Semana del 30/04/2006

Querido DiãlogoEcolñgico: Varios accidentes trãgicos recientes han puesto en relieve los peligros mortales de las minas para los mineros. éCuãles son los problemas ecolñgicos inherentes en la mineréa, incluyendo su impacto a largo plazo y para la salud püblica y de los mineros?

—Ed Kelley, Albuquerque, NM

La mineréa es una ocupaciñn intrénsicamente detestable cuando se examina desde un punto de vista ecolñgico o de salud. Para comenzar, a menudo se debe hacer excavaciones de gran escala para echarle mano a cantidades relativamente pequeñas de mineral, lo cual desbarata la capa superficial del suelo y desplaza la flora y fauna local. Y los desechos o “derrames” frecuentemente contienen toxinas como el mercurio y el cianuro sñdico que pueden contaminar las fuentes de agua regionales. Asimismo, el proceso de fundiciñn del mineral puede causar nubes de polvillo sulfuroso que precipitan lluvia ãcida. Y para agravar las cosas aün mãs, las minas abandonadas se utilizan a menudo como basureros o “rellenos sanitarios” fuera de reglamento para desperdicios peligrosos.

Los ejemplos de desastres ecolñgicos mineros abundan. Uno de los mejor conocidos ocurriñ en el Condado de Martin, Kentucky, en 2000, cuando 250 millones de galones de sustancias quémicas tñxicas y desechos léquidos con metales se escaparon a través de una represa de desechos de carbñn. El accidente matñ 1,6 millones de peces y envenenñ el agua potable de 27.000 personas. Jack Spadaro, funcionario de la U.S. Mine Safety and Health Administration (MSHA) [Direcciñn de Seguridad y Salud de Minas de los Estados Unidos] y quien supervisa la aplicaciñn de las leyes pertinentes en la zona, no contribuyñ mucho a calmar los nervios de los residentes locales cuando declarñ a la prensa que la regiñn tenia otras 200 localidades donde accidentes de ese tipo eran posibles en cualquier momento.

La organizaciñn Coal River Mountain Watch, basada en la Virginia Occidental, trabaja duro para prevenir desastres de tal magnitud solicitando a los legisladores que pasen leyes de reforma, urgiendo a los funcionarios encargados de aplicar las leyes a que lo hagan, y educando al püblico acerca de los riesgos en sus propios traspatios. Este grupo sin fines de lucro concentra sus esfuerzos principalmente en las operaciones mineras de “descabezamiento de montañas”, las que vuelan las cimas de los montes para llegar a los depñsitos subyacentes de carbñn. La pérdida de vegetaciñn y bosques resultante de tales operaciones aumenta las inundaciones y los deslizamientos de tierra, y los productos de desecho derivados de la actividad envenenan las fuentes de agua locales.

En los Estados Unidos, el Congreso ha tratado de limpiar la industria minera mediante el pasaje de la Ley de Mineréa de Superficies y Reclamaciñn de 1977, y el “Superfondo” en 1986 (obligando la limpieza de cualquier sitio tñxico, incluyendo minas, tras su abandono), pero desgraciadamente el cumplimiento de estas leyes ha sido errãtico.

Las operaciones mineras siguen siendo fundamentalmente peligrosas para los mineros también—aparte de los riesgos de muerte accidental. Los mineros estãn expuestos frecuentemente a niveles malsanos de irritantes como asbesto, uranio e incluso escapes diesel de la maquinaria pesada circundante. Enfermedades como la enfisema y los problemas cardiovasculares son comunes entre los mineros, y las tasas de cãncer son mãs altas que entre la poblaciñn general.

A pesar de episodios asiduamente cubiertos por la prensa como la trãgica explosiñn de la mina Sago en Virginia Occidental el pasado enero, la MSHA asegura que la mineréa se ha convertido en una ocupaciñn menos peligrosa para los mineros en años recientes. Aunque 22 mineros perdieron sus vidas en accidentes de minas en los Estados Unidos el año pasado, los mismos personeros indican que esta cifra representa en realidad una reducciñn de 50 por ciento con respecto a la década anterior. Aün asé, el espectro de la muerte sigue jugando un rol central en la industria minera, y muchos trabajadores estãn tratando de hallar empleo en otros campos.

