Semana del 26/6/11

© AP Photo/U.S. Coast Guard, Suboficial 2nd Class Kyle Niemi

Querido DiálogoEcológico: Las áreas costeras de EEUU han sido gravemente afectadas en los últimos años debido a desastres naturales que muchos aseveran se deben a los cambios del clima. ¿Qué se está haciendo para salvaguardar estas comunidades para cuando, digamos, ocurra el próximo Katrina?

— Helen Kelman, Troy, NY

Las regiones costeras en EEUU son hoy más populares—y más pobladas—que nunca. Pero aún antes que los efectos del calentamiento climático hubieran comenzado a hacerse sentir, informa el World Resources Institute, una organización sin fines lucrativos, más de la mitad de los ecosistemas costeros del mundo—inclusive la inmensa mayoría de los litorales de EEUU—estaban tambaleándose debido a una serie de amenazas, como la destrucción de hábitat, desagües de agua residual, contaminación industrial y el impacto de la introducción de especies no-nativas.

Recientemente, sin embargo, una serie de desastres naturales inauditos, inclusive huracanes como Katrina y tsunamis como el que devastó Japón, ha obligado a muchas personas a repensar la idea de mudarse a la costa. Y el gobierno federal ha comenzado a recomendar que las comunidades costeras adopten códigos más estrictos de construcción y reglamentos de zonificación, pero es poco lo que pueden hacer los funcionarios públicos para disuadir a la gente de ser seducidos por el encanto de la costa—aunque se derritan los casquetes de hielo, suban los niveles del mar, o las tormentas se tornen más y más feroces.

Los críticos dicen que el gobierno federal debería estar haciendo más para proteger las áreas costeras que, aparte de ser atractivas a compradores de casa, están entre las más ricas minas de biodiversidad que tenemos. Pero tradicionalmente, tales responsabilidades se han encargado a funcionarios locales y regionales. En el caso de Nueva Orleans, tras la desastrosa temporada de huracanes de 2005, los legisladores del estado de Luisiana formarón la Dirección de Protección y Restauración del Litoral (CPRA, siglas en inglés) para proteger, conservar, restaurar y mejorar pantanos costeros, barreras costeras y arrecifes para proteger la ciudad del impacto de futuros huracanes. El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EEUU está ahora trabajando con autoridades de Luisiana para realizar el plan maestro de CPRA. Por supuesto, restaurar pantanos y otras defensas naturales que han sido diezmadas por medio siglo de desarrollo y sobrepoblación no es tarea fácil. Es lamentable que tales planes sólo vienen a concretarse después de que sucede un desastre de inmensa magnitud, en vez de antemano.

En respuesta a tales preocupaciones, grupos verdes, defensores de consumidores, asociaciones de contribuyentes, compañías de seguros y otras organizaciones se han reunido bajo el nombre de Norteamericanos Para Políticas Inteligentes de Catástrofes Naturales (también conocida como SmarterSafer.org). Los miembros de la coalición, que incluye el Sierra Club, Liberty Mutual Group, Americans for Tax Reform, la United Services Automobile Association y otros, se han alineado detrás de objetivos compartidos de restaurar pantanos costeros y protección creciente de islas de barrera, presionando también funcionarios locales para hacerlos tomar decisiones más inteligentes acerca de donde se deber_ía permitir desarrollo en vista de los efectos vaticinados de cambio de clima y otros problemas.

La coalición aplaude la visión y el trabajo de CPRA en Luisiana, y querría ver también tal planificación en otras regiones costeras de EEUU. Además, la coalición es crítica del gobierno federal ya que éste mete fondos en el Programa Nacional de Seguros de Inundación, que el grupo dice sólo esparce los costos de los desastres naturales en vez de tomar medidas que prevendrían daño en primer lugar. Tales enfoques, la coalición indica, “proporciona un estímulo perverso para favorecer el desarrollo en áreas costeras arriesgadas’ y “expone a contribuyentes, inclusive los que no viven en áreas costeras en peligro, a costos financieros significativos”.

