Semana del 22/8/10

Querido DiãlogoEcolñgico: éEstã tratando realmente la industria lãctea de parar a los fabricantes de leche de soja de llamar sus productos “leche”? Deben sentirse muy amenazados por la preponderancia de leches de soja disponible ahora en supermercados.

—Gina Storzen, Weymouth, MA

En efecto, sñlo este abril pasado la Federaciñn Nacional de Productores de Leche (NMPF), una asociaciñn comercial que representa granjas de productos lãcteos, peticionñ la Direcciñn de Alimentos y Drogas de EEUU (FDA) para que castigara severamente lo que llama “la malversaciñn de la terminologéa lãctea en productos lãcteos artificiales”. La NMPF ha estado pidiendo tal resoluciñn por una década, y asevera que la nomenclatura de la industria de soja “falsa y engañosa” es ahora mãs comün que nunca.

Segün el presidente y director general de la NMPF , Jerry Kozak, la FDA ha ignorado el asunto de modo que el significado de “leche” e incluso “queso” “se ha diluido al grado donde muchos productos que utilizan el término nunca han visto el interior de un establo”.

Ademãs, Kozak agrega, el uso de la “terminologéa lãctea” en productos no lãcteos puede engañar y despistar a muchas personas haciéndolas creer que estãn comiendo mãs sano que en realidad, especialmente porque los productos no lãcteos “pueden variar desenfrenadamente en su composiciñn y tienen un perfil nutritivo inferior al de los de leche de vaca”.

La Asociación Nacional de Productores de Leche (NMPF) está luchando para impedir que las bebidas de soja se denominen "leche", afirmando que la terminología es engañosa. Los partidarios de la soja aseguran, sin embargo, que los consumidores saben distinguir la diferencia entre la leche de soja y la leche de vaca, que la leche de soja es menos grasosa que la leche ordinaria, y que los esfuerzos de la NMPF son una maña para dañar la industria de soja, que está ganando rápidamente mercado a costa de la leche de vaca.© Timothy Valentine, courtesy Flickr

El sitio web FoodNavigator-USA.com reporta que al otro lado del Atlãntico, la Asociaciñn Lãctea Europea (EDA) también ha pedido que el término “leche de soja” sea reemplazado con “bebida de soja”. EDA también sugiere otras posibilidades, incluyendo “trago de soja”, “preparaciñn de soja” y “léquido a base de soja”. No es de extrañar que la industria de la soja no esté tan ansiosa de abandonar el término leche, dado lo pegajoso que son las alternativas!

Jen Phillips de la revista Mother Jones discrepa del sentido de propiedad de la industria lãctea cuando se trata de vocablos como “leche”, “queso” y “lecheréa”. “La palabra “leche” tiene muchos usos y ha sido utilizada para artéculos no lãcteos como coco por mucho tiempo,” dice ella, agregando que los consumidores ya saben que la leche de soja no es leche de vaca. “En vez de eso”, ella escribe, “el movimiento para prohibir “leche” de productos no lãcteos es una tãctica transparente de la NMPF para hacer daño a la industria de soja, que, gracias a consumidores cada vez mãs conscientes de salud y cuotas de producciñn de etanol, crece mãs fuerte todos los años”.

Ella también disiente de la alegaciñn de Kozak que la leche de vaca es mãs sana que la de soja: “Realmente, la leche de soja y de lecheréa no son tan diferentes nutricionalmente, excepto que la leche ordinaria tiene mãs grasa,” dice, explicando que una taza de leche de soja de vainilla tiene 30 menos caloréas que una taza de leche de vaca del dos por ciento. Y mientras que la leche de vaca tiene el doble de proteéna, la leche de soja tiene 10 por ciento mãs calcio. “Nutricionalmente hay poca diferencia, pero yo soy lactosa-intolerante de modo que escogeré la “leche” que no me da gas o retorcijones”.

Phillips agrega que, puesto que del 90-100 por ciento de asiãticos y 50 por ciento de hispãnicos—dos de los grupos inmigrantes de mãs rãpido crecimiento en los EEUU—son intolerantes a la lactosa, “el NMPF quizãs tendrã que abocarse a pensar menos acerca de como detener la soja y mãs acerca de cñmo se las arreglarãn con tantas personas que para comenzar no pueden beber leche en absoluto”.

CONTACTOS: NMPF; FDA; FoodNavigator-USA.com; EDA; Mother Jones.


