Semana del 29/4/12



Querido DiálogoEcológico: He oído que muchos ambientadores contienen sustancias químicas tóxicas. ¿Hay algún ambientador no tóxico por allí, o qué puedo hacer para fabricarlos yo mismo?

— Jenny Rae, Bolton, MA

Es verdad que algunos ambientadores en el mercado actual usan sustancias químicas duras para eliminar o abrumar olores. “Muchos ambientadores contienen sustancias químicas que insensibilizan los nervios que revisten los conductos nasales y bloquean temporalmente su olfato,” reportea La Guía Verde del National Geographic. Algunos de los ingredientes más ofensivos—compuestos orgánicos volátiles (VOCs), el benceno y el formaldehido—pueden causar dolores de cabeza y náusea y agravar el asma, y han sido ligados a daños neurológicos y cáncer.

Quizás aún más inquietante, sin embargo, son los dispersantes conocidos como talatos que causan problemas hormonales y reproductores, defectos de nacimiento y desórdenes de desarrollo. Un estudio de 2007 por el grupo no comercial Consejo de Defensa de Recursos Naturales (NRDC) encontró que 12 de 14 ambientadores ampliamente disponibles contenían talatos. Algunos de los ambientadores que salieron positivo en cuestión de talatos fueron marcados como todo-natural o “sin fragancia”. Dos de los peores ofensores analizados por NRDC se vendían en tiendas de Walgreens bajo la propia etiqueta genérica de la compañía. Como resultado, Walgreens quitó los productos de sus estantes, y el fabricante que los hacía reformuló su línea de productos sin talatos.

Dado tales problemas con los ambientadores, muchos de nosotros buscamos alternativas no tóxicas. Por supuesto, antes que nada estaría el abrir una ventana o dos, ya que nada bate al buen aire fresco cuando se trata de ahuyentar olores ofensivos. Pero a veces el tiempo no coopera para abrir ventanas y puertas. La página web greenhome.com sugiere llenar una pequeña botella de rociador con una mezcla de cuatro cucharitas de bicarbonato de soda con cuatro tazas de agua y entonces usarla como aerosol en una niebla fina para neutralizar olores. Asimismo, La Guía Verde sugiere mezclar unas pocas gotas de un aceite esencial orgánico (el limón, la naranja y la lavanda son elecciones populares) con agua destilada o purificada y rociar con un atomizador.

Otra manera totalmente natural de deshacerse de olores desagradables es envolver clavos de aroma y canela en mantas de cielo y proceder a hervirlos en agua. Aun otra solución consiste en esparcir ramilletes de hierbas en platos abiertos donde el perfume se puede disipar a través de los cuartos. Y no subestime el poder de purificación de aire de las plantas caseras, que pueden mejorar la calidad del aire interior al filtrar toxinas del aire. La Mother Nature Network [Red de la Naturaleza] reportea que las plantas de vera áloe pueden filtrar benceno y formaldehido del aire, que las plantas araña se conocen por su capacidad de quitar xyleno y monóxido de carbono del ambiente interior, y que las margaritas gerber sobresalen por su capacidad de quitar el tricloroetileno que puede llegar a su casa con su limpieza en seco (dry cleaning).

Greenhome.com también vende una variedad de ambientadores no tóxicos para los menos inclinados a fabricar los suyos. EcoDiscoveries AirZyme utiliza enzimas naturales para eliminar el humo, el olor de mascotas u otros olores con unos pocas rocíadas. Otras opciones incluyen The Natural’s Air Freshener & Deodorizer y las velas de cera de abeja y soja de Tru Melange.

CONTACTOS: The Green Guide, http://environment.nationalgeographic.com/environment/green-guide; Greenhome.com, www.greenhome.com; Mother Nature Network, www.mnn.com.


Querido DiálogoEcológico: ¿En qué consiste la “pesca compartida” como estrategia para rescatar poblaciones de peces que están al borde de la extinción?

