Semana del 26/9/10

Querido DiãlogoEcolñgico: He oédo informes opuestos con respecto a cuãnto tiempo toma realmente una bolsa plãstica de tienda de comestibles para descomponerse. éPuede aclarecer la cosa?

—Martha Blount, San Diego, CA

Los investigadores temen que estas bolsas ubicuas nunca puedan descomponerse completamente; en su lugar ellas gradualmente se vuelven sñlo pedazos mãs y mãs pequeños de plãstico. El tipo mãs comün de bolsa de compras plãstica estã hecho de polietileno, un polémero de derivado de petrñleo que los microorganismos no reconocen como alimento y como tal no puede “biodegradarse” técnicamente. La Agencia de Protecciñn del Medio Ambiente de EEUU define biodegradaciñn como “un proceso por el cual organismos microbianos transforman o alteran (por acciñn metabñlica o enzimãtica) la estructura de sustancias quémicas introducidas en el ambiente”. En pruebas de “respirometréa”, por la cual los experimentadores ponen desechos sñlidos en un contenedor con abono rico en microbio, y a continuaciñn agregan aire para promover la biodegradaciñn, periñdicos y cãscaras de plãtano se descomponen en déas o semanas, mientras que las bolsas de compras plãsticas no son afectadas.

Según el Worldwatch Institute, los norteamericanos reciclan solamente 0,6 por ciento de los 100 mil millones de bolsas de plástico que llevan anualmente a casa de las tiendas; el resto termina en los vertederos o como basura. IMAGEN: Un activista contra las bolsitas de plástico manifiesta su opinión en Austin, Texas.© Ret0dd, courtesy Flickr

Aunque el polietileno no pueda biodegradarse, s decompone cuando es sujeto a la radiaciñn ultravioleta del sol, un proceso conocido como fotodegradaciñn. Cuando se exponen al sol, las cadenas de polémero de polietileno se ponen quebradizas y forman grietas, finalmente tornando lo que fue una bolsa plãstica en grãnulos sintéticos microscñpicos. Los cientéficos no estãn seguros si estos grãnulos jamãs se descomponen completamente, y temen que su aumento en ambientes marinos y terrestres—y en los estñmagos de la fauna—augure un futuro desolado precipitado por partéculas plãsticas que infiltran cada paso de la cadena alimenticia. Una bolsa plãstica quizãs se descomponga entre 10 y 100 años (los cãlculos varéan) si se expone al sol, pero su legado ambiental puede durar para siempre.

La mejor soluciñn al desecho de la bolsa plãstica es dejar de utilizar bolsas de plãstico desechables enteramente. Podréa invertir unos pocos pesos en bolsitas reutilizables de lona—la mayoréa de las cadenas de supermercado ahora las ofrecen—o traer sus propias bolsas reutilizables o mochilas a la tienda. Si tiene que escoger entre papel y plãstico, opte por el papel. Las bolsas de papel pueden biodegradarse en semanas, y también pueden meterse en pilas de abono o el cajñn de reciclaje. Por supuesto, las bolsas plãsticas pueden ser recicladas también, pero como se ha explicado anteriormente, el proceso es ineficaz. Segün el Worldwatch Institute, una organizaciñn no lucrativa, los norteamericanos sñlo reciclan el 0,6 por ciento de las 100 mil millones de bolsas plãsticas que llevan a casa de las tiendas todos los años; las demãs acaban en vertederos o como basura.

Otra opciñn que algunas tiendas abrazan—especialmente en lugares como San Francisco donde las bolsas de compras plãsticas tradicionales ahora son prohibidas en supermercados de cadena y farmacias—son las llamadas bolsas plãsticas degradables, que son derivada de desecho agrécola y convertidas en un faux plãstico completamente biodegradable con consistencia semejante a las bolsas del polietileno a las que estamos tan acostumbrados. BioBag es el léder en este campo, pero otras compañéas estan haciendo avances en este prometedor nuevo mercado favorable al ambiente.

El esfuerzo pionero de San Francisco para deshacerse de las bolsas de polietileno es un paso positivo, pero los ecologistas estãn trabajando duro para que tales prohibiciones se instituyan mãs extensamente. Un esfuerzo en California para prohibir las bolsas plãsticas fallñ otra vez recientemente, pero es probable que tenga éxito eventualmente. Washington, Florida, Nueva Jersey y Carolina del Norte estãn prestando mucha atenciñn y considerando leyes semejantes, segün de lo que suceda en el Estado Dorado. Worldwatch informa que la aplicaciñn de impuestos a las bolsas plãsticas en Sudãfrica e Irlanda han tenio éxito en reducir su uso mãs del 90 por ciento; Australia, Canadã, Nueva Zelanda, las Filipinas, Taiwãn y el RU también planean prohibir o gravar las bolsas plãsticas para ayudar a detener la marea de desechos plãsticos.

