Semana del 23/10/11

© Rachel Johnson/Flickr

Querido DiálogoEcológico: ¿Qué está pasando con respecto a poner límites a las emisiones de efecto gas invernadero en EEUU? ¿Hay alguna esperanza que Obama pueda hacer algo?

– Bradley Johnson, Helena, MT

Nuestra mejor esperanza a la fecha fue el American Clean Energy and Security Act (ACES) [Proyecto de Ley de Seguridad y Energía Limpia] de 2009, un proyecto que se basaba en la implementación de un sistema de “cap-and-trade” (comercio de emisiones) para limitar el total de las emisiones de bióxido de carbono y permitir a los contaminadores comprar o vender “créditos de contaminación” de gases invernadero —semejante a lo que la Unión Europea ha estado haciendo desde 2005 para reducir exitosamente sus propias emisiones—dependiendo de si excedían los límites establecidos o habían tenido éxito en rebajarlos.

Según el proyecto de ley, los negocios de EEUU que necesitan contaminar más podrían comprar créditos de emisiones en el mercado libre; con los que pueden reducir sus emisiones vendiendo sus créditos de contaminación en el mercado libre. Así hay un estímulo integrado en la reducción de emisiones: Si Ud. excede los límites de contaminación tiene que seguir comprando créditos costosos; y si Ud. puede lograr reducir las emisiones por debajo de los límites establecidos, puede beneficiarse con la venta de créditos a causa de la diferencia.

Entre las provisiones clave del proyecto fue una reducción del 17 por ciento en emisiones de gas invernadero por debajo de los niveles de 2005 para 2020, con un objetivo a mediados de siglo de una reducción del 80 por ciento. También, miles de millones de dólares habrían sido dedicados a iniciativas que refuerzan el transporte “verde”, la eficiencia de energía y la investigación y desarrollo tecnológico asociados. El proyecto de ley fue aprobado por la Cámara en junio de 2009 por un voto estrecho de 219-212. Pero los demócratas del Senado decidieron que carecían de suficientes votos para aprobar una versión del proyecto, y pospusieron la discusión.

Aunque ACES no llegó a ser ley, su pasaje por la Cámara fue significativo ya que representó la primera vez que la rama legislativa discutió una legislación amplia sobre el clima. También, las provisiones del proyecto sirvieron como pauta para los negociadores de EEUU que se dirigían a Dinamarca en 2009 para la conferencia internacional COP15 sobre el clima (aunque al fin nada concreto se logró).

Luego, en mayo de 2010 los senadores John Kerry y Joe Lieberman revelaron su propio proyecto de ley sobre comercio de polución climático para el Senado. Apodado como la “Ley de Energía para Estados Unidos”, el mismo propuso reducir las emisiones generales de gas invernadero de EEUU por cantidades semejantes a las previstas por ASES. Pero con la nación todavía tambaleándose con los efectos de la fuga de petróleo de BP en el Golfo—la Ley de Energía de Norteamérica incluye cláusulas para perforar costa afuera—y con el Senado republicano sospechoso de cualquier legislación sobre el clima, el proyecto no se puso al voto. Algunos apuntan el dedo a un puñado de Senadores Demócratas de estados productores de carbón por no apoyar a sus colegas de partido. Otros dicen que Obama no luchó como debería haberlo hecho a pesar de su retórica sobre el tema durante su campaña.

“Lo mejor que uno podría esperar convincentemente en el próximo Congreso, asumiendo ganancias sólo modestas de los Republicanos, son límites débiles de emisiones por las empresas de electricidad, posiblemente con algunas medidas débiles de ahorro de petróleo, aunque eso todavía requeriría que Obama hiciera lo que se negó a hacer bajo circunstancias políticas mucho más favorables—vale decir abogar con firmeza y convicción por este tipo de ley,” escribe el comentarista Joe Romm de Think Progress, un blog político liberal. Romm agrega que es inconcebible pensar que el próximo Congreso contemplaría cualquier legislación fuerte sobre el clima o energía ecológica “sin que Obama experimentara un cambio mayor de estrategia y tomase un papel mucho más fuerte de liderazgo en la creación de la ley, presionando por ella, y vendiéndola al público”.

CONTACTOS: ACES; Think Progress.


