Semana del 19/8/12

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Querido DiálogoEcológico: ¿Ha calculado alguien la energía malgastada por la noche por la iluminación superflua en y alrededor de edificios? ¿Qué podemos hacer para reducir nuestra huella de iluminación?

— Bill Rehkamp, por correo electrónico

Los norteamericanos derrochan mucha electricidad, manteniendo cosas iluminadas de noche mientras la mayor parte de nosotros dormimos. Esta luz bloquea nuestra vista del cielo nocturno y las estrellas, crea peligros de resplandor en caminos, perturba nuestros ritmos circadianos de sueño-despertado, interrumpe las pautas de la fauna nocturna, y es en general una gran molestia. También cobra un costo financiero: El Observatorio Nacional de Astronomía Optica (NOAO) reporta que luces exteriores mal apuntadas, sin cobertura, malgastan $2 mil millones (17 kilovatio-horas) de energía en EEUU cada año.

NOAO ha monitorado los niveles de iluminación al aire libre a través de EEUU y más allá de sus fronteras durante los últimos seis años por su programa GLOBO de Noche en el cual científicos-ciudadanos siguen la pista de iluminación al aire libre por un período de dos semanas comenzando a fines de marzo y sometiendo sus observaciones a NOAO electrónicamente. Un mapa sencillo de estrellas proporcionado por NOAO es todo lo que los participantes necesitan para rastrear su trozo de cielo. “Solamente toma unos minutos a una familia medir su brillo de cielo nocturno notando cuántas estrellas están ausentes de una constelación fácil de seguir como Leo (en el hemisferio norte) o Crux (en el hemisferio sur),” dice Connie Walker directora del proyecto GLOBO de Noche. “Esto nos dice cuánta luz se dirige hacia arriba, al cielo”.

Durante las últimas seis campañas anuales, los participantes de más de 100 países han contribuido casi 70.000 medidas, dando a los organizadores del proyecto una imagen detallada de la contaminación global de luces. Desafortunadamente, el análisis de los datos recolectados muestra que los participantes han visto cielos más brillantes y menos estrellas con el pasar del tiempo, significando que la contaminación de iluminación es un problema creciente. Los datos gratis y públicamente accesibles reunidos por el proyecto no son sólo útiles para fines educacionales sino también pueden ayudar a informar urbanizadores y gente responsable de formular las políticas sobre la seguridad pública creciente, la reducción del consumo de energía e incluso identificar parques y espacios verdes que pueden servir como “oasis de cielo” donde los habitantes de ciudades pueden apreciar el cielo de la noche desde un lugar seguro y oscuro.

Según la Iniciativa Cielos Oscuros del Observatorio McDonald (DSI), la solución para la contaminación de iluminación es 90 por ciento educación y 10 por ciento tecnología. “Podemos recuperar cantidades vastas de energía actualmente inadvertidamente malgastada en el cielo nocturno…utilizando aparatos de alumbrado que reflejan la luz hacia abajo, donde se necesita, así como utilizando el mínimo de luces y bombillas de vataje más bajas para alumbrar un área efectivamente,” dice DSI. Guiando por ejemplo mediante la instalación de aparatos de luces exteriores posicionadas para enfocar su haz de luz hacia abajo, es un gran punto de partida para propietarios de casa y constructores: “Una vez que la gente las ve en acción, y comprende sus implicaciones de ahorros de costo y visibilidad aumentada, es mucho más probable que ellos adopten buenas prácticas de iluminación por sí mismos”. Otro grupo comprometido a reducir la contaminación del alumbrado, la Asociación Internacional de Cielo Oscuro, mantiene una lista de distribuidores que venden aparatos de iluminación aprobados para prevenir la contaminación de alumbrado.

Algunas ciudades han instituido estándares para limitar la iluminación exterior nocturna para proteger los ciudadanos contra la luz no deseada (o “entrada ilegal de luz”). La Asociación Internacional del Cielo Oscuro ha desarrollado un conjunto de ordenanzas de alumbrado modelo que ciudades y pueblos pueden adoptar y modificar para satisfacer sus necesidades. También, El Consejo de Construcción Verde de EEUU ha creado un crédito para edificios que procuran reducir la cantidad de alumbrado invasor y de resplandor de cielo a través de su Liderazgo en Energía y Diseño Medioambiental (LEED) programa.

