Semana del 14/8/11

© Metatron

Querido DiálogoEcológico: He oído acerca de una práctica llamada pesca con cianuro, que es utilizada para capturar en su mayor parte especímenes de acuario, pero comprendo que también se utiliza para agarrar peces que comemos. ¿No es esto muy peligroso y poco sano?

— Phil Seymour, Albany, NY

La pesca con cianuro, en que buzos trituran tabletas de cianuro, las meten en botellas plásticas de chorrito con agua de mar y soplan la solución para aturdir y atrapar peces vivos de arrecife de coral, se practica extensamente a través de Asia sudoriental a pesar de ser ilegal en la mayoría de los países de la región. La práctica empezó en los años sesenta en las Filipinas como una manera de capturar peces vivos de arrecife para venta principalmente a acuaristas europeos y norteamericanos—un mercado ahora de unos $200 millones de dólares al año.

Pero hoy la técnica también es utilizada para suministrar restaurantes caros en Hong-Kong y otras ciudades asiáticas grandes. Allí los ricachones sin conciencia pueden escoger que peces vivos quieren que sean preparados de inmediato para su cena a un costo de hasta $300 por plato en lo que el grupo World Resources Institute (WRI) llama “un símbolo de prestigio esencial para importantes celebraciones y ocasiones de negocios”. WRI agrega que como la economía asiática oriental ha resurgido en décadas recientes, los peces vivos de arrecife han pasado a ser un mercado anual de $1 mil millones de dólares.

Por supuesto, el cianuro mismo no es bueno para el pez que lo ingiere. Los foros del chat en la Internet están llenos de comentarios acerca de peces de acuario cogidos con cianuro que desarrollan cáncer dentro de un año de ser comprados. Y muchos acuaristas están dispuestos a pagar una prima por peces decorativos cogidos con red ya que tienen esperanza de vida más larga.

Pero quizás el daño más grande infligido por la pesca con cianuro se ve en los arrecifes de coral donde se emplea, puesto que el cianuro mata los arrecifes y también muchas de las formas de vida que dependen de ellos. Los investigadores estiman que más que un millón de kilogramos de cianuro han sido arrojados en chorritos en los arrecifes filipinos tan sólo el último medio siglo. Estos días la práctica está mucho más generalizada, con la mayoría de los arrecifes más productivos del mundo diezmados.

“A pesar de que la pesca de cianuro es nominalmente ilegal en virtualmente todos los países de Indo-Pacífico, la prima alta pagada por peces vivos de arrecife, las capacidades débiles de aplicación de la ley, y la frecuente corrupción ha diseminado el uso del veneno a través de toda la región—el hogar planetario de la inmensa mayoría de los arrecifes de coral,” reportea WRI. “A medida que las comunidades de peces se agotan en una región, el comercio se muda a nuevas fronteras, y la la pesca con cianuro ahora está confirmada o es sospechada en países que cubren del Pacífico central a las costas de Africa Oriental. Lamentablemente, los arrecifes más prístinos, lejos de las amenazas usuales de sedimentación, explotación del coral y desarrollo costero, son los objetivos primarios de las operaciones de pesca a cianuro”.

Aunque no hay mucha evidencia de envenenamiento de las personas que comen el pez cogido con cianuro—la dosis retenida por un pez después de ser “soplado” es relativamente pequeña—el riesgo persiste no obstante, especialmente para los que ingieren muchos de estos pescados. La náusea y la gastritis son los síntomas típicos de envenenamiento por cianuro, y por supuesto una dosis más grande puede causar la muerte. WRI estima que un 20 por ciento de los peces vivos a la venta en mercados a través del Asia Sudoriental fue cogido utilizando cianuro. Los niños, los ancianos y las mujeres embarazadas deben tener especial cuidado y evitar peces cogidos con cianuro.

CONTACTOS: World Resources Institute.


Querido DiálogoEcológico: No oigo mucho estos días acerca de los impactos ambientales de nuestra cultura consumista, pero me parece que nuestra mentalidad de “compra, compra, compra” es un contribuyente mayor a nuestro uso excesivo de energía y recursos. ¿Hay alguna organización que se ocupe de este asunto hoy?

— M. Oakes, Miami, FL

© Steve Rhodes
No cabe duda que nuestra cultura excesivamente consumista contribuye a nuestro vicio del petróleo y otros recursos naturales y la contaminación del planeta y su atmósfera.

Desafortunadamente la tendencia de adquirir e incluso el acaparemiento de bienes valiosos podrían estar codificados en nuestro ADN. Los investigadores contienden que los seres humanos son impelidos subconscientemente por un impulso a la supervivencia, la dominación y la expansión que encuentra expresión en la idea que el crecimiento económico resolverá todos los males, tanto individuales como del mundo. La publicidad explota esos impulsos, convirtiendo artículos materiales en objetos de gran deseo que imparten supuestamente inteligencia, estatus y éxito.

William Rees de la Universidad de Columbia Británica indica que la sociedad humana funciona ahora como una “plaga global sin sentido de límites,” consumiendo 30 por ciento más material de lo que es sostenible por los recursos del mundo. Agrega que 85 países exceden ya sus bio-capacidades domésticas y compensan su falta de material local agotando las reservas de otros países.

Por supuesto, cada uno de nosotros puede hacer algo para mejorar la situación, limitando nuestras compras a sólo lo que necesitamos y haciendo elecciones responsables cuando compramos algo. Pero los que quizás necesiten un poco de inspiración para empezar deberían consultar la Fundación Mediática de Adbusters [Adbusters Media Foundation], una autodescrita “red global de artistas, activistas, escritores, bromistas, estudiantes, educadores y empresarios que quieren avanzar el nuevo movimiento social de activista de la edad de información”.

Entre las campañas más exitosas de la fundación se encuentra el “Día de No Compras”, un día internacional de protesta “celebrado” típicamente el viernes después del Día de Acción de Gracias en Norteamérica (llamado Viernes Negro, uno de los días de compras más atareados del año) y el sábado siguiente en unos 60 otros países. La idea es que por un día al año nos comprometemos a no comprar nada, y para ayudar a extender el mensaje anti consumista a todo el que quiera escuchar, con la esperanza de que la gente se inspire a consumir menos y generen menos desechos los otros 364 días del año. El primer Día de No Compras tuvo lugar en Vancúver, Columbia Británica en 1992 con unos pocas docenas de participantes, pero hoy cientos de miles de personas participan por todo el mundo.

En los últimos años algunos anticonsumistas han agregado también No Comprar Nada Para la Navidad a sus objetivos. Algunas ideas para apoyar el concepto de No Comprar Nada Para la Navidad sin parecer demasiado tacaño incluye dar a los amigos y familiares tarjetas de “exención de regalo” y preguntar a los consumidores en la cola en una gran tienda, “Qué compraría Jesús”?

Más allá del Día de No Compras y de Navidad Sin Compras, la fundación Adbusters alienta el vendaval anti consumista a través del año mediante su publicación bimestral, Adbusters, una revista sin anuncios con una circulación internacional que sobrepasa 120.000. Hágase un favor y abónese…y mientras tanto, cancele todo esos catálogos que están dando apoplexia a su buzón.

CONTACTOS: Adbusters; Buy Nothing Day.

Animal Rights National Conference 2018