Querido DiãlogoEcolñgico: Muchas personas se oponen a la represas porque cambian el flujo de réos y afectan las pautas migratorias de peces y otra especies, pero, é no son ellos también una gran fuente de energéa renovable?

—Ryan Clark, Milton, WA

Las presas hidroeléctricas están entre las fuentes más limpias de electricidad del mundo, pero también imponen fuertes costos ambientales al destruir paisajes,y ecosistemas circundantes e impedir que el salmón y otros peces naden río arriba. FOTO: La Presa Hidroeléctrica Center Hill cerca de Cookeville, Tennessee.© George Green, U.S. Army Corps of Engineers

Las presas hidroeléctricas estãn entre las fuentes de electricidad mãs econñmicas y menos dañinas al ambiente del mundo —y a la cabeza de las fuentes renovables de energéa—pero también incurren fuertes costos ambientales en términos de paisajes, ecosistemas y pesqueréas afectadas. Las presas hidroeléctricas han sido un componente importante de mezcla de energéa de norteamérica desde que se empezñ a utilizar la corriente poderosa de los réos primero para uso industrial en los años 1880. Hoy la energéa hidroeléctrica representa siete por ciento de la generaciñn total de electricidad de EEUU—y unos dos tercios de la energéa renovable del paés—segün el Estudio Geolñgico de EEUU.

Globalmente, aproximadamente 19 por ciento de la electricidad proviene de fuentes hidroeléctricas. La Administraciñn de Informaciñn Sobre Energéa de EEUU informa que China es el productor mãs grande del mundo de hidroelectricidad, seguido por Canadã, Brasil y EEUU. Unos dos tercios del potencial econñmicamente posible de la energéa hidroelélectrica estã por ser desarrollado alrededor del mundo, con la mayoréa de los recursos vérgenes en Iberoamérica, India y China.

Por supuesto, a pesar de la energéa econñmica y sin emisiones, muchos ecologistas consideran las presas hidroeléctricas como abominaciones artificiales que previenen al salmñn y otros peces nadar réo arriba, desvéan ajustes ribereños que de otro modo seréan mãs naturales, y cambian fundamentalmente el carãcter de los ecosistemas circundantes. Grupos verdes que incluyen American Rivers, Defenders of Wildlife, Earthjustice, la Endangered Species Coalition, Friends of the Earth, National Wildlife Federation y el Sierra Club estãn empujando al gobierno federal para que ordene la eliminaciñn de cuatro presas en el Snake River en el Estado de Washington, las que ayudan a la regiñn a tener la huella energética mãs baja de carbñn del paés. Pero las presas han diezmado al salmñn, y como consecuencia, réo arriba los ecosistemas forestales han sufrido también.

Pero la Direcciñn de Electricidad de Bonneville, la empresa cuasi-federal que administra las presas y distribuye la electricidad que producen, dice que manteniéndolas en operaciñn es crucial a pesar de que el viento juega un papel cada vez mãs grande en la combinaciñn de electricidad de la regiñn. Puesto que la energéa hidroeléctrica puede ser generada y distribuida cuando mãs

se necesita, es un recurso importante como energéa de respaldo cuando no estãn disponibles fuentes intermitentes como viento (y solar).

La eliminaciñn planificada de dos presas centenarias en el Réo Elwha en el Parque Olémpico Nacional del Estado de Washington en 2011 puede servir bien como casos de prueba para proyectos mãs grandes de eliminaciñn de presas en el Noroeste Pacéfico y otros lugares. Los planificadores esperan que como resultado la cantidad de salmñn salvaje se recupere, y que otra fauna—como ãguilas de cabeza blanca y osos negros—harã lo mismo.

El presidente Obama ha cometido solamente $32 millones para modernizar presas hidroeléctricas actuales, aumentar la eficiencia y reducir los impactos ambientales. “No hay solamente una soluciñn a la crisis energética, pero la fuerza hidroeléctrica es claramente parte de la soluciñn y representa una oportunidad significativa para crear mãs empleos en la generaciñn limpia de electricidad,” declarñ el Secretario de Energéa de EEUU Steven Chu a periodistas el año pasado. “Invertir en nuestra infraestructura existente de fuerza hidroeléctrica reforzarã nuestra economéa, reducirã la contaminaciñn y nos ayudarã a avanzar hacia la independencia energética”.

CONTACTOS: U.S. Geological Survey; U.S. Energy Information Administration; Bonneville Power Administration.

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