (cerveceréa) en Middlebury, Vermont produce una lénea de cervezas orgãnicas llamadas Wolaver, que incluye una Cerveza negra de Harina de avena y una Cerveza de Calabaza.

La Cerveceréa Samuel Smith Brewery del RU produce una lénea repleta de cervezas orgãnicas aclamadas, cervezas rubias y de fruta. Otras opciones populares incluyen Pinkus Organic Munster Alt, Peak Organic, New Belgium’s Mothership Wit Wheat Beer, y Lakefront Organic ESB, entre otros. Y las tiendas de Whole Foods ahora producen su propia etiqueta privada de cerveza orgãnica llamada Lamar Street, que se conoce por su sabor rico y bajo costo.

Naturalmente, incluso las compañias mãs grandes o los que controlan el mercado estãn comenzando a aprovechar la oportunidad. Anheuser-Busch estã empujando sus cervezas orgãnicas Stone Mill, Wild Hops y Green Valley. Y la marca Henry Weinhard’s Organic Amber de Miller"s, en las tiendas desde 2007, se produce con ingredientes locales por la Full Sail Brewery en Hood River, Oregon.

Una manera de probar docenas de cervezas orgãnicas al mismo tiempo es asistir al Festival Norteamericano de Cerveceros Orgãnicos (NAOBF), que tiene lugar cada junio en Portland, Oregñn. Sea que Ud. se interese en cervezas orgãnicas durante este evento, o sñlo en su bar local, es evidente que todo el mundo gana al extender su conciencia ecolñgica a la cerveza que bebe.

CONTACTOS: Organic Trade Association; Seven Bridges Cooperative; Eel River Brewing; Butte Creek Brewing; Fish Brewing; NAOBF.


Querido DiãlogoEcolñgico: En mis cursos de negocios en la universidad siempre se nos enseññ que la degradaciñn ecolñgica era una “externalidad” —algo fuera del ãmbito de anãlisis econñmico. Ahora que el ambiente estã pasando a ser un tema de preocupaciñn universal, éestãn comenzando los economistas a reconsiderar esta posiciñn?

—Josh Dawson, Flagstaff, AZ

Los ambietalistas quieren asignar un valor monetario a los impactos negativos de actividades industriales, tales como polucionar, y forzar a las compañías ofensoras y empresas de servicios públicos a compensar la sociedad por el daño que hacen.© Thinkstock

Por definiciñn, las externalidades econñmicas son los efectos secundarios negativos (o positivos) indirectos, considerados como no cuantificables en términos de dñlares, de otros actos econñmicos. Por ejemplo, una externalidad negativa de una central eléctrica que de otro modo produce un ütil necesario (electricidad) es la contaminaciñn atmosférica que engendra. En la economéa tradicional, el efecto perjudicial de la contaminaciñn (smog, lluvia ãcida, el calentamiento climãtico) en la salud humana y el ambiente no se toma en cuenta como un costo en la ecuaciñn econñmica general. Y como van los economistas van, asé van los gobiernos que dependen de ellos. El resultado es que la mayoréa de las naciones no consideran las externalidades ambientales y de otros tipos en sus cãlculos de producto interno bruto (PIB) y otros indicadores econñmicos clave (que por extensiñn se suponen ser indicadores de salud püblica y bienestar).

Por décadas los ecologistas han planteado que la economéa debe tener en cuenta los costos representados por tales externalidades para discernir el valor general verdadero a la sociedad de cualquier acciñn o actividad dadas. La compañéa o empresa de electricidad que opera la fãbrica contaminante, por ejemplo, deberéa ser obligada a compensar la sociedad pagando por la contaminaciñn que produce de modo que compense por el daño que hace.

Los llamados esquemas de “intercambio de derechos de emision” son una manera del mundo real de monetizar una externalidad negativa: Los contaminadores grandes deben comprar el derecho de generar cantidades limitadas de biñxido de carbono (y pueden comerciar tales derechos con otras compañéas que han encontrado maneras de reducir sus huellas de carbñn, creando asé un estémulo para que los contaminadores limpien su manera de actuar). Aunque el mercado de bonos ecolñgicos se creñ en EE.UU. para limpiar la contaminaciñn de lluvia ãcida, es un modelo utilizado en Europa pero todavéa no en América, que tiene aun que aprobar legislaciñn a este efecto. Hasta que el Congreso actüe para regular la emisiñn de biñxido de carbono en los EE.UU.—mediante bonos ecolñgicos u otros métodos—tales emisiones seguirãn siendo “externas” a la econom&

#233;a que dirige los negocios.

Las noticias recientes que tiene a muchos “verdes” entusiasmados es que el Banco Mundial, el financiero principal de proyectos de desarrollo alrededor de las partes mãs pobres del globo, estã comenzando a pensar fuera de la mentalidad econñmica tradicional. Este octubre pasado, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, dijo a participantes en una conferencia de la Convenciñn Sobre Diversidad Biolñgica (un tratado internacional firmado por 193 paéses—pero no los EE.UU. —que entrñ en vigor en 1993 para sostener la biodiversidad) que “la riqueza natural de las naciones debe ser un recurso principal valorado en combinaciñn con su capital financiero, capital de producciñn y capital humano”. Los comentarios de Zoellick son el primer signo del Banco Mundial de su reconocimiento de la necesidad de considerar las externalidades en cualquier evaluaciñn econñmica completa. "[Necesitamos] reflejar los servicios esenciales de secuestramiento de carbñn que los bosques proporcionan y los valores costeros de protecciñn que se derivan de arrecifes de coral y manglares,” agregñ.

Los créticos todavéa esperan para ver si el Banco Mundial cumplirã su promesa. “Es un comienzo retñrico aceptable,” dice Andrew Revkin del The New York Times" en su blog. “Pero el anuncio por el banco de un fondo de$10 millones denominado "Salvar Nuestras Especies", con la Direcciñn Global Ecologista de las Naciones Unidas y la Uniñn Internacional para la Conservaciñn de la Naturaleza, parece bastante ridéculo en un mundo donde el dinero corre en los trillones,” agrega él. Verdaderamente, todavéa podemos estar lejos de incluir nuestros impactos ambientales en nuestras medidas de riqueza y salud sociales, pero por lo menos el Banco Mundial ha declarado que se necesita hacer asé, y podemos estar seguros que los activistas ecolñgicos trabajarãn duro para hacer que estas instituciones cumplan lo que han prometido.

CONTACTOS: World Bank; Convention on Biological Diversity.

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Animal Rights National Conference 2018