Semana del 3/1/10

Querido DiãlogoEcolñgico: Estoy muy preocupada acerca de la cantidad de cloro en mi agua potable. Llamé a mi compañéa de agua y me dijeron que es buena idea dejar que corra un ratito para deshacerse del olor del cloro. éPero quizãs eso acaba con el olor y no el cloro?

—Anita Frigo, Milford, CT

Miles de municipios norteamericanos agregan cloro a su agua potable para deshacerse de contaminantes como nitratos, arsénico y pesticidas. Pero este desinfectante econñmico y sumamente efectivo tiene un lado siniestro. “El cloro, agregado como un desinfectante de agua econñmico y efectivo, es también un veneno conocido del cuerpo,” dice Vanessa Lausch asociada con el fabricante de filtros Aquasana. “Ciertamente no es coincidencia que el gas de cloro fue utilizado con eficacia mortal como arma en la primera guerra mundial”. El gas quema severamente los pulmones y otros tejidos del cuerpo cuando es inhalado, y no seréa menos potente cuando se ingiere por boca.

Lausch agrega que los investigadores ahora han ligado el cloro en el agua potable a incidencias mãs altas de cãncer de la vesécula, rectal y cãnceres de mama. Segün los estudios, el cloro, una vez en el agua, interactüa con compuestos orgãnicos para crear trihalometanos (THMs)—que cuando son ingeridos favorecen el crecimiento de radicales libres que pueden destruir o dañar células esenciales en el cuerpo. “Porque tanto del agua que tomamos acaba en la vesécula y/o el recto, las ingestiones de THMs en el agua potable dañan especialmente a estos ñrganos,” dice Lausch.

El lazo entre el cloro y los cãnceres de vesécula y rectales se ha conocido por mucho tiempo, pero sñlo recientemente han encontrado los investigadores un vénculo entre el desinfectante comün de cloro y el cãncer de seno, que afecta a una de cada ocho mujeres norteamericanas. Un estudio reciente realizado en Hartford, Connecticut encontrñ que mujeres con cãncer de mama tienen niveles 50-60 por ciento mãs altos de organocloros (productos secundarios de cloro) en sus tejidos de seno que las mujeres sin cãncer.

Los investigadores han conectado ahora al cloro en el agua potable con incidencias más altas de cánceres de vesícula, rectal y del seno. Un estudio reciente encontró que las mujeres con cáncer del seno exhibían niveles 50-60 por ciento más alto de organocloros (subproductos de la clorinación) en sus tejidos de pecho que las mujeres sin cancer.© Getty Images

Pero no crea que comprar agua embotellada es una soluciñn. Mucha del agua embotellada en venta en EE.UU. viene de fuentes municipales püblicas de agua que a menudo son tratadas con, usted lo adivinñ, cloro. Unas pocas ciudades han cambiado a otros medios de desinfectar sus suministros de agua. Las Vegas, por ejemplo, ha seguido el ejemplo de muchas ciudades europeas y canadienses y ha elegido al ozono inocuo en vez del cloro para desinfectar su abastecimiento de agua municipal.

En cuanto a deshacerse uno mismo del cloro que su ciudad o pueblo añade a su agua potable, las teoréas abundan. Algunos tenen fe ciega en el método de permitir que el agua sencillamente “se airee” por 24 horas para que el cloro en el vaso o cãntaro pierda el gas. Dejar que el agua corra un rato largo probablemente no quite mucho cloro, a menos que uno esté dispuesto a dejar airearse el agua toda la noche antes de consumirla. Otra opciñn es un producto llamado WaterYouWant, que se parece al azücar pero es realmente compuesto de extractos insépidos de antioxidantes y plantas. El fabricante asegura que un rãpido sacudñn del material quita un 100 por ciento del cloro (y su olor) de un vaso de agua corriente. El suministro de un año de WaterYouWant se puede conseguir por menos de $30.

Por supuesto, una manera mãs fãcil de deshacerse del cloro en el agua potable es instalar un filtro de carbñn, que absorba cloro y otros contaminantes antes que estos entren en su vaso o cuerpo. Los filtros para llaves de agua potable de Paragon, Aquasana, Kenmore, Seagul y otros quitan casi todo el cloro en el agua potable, y son ademãs relativamente econñmicos.

CONTACTOS: Aquasana; WaterYouWant


Querido DiãlogoEcolñgico: He leédo que la leche materna humana contiene toxinas provenientes de la poluciñn y otras causas. éCuãn grave es este problema y cñmo afectarã a mi bebé?

