Semana del 4/3/12

© Zachary Graham/Flickr

Querido DiálogoEcológico: ¿Qué causó el fracaso de Solyndra, un fabricante prominente de paneles solares norteamericanos, el otoño pasado, y qué implicaciones tiene esto para las industrias de energía alternativa de EEUU?

— Walt Bottone, Englewood, NJ

Solyndra fue un fabricante de células de película delgada pegadas a paneles cilíndricos basado en California

que [teoréticamente] podrían entregar más energía que los paneles fotovoltaicos planos convencionales. El sistema novedoso de la compañía montó estas células flexibles, hechas de cobre, indio, galio y diselenida (llamado CIGS), en tubos cilíndricos donde pudieran absorber energía de cualquier dirección, inclusive de luz indirecta y reflejada.

La tecnología de Solyndra era tan prometedora que el gobierno de EEUU proporcionó $535 millones en garantías de préstamo—por lo cual los contribuyentes garantizan el pago a prestamistas si el prestatario fallase. Y fallar es lo que Solyndra hizo: En septiembre 2011 la compañía paró todas sus operaciones, suspendió a todos los empleados, y declaró bancarrota.

¿Qué causó que esta estrella fugaz de energía alternativa se fundiera tan espectacularmente después de sólo seis años en el negocio y una inversión tan grande? Parte de lo que hacía la tecnología de Solyndra tan prometedora era su costo bajo comparado a paneles fotovoltaicos tradicionales que dependían de silicio más caro. “Cuando Solyndra comenzó operaciones, el silicio procesado se vendía a precios históricamente altos, lo que hizo de CIGS una opción más barata,” informa Rachel Swaby en Wired Magazine. “Pero los productores de silicio reaccionaron exageradamente al período previo de precios altos e inundaron el mercado”. El resultado fue que los precios del silicio cayeron 90 por ciento, eliminando la ventaja inicial de precio de CIGS.

Otro problema para Solyndra fue el precio declinante del gas natural—el más limpio de los hidrocarburos fácilmente disponibles—a medida que los extractores aplicaron nuevas tecnologías, inclusive perforación horizontal y fracturación hidráulica para alcanzar reservas anteriormente inaccesibles de gas doméstico en piedras de esquisto. En 2001 el gas de esquisto representaba el dos por ciento de la producción de gas natural de EEUU, mientras que hoy ese número alcanza cerca del 30 por ciento. El resultado de este suministro aumentado es que el precio de gas natural ha caído un 77 por ciento desde 2008, lo que significa que las empresas de servicios pueden producir electricidad a base de ello mucho más barato. “Las renovables simplemente no pueden competir,” agrega Swaby.

El golpe final a Solyndra fue la creación por parte de China de una línea de crédito de $30 mil millones para su industria solar naciente. “El resultado: Las empresas chinas fueron de hacer sólo seis por ciento de las células solares del mundo en 2005 a la fabricación de más de la mitad de ellas en la actualidad,” dice Swaby. La cuota de EEUU del mercado es ahora sólo el siete por ciento.

Los precios bajos del gas natural también han dañado otras fuentes renovables, especialmente dada la economía lenta y su efecto ahogador en la innovación. A saber, la tasa de nuevas instalaciones de turbinas a viento en EEUU ha disminuido más de la mitad desde 2008. “La industria de hidrocarburos y sus aliados en el Congreso ven claramente a las industrias solares y eólicas como amenazas y tratarán de matarlas,” dice el diputado Eward Markey, un Demócrata prominente en el Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes.

A pesar de los desafíos para promover las tecnologías renovables, la Casa Blanca sigue comprometida a un sendero más ecológico. En su reciente Estado de la Unión, el Presidente Obama renovó su llamado a un Estándar Renovable federal de Energía que forzaría a las empresas de electricidad a derivar porcentajes significativos de su electricidad de fuentes más limpias y verdes. Esto proporcionaría urgente uniformidad regulatoria y un mercado más robusto y coherente para la electricidad renovable, dondequiera se fabriquen paneles solares, turbinas de viento u otros equipos de este tipo.