Querido DiálogoEcológico: ¿Son los pisitos de plástico en las vaporeras de alimento seguros para alimentos y para recalentarlos? Algunos indican que son hechos de plástico #7. Estoy muy interesado en comprar una cocedora al vapor, pero no si son peligrosas. ¿Cuál es la mejor manera de proceder?

– Jim Lichlyter, Jr., Valley Center, KS

© Wen-Yan King/Flickr
Aunque usted nunca puede saber por seguro si el plástico en una vaporera de alimentos contribuirá a problemas de salud más adelante, ¿para qué correr riesgos? El plástico marcado con un símbolo #7 de reciclaje—significando fuentes mezcladas (policarbonato) o de otro modo plásticos difícil de clasificar (como estireno de acrilonitrilo o estireno de acrilonitrilo butadino) —es considerado uno de los meas peligrosos en cuanto a exposición química. Los policarbonatos son los tipos más comunes de plástico en artículos marcados #7. Y cualquiera de estos tres tipos de insumo (“feedstocks”) mencionados anteriormente podría contener Bifenol A(BPA), una sustancia química en uso generalizado desde los años treinta para endurecer plástico.

Los investigadores han encontrado que la exposición al BPA, un “disruptor endocrino” conocido que puede imitar las hormonas naturales del cuerpo, puede llevar a problemas neurológicos y reproductivos. En consecuencia, los partidarios de la salud pública recomiendan no utilizar contenedores marcados con #7 para almacenar, calentar ni servir alimentos/bebidas en orden a minimizar la cantidad de BPA en la sangre. Manteniendo el BPA fuera de nuestros cuerpos es una batalla ardua: Un estudio reciente encontró que el 96 por ciento de las mujeres embarazadas en EEUU tiene ya por lo menos cantidades huella de BPA en sus sistemas (y probablemente el resto de nosotros también).

En respuesta al mayor conocimiento acerca de los riesgos potenciales de exposición al BPA, muchos fabricantes de botellas y contenedores ahora venden versiones de sus productos plásticos sin BPA—y la tendencia se ha extendido a vaporeras de alimento, con varias ahora disponibles en versiones sin BPA, inclusive la Oster 5712, la Black & Decker HS1050, y la Big & Fast’s Plastic Electric Food Steamer. Pero que los compradores estén alerta: Aún algunas concinadoras a vapor sin BPA tienen superficie antiadherente hecha de PTFE (politetrafluoroetileno, mejor conocido como Teflón), otra sustancia química peligrosa que los partidarios de la salud recomiendan evitar.

Pero para complicar la cuestión aun más, un estudio de julio 2011 por un grupo de investigadores basados en Texas y publicado en la revista científica Environmental Health Perspectives, examinada por peritos, encontró que simplemente porque un producto plástico es marcado Sin BPA no garantiza que no lixiviará otras sustancias perturbadoras de la función endocrina—a lo que el estudio se refiere como la “actividad estrogénica” o “EA” —en alimentos o bebidas: “Casi todos los productos plásticos disponibles comercialmente que probamos—independiente del tipo de resina, fuente de producto o venta al por menor—lixivió sustancias químicas que tienen seguramente cantidades perceptibles de EA, inclusive los que fueron mercadeados como sin BPA,” indicaron los investigadores. A veces, productos marcados Sin BPA liberaron cantidades más grandes de sustancias químicas estrogénicas que productos conocidos por contener BPA.

En vista de todo esto, los consumidores quizás deberían optar sólo por cocinadoras a vapor de alimento (así como almacenamiento de alimento y artículos de preparación) hechas de materiales probados y carentes de plástico-como de vidrio o acero inoxidable. Algunas vaporares altamente valoradas no hechas de plástico incluyen las cocinadoras a vapor sin teflón como los modelos de tres pisitos de Secura ($90), la cocinadoras para arroz de acero inoxidable de Miracle Exclusives, la vaporera de vegetales Vegetable Steamer ME81 ($70), y la cocinadora de World Cuisine de 4 litros hecha de hierro colado y revestida de esmalte rojo con colador de vidrio y tapa templada ($220). Y no se olvide: Usted puede ahorrar dinero y espacio de almacenamiento en la cocina al obtener sencillamente una vaporera económica tipo canasta metálica, con pieza interna desmontable o una de bambú, disponible en cualquier tienda de cocinas por menos de $20.

CONTACTOS: Environmental Health Perspectives.