Semana del 13/1/13

Querido DiálogoEcológico: ¿Cómo es que el cambio del clima está afectando negativamente la salud de los ríos y, por extensión, la calidad y la disponibilidad de agua dulce?

— Robert Elman, St. Louis, MO

El calentamiento climático va a causar sin duda muchas clases de problemas (y verdaderamente ya lo está haciendo), y los ríos pueden ser la formación geográfica más duramente afectada, dada la mayor probabilidad de sequías, inundaciones, y la expansión asociadas de enfermedades acuáticas.

Por un lado, los ríos ya están comenzando a perder la cantidad de agua que acanalan. Un estudio de 2009 del Centro Nacional para Investigación Atmosférica (NCAR) encontró que el volumen de agua en el Río Columbia en el Noroeste pacífico disminuyó 14 por ciento desde los años cincuenta. Esta tendencia es semejante en todos los ríos importantes del mundo.

“Muchas comunidades verán sus suministros de agua encogerse a medida que las temperaturas suben y las pautas de precipitación cambian,” reporta el grupo no comercial American Rivers, agregando que un incremento fuerte en tormentas severas degradará la calidad de agua y aumentará el riesgo de inundaciones catastróficas. “Los cambios en las fechas y ubicación de la precipitación, en combinación con niveles crecientes de contaminación de agua estresarán los ecosistemas y amenazarán la supervivencia de muchas especies de pez y fauna”. Estos cambios tendrán impactos dramáticos, amenazando la salud, debilitando economías y disminuyendo la calidad de vida en muchos lugares. En EEUU, el número de tormentas con precipitación extrema ha aumentado un 24 por ciento desde fines de los años 1940— y se espera que esta tendencia se siga acrecentando.

Otro impacto seguro en los ríos es mayor contaminación a medida que tormentas más frecuentes y poderosas aumentan el escorrentío de áreas urbanas y agrícolas que contienen abonos, pesticidas, sustancias químicas y aceite para motores. “En las comunidades más viejas donde el agua de tormentas y residuales se transportan juntas en una cañería, las tormentas fuertes pueden agobiar el sistema y enviar aguas negras y de tormenta contaminadas a corrientes y ríos,” dice American Rivers. “Estos desbordamientos de alcantarillas pasarán a ser más frecuentes a medida que también aumente la frecuencia de tormentas”.

Los niveles más bajos del agua y las temperaturas crecientes complican los problemas causados por más escorrentío. “Las sequías más frecuentes y los cambios en las pautas de precipitación reducen los niveles de agua en ríos, lagos y corrientes, dejando menos agua para diluir contaminantes,” dice el grupo. “Las temperaturas más altas causan brotes de alga más frecuentes y reducen los niveles disueltos de oxígeno, lo que puede causar matanzas de peces y hacer daño serio a los ecosistemas”.

American Rivers indica que la salud de nuestros ríos ante el calentamiento gradual dependerá en gran parte de la preparación de la comunidad. Los municipios que no prestan atención a la infraestructura vieja y en deterioro “experimentarán aumentos más grandes en escorrentíos de agua de tormenta y desbordes de alcantarillado”. Y las comunidades que han dañado sus pantanos, bosques, corrientes y ríos tendrán menos defensas naturales para protegerse contra los efectos del cambio de clima.

Podemos hacer mucho para proteger los ríos aparte de reducir nuestras huellas de carbón. American Rivers está promoviendo la infraestructura verde—un enfoque a la gestión del agua que protege, restaura o imita el ciclo natural del agua—como la manera de reforzar la salud de los ríos. “Significa plantar árboles y restaurar pantanos en vez de construir una nueva planta de tratamiento de agua. Significa escoger eficiencia de agua en vez de la construcción de una nueva represa. Significa restaurar las llanuras aluviales en ves de construir diques más altos”.

CONTACTOS: NCAR; American Rivers.


Querido DiálogoEcológico: ¿Qué es el Reto del Edificio Vivo y cómo varía del programa de certificación de LEED?

— Jason Marshall, Richmond, VA

Tanto el Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental (LEED) como el Desafío del Edificio Vivo (LBC) fueron creados con el mismo objetivo en mente: favorecer la sustentabilidad y la conservación de recursos en la arquitectura, el diseño, y las operaciones de construcción. LEED, un programa del Consejo Construcción Verde de EEUU (USGBC), es bien conocido en círculos de arquitectura, construcción y diseño como el estándar para certificar los atributos verdes de nuevas y estructuras mejoradas (e incluso vecindarios enteros).

Los urbanizadores pueden hacer referencia al sistema de 110 puntos de calificación de LEED para informar elecciones con respecto a diseño, tecnología, localización, paisajista y otros procesos de construcción o renovación. Las estructuras que utilizan las versiones más verdes de cada elemento recibirían la calificación más alta de LEED, Platino (seguido por Oro, Plata, o sencillamente Certificado). En general, un proyecto obtiene certificación el día en que se corta su cinta—siempre que los urbanizadores y constructores hayan observado las promesas que hicieron en la lista de verificación de LEED. Hasta ahora, más de 7.000 proyectos que cubren unos 1,5 mil millones de pies cuadrados de urbanización a través de EEUU y 30 otros países han calificado para algún tipo de certificación LEED.

Mientras tanto, LBC, creado en 2006 por la organización sin fines lucrativos de Seattle Instituto Internacional de Edificio Vivo (reagrupado como Instituto Internacional Para un Futuro Vivo (ILFI) en 2011, es un estándar basado en cumplimientos, donde un edificio sólo califica si logra sus metas de eficiencia en energía, agua y desechos después de cortar la cinta. De hecho, puesto que la certificación de LBC se basa en desempeños comprobados, en vez de modelado o anticipado, los proyectos deben ser operacionales por lo menos 12 meses consecutivos antes de cualquier evaluación por el ILFI.

Dado el foco en el desempeño, LBC no proporciona tanta guía detallada, ni mucho menos una lista de verificación de atributos verdes, permitiendo en su lugar que los urbanizadores de cada proyecto individual decidan para sí mismos cómo lograr mejor sus objetivos de eficiencia y conservación a través de medios apropiados al proyecto y la región.

Sin embargo, cada proyecto que compite por el estatus de LBC debe seguir 20 imperativos generales arreglados bajo un sistema de siete áreas generales de desempeño (o en la jerga de LBC: Los “pétalos”) : El sitio, el Agua, la Energía, la Salud, los Materiales, la Equidad y la Belleza. Ya que los imperativos son generales, pueden ser aplicados a cualquier tipo de proyecto concebible, sea edificio, infraestructura, o desarrollo de paisaje o comunidad. Pero no importa cual sea el tipo de proyecto, si ha de satisfacer estrictos de LBC, deberá cumplir perfectamente con cada uno.

Uno de los imperativos bajo el pétalo de Energía, por ejemplo, es “energía cero neto” significando que la estructura debe cosechar o engendrar tanta electricidad como necesite a través de fuentes renovables alternativas. Dentro del pétalo de Materiales, otro imperativo es evitar cualquiera de cientos de materiales de construcción en la “Lista Roja” de ILFI de materiales y sustancias prohibidos. Sí, otro imperativo, bajo el pétalo de Sitio, es una vida sin coches.

Seis proyectos diferentes, del Estado de Nueva York a Hawái, han sido certificados hasta ahora por ILFI como “Edificios Vivos”. El 7 probable es el Bullitt Center de Seattle, un edificio de seis pisos y cero neto que utiliza energía solar diseñado para hacer reuso intensivo de agua de lluvia y luz natural que incluye también muchas otras amenidades verdes.

CONTACTOS: LEED; Living Building Challenge.