Semana del 29/5/11

© Rainforest Action Network

Querido DiálogoEcológico: ¿Qué es el petróleo de “arenas bituminosas’ y en qué consiste la controversia sobre la posible construcción de un oleoducto para este de Canadá a Estados Unidos?

— Bill Berkley, Omaha, NE

El petróleo de arenas de alquitrán (o sencillamente arenas alquitranadas) es argot para arenas bituminosas, una mezcla de arena, arcilla, agua y una forma muy pegajosa de petróleo conocido como betún, que se parece al alquitrán en apariencia. Extraer petróleo crudo comercialmente viable de arenas de alquitrán es singularmente difícil porque la mezcla gruesa y pegajosa no fluye a menos que sea calentada o diluida con otros hidrocarburos. Así convertir el betún extraído en combustible líquido requiere grandes insumos de energía; y el proceso también utiliza, contamina y malgasta cantidades enormes de agua dulce.

La investigación ha mostrado que sólo estos procesos engendran hasta cuatro veces la cantidad de gases invernaderos por barril de producto final como la producción pos extracción del petróleo convencional. Tomando el cuenta el ciclo de vida útil entero de ambos productos finales, el extraer, procesar y quemar el combustible líquido de arenas de alquitrán emite entre 10 y 45 por ciento más gases invernaderos en general que el convencional crudo. La extracción del petróleo de arenas de alquitrán también daña la tierra al punto donde ya no puede sostener ni silvicultura ni agricultura.

A pesar de los problemas ambientales de cosechar petróleo de arenas bituminosas, los países que las tienen tratan de aprovecharlas al máximo. Más de la mitad de la producción relativamente grande de petróleo de Canadá viene de las arenas de alquitrán de Alberta y otras áreas, y Venezuela es también un productor grande de petróleo de arenas bituminosas.

Las arenas alquitranadas han hecho noticia recientemente porque grupos ecologistas y muchos funcionarios estadounidenses están preocupados que la construcción de un nuevo oleoducto para transportar crudo de arenas bituminosas del noreste de Alberta ael EEUU —proyecto Keystone XL de TransCanada—aumentaría mucho el consumo norteamericano de este combustible carbón-intensivo y pondría en peligro los esfuerzos de EEUU para reducir su consumo de petróleo y huella general de carbón.

Los planes contemplan construir un oleoducto de 2.000 millas desde Canadá a las refinerías de la Costa del Golfo. Por el camino llevaría tanto como 900.000 barriles de petróleo al día, pasando por seis estados de EEUU y arriesgando posiblemente la integridad de tierras de labrantío, fuentes públicas de agua y hábitats de la fauna.

En junio 2010, 50 congresistas firmaron una carta pidiendo al Secretario de Estado Hilary Clinton que bloqueará la aprobación de Keystone XL porque “afectaría el futuro de la energía ecológica de América y su liderazgo internacional en el cambio de clima”. La Agencia de Protección del Medio Ambiente de EEUU anunció subsiguientemente que el borrador del Departamento de Estado evaluando el impacto ambiental de Keystone XL necesitaría revisión porque no había tomado en cuenta suficientemente planes de respuesta al escape de petróleo, cuestiones de seguridad pública y preocupaciones sobre gases invernadero.

En el mes de diciembre de 2010, varias organizaciones sin fines lucrativos ambientalistas de EEUU—inclusive el Consejo de Defensa de Recursos Naturales y Sierra Ckub—lanzaron la campaña “No al Petróleo de Arenas Bituminosas”, para instar al Presidente a Obama a parar Keystone XL, que se proyecta completar para fines de 2013. En marzo de 2011 se metieron al asunto unas dos docenas de alcaldes de EEUU, pidiendo al Secretario Clinton que deteniese la aprobación de Keystone XL ya que “podría socavar el buen trabajo siendo realizado en comunidades a través del país para combatir el cambio del clima y reducir nuestra dependencia en el petróleo”.

CONTACTOS: TransCanada’s Keystone Project; No Tar Sands Oil.