CONTACTOS: CPRA; Smartersafer.org.


Querido DiálogoEcológico: Lluvia radioactiva cayó recientemente en Massachusetts, probablemente debido al problema nuclear de Japón. Dadas las amenazas de radiación, ¿no sería locura ahora continuar con energía nuclear? ¿Cómo puede incluir el Presidente Obama plantas atómicas como parte de una agenda de “energía limpia ecológica?”

— Bill Mason, Hartford, CT

Tras el desastre de Fukushima en Japón, los países alrededor del mundo que se estaban poniendo más optimistas con respecto a la energía nuclear ahora están reconsiderando sus futuras inversiones de energía. Alemania ha cerrado siete de sus reactores nucleares más viejos y está realizando estudios de seguridad en las instalaciones restantes; aquellos que no alcancen el nivel requerido serán cerrados permanentemente. Mientras tanto, en Chile, que tiene una propensidad aguda a los terremotos, 2000 manifestantes marcharon por la capital para protestar el entusiasmo de su gobierno hacia la energía nuclear. Y China, el mayor constructor de plantas nucleares del mundo, ha suspendido el proceso de aprobación de 50 centrales nucleares ya en preparación, y comenzado inspecciones en 13 plantas existentes.

© U.S. Department of Energy photo
Pero a pesar del clamor por cerrar el programa nuclear de EEUU, el Presidente Obama sigue cometido a la industria a pesar de sus declaraciones de oposición a ella durante el período preelectoral. En diciembre 2007, Obama señaló a periodistas en una parada de campaña en Iowa: “Hasta que podamos asegurarnos de que las centrales nucleares no involucran peligro…no creo que sea la mejor opción,” agregando que estaba mucho más interesado en energía solar, de viento, biodísel y otros combustibles alternativos.

Según el periodista de investigación Karl Grossman, Obama cambió la película con respecto a la cuestión nuclear tan pronto como asumió el cargo, “hablando de ‘energía nuclear segura, y limpia ‘ y apoyando subvenciones de contribuyente de miles de millones de dólares para la construcción de nuevas centrales atómicas”. De inmediato, Grossman dice, Obama introdujo un partidario de la industria nuclear, Steven Chu, como secretario de energía, y dos asesores de la Casa Blanca que “habían estado profundamente implicados con…la empresa que opera más centrales atómicas que cualquier otra en EEUU, Exelon”.

Impertérrito por el desastre nuclear japonés, Obama prometió sólo dos semanas después de las explosiones iniciales en la instalación de Dai-ichi de Fukushima que la energía nuclear debería ser revitalizada en EEUU, ya que proporciona “electricidad sin agregar bióxido de carbono a la atmósfera”. Agregó que había solicitado un estudio completo de seguridad de la Comisión de Reglamentos Nucleares para asegurar la seguridad de instalaciones existentes. “Integraremos esas conclusiones y las lecciones de Japón en el diseño y construcción de la próxima generación de plantas nucleares,” agregó Obama.

Pero simplemente porque la energía nuclear no es un hidrocarburo no la hace verde, dado el riesgo constante de radioactividad. También, informa la organización sin fines lucrativos Beyond Nuclear, “la energía nuclear es contraproducente con respecto a los esfuerzos de tratar el cambio climático en forma efectiva y oportuna… ya que fondos dedicados al campo nuclear niegan recursos vitales a soluciones verdaderas como solar, viento y geotérmica.

En efecto, si los responsables de formular las políticas estatales desviaran los cientos de millones de dólares en subvenciones anuales a la industria nuclear de EEUU a la energía solar, de viento y desarrollo geotérmico, nadie sabe cuán rápidamente podríamos lograr independencia energética sostenible y no contaminante y dejar mucho más atrás el espectro de energía nuclear. Pero parece que mientras Obama esté en el poder, la energía atómica seguirá siendo parte importante de nuestra energía en el futuro inmediato.

CONTACTOS: Karl Grossman; Nuclear Regulatory Commission; Beyond Nuclear.