Semana del 27/1/13

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Querido DiálogoEcológico: ¿Por qué será que el escape de avión es mucho más malo para el ambiente que las emisiones de motores a nivel de suelo?

— Winona Sharpe, Nueva York, NY

Aunque hoy el viaje por avión representa sólo tres por ciento de las emisiones mundiales de gas invernadero, el bióxido de carbono (CO2) y otros contaminantes que salen del escape de aviones a reacción contribuyen desproporcionadamente a incrementar las temperaturas en la superficie porque el efecto de calentamiento es amplificado en la atmósfera superior.

El Panel Intergubernamental Sobre el Cambio del Clima (IPCC), un organismo intergubernamental científico creado por las Naciones Unidas (ONU) para proporcionar evaluaciones científicas completas acerca del riesgo que representa el cambio del clima inducido por los seres humanos, reporta que las emisiones de CO2 de los jets pueden sobrevivir en la atmósfera más de 100 años, y que su combinación con otro gas y emisiones particuladas podría detonar de dos a cuatro veces el efecto de calentamiento de solamente las emisiones de CO2.

Los motores a reacción modernos no son tan diferentes de los motores de automóvil—ambos implican combustión interna y queman hidrocarburos. Pero en vez de gasolina o diesel, el combustible de jet es principalmente querosén, un combustible común utilizado alrededor del mundo para calefaccionar casas. Y como los motores de coche, los jet emiten CO2, óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre y hollín.

Más allá de sus contribuciones al calentamiento climático, las emisiones de avión también pueden llevar a la formación de lluvia ácida y smog, así como deterioro de visibilidad y daño de cosechas en el suelo. La Agencia de Protección del Medio Ambiente de EEUU (EPA) reporta que los motores de avión contribuyen cerca de un uno por ciento del total de las emisiones móviles de óxido de nitrógeno en EEUU y hasta cuatro por ciento alrededor de aeropuertos en algunas áreas.

Lo que preocupa a los ecologistas es el hecho que el número de vuelos comerciales está creciendo y se espera que se dispare a mitad de este siglo, significando que si nosotros no conseguimos controlar las emisiones de avión, nuestros otros esfuerzos de reducción de huella de carbón podrían servir de nada. La Administración Federal de Aviación de EEUU (FAA) indica que los vuelos comerciales crecieron un nueve por ciento de 2002 a 2010 y subirán otro 34 por ciento para 2020.

Los estándares para emisiones de motores a reacción se basan en pautas establecidas por la Ley de Aire Limpio de EEUU e implementan por la Organización Civil Internacional de Aviación (ICAO en inglés). Los estándares actuales fueron creados en 1996 y actualizados en 2006, pero líderes ambientales desean límites aún más estrictos para el gas invernadero y otras emisiones.

El IPCC recomienda financiar más investigación con respecto a los efectos de la aviación en el clima para guiar el desarrollo de la tecnología de aviación y motores, promoviendo operaciones más eficientes de tráfico aéreo y expansión del uso de medidas regulatorias y económicas que favorezcan la reducción de emisiones.

Con respecto a medidas económicas, la Unión Europea (UE) está en la vanguardia con nuevas reglas que cobran honorarios en líneas aéreas extranjeras basadas en sus emisiones de CO2. El nuevo sistema, que requeriría a las líneas aéreas que utilizan un aeropuerto en Europa negociar o comprar permisos que correspondan a la cantidad de gases invernaderos que emiten, estaña proyectado para entrar en vigor en 2013 pero ha sido aplazado debido a oposición intensa de gobiernos extranjeros que consideran tal plan una barrera al comercio. Los funcionarios de la UE sin embargo han amenazado poner el plan en efecto si las líneas aéreas o sus gobiernos no se ponen de acuerdo con respecto a nuevas limitaciones más estrictas de emisiones.

CONTACTOS: IPCC; FAA; ICAO.

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Querido DiálogoEcológico: ¿Podrían darme algunas sugerencias para mantener mis perros y gatos sanos?