CONTACTOS: Coal River Mountain Watch; U.S. Mine Safety and Health Administration (MSHA)


Querido DiãlogoEcolñgico: éQué es lo que matñ todas las aves y fauna marinas de la Costa Oeste de los Estados Unidos el verano pasado?

—Nate McKenzie, Bothell, WA

Los cientéficos no han resuelto aün el enigma de la pérdida alarmante de fauna marina el verano pasado en la costa del Pacéfico entre California y la Columbia Britãnica. Los investigadores calculan que se viñ mãs de 100.000 aves marinas muertas en el litoral de la regiñn, y que hasta un 40 por ciento del salmñn joven que habita normalmente las aguas de esta zona estaba ausente. Mientras tanto, otros investigadores notaron una extinciñn masiva en las costas de Oregñn de zooplankton, uno de los pilares de la cadena de alimentaciñn marina.

Mientras los cientéficos se quedaron perplejos, la tragedia misteriosa deprimiñ a los observadores de fauna silvestre. Algunos reportaron ver pãjaros muriéndose de hambre en sus playas favoritas, mientras que otros notaron nidos abandonados en vez de prñsperas colonias de aves marinas. Estudios de playas en mayo en California mostraron que muchas aves muertas exhibéan cuerpos demacrados, müsculos atrofiados y estñmagos vacéos. En el estado de Washington, los cormoranes que usualmente se encuentran muertos solo en raras ocasiones (cada 34 millas de playa) se encontraron muertos en impresionantes cantidades, promediando un animal cada ocho décimos de milla, segün el Equipo de Observaciñn y Estudios de Aves Marinas de la Universidad de Washington. Asimismo, se reportñ ver “ballenas grises demacradas”.

Lo que los cientéficos sé saben es que vientos fréos habituales se desviaron de su curso normal norteño en mayo, y que en junio las temperaturas sobrepasaron lo normal entre dos y siete grados. Esto a su vez empujñ los nutrimentos usualmente disponibles cerca de la superficie a grandes profundidades, negando a la fauna marina la mesa copiosa a la cual se habéan acostumbrado durante la primavera y el principio del verano.

Aün no se puede acertar si las dos interpretaciones causativas estaban relacionadas, pero algunos creen que el recalentamiento global es un factor importante. Citado en el Seattle Times, Bill Peterson, un oceanñgrafo con la Direcciñn Nacional Oceãnica y Atmosférica (NOAA), en Newport, Oregñn, declarñ, “La gente tiene que comprender que las cosas estãn conectadas—el estado de las temperaturas costeras y de las poblaciones de plankton estã relacionado con cuestiones de mayor visibilidad como las poblaciones de salmñn del Pacéfico”.

Nate Mantua, un investigador con el Grupo de Impactos Climatolñgicos de la Universidad de Wash

ington, dice que la combinaciñn inusitada de condiciones climatéricas en el verano de 2005 deberéan repetirse frecuentemente durante las prñximas dos décadas para “prestar mayor credibilidad a la nociñn que algo ha cambiado en el clima costero y que este fenñmeno podréa estar relacionado con el recalentamiento global”. La evidencia se podréa estar ya acumulando: Segün el Science Daily, 2005 fué ya el tercer año consecutivo en que las temperaturas oceãnicas sobrepasaron sus niveles acostumbrados.

John McGowan de la Scripps Institution of Oceanography (Instituto Oceanogrãfico Scripps), en La Jolla, Calif., declarñ al Seattle Post-Intelligencer: “Se ve en todo el litoral—de arriba a abajo…Hay creciente evidencia que se estãn registrando serios cambios en el sistema de la costa del Pacéfico”. Pero no importa cual sea la causa, los cientéficos estãn ansiosos de ver si el mismo fenñmeno se repetirã en los años venideros, y tendrãn sus equipos de monitoreo listos y bien afinados.

CONTACTOS: Point Reyes Bird Observatory; University of Washington Climate Impacts Group [Grupo de Impactos Climatolñgicos de la Universidad de Washington].

Animal Rights National Conference 2018