Semana del 21/8/11

© Robert Simmon, NASA

Querido DiálogoEcológico: ¿Qué es una “zona muerta” en un océano u otra masa de agua?

— Victor Paine, Tallahassee, FL

Las llamadas zonas muertas son áreas de masas de agua grandes—típicamente en el océano pero también ocasionalmente en lagos e incluso en ríos—que no tienen suficiente oxígeno para sostener vida marina. La causa de tal condiciones “hipóxicas’ (faltando oxígeno) son generalmente la eutroficación, un aumento en sustancias nutritivas químicas en el agua, llevando a explosiones de algas que agotan las reservas submarinas de oxígeno. El nitrógeno y el fósforo de escorrentías agrícolas son los culpables primarios, pero el agua residual, y las emisiones industriales y de vehículos e incluso factores naturales también juegan un papel en el desarrollo de las zonas muertas.

Las zonas muertas ocurren alrededor del mundo, pero principalmente cerca de áreas donde muchas sustancias nutritivas, agrícolas e industriales se derraman en el agua y en consecuencia comprometen su calidad. Algunas zonas muertas ocurren naturalmente, pero su frecuencia desde que las zonas muertas fueron descubiertas en la Bahía de Chesapeake de Maryland así como en el Estrecho de Kattegat de Escandinavia, en la boca del mar Báltico, el Mar Negro y el Adriático del norte—sugiere el impacto de la humanidad. Un estudio de 2008 encontró más de 400 zonas muertas alrededor del mundo, incluyendo en Sudamérica, China, Japón, el sudeste de Australia y en otras partes.

Quizás la zona muerta de más triste fama de EEUU es una franja de 8.500 millas cuadradas (cerca del tamaño de Nueva Jersey) en el Golfo de México, bastante cerca de donde el Río Misisipí, que, colmado de sustancias nutritivas, drena granjas por toda la región central de los EEUU, se desagua. Aparte de diezmar la industria una vez abundante de camarones de la región, los niveles bajos de oxígeno en el agua han llevado a problemas de reproducción con los peces, causando menos desove y cantidades deficientes de huevos. Otras zonas muertas notables en EEUU ocurren hoy de las costas de Oregón y Virginia.

Afortunadamente, las zonas muertas son reversibles si sus causas se reducen o eliminan. Por ejemplo, una zona muerta inmensa en el Mar Negro desapareció en gran parte en los años noventa tras la caída de la Unión Soviética, y después de que se produciera un alza aguda en el costo de abonos químicos a través de la región. Y aunque esta situación fue en gran parte involuntaria, las lecciones aprendidas no han sido olvidadas por los científicos, los responsables de formular política y las Naciones Unidas, que ha estado trabajando para reducir emisiones industriales en otras áreas alrededor del globo donde las zonas muertas son un problema. Por ejemplo, los esfuerzos por parte de países del Rin para reducir aguas residuales y emisiones industriales han reducido los niveles de nitrógeno en la zona muerta del mar del Norte más de un 35 por ciento.

En EEUU, las zonas muertas también han sido reducidas en el Río Hudson y la Bahía de San Francisco tras esfuerzos de limpieza. Condiciones de hipoxia continúan plagando el Golfo de México, sin embargo con la situación mucho peor a causa de la contaminación desencadenada por el Huracán Katrina y el derrame de petróleo de BP, así como por un empujón federal para aumentar la producción de maíz en la parte central de EEUU, que acarrea efectivamente más sustancias nutritivas que inducen aun más el crecimiento de algas en un sistema ya sobrecargado. La Mississippi Basin/Gulf of Mexico Water Nutrient Task Force, una coalición de agencias federales, estatales y tribales, ha estado vigilando la zona muerta y recomendando maneras de reducirla desde su formación en 1997. Pero con la actividad industrial y agrícola en aumento a través del Golfo y los estados de la zona central de EEUU—y con la Naturaleza que no hace el trabajo más fácil en absoluto—el grupo de trabajo tiene una batalla dificil en sus manos por no decir otra cosa.

CONTACTOS: Mississippi Basin/Gulf of Mexico Water Nutrient Task Force.