Querido DiálogoEcológico: ¿Cómo les está yendo a delfines salvajes en alta mar? Informes recientes de muertes de delfín en el Golfo de México pueden ser debidos al derrame de petróleo de BP el año pasado, pero me imagino que hay muchas amenazas a los delfines de la contaminación, la pesca excesiva y otras causas.

© Tom Brakefield, Thinkstock
— Henry Milken, Atlanta, GA

Los delfines son probablemente la especie más icónica y más adorada del mundo marino. Su naturaleza juguetona y alta inteligencia los han hecho regalones de la gente de tiempos inmemoriales. Pero nuestro amor a los delfines quizás no sea suficiente para prevenir su extinción a causa de la sobrepesca, la contaminación, el cambio de clima y otros insultos ambientales perpetrados por los seres humanos.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), un grupo no lucrativo, que mantiene una “Lista Roja” mundial de especies silvestres en peligro, considera que 36 de las 40 especies diferentes de delfín del mundo están en apuro. Sí, acontecimientos específicos pueden causar problemas para los delfines—los investigadores creen que las muertes de 300 delfines en el Golfo de México en el último año pueden ser atribuidas al derrame de petróleo de BP em esa zona. Pero formas más esparcidas y constantes de contaminación—como el escorrentío de sustancias químicas agrícola e industriales en los ríos que desaguan en áreas costeras del océano donde los delfines pasan mucho de su tiempo—tienen un efecto negativo más duradero en los delfines, envenenándolos y causando problemas reproductivos.

También, los delfines han sido mucho tiempo las víctimas involuntarias de pescadores que se dedican a la pesca de especies grandes, como el atún. Según Defenders of Wildlife, los pescadores comenzaron a advertir medio siglo atrás que las escuelas de atún de aleta amarilla parecían seguir delfines que nadan más alto en la columna de agua, especialmente en el Pacífico Tropical Oriental. “Los pescadores allí han encontrado por consiguiente que poniendo redes en delfines para agarrar los atunes en la parte inferior es una técnica lucrativa para la pesca de atún, a pesar de que la práctica es muy perjudicial para los delfines,” indica el grupo, agregando que unos siete millones de delfines han muerto a consecuencia de la práctica.

También, nuestra demanda inexorable de mariscos—que ha causado la sobrepesca desenfrenada a través de los océanos del mundo—significa que los delfines, que se alimentan de peces más pequeños como caballa, el bacalao y el arenque así como calamar, tienen más y más dificultad en hallar alimentos. Y en Turquía, Perú, Sri Lanka, Japón y en otras partes, los delfines son cazados como una delicadeza y también para disminuir la competencia por otros recursos marinos.

Como si estos problemas no fueran suficiente, el cambio del clima también se asoma como una de las amenazas más grandes para los delfines. “Debido a las temperaturas rápidamente crecientes de los océanos, las fuentes primarias de alimento de delfín buscan aguas más frías más profundas,” señala Defenders of Wildlife. “Los hombres de ciencia se preocupan que los delfines tendrán mucha dificultad adaptándose lo suficientemente rápido para encontrar nuevas fuentes de alimento para sostener sus poblaciones”.

Pero aunque la situación parezca horrible para delfines, muchos países y miles de científicos están comprometidos a ayudarlos a sobrevivir. Los partidarios de mamíferos marinos tienen mucha esperanza que la Declaración de Panamá, un acuerdo internacional firmado en 1997 por varios países tropicales orientales del pacífico, y por otros que prohibe utilizar delfines para rastrear atún, ya ha ayudado a reducir el proceso que ha sido tan destructivo. Si estos esfuerzos bastarán para conseguir que las poblaciones de delfín pasen a ser lo suficientemente sanas como para enfrentar lo que promete ser hasta este momento el desafío más grande a su supervivencia—el calentamiento climático—está todavía por verse.

CONTACTOS: IUCN; Defenders of Wildlife.

Animal Rights National Conference 2018