CONTACTOS: GLOBE At Night; Dark Skies Initiative; International Dark Sky Association.


Querido DiálogoEcológico: Leí que el CO2 en nuestra atmósfera es ahora más de 300 partes por millón. ¿No significa esto que es demasiado tarde para evitar los peores impactos del cambio de clima?

— Karl Bren, Richmond, VA

Realmente la cantidad de bióxido de carbono (CO2) en la atmósfera hoy es aproximadamente 390 partes por millón (ppm). Y eso no es buena noticia. “Los expertos concuerdan que este nivel no puede seguir por muchas décadas sin consecuencias potencialmente catastróficas,” reportea el Geos Institute, una organización sin fines lucrativos de basada en Oregon y empresa consultora que utiliza la ciencia para ayudar a a la gente a predecir, reducir y prepararse para el cambio de clima.

© 350.org
Aunque es improbable que bajemos las concentraciones atmosféricas de CO2 al punto como era (275 ppm) antes que comenzáramos a bombear contaminación hacia el cielo durante la Revolución Industrial, los científicos de clima y líderes verdes concuerdan que 350 ppm sería un límite superior tolerable. Antes de 2007 los científicos no estaban seguros acerca del objetivo de reducción de emisiones a seguir, pero nueva evidencia dirigió a los investigadores a un consenso de 350 ppm si deseamos tener un planeta, en las palabras del climatólogo de NASA James Hansen, “semejante al cual en que la civilización se desarrolló y al que la vida en la tierra se ha adaptado”.

La organización sin fines lucrativos 350.org, lanzada en 2008 por el escritor y activista Bill McKibben y otros para levantar conciencia acerca del calentamiento climático, ha rodeado los vagones proverbiales alrededor de la causa de reducir el CO2 atmósferico a 350 ppm. El grupo ha reclutado la ayuda de miles de voluntarios estudiantiles alrededor del mundo para movilizar apoyo público con el fin de reducir la huella de carbón de la humanidad.

McKibben, cuyo libro en 1989 El Fin de la Naturaleza detalló los efectos potenciales del cambio de clima y sigue siendo uno de los libros ecológicos más influyentes en la historia reciente, cree que 350 ppm es lograble. “Estamos como el paciente que va al médico y aprende que pesa demasiado, o su colesterol es demasiado alto. El no se muere inmediatamente—pero hasta que cambie su estilo de vida y consiga volver a la zona segura, él correrá más riesgo de sufrir un infarto o derrame cerebral,” dice McKibben. “El planeta está en su zona de peligro porque hemos vertido demasiado carbón en la atmósfera, y estamos comenzando a ver los signos de problemas verdaderos: el deshielo de los casquetes polares, la extensión rápida de la sequía. Debemos poner marcha atrás lo más rápidamente que podamos para salir del peligro”.

“La marcha atrás’ traerá consigo nada menos que la transformación completa de nuestra infraestructura de energía, inclusive cómo transportamos a la gente, las mercancías, y alimentamos nuestras estructuras. Según 350.org, esto significa construir paneles solares en vez de plantas de carbón, plantar árboles en vez de cortar bosques, aumentar la eficiencia de energía y reducir el desecho. “Llegar a 350 significa desarrollar mil soluciones diferentes—todas las cuales llegarán a ser mucho más fáciles si tenemos un tratado global anclado en los últimos conocimientos científicos y alrededor de principios de equidad y justicia,” indica el grupo. “Para conseguir esta clase de convenio, necesitamos un movimiento de personas a las que les importe bastante nuestro futuro global compartido y que se comprometan a ser oídos”.

El grupo trabaja para crear un movimiento internacional al nivel popular para influir la dinámica política y aplicar soluciones que muestren los beneficios de mover la sociedad a una economía de energía ecológica. 350 ppm, aunque solamente un número, representa la capacidad potencial de la humanidad de resolver el problema más urgente que ha encarado; también representa un objetivo a ser usado por negociadores internacionales para lograr un tratado efectivo sobre el calentamiento climático.

CONTACTOS: Geos Institute; 350.org.