Semana del 21/4/13

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Querido DiálogoEcológico: Mis niños sólo quieren jugar videojuegos y mirar la televisión todo el día. ¿Tienen alguna sugerencia para sacarlos fuera y apreciar la naturaleza más?

— Sue Levinson, Bowie, MD

Alejar a los niños de la computadora y de las pantallas de televisión y llevarlos afuera al aire fresco es un desafío creciente para los padres por todas partes. Los investigadores han encontrado que los niños de EEUU pasan hoy al aire libre cerca de la mitad del tiempo de sus contrapartes hace 20 años. La Fundación Káiser de la Familia reporta que jóvenes de ocho a 18 años de edad pasan más de siete horas y media como promedio al día—o unas 53 + horas a la semana—absortos en los así llamados medios de entretenimiento. Mientras tanto, la Children & Nature Network (C&NN)

(Red de los Niños & la Naturaleza (C&NN), una organización sin fines lucrativos fundada por escritores y educadores preocupados acerca del “desorden de déficit de naturaleza,” encuentra que, en una semana típica, sólo seis por ciento de los niños norteamericanos de nueve a 13 años de edad juegan afuera solos.

Según Richard Louv, un miembro de la mesa directiva y fundador de C&NN y autor del libro, Last Child in the Woods,

[Ultimo Niño en el Bosque], los niños que permanecen puertas adentro demasiado pueden sufrir del “desorden de déficit de naturaleza” que puede contribuir a una gama de problemas de comportamiento, inclusive desórdenes de atención, de depresión y creatividad declinante, así como problemas físicos como la obesidad. Louv culpa la paranoia paternal acerca de peligros potenciales que quedan acechan a los niños afuera y acceso restringido a áreas naturales—combinado con el cebo de los videojuegos, los sitios web y la televisión.

Por supuesto, una de las claves para conseguir que los niños aprecien la naturaleza es que los padres mismos den el ejemplo

levántandose del sofá y saliendo al aire libre. Dado que los niños adoran estar con sus padres, ¿por qué no tomar la diversión afuera? Para los niños que necesitan un empujoncito para seguir el buen ejemplo del padre, la National Wildlife Federation

[Federación Nacional de la Fauna (NWF)], una organización no comercial nacional prominente dedicada a preservar y apreciar la fauna, ofrece muchas sugerencias y otros recursos por su campaña, Be Out There (Salga Afuera Ya!).

Una sugerencia es empacar un “juego de explorador” —completo con una lupa, binoculares, contenedores para recolectar especímenes, guías de campo, un cuaderno, repelentes de bichos y bandaids—en una mochila y dejarlo por la puerta para facilitar aventuras espontáneas al aire libre. Otra idea es de reservar una hora cada día como “hora verde,” durante la cual los niños se aventuran afuera a explorar, descubrir y aprender acerca del mundo natural.

El Descubridor en línea de Actividades del NWF ayuda a los padres a descubrir actividades al aire libre divertidas divididas por la edad. Ejemplos incluyen hacer una Búsqueda de Coníferos y hacer una tabla que muestre los tipos diferentes de árboles de hoja perenne en el vecindario, convirtiendo una botella de soda vieja en un terrario y construyendo un refugio arbóreo para la fauna.

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Otra gran fuente de inspiración es C&NN que, durante el mes de abril, alienta a personas de todas edades a dedicar más tiempo afuera en varios acontecimientos de interés familiar, como parte de su iniciativa nacional Salgamos Afuera. Los visitantes al sitio web de C&NN pueden examinar docenas de acontecimientos dentro del radio automovilístico de la mayoría de los norteamericanos—y cualquiera puede registrar allí también un evento apropiado.

Los investigadores han encontrado que los niños que juegan afuera están en mejor forma, son más creadores, menos agresivos y muestran mejor concentración que sus contrapartes teleadictos—y que la ruta más directa al conocimiento ambiental para adultos es tomar parte en actividades de naturaleza salvaje cuando niños. ¡De modo que hágace Ud. y sus niños un favor, y salga a caminar un poco!

CONTACTOS: Richard Louv; NWF Be Out There; C&NN.