— Peter Parmalee, Nueva Orleans, LA


El término “pesca compartida”—también llamada Programas de Acceso de Privilegio Limitado (LAPPs)—se refiere a una técnica de manejo de pesquerías por la cual se garantiza a pescadores individuales, cooperativas o comunidades pesqueras un cierto porcentaje de la “Pesca Total Admisible” (TAC) para una cierta especie de pez (o “reservas de peces”) en un área dada. Las “pescas compartidas’ se aplican típicamente para proteger el sustento de pescadores establecidos durante esfuerzos de reducción de pesca comercial de especies explotadas en exceso.

“Usualmente se permite a los pescadores comprar y vender porciones de la pesca para maximizar sus ganancias,” reportea el Fondo de Defensa Ambiental (FED), un grupo prominente ecologista que ha trabajado extensamente con pescadores y los seis consejos regionales de gestión de pesquería para alinear los negocios con los objetivos de conservación. “Esto ayuda a manejar la pesquería a un nivel eficiente y recompensa a los pescadores innovadores que pueden bajar costos y entregar un producto de calidad que traerá un precio bueno en el mercado”. También, el FED indica que bajo el sistema de pesca compartida, los pescadores tienen una inversión verdadera en la sostenibilidad: Si la población de la especie sube en años subsiguientes, la cantidad de pez garantizado a cada pescador aumenta también proporcionalmente.

“Con una parte de la pesca segura…los incentivos se convierten de incitar a los pescadores a capturar lo más posible, a incitarlos a máximizar el valor de su parte,” reportea el FED. Eliminando esta carrera a la tumba, los pescadores pueden planear mejor y más efectivamente sus viajes, entregar peces según la demanda del mercado, y quedarse en tierra cuando las condiciones sean peligrosas. También pueden pescar con más cuidado, desplegar sus equipos de pesca más selectivamente y esmerarse por evitar la pesca en hábitats sensibles.

“La pesca más cuidadosa también lleva a menos equipos y redes perdidos en el mar que han llegado a ser conocidos como “equipos fantasma” porque a menudo continúa matando peces y otras criaturas marinas,” reportea FED. “En la pesquería de hipogloso de Alaska, se redujo el equipo fantasma más de 80 por ciento después de que se empezó a aplicar la pesca compartida”.

Otro beneficio de la pesca compartida es la reducción de las “capturas accidentales’ —criaturas marinas no perseguidas por el pescador—como delfines, tortugas y otra especies marinas que son cogidas sin querer en redes de pesca y equipos y que se desechan subsiguientemente ya sea muertas o muriéndose en el océano. “Bajo la pesca compartida, los pescadores pueden tomar su tiempo para mejorar sus métodos pesqueros, concentrandose especialmente en las especies de alto valor y minimizando la interacción con especies restringidas o que tienen límites más bajos,” dice FED. “En pesquerías de pesca compartida, el descarte ruinoso de peces cogidos accidentalmente cayó precipitadamente en un promedio de aproximadamente 40 por ciento”.

Primero utilizado en Australia, Nueva Zelanda e Islandia en los años setenta, la pesca compartida es ahora una práctica estable en la gestión de pesquerías alrededor del mundo, incluyendo en Estados Unidos. Según la Administración Nacional, Oceánica y Atmosférica (NOAA), el primer programa de Pesca Compartida de EEUU se aplicó en 1990 en la Mid-Atlantic Surf Clam and Ocean Quahog Fishery, pero ahora están en acción más de una docena a través del país y varios más están siendo considerados. Para 2010 el NOAA ha estado promoviendo activamente la implementación de nuevos programas LAPP en aguas de EEUU, y presta pericias en el diseño, gestión y monitoreo de pesca compartida en cada uno de los seis consejos regionales de gestión de pesquerías de la nación.

CONTACTOS: The Green Guide; Greenhome.com; Mother Nature Network.

Animal Rights National Conference 2018