— Kim Newfield, por correo electrónico

Créalo o no, nuestros animales favoritos pueden ser expuestos a más sustancias químicas irritantes en el curso del día que nosotros mismos. Investigadores con la organización sin fines lucrativos Grupo de Trabajo Ambiental (EWG) encontró que perros y gatos mascotas estaban contaminados con 48 de 70 sustancias químicas industriales probadas, inclusive 43 sustancias químicas en niveles más alto que los típicamente encontrado en personas.

“En la misma manera en que los niños ingieren contaminantes en el agua potable, juegan en céspedes con residuos de pesticidas o aspiran una serie de contaminantes en el aire interior, así lo hacen sus animales favoritos,” reporta EWG. Y puesto que ellos se desarrollan y envejecen siete o más veces más rápido que los niños, las mascotas también desarrollan problemas de salud derivados de exposiciones mucho más rápido, agrega EWG.

“Se vió que niveles promedio de muchas sustancias químicas eran substancialmente más altos en mascotas que lo que es típico en el caso de personas, con 2,4 veces niveles más altos de capas a prueba de grasa y manchas (perfluorochemicals) en perros, 23 veces más ignirretardantes (PBDEs) en gatos, y en más de cinco veces las cantidades de mercurio, en comparación a los niveles promedios en personas,” reporta el grupo. Su estudio de 2008 investigó plásticos y sustancias químicas de envase de alimentos, metales pesados, sustancias químicas retardantes de llama y sustancias contra manchas en muestras compuestas de sangre y orina de 20 perros y 37 gatos examinados en una clínica veterinaria de Virginia.

“En el caso de perros, las muestras de sangre y orina estaban contaminadas en total con 35 sustancias químicas, inclusive 11 cancerígenos, 31 sustancias químicas tóxicas al sistema reproductor, y 24 neurotoxinas,” agrega EWG. Esto es especialmente alarmante ya que se sabe bien que el mejor amigo del hombre registra tasas de cáncer mucho más alto que los humanos. Un estudio de 2008 hecho por el Centro Médico Veterinario de Texas A&M encontró que los perros tienen 35 veces más cáncer de piel, cuatro veces más tumores de pecho, ocho veces más cáncer de hueso, y dos veces más leucemia per cápita que los humanos. Y según investigadores de la Universidad de Purdue, el cáncer es la segunda causa de mortalidad entre perros, con cerca de uno de cada cuatro caninos sucumbiendo a alguna forma de la enfermedad. Mientras tanto, el hipertiroidismo—una condición que muchos piensan está en ascenso en los felinos debido a exposiciones químicas—es ya una causa prominente de enfermedad entre los gatos más viejos.

En su sitio web Pets for the Environment, EWG lista docenas de maneras en que los dueños de animales pueden asegurar que sus perros y gatos estén tan seguros como sea posible en este mundo peligroso que habitamos. Entre otras cosas, EWG recomienda comida escoger comida para animales sin conservantes químicos como BHA, BHT o etoxiquina, y buscar ingredientes orgánicos o de corral en vez de productos secundarios. En cuanto al agua potable, EWG sugiere remover contaminantes comunes pasando el agua corriente por un filtro inverso de ósmosis—ya sea montado en el chorro on en un cántaro—antes de ponerla en el tazón de una mascota. También, reemplazando ropa de cama o muebles viejos, especialmente si se ha expuesto espuma, puede prevenir que los animales favoritos ingieran retardantes de llamas. De evitar cacerolas antiadherentes y pesticidas de jardín a escoger arenillas y otros materiales absorbentes más verdes para gatitos, la lista de recomendaciones es larga.

Tomar medidas para asegurar un ambiente más seguro para los animales favoritos—un 63 por ciento de las casas de EEUU tienen por lo menos uno—significará un mundo más seguro para humanos, también. EWG concluye que nuestros animales favoritos “pueden estar sirviendo bien como centinelas para nuestra propia salud, a medida que respiran, ingieren o absorben las mismas sustancias químicas que están en nuestros ambientes”.

CONTACTOS: EWG Pets for the Environment

Animal Rights National Conference 2018