CONTACTOS: Worldwatch; BioBag.


Querido DiãlogoEcolñgico: éQué tomaréa producir neumãticos “verdes”? La industria de la llanta es inmensa y entiendo que las llantas contienen una cantidad grande de derivados del petrñleo. éHay alguna alternativa?

—Scott Pierson, Norwalk, CT

La mayoría de las llantas son un tercio goma natural y dos tercios petróleo y masilla de "carbón negro" derivado parcialmente de combustibles fósiles quemados. También contienen aditivos químicos para mejorar su funcionalidad. Una vez que han agotado su utilidad son a menudo incineradas, a veces para servir como combustible de centrales eléctricas, hornos de cemento, ingenios de pulpa y papeleras, y calderas industriales, lo que suelta benceno, plomo, butadino, estireno, y otros carcinógenos potenciales al aire que respiramos.© Damon D'Amato, courtesy Flickr

Las llantas no son verdaderamente amigas del ambiente. La mayoréa de las llantas en las carreteras son construidas de partes aproximadamente iguales de hule natural, petrñleo y masilla “carbñn negro” (derivada parcialmente de hidrocarburos quemados), junto con un pichén de otros aditivos quémicos para mejorar la funcionalidad. La industria de la llanta ha abrazado el reciclaje en los ültimos años, pero todavéa un 25 por ciento de llantas acaba en basurales, segün Michael Bloch del sitio web GreenLivingTips.com. Todavéa otros son incinerados, lo que pone benceno, plomo, butadino, estireno y otros cancerégenos potenciales en el aire que respiramos.

Todavéa peor, Bloch indica que casi la mitad de las llantas gastadas en EEUU se utilizan como “Combustible Derivado de Neumãticos” (TDF en inglés) y quemadas al lado de otros combustibles sucios contaminantes como el carbñn. Segün la Asociaciñn de Fabricantes de Goma, las llantas viejas abastecen de combustible a hornos de cemento, ingenios de pulpa y papeleras y calderas industriales, y son utilizadas también por las empresas de electricidad y algunas instalaciones dedicadas a la conversiñn de llantas a energéa.

Mãs allã de los ingredientes bãsicos en las llantas, los ecologistas también han créticados a la industria de neumãticos por producir llantas que se aferran al camino tan bien que hacen que los motores quemen combustible extra para vencer la fricciñn adicional, lo que causa a su vez mãs emisiones de gases invernadero por nuestros tubos de escape.

En respuesta a tal crética, los ingenieros de llanta han empezado a integrar una gran variedad de nuevos materiales como substitutos para el petrñleo y masillas quémicas. Hoy los consumidores ya pueden comprar llantas de baja resistencia que engendran aproximadamente cinco por ciento menos fricciñn que las llantas tradicionales. Esto se traduce en un cuatro al ocho por ciento en economéa de combustible, dependiendo del motor, segün Forrest Patterson de Michelin Norteamérica. Durante la vida de una llanta, esto podréa ahorrar 80 galones de gas, indica él. Haciendo que los a

utomovilistas mantengan sus llantas infladas a niveles apropiados también ha ayudado a reducir emisiones relacionadas con las llantas.

éPero de todos modos qué se encuentra en estas llantas mãs “verdes”? Las gomas naturales quémicamente endurecidas, los aceites de procesamiento derivados de vegetales, y las fibras hechas de celulosa vegetal estãn siendo utilizadas para reemplazar parte del petrñleo en las nuevas llantas llamadas de “menos petrñleo”. Mientras tanto, la masilla ambientalmente benigna de sélice (micropartéculas de arena) ha sido utilizadas para reemplazar parte del refuerzo de carbñn negro, con el beneficio agregado de reducir aün mãs la fricciñn de camino.

La Yokohama Tire, basada en Japñn, ahora vende lo que llama la llanta de coche dB Süper E-spec, que emplea compuestos de goma y aceite de procesamiento natural derivados de cãscaras de naranja en lugar de mucho del petrñleo en llantas tradicionales. (A la compañéa le gusta jactarse que el dB Süper E-spec es 80 por ciento libre petrñleo.

Aunque las llantas mãs ecolñgicas estãn ya disponibles, los fabricantes de llanta han redoblado sus esfuerzos para reciclar las llantas viejas en nuevas para reducir el impacto ambiental de la industria. Pequeñas cantidades de goma reprocesada estãn apareciendo cada vez mãs en nuevas llantas, pero los fabricantes querréan ver mãs de los aproximadamente 75 millones de llantas que los norteamericanos envéan a los basurales refabricados para vivir otro déa ütil como nuevas llantas u otros productos.

CONTACTOS: Green Living Tips; Michelin North America; Yokohama Tire.

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