Querido DiálogoEcológico: Soy un detallista y he tenido clientes que preguntan si las bolsas de plástico en las cajas de vino tienen BPA o no. ¿Qué les puedo decir?

— Chris Tod, por correo electrónico

La respuesta corta es: “Depende”. Una innovación bastante reciente en el envase de vino, la llamada Bolsa en Caja (BIB por sus siglas en inglés) utiliza una bolsa plástica con una boquilla rodeada por una caja de cartón corrugada. El paquete entero se asienta fácilmente en un estante y generalmente tiene una llave para verter el líquido y volver a cerrar fácilmente. El principal beneficio es que cada caja puede acomodar aproximadamente cuatro botellas de vino, y la tecnología de BIB previene la oxidación, manteniendo el vino fresco hasta seis semanas después de que el sello haya sido roto.

© Peter Knocke/Flickr
Aparte de costar menos para fabricar que las botellas de vidrio, el aparato de Bolsa en Caja, inventado por la firma de embalajes Scholle hace medio siglo, pesa apreciablemente menos, se puede apilar más eficientemente (lo que significa que se puede transportar más vino con cada carga de contenedor) y no se quiebra si cae al suelo. Como tal, son más fáciles de transportar, lo cual reduce los costos y achica la huella de carbón del proceso entero de distribución. Aunque los compradores de vino de EEUU han visto tradicionalmente el vino en caja como barato y sin bouquet, varios productores de vino norteamericanos y europeos están trabajando para cambiar esa percepción mediante el mercadeo de cosechas premiadas en caja. Los consumidores de vino eco-conscientes y no menos refinados están ayudando a impulsar la demanda creciente de vinos encajonados en EEUU, que actualmente representa aproximadamente 10 por ciento de las ventas de vino de supermercado en EEUU.

Pero el vino en cajitas puede tener un lado siniestro ambiental: Algunas de las bolsas plásticas dentro de las cajas contienen Bifenol A (BPA), una sustancia química sintética que ha estado en uso por cuatro décadas para reforzar contenedores plásticos de alimento y otros artículos pero que ha sido ligada recientemente a una gama de problemas humanos de salud. “Una cantidad creciente de investigación científica ha ligado la exposición al BPA al desarrollo alterado del cerebro y cambios de comportamiento, una predisposición a cánceres de la próstata y de mama, daño reproductor, la diabetes, la obesidad y enfermedades cardiovasculares,” indica el grupo no comercial Consejo de Defensa de Recursos Naturales (NRDC).

Las bolsas son hechas de plástico #7, una categoría general que contenie típicamente tipos mezclados de plástico (“policarbonatos”), combinados por varias razones prácticas. A medida que más investigaciones salen a la luz, muchos ecologistas y activistas de la salud pública están adviertiendo a los consumidores que deben evitar almacenar cualquier alimento o bebidas en contenedores hechos de plástico #7, ya que hay probabilidad que el BPA podría formar parte de la combinación.

La mayoría de los productores que ofrecen vinos encajonados ponen en claro si sus bolsas plásticas no contienen BPA. Para empezar, Envases Scholle, los inventores del sistema BIB y uno de los fabricantes más grandes de cajas de vino, utiliza sólo plástico #7 sin BPA en sus bolsas. Perini, Campo Largo, Bota Box y muchos otros vinos de caja vienen en envases sin BPA. La mejor manera de enterarse es sencillamente leer las etiquetas cuando se compra el vino.

También, no piense que evitando el vino en caja usted evita necesariamente el BPA. Los investigadores han encontrado que los tapones de plástico que utilizamos para tapar una botella no acabada, y no hablemos del revestimiento de las cubas de concreto utilizadas para almacenar vino en muchas productoras, que contienen y puede lixiviar BPA en sus vasos. Esto no quiere decir que todo vino contiene BPA; muy al contrario, de hecho, la mayoría de los vinos embotellados nunca tocan plástico y como tal no conllevan ningún estigma de BPA. A pesar de todo, cuanto más se sabe, más seguro se está—y así lo peor que podrá pasar es que su vino le dé una resaca.

CONTACTOS: Scholle; NRDC; Bota Box.

Animal Rights National Conference 2018