CONTACTOS: Solyndra; Wired.

© Photodisc/Thinkstock


Querido DiálogoEcológico: Estuve en Los Angeles recientemente y el smog no era tan malo como cuando visité la ciudad hace 15 años. ¿Ha realmente mejorado esto, y si es el caso, cómo se logró? ¿O sencillamente visité en un día excepcionalmente bueno?

— Marjorie Hicke, Atlanta, GA

Los Angeles es casi tan famoso por su smog espeso—una neblina de ozono a nivel del suelo y contaminación particulada que puede agravar el asma y otros problemas respiratorios—como por sus estrellas de Hollywood. La razón por la cual se forma tanto smog ahí es porque la ciudad está en una cuenca baja rodeada de montañas, con millones de autos y sitios industriales que arrojan emisiones al aire.

Pero gracias a normas más estrictas estatales y federales de calidad del aire, los angelenos pueden respirar más holgadamente hoy, mejor que lo que han podido en décadas. Según el grupo no comercial Environment California, la contaminación atmosférica proveniente de carros y camiones a través del estado ha disminuido desde los años setenta más de un 85 por ciento, con los niveles máximos de smog en la ciudad de Los Angeles cayendo un 70 por ciento. Mientras tanto, el Distrito de Supervisión de Calidad de Aire de la Costa de California del Sur (AQMD) ha estado rastreando niveles de smog en el área desde 1976, e informa que el número de alertas de ozono —donde se aconseja a residentes permanecer puertas adentro debido a acumulaciones locales poco sanas de smog—cayeron de un alto de 184 días en 1977 a entre cero y unos pocos días al año ahora.

“Los esfuerzos de California para reducir la contaminación atmosférica de carros y camiones han hecho al aire del estado mucho más limpio que lo que se ha visto en décadas y los californianos son hoy más sanos como resultado,” dice Bernadette Del Chiaro, que apoya la energía limpia de Environment California. Esto es especialmente notable porque el número de millas manejadas en California se duplicó desde los años setenta aunque las emisiones cayeron apreciablemente—significando que los vehículos han conseguido mucho más eficiencia de combustible con el paso de los años. “Las tecnologías que se ven en los nuevos lotes de venta de nuevos carros hoy eran prácticamente inimaginables aún hace 20 años, mucho menos 40 años,” agrega Del Chiaro. “Pero gracias a políticas fuertes, California ha empujado la industria automovilística hacia la innovación y creación de coches más ecológicos y limpios”.

Según Environment California, un nuevo carro típico de hoy es más de 99 por ciento más limpio en la manera que quema combustibles que su contraparte de los años sesenta. Un carro más viejo produce cerca de una tonelada de contaminación de smog cada 100.000 millas; uno nuevo engendra sólo 10 libras en la misma distancia. Esta mejora ahorra dinero a los consumidores en gastos en la estación de servicio así como salva vidas debido a cargas de polución sustancialmente reducidas. Y una nueva generación de híbridos y carros eléctricos está llevando la eficiencia automotriz a alturas aún más

impresionantes.

Los estándares aéreos federales actualizados implementados en 2008 también han ayudado a reducir los días de alerta de ozono en California y en otras partes. Pero a pesar de este progreso, los ambientalistas y defensores de la salud pública instan a los legisladores federales a fijar los estándares de calidad de aire aun más alto. El objetivo es conseguir que el ozono a nivel del suelo, un contribuyente principal al smog, no alcance más que 60-70 partes por mil millones promediados en ocho horas, según la recomendación unánime de una mesa independiente de expertos y científicos del aire creada bajo la Ley de Aire Limpio para proporcionar revisiones y recomendaciones periódicas sobre normas de calidad aéreas.

Se supone que la administración de Obama consideró actualizar el estándar de 2008 el verano pasado pero decidió posponer la decisión hasta 2013 en vista de prioridades económicas (y políticas). Esperemos que la economía se recupere bastante mientras tanto para que la industria no resista demasiado el alza de los estándares federales.

CONTACTOS: Environment California; AQMD.