Querido DiálogoEcológico: ¿Cómo les está yendo a las poblaciones de elefantes africanos estos días? ¿Y qué esfuerzos de conservación están en marcha y tienen éxito?

— Libby Broullette, Salem, MA

Un siglo atrás unos cinco millones de elefantes salvajes vagaban por Africa. Hoy quedan menos que 500.000, como resultado de la caza furtiva por carne y marfil así como pérdidas de hábitat debido al desarrollo humano expansivo. Una prohibición mundial de ventas de marfil en 1990 bajo la Convención de Comercio Internacional en Especies en Peligro de Extinción (CITES, en inglés) permitió que algunas poblaciones se recuperaran brevemente, pero un resurgimiento reciente de la pesca furtiva ilegal significa que esta especie icónica todavía enfrenta muchos problemas.

El Programa del Ambiente de Naciones Unidas (UNEP) reporteó recientemente que los elefantes africanos se encuentran “bajo amenaza severa” con doble de ellos masacrados y tres veces la cantidad de marfil robada en los últimos años en comparación con décadas anteriores. Y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), que mantiene “la Lista Roja Internacional de Especies Amenazadas,” clasifica a los elefantes africanos como “vulnerable” y advierte que las iniciativas de conservación no están teniendo éxito para detener la caída precipitosa de su población.

Según el Fondo Mundial de la Fauna (WWF), los cazadores ilegales matan decenas de miles de elefantes africanos cada año para satisfacer la demanda creciente de productos de marfil a través del Lejano Oriente. “Asia es responsable de una tendencia constantemente creciente en marfil ilegal y en consecuencia todavía hay mercados de marfil florecientes en Africa,” dice WWF.

Además de la demanda para el marfil, la guerra y y la explotación de recursos naturales a través de Africa contribuyen a la caza furtiva ya que números cada vez más grandes de personas hambrientas se dirigen a la carne de elefantes salvajes como una fuente de alimento. WWF indica que recursos limitados, junto con la lejanía y la inaccesibilidad de tanto hábitat de elefante, dificultan la misión de los gobiernos y agencias de vigilancia de proteger las manadas de elefantes.

Aparte de la caza furtiva, la pérdida de hábitat se perfila más y más ominosamente sobre la fauna diversa de Africa, especialmente elefantes que requieren gamas grandes y cenan cantidades copiosas de materiales arbóreos y plantas. “El hábitat natural de los elefantes africanos también se está encogiendo a medida que las poblaciones humanas crecen y el bosque y las sabanas son despejadas para el desarrollo de infraestructura y agricultura,” indica WWF. Los investigadores estiman que el espacio natural de los elefantes a través de Africa se ha reducido de tres millones a sólo un millón de millas cuadradas en las últimas tres décadas.

“Las operaciones madereras comerciales, las plantaciones para combustibles biológicos e industrias extractivas como la industria forestal y minería, no sólo destruyen hábitat sino también abren acceso a bosques remotos de elefantes para escalfadores,” agrega WWF. “Además, la extensa deforestación de bosques deja a los elefantes con una provisión muy limitada de alimento, lo que tiene como resultado niveles altos de conflicto humano-elefante cuando elefantes hambrientos entran en aldeas y destruyen las cosechas de los granjeros locales”.

En 2011, el Congresode EEUU reautorizó la ley largamente inactiva de Conservación del Elefante Africano, asignando $1,7 millones a esfuerzos de rescate. Los grupos verdes recaudaron otros $3,6 millones y ahora 29 proyectos en el campo están trabajando para ayudar a restaurar manadas de elefante a través de toda Africa. Los esfuerzos incluyen la promoción de vínculos entre agencias policiales y de fauna africanas y del Lejano Oriente para detectar e interceptar fauna ilegalmente traficada y mejorar las tasas de prosecución, la instalación de cadenas de radio para mejorar la comunicación entre el personal de protección de fauna, y vigilancia aérea para detectar y responder con rapidez and la casa furtiva. Es de esperar que esfuerzos como éstos rindan resultados en vista de la destrucción constante de hábitat.

CONTACTOS: CITES; UNEP; IUCN; WWF.

Animal Rights National Conference 2018