—Skylar S., Nueva York, NY

Cuando amamantamos a nuestros bebés les pasamos cantidades minúsculas de las mismas sustancias químicas a las que nos exponemos todos los días­de diluyentes de pinturas a preservadores de madera a subproductos de la gasolina y retardadores de llamas. Sin embargo, algunas investigaciones han mostrado que la carga tóxica de la leche materna es menor que la que existe en el aire que la mayoría de los habitantes de ciudades respiran en sus hogares. A pesar de la vulnerabilidad de la leche del seno a la contaminación, los beneficios del amamantamiento­de la nutrición a las importantes enzimas y anticuerpos que proporciona, al vínculo madre/niño que se forma­fácilmente superan los riesgos.© Getty Images

Los investigadores han encontrado que los que vivimos en paéses desarrollados—igualmente hombres, mujeres y niños—llevamos bastante toxinas en nuestros cuerpos debido a la exposiciñn constante a varias sustancias quémicas en nuestros ambientes urbanos, suburbanos e incluso rurales. Si esto no resulta suficientemente alarmante, el hecho que estas sustancias quémicas acaban en la leche materna y son a su vez pasadas a los recién nacidos es aün mãs desconcertante.

Segün la escritora Florence William, cuyo innovador artéculo en 2005 en la Revista The New York Times Magazine abriñ los ojos de muchas mujeres a los asuntos de salud y medio ambiente con el amamantamiento, la leche materna tiende a atraer metales pesados y otros contaminantes debido a su alto contenido de grasa proteénico. “Cuando amamantamos a nuestros bebés, nosotros les damos no sñlo las grasas, azücares y proteénas que alimentan sus sistemas inmunolñgicos, metabolismos y sinapsis cerebrales,” declara ella. “Nosotros también les transmitimos, aunque en cantidades minüsculas, diluyentes de pintura, léquidos de limpiado al seco, conservantes de madera, deodorizadores de baño, aditivos cosméticos, subproductos de gasolina, combustible de cohete, venenos de termitas, fungicidas y retardantes de llama”.

Tras tales tipos de noticias, cuatro madres que amamantaban se reunieron en 2005 para formar Make Our Milk Safe (MOMS), una organizaciñn no lucrativa dedicada a la educaciñn, actividades legislativas y campañas con corporaciones para tratar de eliminar sustancias tñxicas del ambiente y en la leche materna. El grupo educa a mujeres embarazadas y otros acerca de los impactos en los niños a causa de exposiciñn a sustancias quémicas antes, durante y después del embarazo, y promueve alternativas mãs sanas a productos como productos de limpieza, contenedores de alimento y productos personales que contienen sustancias peligrosas.

“Junto con sus anticuerpos, enzimas y bienestar general, la leche materna también contiene docenas de compuestos que han sido ligados a efectos negativos de salud,” informa MOMS, que lista el Bisfenol-A (BPA, un componente de plãstico), PBDEs (utilizados en retardantes de llamas), perclorados (utilizados en el combustible de cohetes), sustancias quémicas perfluorinadas (PFCs, utilizadas en limpiadores de piso y cacerolas antiadherentes), talatos (utilizados en plãsticos), cloruro de polivinilo (PVC, comünmente conocido como vinilo) y los metales pesados cadmio, plomo y mercurio, como los mãs problemãticos.

A pesar de estas preocupaciones, algunas investigaciones recientes han mostrado que la carga tñxica en la leche materna es mãs pequeña que en el aire que la mayoréa de los habitantes de ciudades respiran dentro de sus hogares. Investigadores de la Universidad [Estatal]

de Ohio y Johns Hopkins midieron los niveles de compuestos orgãnicos volãtiles (VOCs, por sus siglas en inglés) en la leche materna y en el aire dentro de los hogares de tres madres de Baltimore que lactan, encontrando que la exposiciñn quémica de un bebé a los contaminantes del aire estaban entre 25 y 135 veces mãs alto que al beber la leche maternal.

“Debéamos enfocar nuestros esfuerzos para reducir las fuentes aéreas interiores de estos compuestos,” dijo Sungroul Kim, de Johns Hopkins, el autor principal del estudio. El estã de acuerdo con los Centros Estadounideneses para el Control y Prevenciñn de Enfermedades (CDC) y muchos otros expertos de la salud, que, a pesar de la vulnerabilidad de la leche materna a la contaminaciñn quémica, los beneficios de amamantar al bebé—desde la nutriciñn, enzimas y anticuerpos importantes que suministra, al nexo madre/niño que proporciona—ofrece muchos mãs beneficios que riesgos.

CONTACTOS: MOMS; Study: Volatile Organic Compounds in Human Milk; CDC

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